Recuento historico de la musica colombiana

HISTORIA Y ESPACIO Re vista de Estudios Históricos Re g ion ales RECUENTO HISTORIOGRAFIA DE LA MUSICA COLONIAL Carlos A. Sterling A. Profesor Departamento de Historia Universidad del Valle Observo con alguna estudios históricos e PACE 1 ctual tendencia de de la exclusividad d da a los análisis que se ce n t ra n en investigaciones de carácter económco (soclal), u ni d a sao tra s pocas de carácter propiamen te político y a la a use n ci a casi total de aquellas que tienen que ver con las ma ni festaciones cult uralesde nuestra naciona lidad.

Dentro de todo esto, -las i tu ació n es más deprimente en oque respecta a la H i st o ria d e la Música; este desequilibrio se comprueba no sólo anivel colombian o sino también a nivel fatiAoamericano. Sirva. entonces. este trabaio Dara aue historiadores v m u campo latinoame rica n o en general como en el colombiano en particular. AMERICA LATINA La historia de la m ús ic a en Latinoamérica ha tenido entre sus estudlos más importantes al señor Ro bert Stevenson.

La ma yoría de los trabajos en e s t e campo -sobre todo los recientesestán

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influidos en una u otra forma por los aportes iniciales dados por este profesor norteamericano. Dentro de este marco e sitúan los est ud io s hechos por el chileno Samuel Claro, el mejicano Jesús Estrada, el boliviano Carlos Ro d á n , los argen tinos Carmen Garc(ay W a I d e m a r Axel Roldán, el colombiano José Ignacio Perdomo, e n t r e otros.

Caso aparte es el de Cuba, con los trabajos em pe za do s por el escritor y músico Alejo Carpentierampliados d e s pu é s por Zoila Lapique Becali. 1. 1 Gerard gehague, del D ep artame n t o de Música de la Universi dad de Texas en Austin, pres en ta un perfil general de nuestra música «culta» en La M ús ca en América La tina, dentro de una perspectiva panorámica e x te n s a que abarca desde los rimeros años del siglo XVI h a sta i a década de los años setenta en el si 910XX, a pesar de las lagunas existentes en nuestra historia mu s*cal.

Los tres primero 2 OF s*cal. Los tres p rim e ros ca pí tu lo s están dedicados al a musica colonial: en el p ri m e r o hace una descripción detallada de lo que es la m ú sica misional yla cated rali cia en regiones como México, el Caribe, Venezuela, Nueva Granada, c u a d o r, Perú, Alto perci y Río de La Plata.

El segundo trata de la m ús c a secular (villan cicos, tonadas, canciones en general), una es p e ci e de m ú sica pro ana porque no se canta en la iglesia y su letra e s t á escrita en lengua vernácula y no en latín, a un q u e su sa bo r re ligios o Slgue siendo predominante; es un capítulo muy corto ya p e n a s si hay unas pocas referencias a la Nueva Granada, el resto e s té d e di c a d o al Perú, donde este tipo de música fue más p o p u I a r; en cambio, el tercero está consagrado exclusivamente a la m ú s i c a colonial Brasi- En lo que respecta a la música colonial de la Nueva Gra nada ,encontramos una corta síntesis -escasas seis p á gi n a s- c o r las referencias al archivo catedralicio de Santa Fe y a sus músicos Gutierre Fernández Hidalgo, José Cascante y Juan de Herrera.

Samuel Claro en su Antolog(a de la Samuel Claro en su Antolog(a de la Música Colonial en América del Sur presenta documentos de los archivos de las siguientes catedrales: de Santa Fe de Bogotá, de Sucre (Bolivia), de San tiago de Chile y de Lima; de las iglesias de San Ignacio de Moxos (Bolivia); del Seminario de El Cuzco; del Monasterio de Santacla ra en Cochabamba; del Museo Histórico Nacional de Montevideo, inclusive de la colección particular de Julia Elena Fortún de la ciudad de La Paz. De esta manera, el radio de la investigación s lo suficientemente amplio como para llegar a algunas conclu siones sobre la música colonial de buena parte del área de in fluencia española. Además, realiza un trabajo de transcripción de algunas obras, de tal magnitud, que abarca un poco más de la mitad del 1 ibro. .2 1. 3 Música y músicos de la época v ir re na I de Jesús Estrada, es una obra de carácter informativo y un tanto anecdótica a veces, pero que no deja de ser fruto de 30 años de investigación en ar chivos catedralicios como los de Ciudad de México, Oaxaca y Durango. ermite, por lo tanto, dar aportaciones de valor istórico, como cuando analiza la incidencia de la música religiosa como medio de a aportaciones de valor histórico, como cuando analiza la incidencia de la música religiosa como medio de atraer al indio y convertirlo al cristianismo, para ci tar un ejemplo. La capacidad del indígena para la múslca eclesial parece ser una prueba manifiesta de su capacidad para ser un buen cristiano. 1 . ft El artículo de Carlos Seoane sobre «Música Virreinal en Bo livia», aparecido en la Revista Musical de Venezuela (1982), aun’ que se centra en el análisis de aspectos muy formalistas, no de ja de ser un aporte a los estudios sobre el tema. 5 Mucho más exhaustivo y profundo es el libro Un Archivo Mu sical Americano de los argentinos Carmen García Muñoz y Waldemar Axel Roldán sobre el Archivo de la Catedral de Sucre, la ciudad 21 H de los cuatro nombres*. No sólo hay un marco general de referen cia histórica, sino una diseccion minuciosa de las obras encon tradas y sus respectivos autores, junto con las características de los manuscritos y su catalogación; termina con unas excelen tes transcripciones y una pequeña muestra facsmilar de algunas compos ic iones. 1 No se puede dejar de considerar la extraordinaria y amplia bra realizada por el profesor norteamericano R. Stevenson en el área del Pacffico y sobre tod s OF realizada por el profesor norteamericano R.

Stevenson en el área del Pacffico y sobre todo en Lima durante los ahos de 1958 y 1959» Su libro sobre música colonial peruana y los numerosos articulas sobre este tema ponen de presente el valor de su tarea como investigador y como transcriptor de algunas composiciones entre las que figuran: Los negritos y Ut queant laxis de Juan de Arango; Hijos de Eva tributarios de Tomás de Herrera; Mar iposas y Pasión—del Viernes Santo de José de Orejón y Aparicio, además e numerosos fragmentos de La Púrpura de la rosa, ópera de Tomás de Torrejón y Velasco con texto de Calderón de la Barca, que fue estrenada en 1701 en la ciudad de Lima. Más adelante veremos la contribución de este autor a la historia de la música colona’ en nuestro país. 1 . El caso de la música en Cuba es sui generis, pues como di ce Alejo Carpentier: «Huérfana de tradición aborigen, muy pobre en cuanto a plásticas populares, poco favorecida por los arqu tectos de la Colonia -si la comparamos,en este terreno, con otras naciones de América Latina-, la isla de Cuba ha tenido el poder e crear, en cambio, una música con fisonomía propia que, desde muy temprano, conoció un extraordinario éxito de difusión»*? Es as’ como 6 OF que, desde así como el estupendo escritor cubano ha encontrado no solamente música religiosa sino profana: contradanzas conocidas como haba neras, tangos habaneros, guarachas criollas de mediados del si glo XVI i i.

Más aún: existieron en el siglo XVI conjuntos típi cos en Santiago, cuyos sones se escucharon durante más de dosccientos años. No sobra recordar que la Colonia en Cuba se mantiene hasta finales del siglo XIX (1898 ), por lo mismo la música colonial barca un período que la enriquece y la diversifica más. Esto explica la aparición en 1979 de lo que se supone es el primer to mo de Música Colonial Cubana, 1 81 2- 1 9 02 de Zoila Lapique Becali, Se le ha llomado Charcae, Chuquisaca, La Plata y Suave. CARPENTIER, Alejo . La Mus»coa en cuba, Fondo de cultura ECO nómica, México, 1 980, p. g. 215 Licenciada en Historia de la Universidad de La Habana.

Es un e tudio cronológico -90 años- de las publicaciones seriadas o perü dicas, tiene una finalidad bibliográfica y musicológica; fue rea-‘ 1 izado en archivos, bibliotecas y hemerotecas tanto de La Habana omo de otras provincias de la Isla. 1 Hasta aquí el número de publicaciones en el campo d 1. 8 Hasta aquí el número de publicaciones en el campo de la mú sica latinoamericana con las que hemos tenido contacto directo. pero hay que dejar también constancia del trabajo de otros inves tigadores: en México tenemos la transcripción hecha por Jesús Bal y Gay del Códice del Convento del Carmen y de Alice Ray Cataline de Los Manuscritos de Puebla. Además de las publicaciones de Isabe l» Tope7AMTgüArTe7rliTr]Tménez y el mismo Robert Stevenson.

En Venezuela hay que destacar los estudios hechos por Juan Bautista Plaza, José Antonio Calcagno y Walter fluido; este últi mo analiza la obra y la época del compositor José Angel Lamas. Andrés Sas, compositor y violinista peruano, ha investigado en los archivos limeños y ha estudiado las obras de Roque Ceruti, José Orejón y Aparicio y Tomás de Torrejón y Velasco. En Uruguay, el musicólogo Lauro Ayestarán ha trabajado en la transcripción de la ópera La púrpura de la rosa de Torrejón y Velasco y publicado los catálogos anal[ticos de los manuscritos de las iglesias de San Felipe Neri en Sucre (Bolivia) y San Fran cisco de Montevideo.

Respecto al Brasil, existe una serle de acuciosos trabajos del investigador Francisco Curt Lange sobre uno de los per existe una serie de acuciosos trabajos del investigador Francisco Curt Lange sobre uno de los períodos más importantes de la historia brasilera, el «mineiro»: La música colonial regiosa de la Capitanía General de Minas Geráis y su incorporaclón a la vida musical c on te m po rá n e a , es uno de ellos. A través de él, nos damos cuenta de la importancia de esta atracti va región, no solo como centro económico de primer orden sino mo centro cultural y musical de primordial auge. 2. EN COLOMBIA 2. En lo que se refie rea Colom b i a, lo poco que se na investigado se relaciona con la actividad musical eclesiástica centrada en Santa Fe de Bogotá y su catedral. Quien más se ha acercado a estos temas ha sido el sacerdote José Ignacio Perdomo Escobar.

En su Historia de la Música en Colombia dedicó cinco capftu las a I música colonial (capítulos til al Vil) de Santa pe y s us alrededores sabaneros, a pesar de que no dejó de h a c algunas cortas referencias a Cartagena y su obispo Fray Juan de Labrada, quien hacía llevar el viático a los enfermos con m ú s i ca, o a su deán Juan Pérez de Materano a quien se atribuye el ibro de música más antiguo escrito en Colombia; a Popayán y su obispo don Juan del atribuye el obispo don Juan del Valle quien fundó una escuela donde los in dígenas aprendieran «música de v o c e s a Cartago, lugar de n a ci miento del fundador de la primera escuela pública de pintura, dibujo, canto y música de Santa Fé, el canónigo y doctor en le yes don Francisco del Campo y Rivas (1753-1802); a Timaná, la población del sur del Departamento del Huila, una de las pri m e ras fundaciones hechas por los españoles (exactamente por don Pedro de Añasco en el año de 1538), donde nació el primer m a e ro de canturrias de la catedral metropolitana de Santa Fé, el licenciado y sacerdote me stizo don Alonso Garzón de Tahuste (1 559 1664). 2. 2 El Instituto Caro y Cuervo publicó en 1976 una nueva y v o luminosa obra del presbítero Perdomo Escobar: E 1 Arch ivo Mus ical de la Catedral de Bo go tá . La primera parte es una historia de la música colonial de la catedral metropolitana con sus ma e s tros de capilla, sus compositores, junto con un estudio del v i llanclco español y el indoamericano y sus variantes, co ns id er a do como género musical. La segunda partes es la más extensa y es una transcripción de una gran cantidad