Pedagogia

Pedagogia gy Llhs-Ltda ‘benpa,1R 09, 2016 25 pagcs REVISTA INTERDISCIPLINARIA DE REFLEXIÓN Y EXPERIENCIA EDUCATIVA I CONvocación 14 MIRADAS CONTEMPORANEAS DE LA PEDAGOGIA REVISTA INTERDISCIPLINARIA DE REFLEXION Y EXPERIENCIA de dicha relación en la que se definieron políticas educativas que fueron de larga duración en la educación nacional, y especialmente en la primera mitad del siglo XX, en particular las décadas de los años 40 y 50, por ser un momento clave en la conformacion del ensamiento pedagógico nacional.

PACE 1 oris to View nut*ge En primer lugar, en t o las históricamente influi cada sociedad por d’ u as han estado pensamiento educativo, remontarnos a los orígenes de dicha relación constituye una tarea ineludible a la hora de encontrar explicaciones sobre el presente. Es porque reconocemos al pasado como fundante del presente que consideramos relevante realizar una mirada histórico-pedagógica a dicha relación ya que esta nos aporta la información necesaria para comprender los complejos procesos de cambio social y educativo.

Los comienzos. La generación de la Sociedad de Amigos de la Educación Popular La politica educativa del proyecto fundacional Condiciones externas e Internas confluyeron istóricas. Acerca de la relación pensamiento pedagógico – políticas educativas Una breve mirada histórico-pedagógica a nivel nacional Susana

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Mallo Gambetta Introducción ferentes conjuntos de colectivos que participan de la sociedad desde intereses y acciones distintas (Rivas Flores, 2004: 36).

Hablar de políticas educativas es hablar de un conjunto de componentes heterogéneos y complejos que actúan en diferentes niveles del sistema educativo. Rivas Flores destaca que más allá de las visiones instrumentalistas que entienden las políticas educativas exclusivamente como un problema de gestión y de oma de decisiones en los ámbitos administrativos, … uestro punto de vista entiende esta cuestión desde la comprensión de los procesos estructurales y desde las ideologías de los di- Desde este planteamiento, que compartimos, entendemos importante un primer acercamiento al análisis de cómo se ha dado, a nivel nacional, la relación de las polticas educativas con el pensamiento pedagógico que ha actuado como marco de justificación. Entendemos relevante este análisis por varias razones. 26 2 OF as Este proceso estuvo vincul dor tendencias instrumentalistas, dominantes en las últimas décadas.

Una de las consecuencias más importantes de la racionalidad técnica ha Sldo, justamente, la pérdlda de especificidad de lo pedagógico como eje de análisis de lo educativo, instalándose lo que Tiramonti denomina una suerte de acriticismo: … no se profundiza el análisis, lo que refuerza las tendencias conservadoras, ya que los sujetos son portadores de tradiciones, representaciones y prácticas, que deben ser analizadas a partir de un distanciamiento reflexivo (Tiramonti, 1998: 75).

En el aspecto económico, el afianzamiento de la propiedad privada constituyó el principio ector de las transformaciones en el medio rural, y tres fueron los instrumentos que lo hicieron posible: la policía de campaña, el Código Rural y el alambramiento obligatorio. Por su parte, en lo político, la ‘modernización’ significó la consolidación del poder del Estado dando forma definitiva al estado moderno.

A través de la profesionalización del ejército, el desarrollo de las comunicaciones (ferrocarriles y telégrafo), el perfeccionamiento del aparato administrativo y las reformas educativas se aumentó el poder coactivo del Estado y con ello se afianzó el principio de autoridad. En suma, en su carácter social e histórico, el campo educativo es por naturaleza diverso y plural; por tanto, los aportes del pensamiento pedagógico se transforman en herramientas fundamentales para abordar el análisis, la reflexión y comprensión de dicho ca as su complejidad. eferente simbólico, con poder instituyente, para la construcción de un espacio de sentido para el conjunto de los individuos. La centralidad que la modernidad le dio al Estado en la organizaclón de la sociedad hizo de los objetivos políticos el principal criterio de integración social y de la educación, el princi- Ahora, analizar la relación políticas educativaspensamiento pedagógico desde la perspectiva nacional nos ubica en un escenario cuya amplitud y diversidad de dimensiones lo hacen difícil de abordar.

Es por ello que en esta instancia nos centraremos en dos momentos histórico-pedagógicos: la instancia fundacional 27 pal Instrumento para lograrlo. La educaclón se transformó entonces en tarea monopólica del Estado – Nación, sellándose entre ambos, una estrecha relación política. la igualdad de oportunidades, estructurando las relaciones pedagógicas sobre la base de la esponsabilidad individual y del mérito personal, haciendo al sujeto responsable de sus actos y, por tanto, de sus éxitos o fracasos.

La escuela traducirá dicho pri Inos de evaluación V de califica lecerá poder central— un sistema integrador de las poblaciones para la construcción de la identidad cultural y política de los países (Casassus, 1995: 21 que modelaron la inteligencia nacional y aun, la conciencia espiritual del país. Señala al respecto el autor: En sus respectivos momentos de predominio impusieron ambas una general impregnación anímica, espiritualista o positivista, a todos os aspectos de la vida nacional: enseñanza, politica, derecho, literatura, moral, religión.

A cada una correspondio una radical posición de conciencia por la que se expresó a su turno el alma de la época (Ardao, 1968: 9). Una vez más encontramos un ejemplo en los escritos varelianos. En 1874 Varela escribía en el capítulo X de La Educación del Pueblo: Como resultado de esta alianza política entre el Estado y la educaclón, esta última se convirtió en función pública y en proyecto nacional, instaurándose así los sistemas educativos.

El aporte del Estado-Nación se realizó mediante la expansión de la obertura del sistema educativo (obligatoriedad y gratuidad), lo que facilitó la incorporación progresiva de la población a la ciudadanía y a la nueva institucionalidad, y permitió así la adquisición de los códigos culturales básicos formadores de la identidad nacional. … fueron el espiritualismo ecléctico y el positivismo, filosofías ambas irradiadas por la universidad en la segunda mitad del siglo XI s OF as modelaron definitivament espiritual del país.

De esta forma, la politica educativa del proyecto moderno, en su carácter de proyecto político, tuvo un claro objetivo civilizatorio. El ropósito civilizatorio se desarrolló asociando la cultura del libro con la difusión de los buenos modales, junto a la transmisión de los valores c(vicos formadores de ciudadanía y a la distribución de destrezas básicas necesarias para el nuevo modelo productivo. del pueblo, trabajador e ilustrado, formarían la inmensa pirámide del progreso material. La ilustración del pueblo es la verdadera locomotora del progreso.

Un ejemplo de lo anterior lo constituye el artículo de J. P. Varela, «Los gauchos», publicado en la Revista Literaria en julio de 1865. En dicho artículo, Varela ya plantea a la educación o solo como instrumento fundamental del discplinamiento moral y polltico de una sociedad, sino también como pieza clave del progreso económico. Como se desprende de lo anterior dos fueron los pilares de esta política educativa: la inclusión, expresada en la masificación (escuela laica, gratuita y obligatoria) y la homogeneidad expresada en la transmisión de un patrón cultural único (currículum nacional).

No necesitamos poblaciones excesivas, lo que necesitamos es poblaciones ilustradas. El dia en que nuestros gauchos supieran leer y escribir, supieran pensar, nuestras convulsio 6 OF as olticas desaparecerían q mensas riquezas politica educativa nacional: 28 Desde las cátedras universitarias de De la peña y Plácido Ellauri, el espiritualismo ecléctico de la escuela francesa de Cousin se desarrolló paralelamente al principismo liberal en lo pol(tico y al de[smo racionalista en lo religioso.

Aunque, como menciona Ardao, (Ardao, 1968: 49) se trató de una corriente desprovista de espíritu científico, de extremado teoricismo y, por tanto, divorciada de la realidad del país; constituyó el marco en el que se gestó uno de los núcleos centrales del pensamiento pedagógico nacional: el aicismo.

Los que una vez se han encontrado juntos en los bancos de una escuela, en la que eran iguales, a la que concurrían usando de un mismo derecho, se acostumbran fácilmente a considerarse iguales, a no reconocer más diferencias que las que resultan de las aptitudes y virtudes de cada uno; y así, la escuela gratuita es el más poderoso instrumento para la práctica de la igualdad democratica.

Pensamiento pedagógico fundacional Lo que en el orden político se denominó principismo constituyó la afirmación de la doctrina liberal (defensa de las libertades públicas y derechos individuales). Esta corriente, asociada al eclecticismo filosófico, manifestó desde un comienzo un fuerte es ático, combatiendo al dogmatis articularmente en el Juan Carlos Gómez, Sarmiento, entre otros, de los que José P. Varela fue tributario.

El diario El Siglo y la Revista Literarial fueron las tribunas desde donde el núcleo principal del deísmo racionalista predicó sus ideas y atacó con fuerza a la iglesia católica. Fueron numerosas las colaboraciones de Varela en estas publicaciones. No hay número en que esté ausente su nombre; como deísta que era, su censura al dogmatismo católico apuntó más al specto soclal que al teológico; cuestiona al clericalismo más que a la religiosidad.

Al respecto escribía desde la Revista Literaria (1866) en ocasión de un homenaje a Francisco Bilbao a un año de su muerte: Sin lugar a dudas, en la obra Facundo de Sarmiento, escrita en 1845, es donde más claramente se exponen los núcleos centrales de dicho proyecto: la dicotomía civilización – barbarie, cudad – campaña, doctores – caudillos; por ‘barbarie’ entiende: la llanura despoblada, la tradición española, los gauchos, los caudillos y por ‘civilización’: la Europa industrializada, liberal y capitalista, la ciudad, los campos ultivados.

Pero, como destaca el Prof. Arturo Ardao, fueron el espiritualismo ecléctico y el positivismo, filosofías ambas irradiadas por la universidad en la segunda mitad del siglo XIX, las que modelaron definitivamente no solo el pensamiento pedagógico nacional de la época, sino El Diario El Siglo fue funda a Revista Literaria en 1865. Estas publicacion ntre sus redactores a Varela, entre otros. 29 ¿Cómo podrán ser republicanos los pueblos cuya religión es monárquica? ¿Qué es el catolicismo sino la monarquía religiosa? ?Qué es el papa sino el rey? ¿Pueden vivir unidas en la abeza de un hombre, la idea de la igualdad de todos y la idea de la infalibilidad de uno solo? ¿Se puede ser republicano en política y ser monárquico en religión? ¿Ser católico y ser demócrata? iNo! Respecto del positivismo, como señala el Prof. Ardao, su ingreso al país se produce hacia la década de 1870, bajo la forma de inquietudes educativas expresadas fundamentalmente en una fuerte crítica al plan de estudios y a la orientación filosófica de la universidad (Ardao, 1968: 88). ?ngel Floro Costa y José Pedro Varela fueron figuras angulares en este proceso transicional del espiritualismo ecléctico al positivismo. En nuestro país, el positivismo significó mucho más que una profunda renovación intelectual, constituyó el instrumento ideológico sobre el que se desarrollaron las transformaciones políticas, económicas, institucionales y educativas de la llamada etapa moder En Varela, precursor de es novación ideológica, se espíritu científico en la observación empírica de los hechos y la afirmación de la idea de evolución.

La otra manifestación de los comienzos del positivismo en el Uruguay lo constituyó, como ya señalamos, el duro enjuiciamiento a la universidad espiritualista. Tuvo su máxima expresión en 1876, en ocasión de la publicación, por parte de Varela, de su obra De la Legislación Escolar. En su Introducción («De nuestro estado actual y sus causas»), Varela realiza un diagnóstico de la realidad socio-económica y política del Uruguay de entonces, que el Prof. Claps define como el primer análisis sistemático de la sociedad uruguaya (Claps, 1968: 9).

En dicho aná- 30 lisis, se vuelca al estudio científico de la realidad nacional, partiendo de las categorías del positivismo evolucionista, para lo cual vuelve su mirada a la historia del país, busca causas consecuencias, y señala responsabilidades. Es al abordar el análisis de la crisis poltica, cuando Varela hace el duro enjuiciamiento a la universidad y a sus egresados, a quienes considera importantes responsables de la inestabilidad política y económica del país.

Habla del espiritu de la Universidad: … espíritu de casta, hijo y padre de privilegios abusivos, vacuo y orgulloso, llbrescamente suficiente en medio de su profunda ignorancia real… toda nuestra organización política se ha vaciado en moldes preparados por ellos: se han reservado para si el c eas y los triunfos effmeros del a tableciendo un divorcio