Vida Espiritual

Vida Espiritual gy jesusdavidd123 ctcnpanR IC, 2016 | 18 pagos Vida Espiritual ilumina la manera práctica de incorporar la espiritualidad a la vida personal y el ministerio. Se estudia el poder de la oración ilustrada a través de las Escrituras como base de una vida verdaderamente victoriosa en comunión con la voluntad de Dios. EL ANCLA DE LA ORACION Mucha gente en este país están luchando con la pregunta hecha por uno de los líderes del grupo de Mayoría Moral en relación a si Dios escucha las oraciones de los Judíos o no.

Muchos están preguntando, por el rechazo de Jesús de parte de los judíos, ?escucha Dios sus oraciones o no? Mi contestación sería que Dios escucha las oraciones de todos en todas partes. Hay un verso en los Salmos que dice «Tu o es la oracion: A ti vendrá toda carne,» (Salmos 65:2) or 18 en el Nuevo Testame o. S»içxto fue influenciado po o mu de Dios y comenzó a que sus oraciones y indlcación de esto ano pagano que rendió algo acerca e enviado a decirle onocidas por Dios.

El ángel fue enviado a guiarle a una verdad profunda (Hechos 10:4). Así que hay mucha evidencia en las Escrituras

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que Dios escucha todas las oraciones. De hecho, aprendimos en nuestro primer studio que Dios mismo inicia la oración. Aún personas ateas oran a veces. Un viejo capitán marino me comentó una vez acerca de las tormentas que el había pasado. Dijo acer to nex: page acerca de una tormenta terrible en particular, «Dios escuchó de muchos extraños aquella noche. » Así que hay un deseo instintivo para orar que sale de dentro de nosotros.

En esta serie de estudios de la oración veremos a la tremenda relación que los creyentes tienen con Dios. Yo espero que estos estudios sean progresivos, eso es, no queremos olvidar lo que aprendimos la vez pasada, sino añadiéndole a lo que aprendamos oy. Yo confío que tendremos nuestras preguntas acerca de la oración contestadas según vamos progresando. Hoy queremos ver al misterio y los mitos de la oración. Hay cosas que hemos aprendido desde la niñez, mitos, malentendidos, y conceptos acerca de la oración que están erroneos, y necesitan correglrse. ero, cuando hayamos aprendldo todo lo que podamos, todavía existe un misterio acerca de la oración. La oración es iniciada por Dios, como ya hemos aprendido. El siempre comienza la oración, aunque lo sepamos o no. Y es esperado a ser una conversación íntima y relajada con Dios. No mporta cuál sea el motivo de la oración, su forma debe ser una hablando directamente con él. Solo dos personas están envueltas en la oración, usted y Dios. Otros pueden estar escuchando, pero tu mismo estás confrontando al Ser divino.

Entonces la oración, como también vimos en nuestro último estudio, es deseada a ser instructivo; aprendemos de nuestras oraciones. Dios les hizo preguntas a Adén y Eva, y en la búsqueda de las contestaciones, ellos aprendieron mucho acerca de ellos mismos 20F 18 Eva, y en la búsqueda de las contestaciones, ellos aprendieron mucho acerca de ellos mismos, como también de Dios, y de la ida misma. No conozco un aspecto de la oración que sea más importante que esto.

Si oramos vamos a aprender; si no oramos no vamos a aprender; permanecemos en la ignorancia. Hoy quiero mirar a una oración familiar, encontrada en él capítulo 18 de Génesis. Este es el incidente muy conocido cuando Dios deja a Abraham saber el secreto de la hora que había llegado para juzgar a Sodoma y Gomorra, esas ciudades llanas donde Lot, el sobrino de Abraham, estaba viviendo. El recuento nos dice que Dios habla enviado dos ángeles a Sodoma para destruir la ciudad. Evidentemente iba a ser destruida por una catástrofe atural.

El recuento sugiere enfáticamente que fue destruda por la erupción de un volcán, por fuego y azufre, eso es, sulfuro, llovido en la ciudad y destruida con sus habitantes. Hoy dia hay evidencias de tal ocurrencia en el valle donde Sodoma y Gomorra estaban localizadas. Algunos de nosotros recuerdan el pasado Mayo 18, cuando el monte St. Helens de momento hizo erupción e hizo devastación en una área muy grande con nubes de cenizas ardientes, pueden ciertamente creer que este bien pudo haber sido la forma en que las ciudades de Sodoma y Gomorra fueron destruidas.

Ellos le llamaban entonces, en los tiempos e Abraham, como estoy seguro como lo llamaríamos hoy día, un desastre natural, pero Dios está detrás de la naturaleza. El anunció a Abraham que él estab 8 día, un desastre natural, pero Dios está detrás de la naturaleza. El anunció a Abraham que él estaba listo para destruir a través de un juicio de desastre natural estas ciudades malvadas. En el recuento se nos dice que los ángeles, Y apartáronse de allí los varones, y fueron hacia Sodoma: mas Abraham estaba aún delante de Jehová.

Y acercóse Abraham y dijo: ¿Destruirás también al justo con el impío? Quizá hay cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿destruirás ambién y no perdonarás al lugar por cincuenta justos que estén dentro de él? Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío y que sea el justo tratado como el implo; nunca tal hagas. El juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo? Entonces respondió Jehová: Si hallare en Sodoma clncuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré á todo este lugar por amor de ellos. Gen. 18:22-26) Como ya saben, el recuento continua con Abraham reduciendo el número cada vez hasta que llega a diez personas justas. En nuestro estudio anterior hicimos referencia a este incidente omo ejemplo de los mitos esparcidos acerca de la oracion. He escuchado mensajes en este incidente que sugiere que esta es la forma de orar- -determinando que uno quiere que Dios haga, entonces venir delante de él, agarrase de él y no dejarle Ir hasta que el ceda a lo que uno quiere. Es una forma de inducir a Dios a hacer algo.

Ahora, eso no es oración, y eso no es lo que esté pasando aquí tampoco. Malentendemos grandemente este recuento si lo I 40F 18 y eso no es lo que está pasando aquí tampoco. Malentendemos grandemente este recuento si lo leemos en esa manera. Debemos recordar que a través de todas las Escrituras prendemos a que es el Espíritu de Dios quién movió a Abraham a interceder por la ciudad, y especialmente por los justos que se encontraban allí. Todos estos recuentos bíblicos donde hombres han influenciado en Dios debe entenderse en este contexto.

Es Dios quién los ha movido; es Dios orando a Dios a través de la agencia del ser humano. Esto es lo que se nos dice claramente en la carta de Pablo a los Romanos, donde tenemos una gran promesa y gran revelación en la oracion: Y asimismo también el Espíritu ayuda nuestra flaqueza: porque qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos; sino que el ismo Espíritu pide por nosotros con gemidos indecibles. (Rom 8:26) Las palabras literales son, «con gruñimientos que no pueden expresarse. Todos nosotros hemos sentido en ocasiones algún profundo, latente, inquietud en nuestro espíritu que casi no pod(amos ponerlo en palabras. No sabíamos que orar, pero la inquietud que sentimos es una forma de oración. El Espíritu estaba orando en nosotros sin usar palabras. Entonces en el verso que sigue se nos dice, Mas el que escudriña los corazones, sabe cuál es el intento del Espíritu, porque conforme á la voluntad de Dios, demanda por los santos. Rom 8:27) Eso es lo que estaba pasando con Abraham, y eso contesta la pregunta, «¿Por qué él se detuvo con diez justos? ¿no es así? He esc Abraham, y eso contesta la pregunta, «¿Por qué él se detuvo con diez justos? » ¿no es as’? He escuchado mensajes que han dicho, «Si Abraham solo hubiese tenido la fe de continuar! Si hubiese dejado reducir otro corte, a clnco, quizás la ciudad se hubiera escapado. ¿Por qué no continuo? Bueno, la contestación es porque el Espíritu de Dios que estaba en él no continuó, eso es el porqué. Fue la voluntad de Dios destruir estas ciudades. Estas ersonas han alcanzado el lugar adonde sus debilidades y su resistencia a la verdad son merecedoras de juicio.

No sabemos cuán mucha exposición de la verdad hayan tenido antes, pero seguramente que Abraham habla tenido contacto con la ciudad de Sodoma. El conocía al rey; él había salvado los habitantes de esta ciudad de una invasión unos años antes. Él sin duda le habla hablado del Dios que él adoraba. Y Lot vivía en la ciudad. El debió haberles dicho, pero había resistencia a sus palabras. Al fin ellos encontraron el lugar del juicio. Ahora el juicio de Dios nunca es intencionado para aniquilar. En Romanos 1, se nos dice que el juicio viene solamente para hacer que la gente oiga, para llamar su atención.

Dios estaba destruyendo estas ciudades para que el resto del mundo oyera, para que otros, escuchando de su destino, prestarán atención a lo que estaba pasando en sus vidas y en particular al tipo de pecado en que ellos estaban envueltos. Esta ciudad había alcanzado el lugar donde, en la mente, y, obviamente, en el pensamiento de Dios, que no había 60F 18 había alcanzado el lugar donde, en la mente, y, obviamente, en el pensamiento de Dios, que no había uso de tratar de alcanzarles ás. Ellos habían resistido al punto de endurecer el corazón, así que el juicio llegó.

Los puritanos acostumbraban de ponerlo en esta forma, «Hay una línea que no vemos que cruza todo camino: El límite escondido entre la paciencia de Dios y su ira. » Aquí está una ciudad que ha pasado esa línea. Sin embargo es incorrecto para nosotros, de tener la impresión de este recuento que la homosexualidad, la cuál fue la maldad predominante en Sodoma, sea el pecado peor posible, y que la gente que le da paso a esta maldad que estén bien cerca del julcio de Dios. Eso no es lo que esto sugiere. Jesús predicó en dos ciudades, Capernaún y Betsaida, y dijo que el juicio de ellas era peor, porque el dijo, i’iAy de ti, Corazín! Ay de ti, Bethsaida! porque si en Tiro y en Sidón fueran hechas las maravillas que han sido hechas en vosotras, en otro tiempo se hubieran arrepentido en saco y en ceniza. Por tanto os digo, que á Tiro y á Sidón será más tolerable el castigo en el día del juicio, que á vosotras. Y tu, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta los infiernos serás bajada; porque si en los de Sodoma fueran hechas las maravillas que han sido hechas en ti, hubieran quedado hasta l día de hoy,» { Mat. 1 1:21-23).

Aquí habían dos ciudades las cuáles no se habían dado a las prácticas homosexuales, la cual sin embargo, de acuerdo al juicio de Jesús, eran más digna a las prácticas homosexuales, la cual sin embargo, de acuerdo al juicio de Jesús, eran más dignas de condenación que los habitantes de Sodoma y Gomorra. Así que no es la naturaleza de su pecado que les estaba trayendo al juicio, sino, es la persistencia de continuar en la maldad y su rechazo de reconocer lo que Dios les estaba diciendo acerca de lo que su pecado les estaba haciendo. Abraham, de todas formas, había sido informado que la hora había llegado.

La reacción que obtenemos es que el está asombrado por esto, pero es muy importante que veamos qué es lo que en verdad le está molestando. Si haces la pregunta, «¿Está Abraham de verdad tratando de salvar estas ciudades? » la contestación debe de ser, «No, eso no es realmente su interés. Abraham conoce que la hora del juicio de Dios ha llegado, que ha habido un registro de su paciencia por mucho tiempo hasta este punto. El sabe que son las personas injustas solamente que serán juzgadas, así que él no está tratando de salvar las ciudades. El expresa su sentimiento es estas palabras: «¿Destruirás tu los justos con los pecadores? ¿Vas a tratar los justos de la misma manera que tu tratas a los pecadores? » Eso es lo que le está afligiendo. Algunos de los comentaristas que han tratado con este pasaje están correctos al sugerir que hay una empuñadura de miedo agarrando el corazón de Abraham en este punto, que el teme que va a encontrar que Dios no es realmente quién el creía que era. Podría ser que el está interesado acerca de lo que nos 18 Dios no es realmente quién el creía que era. Podría ser que l está interesado acerca de lo que nosotros, con la base que tenemos del Nuevo Testamento, llamamos, «el efecto de la sal’ de los creyentes.

Gente justa, sabemos, tiene una manera de salar toda el área alrededor, preservándola de corrupción y juicio. Abraham, quizás, está tribulado que si Dios destruye a una ciudad completa llena de gente pecadora, con algunos justos entre ellos, el dicho saldrá a otros que los justos no tienen ningún efecto y se dejará ver la impresión incorrecta. Puede ser también que el se esté preguntando, «¿Tiene algún valor el regalo de la justificación, ue Dios me ha dado? Si Dios trata los justos de la misma forma que los pecadores, ¿tengo yo alguna esperanza cuando me llegue la hora de estar delante del Dios de toda la tierra? Así que Abraham tiene el corazón contrito, preguntando si Dios es en realidad la clase de Dios que el pensó que era él. ¿Se ha sentido alguna vez de esa manera? En sus oraciones, o en su confortamiento con la vida, ¿ha visto de momento a Dios manifestarse en formas que usted no anticipó, dejando que cosas pasen que usted no creyó que él permitiera? ¿Ha pensado, «¿Señor puedes tu realmente hacer esto? ¿No debe el Juez de toda la tierra hacer lo correcto? Esto no es correcto. Hay ocasiones en las Escrituras cuando los hombres se sintieron de esta forma.

Se acuerdan de como David cuando traía el arca otra vez a Jerusalén después de haber estado en la ciudad de Filistina po David cuando traía el arca otra vez a Jerusalén después de haber estado en la ciudad de Filistina por muchos años. Al estar trayéndola él en la carreta, el buey tropezó y pareció como SI el arca fuera a caer. un hombre llamado Uzlah lo alcanzó y lo enderezó y al momento que tocó el arca cayó muerto nstantáneamente por la mano de Dios. David estaba tan tembloroso que cogió el arca y la puso en una casa vecina y la dejó allí por seis meses.

El no sabía que iba a hacer con un Dios que tomara la vida de un hombre que estaba tratando de prevenir un accidente. En el recuento en Habacuc, quién, en su oración por Israel, aprendió que Dios tuvo la intención de traer a los babilonios en contra de la nación y destruirla y tomar la gente cautiva y llevarlas a Babilonia, él se asombró de que un Dios de justicia dejara que esto pasara a su propia gente. Mucha gente se ha sentido de esta anera cuando han leído las historias en el Antiguo estamento acerca de Dios cuando ordena al ejército Israelita a acabar con los habitantes de ciudades enteras.

Se preguntan, «¿Es ese el Dios que adoro? ¿Puede el Dios de amor y misericordia y paciencia dar un mandato como ese? » Ellos están aterrorizados. Estamos acercándonos muy de cerca de ver como Abraham se slntió en este punto, cuando sentimos ese horror de momento que Dios no vá a actuar como nosotros esperamos que lo haga. Abraham está haciendo aquí la pregunta, «¿Hace la justificación alguna diferencia? Si Dios aniquila estas ciudades llenos de amba