Un Concepto De Acción Conjunta

Un Concepto De Acción Conjunta gyGastonCostantinoIgg2 CleoparIR 10, 2016 II pagcs UN CONCEPTO DE ACCIÓN CONJUNTA Salvador Fontenla Ballesta Coronel de Infantería DEM Jefe de estudios de la ESFAS Introducción La importancia de la acción conjunta para el empleo de la fuerza es indiscutible, así se contempla en todos los documentos y manifestaciones oficiales de los responsables politicos y militares, tanto nacionales como aliados. Es fundamental, por comunidad de doctrina definir con precisión el concepto de accio PACE conjunta, si queremo u odos los actores que to View intervienen en la acción militar, contri la acción conjunta. electual y esfuerzo La indefinición es el primer enemigo de la acción conjunta. La responsabilidad de la definición de la accion conjunta, le corresponde entonces, al jefe superior de planeamiento y conducción de las operaciones militares. La finalidad de este trabajo es hacer una aproximación para tratar de definir un concepto sobre la acción conjunta, todo desde una perspectiva de libertad intelectual. E-ntendemos que el concepto debe ser claro, preciso y concreto, conforme con la rancia tradición militar y en aras de la eficacia.

La definición de acción conjunta deberá ener repercusion direc ta en la organización, doctrina, adiestramiento y empleo de la constituyen

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un todo coherente. Todos los esfuerzos deber ser dirigidos a la consecución del objetivo: cohesión, coordinación, concentración y convergencia de esfuerzos. La acción conjunta es cualificada por la Directiva de Defensa Nacional como «principio básico» de actuación de las Fuerzas Armadas, y el Libro Blanco de la Defensa la consi dera imperativa para las operaciones militares actuales.

Sin embargo, no he lerdo nin guna definición de acción conjunta. Quizás todo se deba, una vez más, a un problema e semántica y de ordenación de ideas. La enumeración y ordenación de los principios fundamentales del arte de la guerra en la Doctrina española han variado con el paso del tiempo: — 25 — La Doctrina del año 1924, inspirada en la francesa después de la experiencia de la Primera Guerra Mundial, fijaba como principios fundamentales: «voluntad de vencer, libertad de acción y economía de fuerzas».

Y consideraba afines: conservación del contacto, seguridad, sorpresa y «la acción de conjunto». La Doctrina del año 1956, deudora de los resultados de la Segunda Guerra Mundial, fija a como fundamentales: «voluntad de vencer, acción de conjunto y sorpresa». Y como derivados: aprovechamiento del éxito, libertad de acción y economía de fuerzas. — La Doctrina del año 1976, derivada de la oficial de la Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN), re ndamentales: «voluntad medios, «acción de conjunto», aprovecha miento del éxito y flexibilidad.

La acción de conjunto se puede volver a considerar un principio fundamental o básico del arte de la guerra (de nivel estratégico, operacional y táctico). Bien manteniendo la clásica clasificación cerrada y ternaria de los textos oficiales españoles, ehaciéndola; o modifi cando su número en consonancia con la tendencia moderna de hacer una lista más larga. La acción de conjunto significa tener capacidad de emplear, saber y poder, las acciones especificas terrestres, navales y aéreas, consiguiendo la máxima sinergia de esfuerzos. La acción conjunta seria la aplicación práctica del principio de acción de conjunto.

La acción de conjunto se puede definir, remedando la Doctrina del ano 1956, como: «La concurrencia a un mismo fin de cuantas fuerzas y elementos operacion militar» o el más lacónico del Glosario de términos militares (D02-005): ?concurrencia al fin común de todos los esfuerzos. » Si se considera la acción de conjunto como principio fundamental, se pueden formular otros principios derivados o de segundo nivel: economía de medios o de fuerzas, con centración de esfuerzos, cooperación de fuerzas, apoyo mutuo, La acción de conjunto, como parte del arte de la guerra, no está sujeta a fórmulas mate máticas, ni recetas previas.

Requiere un difícil equilibrio para cada situación, y tiene el peligro de los vaivenes pendulares en su concepción y aplicación en la acción conjun ta. De el recelo que de actuales tratadistas ratadistas militares sobre el riesgo de pasar de un extremo a otro del péndulo, desde acciones específicas independientes y Sln coordinación hasta el uniformismo de pretender que hasta que los suboficiales ten gan formación conjunta: «Disminuir la identidad de los Ejércitos para uniformar a las Fuerzas Armadas es un error de tal calibre que ni siquiera lo formulan las posiciones más extremas» (gene ral Amat 1999).

El mejor rendimiento de la acción conjunta se basa en el máximo aprovechamiento de los esfuerzos específicos. La acción conjunta Al jefe militar para el cumplimiento de la misión asignada, se le roporcionan unidades, medios y apoyos, con los que tiene que contar para la concepción, planeamiento y con — 26 — ducción de las operaciones militares de las que es responsable. Si esas unidades y medios son de un mismo ejército, lógicamente. La acción es especifica, y si no es con junta.

La base de la acción conjunta es eminentemente intelectual y de comunidad de doctri na, pues es impensable que un jefe militar no recurra a todos los medos a su disposi cián para mejor cumplir la misión. Necesita conocer y tener confianza en las posibilida des y limitaciones de las fuerzas disponibles, para conseguir la onvergencia de esfuerzos; para ello contar do mavor y cuartel (fuego, logístico, protección, etc. ), que por razones de seguridad sean necesarias en áreas limítrofes, o entre dos o más operaciones espe clícas (espacio aéreo, operaclones especiales, guerra electrónica, etc. . Si la coordinación de los apoyos de fuegos debe ser siempre muy precisa, en la acción conjunta el tipo y volumen de estos apoyos será mucho mayor. Por lo tanto los apoyos de fuego navales y aéreos, la defensa antiaérea y la de costas obligarán a una más estre cha coordinación en el planeamiento y ejecución, y la elaboración e unos procedl mientos precisos y experimentados, para conseguir la máxima eficacia y evitar bajas por fuego propio.

Uno de los ejemplos más sobresalientes de las operaciones conjuntas son las aero transportadas, y más concretamente las operaciones paracaidistas, por los riesgos que conllevan, que pueden tener valores crítico. El transporte aéreo es uno de los pilares en los que se asienta la movilidad estratégica de las fuerzas terrestres de reacción rápida, y de las operaciones paracaidistas cuyas capacidades se ven aumentadas como demostración disuasoria de fuerza, aprovechamiento de los frentes discontinuos y gran es intervalos entre unidades, o como operaciones de decepción.

La potenciación de los medios de aerotransporte deberá ir acompañada con el adiestramiento conjunto para el lanzamiento preciso de personal, cargas y abastecimientos aéreo y el consi guiente apoyo por el fueg La contribución de las fuer a la defensa de puntos centros de transmisiones, etc. )y civiles (centrales nucleares, centros urbanos, etc. ). Es un factor a tener en cuenta por la hipoteca y fijación al terre no de unidades de maniobra y de artillería antiaérea. De lo contrario daremos facilidades al adversario para sus operaciones en profundidad.

La fuerza de acción conjunta Se considera necesario la constitución de un cuartel general conjunto desde tiempo de paz, con capacidad de planear y conducir planes operativos y ejercicios, como única alternativa fiable de conseguir una comunidad de doctrina y procedimientos conjuntos. Este cuartel general conjunto debe contar con unidades de apoyo al cuartel general, con un sistema conjunto y fiable de inteligencia y de mando y control. Y tener a su disposi ción fuerzas específicas, en función de los objetivos previstos y ejercicios programados.

La atribución de fuerzas específicas debe tener una dependencia erárquica clara (salvo que se quiera compartir la responsabilidad del fracaso), y el tiempo de asignación no debe ser inferior a dos años, plazo necesario para el nivel de mando y dificultades de las operaciones conjuntas para extraer experiencias válidas. La rotación de unidades, según los objetivos de adiestramiento marcados, y el nivel de implicación de las unida des (ejercicios de puestos de mando, en fuerza, etc. permiten flexibilizar la contribución de fuerzas con otras nece o de adiestramiento específico. militares. No es posible la acción conjunta sin contar con una inteligencia con unta, sin ella no puede haber éxito. El jefe de la acción conjunta debe disponer con un órgano de inteligencia y una arquitectura de inteligencia, conjuntada y adiestrada, capaz de obtener, elaborar y difundir inteligencia oportuna para cubrir las necesidades mínimas propias y de los escalones subordinados.

La inteligencia conjunta no supone una centralización de unidades y medios. Cada esca lón de mando, específico o no, debe contar de herramientas adecuadas y ser respon sable de la obtención de inteligencia en su área de interés y de influencia. Ahora bien, también tiene la responsabilidad de que las informaciones e nteligencia obtenidas debe rán ser difundidas a otras unidades y escalones de mando que les pueda ser útil, en forma oportuna.

Las deficiencias en este campo no son por falta de voluntad o de espí ritu de conjunto, es un problema arduo de arquitectura de las estructuras de inteligen cia, de coordinación, de procedimientos y de adiestramiento conjunto. La arquitectura de inteligencia debe evitar interferencias en los sistemas de inteligencia propios, asf como lagunas. Pero no es cuestionable, recurriendo al principio de economía de medios, que haya superposición en los medios de obtención o duplicidades en los objetivos, ues tienen prioridad la seguridad de obtención y la fiabilidad, por medio del contraste de fuentes.

Las operaciones especiale ‘gadas a la función de 1 inteligencia, tanto si sus o de acción directa, y por tanto el jefe de la acción con junta debe tener capacidad de ejecutar operaciones especiales, pero igualmente tam bién sin detrimento de los escalones de mando subordinados, que tengan necesidad operativa de contar con capacidad de operaciones especiales a su nivel, dentro de la correspondiente convergencia y coordinación de esfuerzos. Las unidades de operacio nes especiales específicas, son la base de la formación de las onjuntas, y sus proce dimientos y materiales deben ser interoperables.

El sistema de transmisones debe proporcionar enlaces (en cantidad, calidad, fiabilidad y seguridad necesarias para las operaciones previstas) con los escalones de mando subordinados y entre ellos, lo que presupone una interoperatividad de los sistemas. La logística es posiblemente la función más específica, porque son precisamente la sin gularidad de los sistemas de armas lo que define a cada ejército, y en consecuencia los sistemas de apoyo logísticos, en los tipos de recursos, forma, tiempo y lugar de pro porcionarlo.

De todas formas la responsabilidad del apoyo ogístico debe corresponder en proporción a sus responsabilidades en la operación, de lo contrario puede ser un contrasentido al concepto de acción conjunta. — 28 — El problema logístico es más de coordinación que de unificación. Dentro de lo posible, por economía de medios y de apoyo mutuo, los abastecimientos deben que actualmente es un servicio común, presenta una significativa especialización en el apoyo operativo.

Las unidades terrestres necesitan equipos médicos de acompañamiento que sigan todas las vicisitudes de vida, movimiento y combate de las unidades (especialmente en las operaciones anfibias, aracaidista y aeromóviles), para hacer el tratamiento de bajas lo más avanzado y rápi do posible; mientras que no sería deseable que los equipos médicos embarcados tuvie ran menor rendimiento por mala mar.

Adiestramiento Ejército viene de ejercicio. Sin adiestramiento de cada una de las partes y del conjunto no podemos esperar alcanzar la victoria. No podemos dejar nada a la improvisación. La doctrina y los procedimientos se forman con el adiestramiento por objetivos, en un con tinuo experimentar, valorar con espiritu crítico, corregir deficiencias y volver a probar con objetivos cada vez más ambiciosos.

La potenciación de la acción conjunta se debe realizar en los niveles de estados mayores, con el planeamiento y conducción de ejercicios de conflictos de alta inten sidad, porque es precisamente en la conducción de los conflictos de alta intensidad donde alcanza su auténtica dimensión la acción conjunta, y es en la conduccion donde se pone en evidencla las deficiencias en el planeamiento y las carencias de coordinación.

Los ejercicios de puestos de mando y en fuerza, deben incluir semi nanos: — Estos ejercicios tienen forma completa o parcial, terrestre, naval y aéreo. Desembarcos nfibios, aerotransportados y paracaidistas. — Defensa antiaérea y aérea. Apoyos de fuego naval y aéreo. — Defensa de costas, bases navales y aéreas. Cierre de un estrecho. — Operaciones especiales. Es el momento de volver a recuperar ejercicios tipo Teseo o Canarex, debidamente actualizados y potenciados, que tanto réditos dieron para los adiestramientos específi cos y conjunto.

También se recomienda el intercambio de oficiales de Estado Mayor, en el planeamien to y conducción de ejercicios de operaciones especficas. Ambas acciones deben empezar en el Curso de Estado Mayor de la Escuela Superior de as Fuerzas Armadas (ESFAS), y continuar después con la finalidad de potenciar cohesión interejércitos más allá de la ESFAS, y para mejor conocer las posibilidades, requerimientos y limitaciones de las unidades de otros ejércitos. 9 Conclusiones La importancia de la acción conjunta para el éxito de las operaciones militares, obliga a tratar de definir de forma clara y precisa el concepto de acción conjunta. por tanto, si lo consideramos como una pauta fundamental, permanente e inmutable ¿por qué no con siderar la acción de conjunto como un principio fundamental del arte de la guerra? Así se contemplaba en la Doc 956.