OBRA DE S B

OBRA DESB gy uicneidysb cbenpanR II, 2016 13 pagos LLEGADA A SANTA MARTA La llegada de Simón Bolívar a Santa Marta obedece a un desv[o no programado en su itinerario de viaje en el cual debió llegar a Cartagena de Indias, pero debido a un agravamiento de su estado de salud su séquito se vio obligado a realizar una pausa en Santa Marta para no empeorar el ya delicado estado del Libertador. A su llegada en horas de la noche el general fue recibido de manera cordial por la población local, actitud que generó grata impresión en su séquito, dado que habían rumores de que los lugareños teman aversión al Libertador.

Allí, luego de ser presentados por el general colombianoMariano Montilla, el Libertador tuvo la oportunidad de conocer a quien sería su médico de cabecera, el cirujano de guerra colombiano nacido en Normandía, Francia Ale•andro Pras ero Révérend. Luego to nex: page de mantener una co Libertador le transmi que pese a ser basta sería su nuevo médic de propiciar una pro or 13 las _ retic n el galeno, el s que tenía de él, y e na confiaba en que menor, el encargado uso de todo el conocimiento y tratamientos

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En primera instancia el pronóstico médico realizado por el doctor o fue nada alentador, dado que tras interrogar al general sobre su padeclmiento éste le puso al tanto sobre el poco cuidado y desinterés que había tenido respecto al tratamiento de su enfermedad, por lo qué tras reunirse con el doctor Mac Night, cirujano del barco de guerra norteamericano Grampus, el cual escoltó al general en la última parte de su viaje por el rio Magdalena, con el fin de obtener una segunda opinión médica, se llegó a un común acuerdo sobre qué tratamiento seguir respecto a la enfermedad diagnosticada al Libertador.

En un inicio el general fue hospedado en la Casa de Aduanas, ntigua sede del consulado español ubicada en el centro de la ciudad, pero a instancias de su médico de cabecera y de un antiguo amigo, fiel a la causa independentista, el español nacido en Cádiz, Andaluc(a, Joaquin de Mier, el general necesitaba un traslado a un sitio más tranquilo, por lo que éste último cedió su hacienda ubicada en San pedro Alejandrino a las afueras de la ciudad, a la vez que puso a su disposición todas sus instalaciones y servidumbre.

La llegada a la Quinta de San Pedro Alejandrino se realizó el 6 de Diciembre, en una berlina tirada a caballo en un viaje que tardó ás de lo habitual ya que el estado de salud del General no permitía viajes con mucho movimiento. Últimos dias[editar] Sillón usado por el general al momento de redactar su testamento y última proclama, al fondo el reloj detenido por el general Mariano Montilla al momento de la muerte de Simón Bolívar.

Una vez instalado en la Quinta de San Pedro el Libertador se encontró plenamente en manos de su médico de cabecera, quien realizó un minucioso registro diario de la evolución de la salud del general en una serie de boletines médicos los cuales luego fueron publicados en s 2 3 volución de la salud del general en una serie de boletines médicos los cuales luego fueron publicados en su libro La última enfermedad, los últimos momentos y los funerales de Simón Bolívar, libertador de Colombia y del Perú, publicado en parís en 1866, treinta y seis años después de los acontecimientos por petición personal de un pariente de Joaquín de Mier al ya octogenario galeno. Los primeros días de estancia en la hacienda se vieron marcados por el optimismo que mostraba el Libertador respecto a su salud y futuros planes que llevaría a cabo, como lo era la obsesión con rasladarse a las cercanías de la Sierra Nevada de Santa Marta, para lo cual había dado instrucciones al general colombiano nacido en Navarra, España, José Sardá, de construir una cabaña en Masinga,Magdalena3 , o la organización de un viaje junto a su médico con el fin de explorar Francia4 , pero este optimismo se veía considerablemente disminuido en cuanto algún quebranto propio de su enfermedad hacía efecto en él.

Con el transcurso de los días y ante un pronóstico médico poco favorable, los miembros de su séquito instaron a Alejandro Próspero Révérend de informar al general de la gravedad de u estado de salud con el fin de que fuese preparando todos los asuntos legales de relevancia e instrucclones de cómo proceder en caso de su muerte, por lo qué, luego de un fallido intento debido a que el Libertador entró en estado de cólera al momento de insinuarle la realización de estos procedimientos, y posteriormente terminar siendo convencido por su médico, el 10 de di 3 procedimientos, y posteriormente terminar siendo convencido por su médico, el 10 de diciembre en horas de la noche, estando presentes los generales colombianos Mariano Montilla, José María Carreño y José Laurencio Silva, el dueño de la casa, varios amigos del Libertador y el notario Catalino Noguera, tuvo lugar uno de los hechos más simbólicos de estos acontecimientos: la redacción de su testamento y posteriormente de la última proclama dirigida a los Colombianos, donde Simón Bolívar da una visión personal del estado político de Colombia, de su tristeza, de sus medidas para apaciguar las rebeliones y de la esperanza que tiene en la continuidad de la confederación. Colombianos: Habéis presenciado mis esfuerzos para plantear la llbertad donde reinaba antes la tiranía. He trabajado con esinterés, abandonando mi fortuna y aun mi tranquilidad. Me separé del mando cuando me persuadí que desconfiabais de mi desprendimiento. Mis enemigos abusaron de vuestra credulidad y hollaron lo que me es más sagrado, mi reputación y mi amor a la libertad. He sido víctima de mis perseguidores, que me han conducido a las puertas del sepulcro. Yo los perdono. Al desaparecer de en medio de vosotros, mi cariño me dice que debo hacer la manifestación de mis últimos deseos. No aspiro a otra gloria que a la consolidación de Colombia.

Todos debéis trabajar por el bien inestimable de la Unión: los pueblos bedeciendo al actual gobierno para libertarse de la anarquía; los ministros del santuario dirigiendo sus oraciones al cielo; y los militares empleando su espada en 40F 13 del santuario dirigiendo sus oraciones al cielo; y los militares empleando su espada en defender las garantías sociales. iColombianos! Mis últimos votos son por la felicidad de la patria. Si mi muerte contribuye para que cesen los partidos y se consolide la Unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro. » Simón Bolívar Cama tipo catre de campaña usada por el general Simón Bolívar en su estancia en la Quinta de San Pedro Alejandrino, sería ésta isma su posterior lecho de muerte.

La última semana del Libertador se caracterizó por un constante ir y venir entre un pronostico relativamente favorable y el menos favorable, dónde se realizaban desde salidas al aire libre por la Quinta de San Pedro para permitirle respirar aire fresco e interactuar con la naturaleza, teniendo al paciente en total lucidez y con una buena capacidad de sus facultades, hasta noches eternas en las que los diferentes síntomas de lo que su médico consideraba un catarro pulmonarcrónico, desencadenante de una tisis tuberculosa, no dejaban dormir al Libertador, lo cual umado a la final reticencia del general para aceptar los diversos medicamentos y tratamientos propuestos por su médico, terminarían resquebrajando aún más su delicado estado de salud. El 16 de diciembre se vio marcado por la máxima y más grave manifestación de los síntomas de la enfermedad padecida por el Libertador, los cuales empezaron a presentarse a finales de la mañana teniendo su momento más álgido en horas de la noche, estos eventos generaron una extrema preocupación en su médico, la cual expresa en los últimos s 3 médico, la cual expresa en los últimos dos boletines expedidos ste día: BOLETÍN NÚMERO 30: S. E. va siempre declinando, y si vuelven las fuerzas vitales a sobresalir alguna vez, es para decaerse un rato después; finalmente, es la lucha extrema de la vida con la muerte.

El vejigatorio de la nuca ha purgado bastante, pero los que se pusieron anoche en las pantorrillas han hecho muy poco efecto. Los orines se han suprimido. Siguen siempre las frotaciones espirituosas en los extremos, las bebidas antiespasmódicas, unturas emolientes, y lavativas. Sagú cada dos horas. Diciembre 16, a la una de la tarde. BOLETÍN NUMERO 31: Todos los síntomas de la enfermedad de S. E. han vuelto a exasperarse; además se le ha notado otro síntoma malo, y es que ha echado orines ensangrentados. La respiración es más trabajosa, y apenas han purgado los vejigatorios, principalmente los de las pantorrillas. Frotaciones espirituosas en los extremos, antiespasmódicos al interior, etc. Sagú por alimento. Diciembre 16, a las nueve de la noche. A. P.

Révérend Último día[editar] La descripción precisa del estado de salud del Libertador se ve ricamente detallada en los boletines médicos de Alejandro Próspero Révérend, los cuales aumentan en número desde la adrugada del 16 de diciembre y la luctuosa mañana del 17 de diciembre de 1830, en ellos refleja el progresivo debilitamiento del Libertador llegando a la conclusión de muerte inminente en próximas horas. BOLETÍN NÚMERO 32: Todos los síntomas están llegando al 6 3 muerte inminente en próximas horas. BOLETÍN NÚMERO 32: Todos los síntomas están llegando al último grado de intensidad; el pulso está en el mayor decaimiento; el fácies está más hipocrático que antes; en fin, la muerte está próxima. Frotaciones estimulantes, cordiales y sagú. Los vejigatorios han purgado muy poco. Diciembre 17, a las siete de la mañana.

A las nueve de la mañana el doctor Alejandro Próspero Révérend fue cuestionado por el general Mariano Montilla sobre el estado de salud del Libertador, éste le informó del funesto pronóstico lo cual aumentó considerablemente la preocupación en el séquito de Simón Bolívar. Tras una breve ausencia del médico debido al cumplimiento de un favor pedido por el general Mariano Montilla de hacer una visita al obispo de Santa Marta, quien se encontraba enfermo, y siempre rodeado de la constante angustia de no poder regresar a tiempo y asistir al general si se presentaba su uerte, el regreso del médico se produjo antes del medio día y tras realizar nuevamente la evaluación del progreso del general, quien ya no hablaba sino de manera confusa, sólo sirvió de confirmación al peor pronóstico.

Tras el paso de una mañana marcada por el constante desvanecimiento de los signos vitales y pasado el medio día, el silencio del salón principal de la casa, el cual estaba ocupado por los edecanes, la cúpula militar del Ejército Patriota y los amigos más íntimos del Libertador, se vio interrumpido por las palabras de su médico Alejandro Próspero Révérend, quien los invitó a asar a la habitación conti palabras de su médico Alejandro Próspero Révérend, quien los invitó a pasar a la habitación contigua si querían presenciar los últimos momentos del héroe colombiano. Rodeado de su séquito, y tras una larga pero calmada agonía, el General Simón Bolívar falleció a la una de la tarde con tres minutos y cincuenta y cinco segundos del viernes 17 de diciembre de 1830.

Muerte de Simón Bolívar, nuestro Libertador — 17 de diciembre de 1830 Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios y Blanco, conocido en América y el resto del mundo como El Libertador», nació en Caracas, Venezuela, el 24 de julio de 1723. Sus padres fueron el Coronel Juan Vicente Bolívar y ponte y Doña Maria de la Concepción palacios y Blanco. Bolívar quedaría huérfano a muy temprana a edad, por lo que su crianza y educacion estuvo a cargo de su tío Carlos Palacios y la esclava conocida como Negra Hipólita. Durante su juventud, Bolívar contó con grandes y destacados educadores que fueron formando progresivamente al hombre visionario y aguerrido que le otorgaría la independencia a Ecuador, Perú, Bolivia, Colombia y Venezuela, e inspiraría otros procesos revolucionarios en el ontinente.

Simón Rodríguez, el Fray Jesús Nazareno Zidardia, el presbítero José Antonio Negrete, Guillermo pelgrón, Andrés Bello y el Fray Francisco de Andújar fueron algunas de las figuras que contribuyeron a la educación de Bolívar. A sus 15 años viajó a Madrid y durante su permanencia en la capital española, conoció a María Teresa Rodríguez del Toro y Alayza, quien se convertiría en su espo 13 española, conoció a María Teresa Rodríguez del Toro y Alayza, quien se convertiría en su esposa en 1802. Maria Teresa falleció en enero de 1803, al contraer fiebre amarilla y dejando un rofundo vacío en la Vlda de Bolívar. A partir de este hecho, decide volver a Europa en 1804, para profundizar en sus pensamientos independentistas después de contactar a varias figuras vinculadas a la Revolución Francesa.

Para el momento de su retorno a Venezuela en 1806, Bolívar era un hombre decidido a conseguir la independencia del imperio español no sólo para su país, sino para el resto del continente americano y formar una gran confederación que reuniera a todas las antiguas colonias españolas de América, y enfrentar así a otras potencias imperialistas nacientes como Estados Unidos. Bolívar participó activamente en los movimientos independentistas iniciados por Francisco de Miranda en 1810, y posteriormente fue exiliado del país. a distancia no fue impedimento para que Venezuela y el resto de América ocuparan un lugar esencial en sus cartas, las cuales se encargaron de mantener vivo el sueño revolucionario americano.

La Campaña Admirable en 1813, significaría el comienzo formal de la lucha de Bolívar por la independencia venezolana. Fue nombrado Capitán General de los Ejércitos de Venezuela y recibió oficialmente el título de Libertador. Luego de ser exiliado nuevamente, Bolívar egresa a Venezuela en 1 816, y después de librar distintas luchas por organizar al país establece el Congreso de Angostura y el primer proyecto de Constitución el 15 de febre país establece el Congreso de Angostura y el primer proyecto de Constitución el 15 de febrero de 1819. Asimismo, Bolívar participó en la independencia de la Nueva Granada (Colombia) en 1819, Ecuador en 1822, Perú en 1824y Bolivia en 1825.

En 1830, Bolívar renuncia a la Presidencia de la Nueva Granada y se traslada a Santa Marta. El español Joaquín de Mier y Benítez le ofrece alojamiento en la Quinta San Pedro Alejandrino, para ue pueda descansar y recuperarse de su padecimiento de salud. Durante los siguientes días, fue atendido por el médico francés Alejandro Próspero Révérend. El 10 de diciembre, Bolívar firma su testamento y la carta conocida como Ultima Proclama, en la cual plasma una de sus más célebres frases: «Si mi muerte contribuye para que cesen los partidos y se consolide la Unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro», en relación a su deseo de impedir la separación de la Gran Colombia.

Simón Bolívar, «el Libertador», falleció a los 47 años de edad el 17 de diciembre, luego de adecer una fuerte tuberculosis. Tal como rezó un comunicado de la época, ese día «A la una y tres minutos de la tarde murió el sol de Colombia». En sus últimos momentos lo acompañaron los Generales Manano Montilla, José María Carreño, José Laurencio Silva, José de La Cruz paredes, Joaquín de Mier, el doctor próspero Révérend, el notario José Catalino Noguera, su sobrino Fernando Bolívar Tinoco y su mayordomo José Palacios, entre otros. Sin embargo, al ser un personaje que despertó admiración y recelo en partes iguales durante su lucha revolucionaria, la cau