Soberanía Su Evolución En El Tiempo

Soberanía Su Evolución En El Tiempo gy Lina Maria-Lemoinc Montaño I t)eopar. R 10, 2016 8 pagcs Evolución del término soberan[a LINA MARIA LEMOINE Historia del derecho Colombiano 07 de febrero de 2016 Soberanía El concepto de soberanía puede entenderse de distintas maneras según el enfoque elegido. Dentro del ámbito de la política, la soberanía está asociada al hecho de ejercer la autoridad en un cierto territorio.

Esta autoridad recae en el pueblo, aunque la gente no realiza un ejercicio directo de la misma sino que delega dicho poder en sus representantes. El diccionario de la Real Academia Española (RAE) también define al concepto de soberanía como la máxima autoridad dentro de un esquema político y al soberano como el ser superior dentro de una entidad que no es material. (Definición. de, 2016) Soberanía & su evolución La soberan(a constituye un elemento de esencia de un Estado que se estime bien integrado.

Sin embargo, es preciso determinar en qué consiste la soberanía pues, muchas definiciones de ella no han sido afortunadas y producen desviaciones que llevan a dudas y debates. También se requiere recordar su evolución histórica. En la misma etimolog[a de la palabra «soberanía», se han producido opiniones discrepantes. Según el Diccionario

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de la Lengua Española, de la Real Academia Española, la palabra «soberanía» es un sustantivo femenino que deriva del vocablo «soberano», y que en refiere a quien ejerce o posee la autoridad suprema e independiente.

También el mencionado Diccionario hace alusión a la frase «soberanía nacional» y con claridad establece que, según algunas teorías del Derecho político, corresponde al pueblo, del que se supone emanan todos los poderes del Estado, aunque se ejerzan por representación. Desde el punto de vista terminológico, establecía Juan godino que se trataba, respecto de la soberanía, de la «summa potestas», frase que equivale al supremo poder, como máxima manifestación de mando.

El destacado jurista mexicano Ignacio Burgoa Orlhuela consideraba que el vocablo «soberanía» estaba íntimamente vinculado a las expresiones latinas: «super» y «omnia’i, que significan: «estar sobre todos». Una tendencia más hacía lo etimológico se dio en algunos que consideraban que la palabra soberanía provenía de un origen francés, de la palabra «suzerain», que significa: señor feudal y que ata de la época histórica en la que el señor feudal detentaba la autoridad suprema dentro de la circunscripción geográfica de su feudo. PÁGINA 1 Hubo una evolución histórica de la soberanía.

En la Edad Media, dentro del ámbito geográfico del feudo, la soberan(a la detentaba el señor feudal con facultades de mando sobre las personas en el marco de su territorio. Enfrente de cada señor feudal habla otros con categoría similar que ejercían su respectiva soberanía interna. Hubo luchas ente feudos, los vencedores se fortalecieron y llegaron a constituir el gran feudo q ado moderno, los Estados odernos poseían un pod poderoso gobernante, en calidad de monarca, y quien se estimaba soberano, con potestad absoluta sobre los seres humanos que integraban su población.

Los monarcas, en ocasiones, tenían en su territorio feudos y señores feudales, pero la soberanía, o sea la mayor potestad, correspondía al monarca. Sin embargo, en la Edad Media, frente a las potestades monárquicas de los reyes existentes, se produjo el fenómeno de dos potestades mayores: las del emperador y las del Papa. Recordemos que el papa Alejandro VI, en la «Bula Intercoetera» dividió las tierras y guas marinas descubiertas y por descubrir, entre los reyes de Castilla y Aragón, por una parte, y el rey de Portugal, por otra parte.

Es decir, el Papa actuó con un poder superior a los monarcas. La superior autoridad del Papa sucumbió cuando los monarcas español y portugués dejaron de lado la «Bula Intercoetera» y celebraron el Tratado de Tordesillas, variando la distribución de tierras y aguas entre españoles y portugueses. Durante la Revolución Francesa se combatió el absolutismo del monarca y se estableció que la soberanía corresponde al pueblo y los gobernantes sólo representan al pueblo.

Desarrollo histórico En una perspectiva histórica, el concepto de soberanía adquiere un desarrollo paralelo a la formación del Estado Moderno. Su expresión tangible pasa de la dimensión interna estatal a la externa involucrando otros Estados para ir asumiendo un nivel superior de complejidad e intangibilidad a medida que se complica la interdependencia entre los Estados con el au 31_1f8 integración y de los entes s les y el posterior entes supranacionales y el posterior surgimiento y consolidación del fenómeno de la globalización.

Más recientemente el concepto de soberanía e extiende para abarcar a otro sujeto, reubicándose en la perspectiva individual en la cual todas las personas son soberanas en cuanto al ejercicio de sus derechos humanos en pie de igualdad. La validez de su lógica y su sentido como elemento articulador de la política y el derecho no deja de reflejar una crisis de validez conceptual y por ende demanda una atención continuada en la medida en que bajo ningún punto de vista se lo puede concebir como un concepto estático que refleja un fenómeno inerme.

Veamos rápidamente entonces el desarrollo evolutivo del concepto de soberanía. A. Dimensión interna A medida que se fue configurando el Estado moderno en virtud de la eliminación gradual de los poderes feudales intermediarios, se fue conformando una interrelación clara y directa entre el gobernante y los gobernados. Este afianzamiento gradual del poder político se complementó con la dimensión territorial denotando el alcance de este poder o control hasta la frontera limítrofe con PAGINA2 otro Estado.

Dentro de esta territorialidad, el ejercicio del poder implicaba el monopolio del uso de la fuerza física legitima. Es decir, el reconocimiento y la aceptación de que una autoridad superior omará decisiones normati re de la colectividad asentada dentro de un ter el gobernante, a través del uso de esta prerrogativa de la coerción física legítima, tomaba las decisiones para eliminar las confrontaciones internas (las guerras particulares entre los señores feudales) y avanzar en la obtención de una cohesión interna.

Esta última se daba con la superación gradual de las guerras, cuyo logro efectivo iba determinando las posibilidades reales para el ejercicio total de la soberanía interna mediante la fusión de la capacidad de tomar decisiones en nombre de la colectividad obernada y la práctica de la defensa del territorio que se vulneraba desde afuera. Por último, la fusión de estas acciones le otorgaba a su autor y jefe, el carácter de soberano en virtud del cual podía interactuar de igual a igual con los gobernantes de los otros Estados para guerrear o lograr la paz.

B. Dimensión externa El ejercicio de la soberan(a en la dimensión externa implicaba entonces un reconocimiento doble. De un lado a la existencia de un poder de mando indiscutible para encabezar el relacionamiento con el par o los pares de los demás Estados. Del otro lado, a la erteza sobre la existencia de esa figura provista de la autoridad y del poder suficientes para interactuar polticamente en representación de todos los miembros de ese Estado.

Así la noción de soberanía, de buen arraigo en la dimensión interna del Estado y más inasible por fuera de él, dejó claro el contraste que ha señalado Nicola Mattecucci, «cuando los conflictos internos son más fuertes que los interestatales, el Estado ha perdido su unidad política» Sl_1f8 Precisamente ha sido esta factor preponderante en Precisamente ha sido esta diferencia un factor preponderante en el hecho de que el concepto e soberanía se haya mantenido como un reto filosófico a lo largo del proceso histórico de la reflexión y el análisis de la política. Los pensadores medievales dejaron claro que el soberano, y no la soberan[a, tenía la preeminencia, era la cabeza del orden jerárquico existente. No obstante, el rey dictaba justicia con base a las leyes consuetudinarias del Estado que encabezaba y garantizaba que a cada capa y a cada clase de la jerarquía le correspondieran los derechos y los deberes establecidos. Los teóricos modernos platearon un cambio total. El rey estaba por encima de la ley que hac[a. No tenía límites legales.

Así el derecho quedaba reducido a la ley del soberano. Lo principal era explicar el equilibrio entre la fuerza y el derecho. Entender el carácter de la fortaleza de la soberanía, si era absoluta (Bodín) o indivisible (Le Bret); individual o colectiva, limitada o universal; justa o arbitraria Esta riqueza de la reflexión sobre la soberanía fue concomitante con la complejización de la organización política resultante a su vez de la transformación creciente de los PAGINA 3 procesos de la distribución espacial de la población.

Pensadores modernos como Hobbes, Locke y Rousseau incidieron notab ste enriquecimiento a medida que iban aclarando en paz, el tratamiento del concepto se desarrolló notablemente. Más tarde, en los siglos XIX y XX vinieron teorías que el mismo Matteucci denomina realistas y abstractas. Las primeras planteadas por Marx para cuestionar el poder soberano en cabeza de la clase dominante, continuadas por Mosca para quien este fenómeno lo ejercía la élite del poder y por Mills7 para quien este recurso se ubicaba en los grupos sociales.

Las segundas enfatizaron la despersonalización de la soberan(a para enfrentar el reto de conciliar al soberano con el pueblo ya a monarquía con el Estado. Este proceso de abstracción también perseguía la explicación racional atinente a la ubicación del poder último de la decisión soberana. El aporte del pensamiento kantiano, también contemplado por Matteucci, en cuando a la cabida de la teoría de la separación de poderes en cada una de las ramas del poder público, completa el ciclo de las abstracciones sobre la soberanía. El desarrollo del pensamiento político continúa haciéndose más complejo a medida que bajo el régimen democrático se afina la noción del Estado de Derecho. Bajo esta noción, la soberanía, sin esaparecer, se desdobla hacia el ámbito constituyente, en el cual se va redefiniendo el ordenamiento jurídico, tanto del Estado como de sus miembros. La lucha por la búsqueda de la igualdad política dentro de una diversidad cada vez más demandante y reivindicativa va transformando el sentido de la soberanía. El cambio se acentúa y va limitando su alcance co rápidas transformaciones ue conlleva el nuevo nuevo sistema mundial.

Así la descolonización, el aumento de la cooperación y la interdependencia entre las naciones, el surgimiento de las distintas expresiones de la supranacionalidad comunidades, cortes, poderes, alianzas militares), la internacionalización del mercado y de la economía, el auge de las empresas multinacionales, el impacto global de los medios masivos de comunicación y todos los determinantes de la «aldea global» de McLuhan se constituyen en la gama de vectores del cambio de sentido de la soberanía, la cual, como si fuera poco, y como se anotó atrás, se desplaza al ámbito de la individualidad .

En él, cada persona es sujeto igualitario de todos los derechos y deberes que el constitucionalismo reciente (no sólo en América Latina sino en odo el nuevo orden mundial) de la democracia participativa consagra para el universo de la población.

El reto explicativo del concepto de soberanía en el tercer milenio continúa y más que nunca debe responder al entendimiento y aceptación de que bajo el fenómeno imperante de la globalización, la supranacionalidad real y potencial debe propugnar por el logro de la verdadera justicia social en la plurietnia y bajo el multiculturalismo. El reto también implica promover el acceso efectivo de la sociedad civil a la verdadera política ciudadana, responsable y participativa. PÁGINA 4 Bibliografía 81_1f8