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14. LA ÉTICA KANTIANA. Onora O’Neill Peter Singer (ed. ), Compendio de Ética Alianza Editorial, Madrid, 1995 (cap. 14, págs. 253-266) La critica de la razón pura (1781), obra maestra de Kant que determina las posiciones fundamentales en el contexto más amplio de la filosofía crítica, en una exposición de su ética. LA ÉTICA KANTIANA: Es la estructura básica de pensamiento se desarrolló en muchas direcciones diferentes.

Examina la relación entre los principios morales y deseos, implicaciones politicas del imperativo categórico que incluye una constitución, respeto a la libertad, en donde lo or las personas, y lo derechos humanos, s clave de la ética de y se utiliza para clasi agentes. 4 p do a les son el: respeto erativo categórico, la edan adoptar los La ley universal y la concepción del deber. 2.

La ética de Kant: el contexto crítico Ética de kan: el contexto crítico La crítica de la razón pura (1781), obra maestra de Kant que determina las posiciones fundamentales en el contexto más amplio de la filosofía crítica, en una exposición de su ética Esta filosofía es crítica en sentido negativo argumentada en la ciencia y no cree en manifestaciones de Dios (todo no está en un ser supremo)

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La ética de Kant: la ley universal y la concepción del deber puedan adoptar los agentes.

La ética de Kant: el respeto por la persona Esta consiste en los principios se deben adoptar para no utilizara los demás, siendo los principios de justicia al considerar que principios son universales para todos La ética de Kant: los problemas de la libertad, la religión y la historia Esta estructura basica de pensamiento se desarrolla en barias direcciones, examina la relación entre el principio morales y deseos implicaciones políticas del imperativo categórico, en donde incluye una construcción respecto a la libertad.

La «ética de Kant» Muchas otras críticas de la ética de Kant resurgen tan a menudo que han cobrado vida independiente como elementos de la «ética de Kant». Algunos afirman que estas criticas no son de aplicación a la ética de Kant, y otros que son razones decisivas para rechazar la posición de Kant. La «ética de Kant» Los postulados son: Formalismo: reducción al absurdo de las leyes naturales, e imperativo y categórico 14 Rigorismo. normas regida obligación contradictorios. Esta critica señala que la ética de Kant identifica un conjunto de principios que pueden entrar en onflicto ósea que chocan entre si no hay negociaciones ni excepción. Lugar de las inclinaciones. En esta actuar por obligación y por convención «motivados por el deber» y no por inclinación, lo que le lleva a afirmar que la acción que gozamos no puede ser moralmente valiosa. Falta de explicación de la mala acción.

Es totalmente autónoma es decir, que se hace de acuerdo con un principio que satisface la limitación de que todos los demás puedan hacer igualmente- y la acción que refleja sólo deseos naturales e inclinaciones. ( autonomía u obligación. El legado kantiano Posición derechos: acciones más que resultados egado kantiano, el intento más influyente por afirmar los derechos morales sin teología Analiza y refuta. 5. LA TRADICION DEL CONTRATO SOCIAL. Will Kymlicka Alianza Editorial, Madrid, 1995 (cap. 15, págs. 67-280) La teoría del contrato social plantea que las obligaciones morales y políticas de las personas en la sociedad dependen de un pacto o contrato acorde entre los mismos siendo este voluntario que define tanto la relación mutua de los individuos, concedidos como la relación de estos con el gobierno y por este proceso estructura una sociedad bien conformada. El contexto histórico de u I o divino más amplio, en el tiempo ilustrado» todo hombre es libre igual por naturaleza»por eso la gente combino en crear el gobierno y en cederle determinados poderes si los gobernantes accedían a utilizar estos para garantizar la seguridad.

El contrato social es una teoría moral 2. Teorías éticas actuales del contrato social Esta teoría presenta dos enfoques un enfoque subraya una igualdad natural de fuerza fisica que hace que sea mutuamente beneficioso para las personas aceptar convenciones que reconocen y protegen los intereses y posesiones de cada cual, el tro enfoque subraya una igualdad natural de estatus moral que hace de los intereses de cada persona objeto de interes comun o imparcial.

Voy a denominar a los defensores de la teoria del beneficio mutuo contractualistas hobbesianos y a los defensores de la teoria imparcial contractualistas kantianos pues hobbes y kant inspiraron y prefiguraron estas dos formas de teoria contractual 1. El contractualismo hobbesiano: la moralidad como beneficio reciproco Según los contractualistas hobbesianos, la concepción moderna descarta las ideas anteriores de derechos divinos o deberes naturales. Siempre que ntentamos encontrar valores morales objetivos lo que encontramos en su lugar son las preferencias subjetivas de los individuos.

Por ello no hay nada inherentemente bueno o malo en las metas que uno decide seguir, o en los medios por los que uno persigue estos fines -incluso si ello supone perjudicar a los de Sin embargo, si bien no ha ntemente malo en no hay nada inherentemente malo en perjudicarte, me resultaría mejor abstenerme de hacerlo si cualquier otra persona se abstiene de hacérmelo a mi. Semejante pacto de no-agresión es mutuamente beneficioso -no tenemos que desperdiciar recursos efendiendo nuestra persona y propiedades, y esto nos permite entablar una cooperación estable.

Si bien no es inherentemente malo causar daño, cada persona gana aceptando acuerdos que lo definen como «malo». El contenido de estos acuerdos será objeto de negociación -cada persona deseará que el acuerdo resultante proteja sus propios intereses tanto como sea posible limitándole lo menos posible. SI bien los acuerdos sociales no son en realidad contratos podemos considerar esta negociación acerca de convenios mutuamente beneficiosos como el proceso por el que una comunidad instituye su «contrato social».

Y SI bien este contrato social no pretende ser una defensa de las nociones tradicionales de la obligación moral, incluirá algunas de las Imitaciones que los teóricos anteriores consideraban deberes naturales -por ejemplo, el deber de no robar, o el deber de compartir equitativamente los beneficios de la cooperación entre los miembros del grupo. Las convenciones de beneficio recíproco ocupan parte del lugar de la moralidad tradicional, y por esa razón puede considerarse que proporcionan un código «moral», aun cuando se «cree como limitación racional a partir de premisas no morales de elección racional» (Gauthi

Con razón Gauthier denomina a esto un «artifi racional» (Gauthier, 1986, pág. 4). Con razón Gauthier denomina a esto un «artificio moral», pues limita artificialmente lo que la gente tiene naturalmente derecho a hacer. Pero si bien las limitaciones resultantes se solapan en parte con los deberes morales tradicionales, esta coincidencia está lejos de ser completa. El que sea o no beneficioso seguir una convención particular depende del propio poder de negociación, y la persona fuerte y con talento tendrá mis poder que la persona débil y enfermiza.

Esta última produce poco de valor, lo poco que produce puede ser sencillamente expropiado por los demás sin temor a la venganza. Como es poco lo que se gana de la cooperación con los débiles, y no hay que temer venganza alguna, el fuerte tiene pocos motivos para aceptar convenciones que ayuden a los débiles. Las convenciones resultantes concederán derechos a personas diversas, pero como estos derechos dependen del poder de negociación de cada cual, el contractualismo hobbesiano no considera que los individuos tengan derechos o un estatus moral inherente alguno.

En realidad, la teoría permite que se mate o esclavice a algunas ersonas, pues «si las diferencias personales son lo suficientemente grandes», el fuerte tendrá la capacidad de «eliminar» al débil o de tomar cualesquiera bienes producidos por éste, Instituyendo así «algo similar al contrato de esclavitud» (Buchanan, 1975, págs. 59-60). Esta no es simplemente una posibilidad abstracta. Las diferencias personales son tan grandes para los seres humanos indefensos o «defect abstracta.

Las diferencias personales son tan grandes para los seres humanos indefensos o «defectuosos» como los bebés o los que sufren una incapacidad congénita, que or ello quedan fuera del alcance de la moralidad (Gauthier, 1986, pág. 268). Los hobbesianos afirman que como tengo capacidades y vulnerabilidades ffsicas iguales que las de los demás —igual capacidad de dañar a los demás y vulnerabilidad de ser dañado debo mostrar un interés igual por los demás, pues debo garantizar un orden que dé a cada persona razones para abstenerse de ejercer el poder de dañar. or supuesto, los hobbesianos saben que este supuesto de la igualdad natural de la fuerza física es a menudo falso. Lo que dicen no es que las personas sean de hecho iguales por naturaleza, sino mas bien que a moralidad sólo es posible en tanto en cuanto esto sea así. Por naturaleza todo el mundo tiene derecho a utilizar los medios de que disponga, y sólo se plantearán las limitaciones morales si las personas tienen una fuerza aproximadamente igual.

Pues sólo entonces cada individuo ganará más de la protección de su propia persona y propiedades de lo que perderá absteniéndose de utilizar los cuerpos o recursos de los demás. Sin embargo, la igualdad natural no basta, pues las desigualdades artificiales también pueden socavar la base necesaria para la limitación moral. Personas con capacidades físicas imilares pueden tener capacidades tecnológicas muy desiguales, y las que tienen una tecnología más avanzada a la interacción menudo pueden dictar los 4 tienen una tecnología más avanzada a menudo pueden dictar los términos de la interacción social.

Los hobbesianos afirman que los derechos se derivan de las Imitaciones necesarias para la cooperación mutuamente beneficiosa, aun cuando la actividad en que cooperan las personas sea la explotación de los demás. Sin embargo, la moralidad cotidiana nos dice que las actividades mutuamente beneficiosas deben respetar primero los derechos de los demás, ncluidos los derechos de los que son demasiado débiles para defender sus intereses. En que consiste la moralidad contarctualista Acuerdo razonable y libre entre los miembros de un grupo social.

Para aceptar este acuerdo necesitamos razones y condiciones que justifican la contractilidad de esta teoría. Para comprender esta teoría moral debemos comprender su contexto histórico que cobra un relieve importante en el periodo de la ILUSTRACIÓN El contractualismo kantiano: la moralidad como imparcialidad La segunda corriente de la teoría contractual contemporánea es en muchos sentidos opuesta a la primera. El exponente más conocido del contractualismo kantiano es John Rawls.

De acuerdo con su concepción, las personas son «una fuente de exigencias válidas originada en sí misma» (es decir, que las personas importan, desde el punto de vista moral, no porque puedan dañar o beneficiar a los demás [como en la teoría hobbesiana] sino porque son «fines en si mismas»). Esta expresión kantiana implica un concepto de igualdad moral cada persona importa e importa por igu cada persona tiene derech concepto de Igualdad moral —cada persona Importa e importa por igual, cada persona tiene derecho a un trato igual.

Esta noción de igual consideración origina a nivel social un «deber natural de justicia». Tenemos el deber de fomentar instituciones justas, un deber que no se deriva del consentimiento o del beneficio mutuo, sino que simplemente debemos a las personas en cuanto tales. Según Rawls, la idea de contrato social es un procedimiento que encarna un principio básico de deliberación imparcial —es decir, que cada persona tiene en cuenta las necesidades de los demás «en cuanto seres libres e iguales».

Las personas deben convenir unos principios de justicia bajo un «velo de ignorancia» —sin conocer sus dotes o ncapacidades naturales, y sin conocer qué posición ocuparán en la sociedad. Se supone que cada parte intenta procurarse lo más que puede. Pero como nadie conoce qué posición ocupará en la sociedad, el pedir a las personas que decidan lo que es mejor para ellas tiene las mismas consecuencias que pedirles que decidan lo que es mejor para cada cual en términos imparciales.

A fin de decidir tras un velo de ignorancia qué principios fomentarán mi bien, debo ponerme en la piel de cada persona de la sociedad y ver qué fomenta su bien, pues puedo terminar yo siendo una de esas personas. Unido al velo de ignorancia, el supuesto del auto interés no es diferente de un supuesto de benevolencia, pues debo identificarme congenialmente con cualquier persona de la sociedad y tener en cuenta su bien como si fu pio.

De cualquier persona de la sociedad y tener en cuenta su bien como si fuese el mío propio. De este modo, los acuerdos establecidos en la posición original otorgan una igual consideración a cada persona. La posición original «representa la igualdad entre los seres humanos como personas morales» (Rawls, 1971, pág. 190) y sólo en semejante posición de igualdad el contrato es n instrumento útil para determinar el contenido de nuestro deber natural de justicia.

El contractualismo kantiano expresa una creencia generalizada en que la imparcialidad es definitoria del punto de vista moral —el punto de vista moral precisamente es el punto de vista desde el cual cada persona importa por igual. Esta creencia no es sólo propia de la ética kantiana, sino de toda la tradición ética occidental, tanto cristiana (todos somos hijos de Dios) como laica (el utilitarismo ofrece su propia interpretación no contractual de la exigencia de igual consideración de las personas.

Básicamente las dos teorías o textos están basados en los principios y La moralidad que son parte esencial del ser humano, pero es Importante destacar que en la teoría katiana se define con principios fundamentales de respeto tanto por las personas como derechos humanos quiénes son finalmente quienes enmarcan y profundizan con autoridad en la ley moral de Kant, por otro lado la teoría del contrato social definen moral y política de una persona dentro de la sociedad, para la cual actúa de manera libre acorde a una relación mutua entre individuos, que de una u nlleva a 0 DF