Negri, Antonio – Multitud (Prefacio)

Negri, Antonio – Multitud (Prefacio) gy Alberto-blontcagudo cbenpa,np 10, 2016 14 pagcs PREFACIO índice Agradecimientos prefacio: Vida en común Guerra l. Simplicissimus Excepciones El galem El estado de guerra global. . Blopoder y seguridad Violencia legítima Samuel Huntington, II. Contrainsurgencia Nacimiento de la nue PACE 1 ori’ to View nut*ge Una revolución en los asuntos militares .. El mercenario y el patriota . Asimetría y dominación de pleno espectro . III. Resistencia La primacía de la resistencia . Del ejército popular a la guerra de guerrillas La invención de las luchas en red La inteligencia del enjambre

Del biopoder a la producción biopolitica . 2. Multitud . l. Clases peligrosas El trabajo: su conversión en lo común El crepúsculo del mundo campesino . 7 Apartheid global . Una excursion a Davos . El gobierno fuerte ha vuelto . La vida en el mercado III. Las huellas de la multitud La monstruosidad de la carne . La invasión de los monstruos La producción de lo común Más allá de lo privado y lo público . Carnaval y movimiento La movilización de lo común Excurso 2. Organización: La multitud a la izquierda.. . 3. Democracia . l.

La larga marcha de la democracia . La

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crisis de la democracia en la era de la globalización rmada…. ….. …. El proyecto democrático inacabado de la modernidad . La rebelión de los deudores La democracia inconclusa del socialismo Revuelta en Berlín, 1953 De la representación democrática a la opinión pública global Monos Blancos. ….. ….. .. II. Demandas globales de democracia . Cahiers de doléances Convergencia en Seattle Experimentos de reforma global . iRetorno al siglo xviii!. . 158 160 170 172 Iconoclastas . III. La democracia de la multitud .

Soberanía y democracia . Que la fuerza te acompañe La nueva ciencia de la democracia: Madison y Lenin . 358 369 373 374 387 395 Notas…. ndice alfabético 10 . ,407 451 Serra imposible manifestar aquí nuestro agradecimiento a tantos como nos han ayudado durante la elaboración de este libro, por lo que nos limitaremos a Cltar a quienes leyeron el original y aportaron sus comentarios: Naomi Klein, Scott Moyers, Judith Revel y Kathi Weeks. 11 aportado nuevos desafíos, pero el obstáculo principal a la democracia es, actualmente, el estado de guerra global.

O mejor dicho, el sueño moderno de la democracia puede parecer definitivamente perdido en nuestra era de globalización armada. La guerra siempre fue incompatible con la democracia. Tradicionalmente, la democracia quedaba suspendida en tiempo de guerra, y el poder era temporalmente confiado a una autoridad central fuerte para afrontar la crisis. Hoy que el estado de guerra además de global es de duración indefinida, sin un término a la vista, la suspensión de la democracia también es indefinida si no permanente.

La guerra reviste hoy un carácter generalizado, asfixia la vida social y plantea su propio orden poltica. En estas condiciones la democracia parece del todo irrecuperable, profundamente sepultada bajo los arsenales y los regimenes de seguridad de nuestro estado de guerra global. 3 Y, sin embargo, nunca ha sido tan necesaria la democracia. Ningún otro camino puede sacarnos de la inseguridad y de la dominación que saturan nuestro mundo en guerra; ningún otro camino puede conducirnos a una vida pacífica en común.

Este libro es una continuación de nuestro volumen Imperio, que se centra en la nueva forma de sobe n aquel libro tratábamos reconocimiento de que el orden global contemporáneo ya no puede entenderse en los términos del imperialismo que practlcaron las potencias modernas, basado principalmente en la extensión de la soberanía del Estado-nación sobre unos erritorios extranjeros. Lo que emerge hoy, en cambio, es un «poder en red», una nueva forma de soberanía, que incluye como elementos principales o nodos a los estados-nación, junto con las instituciones supranacionales, las principales corporaciones capitalistas y otros poderes.

En la red del Imperio no todos los poderes son iguales, por supuesto. Muy al contrario, algunos estados-nación tienen un poder enorme, y otros casi ninguno, y lo mismo ocurre con las demás corporaciones e instituciones que componen la red. Pero a pesar de las desigualdades, se ven obligados a cooperar para crear y antener el orden global actual con todas sus divisiones y sus jerarquías internas. Así, nuestra noción de Imperio atraviesa en diagonal todos los debates que plantean como únicas alternativas políticas globales el unilateralismo y el multilateralismo, o el proamericanismo y el antiamericanismo.

Por una parte, planteábamos que ningún Estado-nación, ni siquiera el más poderoso, ni siquiera Estados Unidos, puede «ir por su cuenta» y mantener el orden global sin la colaboración de las principales potencias de la red del Imperio. Por otra parte, hemos postulado que l orden global contemporáneo no se caracteriza, ni puede sustentarse, por la participación igualitaria de todos, ni siquiera por la de una élite s OF de estados-nación según e ontrol multilateral balo la estados-nación según el modelo de control multilateral bajo la auto 14 ridad de Naciones Unidas.

Más exactamente, nuestro orden global actual se define por rigurosas divisiones y jerarquías siguiendo líneas regionales, nacionales y locales. Afirmamos que ni el unilateralismo ni el multilateralismo, tal como nos los han explicado, son deseables, o mejor dicho ni siquiera son posibles, dadas las condiciones resentes, y ningun intento de seguir esas orientaciones serviría para mantener el orden global actual. Cuando decimos que el Imperio es una tendencia nos referimos a que es la única forma de poder que conseguiré mantener el orden global actual de forma duradera.

Por lo tanto, podríamos replicar a los proyectos globales unilateralistas de Estados Unidos con este imperativo irónico, parafraseando al marqués De Sade: «Américains encore un effort si vous voulez être imperials! h, «iAmencanos, tenéis que esforzaros más si queréis ser imperiales! ». El Imperio gobierna un orden global fracturado por divisiones y erarquías internas, y abatido por la guerra perpetua. El estado de guerra es inevitable en el Imperio, ya que funciona como un instrumento de su dominación.

Hoy día la Pax Imperii, lo mismo que en tiempos de la antigua Roma, es una paz ficticia, que preside un estado de guerra constante. Este análisis del Imperio y del orden global, sin embargo, forma parte de nuestro libro anterior y no hay necesidad de repetirlo aquí. En este libro nos centrare titud, la alternativa viva del Imperio. Simplificando mucho podríamos decir que la globalización tiene dos caras. Por una parte el Imperio extiende lobalmente la red de jerarquías y divisiones que mantienen el orden mediante nuevos mecanismos de control y de conflicto constante.

Pero, sin embargo, la globalización también crea nuevos circuitos de cooperación y colaboración que se extienden por encima de las naciones y de continentes, y que hacen posible un número ilimitado de encuentros. Esta otra faceta de la globalización no significa que todos vayamos a ser iguales en el mundo, pero brinda la posibilidad de que, sin dejar de ser diferentes, descubramos lo común que nos permite comunicarnos y actuar juntos.

La multitud también puede ser concebida como na red abierta y expansiva, en donde todas las diferencias pueden expresarse de un modo libre y equitativo, una red que proporciona los medios de encuentro que nos permitan trabajar y vivir en común. En una primera aproximación conviene distinguir la multitud, en el plano conceptual, de otras noclones de sujetos sociales, como el pueblo, las masas o la clase obrera. Tradicionalmente, el pueblo ha sido un concepto unitario.

La población, evidentemente, se caracteriza por diferencias de todo tip eblo» reduce esa diversidad a unidad y de cultura, de raza, de etnicidad, de género, de sexualidad, iferentes formas de trabajar, de Vivir, de ver el mundo, y diferentes deseos. La multitud es una multiplicidad de tales diferencias slngulares. Las masas también son diferentes del pueblo, ya que no pueden ser reducidas a una unidad o a una identidad única.

Es cierto que las masas están compuestas de tipos y especies de todas clases, pero, en realidad, no se puede afirmar que las masas estén compuestas de sujetos sociales diferentes. La esencia de las masas es la indiferenciacion: todas las diferencias quedan sumergidas y ahogadas en las masas. Todos los colores de la población palidecen hasta confundirse en el gris. Estas masas pueden moverse al unísono, pero solo porque forman un conglomerado indistinto, uniforme. En la multitud, por el contrario, las diferencias sociales siguen constituyendo diferencias.

La multitud es multicolor como el manto mágico de José. El desafío que plantea el concepto de multitud consiste en que una multiplicidad social consiga comunicarse y actuar en común conservando sus diferencias internas. Por último, también es necesario distinguir multitud y clase obrera. El concepto de clase obrera se ha utilizado de un modo excluyente, no solo para distinguir a los trabajadores de los propietarios que no ienen necesidad de trabajar para ganarse la vida, sino también para separar a la clase obrera de otros trabajadores.

En un sentido más estricto, este concepto se aplica solo a los obreros industriales, diferenciándolos de quienes trabajan en la agricultura, sy en otros sectores. En la agricultura, en los servicios y en otros sectores. En un sentido más amplio, se refiere a todos los obreros asalariados, separándolos de los pobres, de la fuerza de trabajo doméstica no remunerada y 16 de quienes no perciben un salario. En cambio, la multitud es un concepto abierto, inclusivo.

Trata de captar la importancia de los movimientos recientes de la econom(a global: por una parte, la clase obrera industrial ya no desempeña un papel hegemónico en la economía global, aunque su fuerza numérica no haya disminuido a escala global. por otra parte, hoy la producción no debe concebirse en términos meramente económicos, sino más generalmente por su carácter de producción social: no solo la producción de bienes materiales, sino también la de la comunicación, las relaciones y las formas de vida.

Por lo tanto, en potencia la multitud se compone de todas estas figuras diversas e la producción social. De nuevo acudimos al símil de una red distribuida, a internet, como imagen o modelo para una primera explicación de la multitud. En ella los distintos nodos siguen siendo diferentes, pero todos están conectados en la red; además, los límites externos de la red son abiertos, y permiten que se añadan en todo momento nuevos nodos y nuevas relaciones.

Dos características de la multitud clarifican especialmente su aportación a la posibilidad actual de la democracia. a primera es su aspecto «económico iendo en cuenta que la separación entre la este caso. En la medida en que la multitud no es una identidad (como pueblo) ni es uniforme (como las masas), las diferencias internas de la multitud deben descubrir «lo común» que les permite comunicarse y actuar mancomunadamente.

En realidad, lo común que compartimos no se descubre, sino que se produce. (Hemos evitado el empleo del término «el común», ya que tradicionalmente aludía a los espacios comunales, de uso compartido en la época precapitalista, y que fueron destruidos por el advenimiento de la propiedad privada. En cambio, «lo común», aunque de no muy cómodo manejo, subraya el contenido filosófico del érmino; no se trata de un retorno al pasado, sino de una evolución nueva. Nuestra comunicación, colaboración y cooperación no se basan únicamente en lo común, sino que lo producen, a su vez, en una relación espiral siempre en aumento. Esta producción de lo común tiende a ser central para todas las formas de la producción social, aunque parezcan localmente circunscritas y es, de hecho, la característica pnn17 cpal de las nuevas formas de trabajo dominantes hoy en dl•a. El propio trabajo tiende hacia las transformaciones de la economía para crear y ser absorbida en redes de co municación. Todas las 4 personas