Unitarios y federales

Unitarios y federales gy maik0193migueI ‘/OR6pR 17, 2011 29 pagos Tema: unitarismo y federalismo Y la ascienda de Figueroa Nombre: miguel Hernán gallardo acosta Materia: historia Colegio: e. e. t. nl Curso: 5 mm Fecha de entrega: 15/7/2011 El unitarismo fue un partido político argentino de tendencia liberal, que sostenía la necesidad de un gobierno centralizado en las Provincias Unidas del Rio de la Plata, llamadas Provincias Unidas en Sud América en la Declaración de la Independencia y después llamada República Ar entina en el si lo XIX.

El unitarismo derivab independencia y del a Francia napoleónic las provincias, y que escasa autonomía. PACE 1 or2g to View con pos de la lizado que ofrecía acion preexistía a ones internas con Los unitarios fueron un grupo integrado en su mayoría por la elite de Buenos Aires y de las ciudades que eran capitales provinciales: miembros de la clase alta, intelectuales, militares, etc. Esta clase no tenía adhesión entre la población rural, que era más sensible a la prédica política de los caudillos. El unitarismo se perfiló como partido durante los trabajos del Congreso Constituyente de 1824, en el que representantes de odas las provincias buscaban organizar un gobierno nacional. Los unitarios

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buscaban que Buenos Aires fuera la cabeza y capital del pars por ser esta la ciudad que contaba con mayores recursos económicos y la más preparada para las funciones de gobierno, ya que habra hered Swlpe to vlew nexr page heredado el aparato administrativo colonial del antiguo virreinato. Para los unitarios lo más lógico era establecer en Buenos Ares un gobierno nacional que tomara las decisiones, subordinando a los gobiernos provinciales. El nombre «unitanos» proviene de la fórmula «en unidad de régimen», escrita en la Constitución e 1826, y que resume su postulado fundamental, pues para los unitarios la Nación preexistía a las provincias, y que éstas eran simples divisiones internas con limitada autonomía. Esto colocaba al Partido Unitario en conflicto con los defensores del federalismo.

En el aspecto económico los unitarios defend(an el liberalismo y el libre comercio como instrumentos de progreso. Querían modernizar el sistema financiero mediante la creación de un banco emisor de papel moneda y la contratación de empréstitos para la ejecución de obras, y proponían que el gobierno acional dispusiera de todos los recursos económicos, incluso quitándolos a las provincias. Por ejemplo, durante la presidencia de Rivadavia fueron abolidas las aduanas interprovinciales y fueron nacionalizados los yacimientos minerales, con lo cual las provincias se vieron privadas de estas fuentes de ingresos.

El ideal de los unitarios era impulsar el progreso del país sin tomar en cuenta las tendencias tradlcionalistas y conservadoras, por lo cual encontraron fuerte oposición entre el clero, los caudillos y la mayoría de los gobernadores provinciales, que vieron amenazada su influencia política. Estos sectores impulsaron el descontento de la población rural contra las reformas propuestas por los unitarios, quienes a su vez no supie población rural contra las reformas propuestas por los unitarios, quienes a su vez no supieron captar al llamado «bajo pueblo».

La disputa por el poder entre unitarios y federales tuvo que zanjarse por la fuerza de las armas en varias luchas regionales y finalmente en la guerra de 1828-31. Historia Antecedentes Desaparecida la autoridad colonial española luego de la Revolución de Mayo (181 0), se formó en el antiguo Virreinato el Rio de la Plata un gobierno centralizado en Buenos Aires. Este gobierno nacional entró en conflicto con las tendencias federalizantes de la Liga de los Pueblos Libres comandada por José Gervas10 Artlgas y los caudlllos regionales que eran sus aliados.

En 1820 Artigas y sus aliados derrotaron al gobierno nacional encabezado por el Director Supremo José Rondeau. Con este hecho las antiguas gobernaciones intendencias de la época virreinal asumieron su autonomía, organizándose trece provincias. Buenos Aires, la provincia de mayores recursos, prosperó rápidamente al no tener que sostener con sus recursos n gobierno nacional. Mientras, en las provincias creció la presión para organizar un nuevo gobierno nacional de signo federal, que respetara las autonomías provinciales.

En el Gobierno En 1824 las trece provincias enviaron diputados a un Congreso Nacional, el cual decidió crear un Poder Ejecutivo de figura presidencial. Fue elegido Bernardino Rivadavia, figura representativa del partido unitario, quien había desempeñado una progresista labor en la provincia de Buenos Aires. Rivadavia y sus compañeros de ideología intentaron imponer la forma unitaria, y lograron que el Congreso r us compañeros de ideología intentaron imponer la forma unitaria, y lograron que el Congreso redactara una Constitución que imponía restricciones a la autonomía de las provincias.

La llamada Constltuclón unitaria de 1825 fue rechazada por los gobernadores provinciales, iniciándose una crisis que se vio agravada por la declaración de guerra del Emperador de Brasil a raíz de la cuestión de la Banda Oriental. La Guerra con el Brasil motivó la creación de un ejército nacional al que las provincias se negaron a contribuir, en especial luego de que el general La Madrid utilizara algunos contingentes del mismo ara derrocar al gobierno de la provincia de Tucumán.

Este hecho y otras medidas, entre ellas la capitalización de Buenos Aires, aumentaron el descrédito de Rivadavia. Finalmente Rivadavia se vio obligado a renunciar luego que su emisario Manuel José García firmara una paz desventajosa con Brasil. Nuevamente las provincias se declararon autónomas, asumiendo Manuel Dorrego como gobernador de la provincia de Buenos Aires en 1827. La Guerra CiViI de 1828-1831 Dorrego, encargado de las relaciones exteriores de todas las provincias argentinas, se vio impedido de continuar la guerra con

Brasil y firmó una paz que aceptaba la independencia de la Banda Oriental. Las máximas figuras del partldo unitario aprovecharon el descontento de los jefes militares con esta paz y provocaron una revolución en diciembre de 1828, que provocó la derrota y fusilamiento del gobernador Dorrego. El general Lavalle, proclamado gobernador de Buenos Aires tras realizarse una elección muy irregular, debió enfrentar el acoso de milicias Buenos Aires tras realizarse una elección muy irregular, debió enfrentar el acoso de milicias provinciales del bando federal.

Otras tropas nacionales sublevadas, comandadas por el general José Maria paz, dominaron la provincia de Córdoba, mientras otras provincias del norte se proclamaban por el bando unitario: entre todas formaron una Liga que se enfrentó a las provincias dominadas por el Partido Federal. La guerra entre federales y unitarios concluyó en 1831 con la derrota de estos últimos. El comandante de milicias de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas, fue electo gobernador y las provincias quedaron nuevamente en uso de sus autonom(as.

Ocaso del Partido Unitario El gobernador federal de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas, asumió la «suma del poder público» en 1835. Comenzó entonces l ocaso del partido unitario, ya que sus principales figuras emigraron a los países vecinos, desde las cuales conspiraban permanentemente. Aunque las provincias eran autónomas, estaban en inferioridad frente a Buenos Aires, la cual tenía mayores recursos. Gracias a eso, Rosas logró imponer gobernadores que le fueron adictos, y reprimió las disidencias politicas.

A los unitarios emigrados se sumaron en el exilio los federales opositores a Rosas y luego los jóvenes de la llamada Generación del 37. Todos ellos tenían en común su oposición a Rosas, y conspiraron en las guerras civiles que intermitentemente arcaron la primera mitad del siglo XIX en la Argentina. Rosas unificó de hecho a las trece provincias, que formaron la Confederación Argentina de la cual él era jefe, aunque su cargo nominal era el de gobernador de Buenos s OF nominal era el de gobernador de Buenos Ares.

Para mantener esa unidad reprimía las disidencias políticas y acusaba a todos los opositores de ser «unitarios», simplificando al máximo las diferencias que existían entre sus contrarios. Con el tiempo las viejas personalidades del partido unitario perdieron su influencia, ya que el exilio les quitaba toda participación política. Los jóvenes del 37 tampoco simpatizaban con ellos, pues los consideraban representantes de una simple facción cuya etapa estaba superada. Las rebeliones y guerras que se sucedieron en el seno de la Confederación no se inspiraban en las ideas unitarias, sino que estaba motorizadas por el antirrosismo y por el deseo de crear un Estado nacional de bases federales, que permitiera compartir los superiores recursos de Buenos Aires con las provincias y respetara las autonomías provinciales- Estos ideales habían sido proclamados en el Pacto Federal de 1831 tras la derrota de las fuerzas unitarias, pero ara Rosas la Confederación Argentina era un sistema político adecuado que no debía modificarse.

Finalmente el gobernador de Entre RÍOS Justo José de Urquiza se declaró contra Rosas y abolió el lema «Mueran los salvajes unitarios’ (impuesto por Rosas) reemplazándolo por el de «Mueran los enemigos de la organización nacional». A él se aliaron los viejos políticos unitarios,6 el Brasil, los colorados de Uruguay y con tropas coaligadas vencieron a los porteños de Juan Manuel de Rosas en la batalla de Caseros, unos pocos kilómetros al oeste de Buenos Aires el 3 de febrero de 1852. OF atalla de Caseros, unos pocos kilómetros al oeste de Buenos Aires el 3 de febrero de 1852. En esa batalla, Rosas abandonó el combate y después de buscar refugio en casa del cónsul brltánico, partió hacia su exilio en Inglaterra. Después de la derrota de Rosas, un Congreso de todas las provincias reunido en 1853 redactó una Constitución Nacional, que proclamaba a la Argentina como una República Federal.

Emblemática Así como los del Partido Federal poseía sus emblemas, los unitarios poseían los suyos: en las banderas, escarapelas y escudos usaban un color celeste muy claro junto con el blanco llamado «cándido» por quienes hacían poesía de tipo parnasiana entre los unitanos) y tenían proscrlto el color rojo (la única excepción estaba en el gorro frigio del escudo), el color rojo solía ser llamado colorado o punzó, pese a este repudio al rojo los unitarios hicieron alianza con los «colorados» del Estado Oriental del Uruguay.

Otro color que era emblemático de los unitarios era el verde. Las signaturas unitarias llegaban incluso al corte de la barba: o se razuraban la barba dejándose unas pequeñas patillas o se dejaban la barba en forma de U sin usar bigotes. El federalismo En Argentina el original Partido Federal fue un grupo que luchaba para establecer el sistema federal en la República. El federalismo proviene desde tiempos de la revolución de Mayo, y tiene a su líder máximo en la figura de José Gervasio Artigas, fundador de la Unión de los Pueblos Libres más conocida como Liga Federal.

Hasta la segunda mitad del Siglo XIX continuó en lucha contra el Partido Unitario para decidir sobre la organi mitad del Siglo XIX continuó en lucha contra el Partido Unitario para decidir sobre la organización política del pa(s. Es importante no confundir al Partido Federal del siglo XIX (que es el que trata este artículo) con la agrupación politica mlnorltaria de signo conservador fundada en la segunda mitad del siglo XX con el nombre de ‘Partido Federal». Ideología La oposición binaria federalismo versus unitarismo es confusa y falsa por lo simplista.

Tal esquematismo se desentraña si se estudian los orígenes de ambas tendencias: inicialmente el unitarismo (siguiendo el modelo de la Primera República Francesa) fue preconizado por los intelectuales que buscaban – como el nombre del partido lo indica- la unidad del extenso erritorio que en el Cono Sur se había emancipado de España, tal unidad era imprescindible para mantener sinergicamente la lucha contra los realistas hasta aproximadamente fechas tan tardías como 1825; este primer unitarismo estaba inspirado por personalidades como las de Mariano Moreno; sin embargo esa pristina etapa del unitarismo fue aprovechada por las élites para intentar imponer un gobierno centralista que mantuviera subordinadas a las provincias (tal segundo unitarismo es el unitarismo más conocido: el unitarismo, ya degenerado en centralismo, de Carlos de Alvear, Bernardino Rivadavia, Obes y Bartolomé Mitre).

El federalismo surge también confuso: en 1811 Cornelio Saavedra con el fin de qutarle el poder a los morenistas llama a un congreso (la Junta Grande) en el cual participan representantes de las provincias del Interior, sin embargo durante la Junta Grande no llega a sancionarse un representantes de las provincias del Interior, sin embargo durante la Junta Grande no llega a sancionarse un estado federal; es recién con el oriental José Gervasio Artigas, cuando éste hace públicas las Instrucciones del Año XIII (oponiéndose al segundo unitarismo: el centralismo) para los diputados que debían resentarse en la Asamblea del Año XIII de las Provincias Unidas del Río de la Plata que abiertamente se declara la necesidad de seguir un Sistema Federal de gobierno (inspirado en el de los Estados Unidos); los integrantes del llamado Directorio establecidos en Buenos Aires y suplantando a los primeros unitarios patriotas tomaron (en tiempos de la hegemonía de Alvear y Rivadavia) la bandera del unitarismo para luchar contra el supuesto (según los unitarios de segunda generación o, centralistas) «anarquismo» de «caudillos» como José Gervasio Artigas. El federalismo era concebido como una forma de organización asada en la asociación voluntaria de las provincias que delegaban algunas de sus atribuciones para constituir el poder central, pero conservaban su autonomía.

Si bien el grupo federal estaba integrado por diversos sectores, la mayoría lo constituían caudillos, pero también intelectuales que se inspiraban en la constitución de los Estados Unidos de América, además de gente de las provincias que se oponían al dominio absolutista porteño (es decir de las élites instaladas en la ciudad de Buenos Aires), y algunos a que la citada Ciudad de Buenos Aires fuese capital de todo el extenso país. Los federales defend[an las autonomías provinciales: cada provincia debía tener su propio gobiern defendían las autonomías provinciales: cada provincia debía tener su propio gobierno, constitución, leyes y econom(a; sin embargo, reconocían la existencia de un gobierno nacional con poder Ilmltado y encargado sólo de algunas cuestiones (por Ej. as relaciones exteriores del país). En el aspecto económico existía una clara división entre el llamado Litoral argentino y el llamado Interior. El Litoral argentino buscaba el libre comercio y la libre navegación de os ríos interiores, oponiéndose al dominio de los mismos por el gobierno de Buenos Aires, mientras que el Interior proponía el proteccionismo económico de sus incipientes producciones economicas. El caso de la provincia de Corrientes resulta atípico, ya que proponía la libre navegación, combinada con proteccionismo. Y sus gobiernos ideológicamente federales se aliaron repetidamente contra el de Buenos Aires con los jefes militares unitarios.

Hacia 1824 el ideario federal también comienza a ser importante en Buenos Aires (en esa época no existía la separación urisdiccional existente desde 1 880 : Ciudad de Buenos Aires y provincia de Buenos Aires) sin embargo las ideas federales tomaron fuerza entre el gauchaje del campo bonaerense, y la gente más humilde de la para esa época bastante pequeña ciudad de Buenos Aires, quien representó primeramente a ese «federalismo porteño» fue Manuel Dorrego el cual sería derrocado en la primera revolución armada del Ejército Nacional, contra un gobierno legitimamente constituido. La revuelta, encabezada por militares, pero respalda por notables defensores de los ideales unitarios; termina trágicamente pa