Morlino Alternativas no democraticas

Morlino Alternativas no democraticas 3 Josemariabv 10, 2016 | 56 pagos POSTData Data 10, LAS ALTERNATIVAS NO DEMOCRÁTICAS* por Leonardo Morlino** l. Las dimensiones más relevantes La definición y el correspondiente análisis de los regímenes no democráticos son necesarios para precisar y comprender la transición de los mismos hacia la democracia, como también para poder examinar otras dos formas de transición: la opuesta entre régimen democrático y régimen no democrático y la que se da entre diversos regimenes no democráticos, si bien esta última transición no sera un tema central en este trabajol.

Asimismo, PACE 1 ors6 Sv. ipe View este ejercicio es impr ci alternativas no democráticas presen regímenes no democ r cuáles son las rama de los lando en la actualidad. En este sentido, este artículo se esfuerza por tener una validez explicativa respecto de los regímenes pasados y sin posibilidades de regresar, pero también descriptiva y actual en referencia a los regímenes no democráticos imperantes.

Rápidamente se puede decir que en el ámbito no democrático los regímenes autoritarios son el genus al cual ha correspondido en el curso del siglo -y corresponden todavía hoy- el mayor número de casos. Es el genus más complejo y abigarrado y que presenta los

Lo sentimos, pero las muestras de ensayos completos están disponibles solo para usuarios registrados

Elija un plan de membresía
mayores problemas analíticos, no sólo de reconstrucción histórica. Los ejemplos de los otros tipos de regímenes no democráticos son sin dudas muy escasos y, por lo tanto, a ellos se les dedicará menor atención.

Linz, que con sus enseñanzas y su ejemplo ha influenciado no sólo estas páginas, sino todo el volumen y, más en general, mi actividad de académico. [Traducción de Miguel De Luca, revisada por el autor]. ** Profesor de ciencia política en la Universidad de Florencia y director del Centro de Investigación sobre el Sur de Europa. E-mail: [email protected] it. Sobre este tema véase Morlino (1990). 149 Data 10, Diciembre/2004, ISSN 151 5-209X, (págs. 49-183) Leonardo Morlino Una nota de precaución es oportuna a propósito de tales regmenes y de las áreas geopol[ticas de análisis. Necesariamente este relevo privilegiará áreas como la europea y la latinoamericana, para las cuales existe una base de investlgaciones y de estudios a la que hacer referencia y que se ubican en el núcleo de este trabajo. para África y Asia, en cambio, los análisis son muy pocos, y en cualquier caso, es hasta difícil decir frente a cuál tipo e autoritarismo o, inclusive, de régimen no democrático nos encontramos.

Por otra parte, después de la notable atención que algunos de los parses pertenecientes a estas áreas han recibido en los años sesenta tras los procesos de descolonización, los decenios sucesivos han visto un significativo desinterés de los estudiosos, y en consecuencia, una importante pérdida de conocimiento frente a las relevantes transformac n políticas, 2 OF experimentadas por estos fundamental considerar que la novedad política más importante del Siglo está dada por la emergencia de un papel, activo o pasivo, de la sociedad p„’il, e incluso de todas las acciones puestas en práctica para impedirlo o limitarlo.

Más precisamente, desde el punto de vista de los regímenes autoritarios, éstos pueden ser considerados como una de las posibles respuestas, preventivas o reactivas, de parte de algunas elites políticas al reclamo, sólo potencial o real, de reconocer un papel y un espacio político a las clases sociales inferiores. Con estas precisiones, pronto se puede agregar que los modelos de régimen no democrático son fundamentalmente tres: el principal -ya mencionado— es el autoritarismo, el otro —también importante para los casos en los que e ha materializado- es el totalitarismo, y el tercero es el régimen tradicional.

Los tres serán analizados en el curso de este artículo, pero una mayor atención se dará a los regímenes potencialmente más relevantes para las áreas a las cuales se quiere hacer referencia. Y sobre todo, se estima oportuno partir de las dimensiones más relevantes para comprender cómo moverse en la gran variedad del genus no democrático.

Para este fin se puede partir de la definición de Linz de régimen autoritario: un «sistema político con pluralismo político limitado y no responsable, sin una elaborada ideología ectora, pero con mentalidades caracteristicas, sin movilización politica extensa o intensa, excepto en algunos momentos de su desarrollo, y con un líder, o a veces un pequeño grupo, que ejercita el poder dentro de límites formalmente mal definidos, pero en realidad bastante inz 1964: 255). Tal definición permite indi o dimensio bastante previsibles» (Linz 1964: 255).

Tal definición permite individualizar cinco dimensiones relevantes: la primera, el grado de pluralismo político, se refiere a la sociedad y a sus 150 Data 10, Las alternativas no democráticas sectores políticamente activos y determinantes para el régimen sus políticas; la segunda es la ideología o, mejor, la justificación ideológica del régimen; la tercera, el grado de participación y movilización poltica, alude también a la sociedad política; la cuarta, la presencia y la composición del grupo que ejercita el poder; por último, la quinta, la presencia de normas ambiguas y mal definidas, evidencia un aspecto general de las normas y procedimientos propios del régimen autoritario. Las dimensiones efectivamente importantes para profundizar mejor el examen de los regímenes no democráticos son, empero, las primeras tres. La cuarta es analizada en relación on la prmera, mientras que la quinta considera específicamente el ámbito autoritario y será retomada en la próxima sección. Aquí, en cambio, es necesario notar rápidamente que se agrega y se subraya por su importancia otra dimensión, por lo común olvidada.

Esta es la estructuración institucional que el régimen presenta, notoriamente relevante en numerosas transiciones por el legado -por lo común Importante- que las instltuclones, una vez creadas y quizá estabilizadas por un cierto número de años, dejan después en el nuevo régimen, inclusive c n régimen democrático. 4 En el nivel de interacción e d y las instituciones, decir, el quantum de participación de las masas inducidas y controladas «desde arriba». A la sociedad política no le son reconocidas ni autonomía, n’ independencia; en las fases de mayor estabilidad, la política de los gobernantes será la de ejecutar medidas que mantengan a la sociedad civil fuera de la arena poltica; en cualquier caso, también un bajo nivel de participación, ni extenso ni intenso, puede ser deseado y controlado «desde arriba». Esta situación tiene dos implicancias a nivel del régimen.

Primero: la existencia de eficaces aparatos represivos que sean capaces de ejecutar las encionadas políticas de desmovilización, tales como los servicios de seguridad, autónomos o pertenecientes a la estructura militar. Segundo: la debilidad parcial o la ausencia de estructuras de movilización, tales como el partido único o instituciones estatales similares, es decir, de estructuras capaces, al mismo tiempo, de provocar y de controlar la participación. Por supuesto, existe también otro aspecto implícito que no debe olvidarse: la ausencia de garantías reales relativas a los distintos derechos civiles y políticos. Luego es central el grado de pluralismo limitado y no responsable, ue puede extenderse desde el monismo hasta un cierto número de actores relevantes y activos en el régimen.

Así, ante todo, para cada regimen no democrático será pertinente observar cuáles son los actores relevantes, pudiéndose diferenciar entre actores institucionales y actores sociales polítical 51 s OF único; los segundos, la Iglesia, los grupos industriales o financieros, los grandes propietarios de la tierra, en algún caso inclusive los sindicatos o las estructuras económicas transnacionales que tienen importantes intereses en el país. Tales actores no son pollticamente responsables según el mecanismo ípico de la democracia liberal de masas, es decir, las elecciones libres, competitivas y limpias. Si «responsabilidad», ésta se hace valer en el nivel de la «política invisible», en los vínculos reales entre, por ejemplo, militares, grupos económcos y propietarios de la tierra. or otro lado, las elecciones u otras formas de participación electoral que eventualmente puedan existir, como las consultas a través de plebiscitos, no poseen un significado democrático y, sobre todo, no se caracterizan por la competencia efectiva propia de los regímenes democráticos; tienen, principalmente, un significado imbólico de legitimación, expresión de consenso y apoyo a favor del régimen por parte de una sociedad civil no autónoma y controlada. La noción de pluralismo limitado sugiere la importancia de la individualización de los actores relevantes en cada régimen autoritario para comprender mejor tanto la estructura del régimen como las políticas que éste lleva adelante. Por lo tanto, nos permite referir al concepto de coalición dominante.

Sobre la noción de coalición de actores fundantes del régimen autoritario, o bien sobre la coalición dominante en la que se apoya, corresponden algunas precisiones. Con tal término se entiende, en sentido amplio, el conjunto de los grupos sociales pollticamente activos que sostienen al régimen en su fase de instauración y en los períodos sucesivos, es decir, la base s 6 OF sostienen al régimen en su fase de instauración y en los periodos sucesivos, base social del régimen; y, en sentido estricto, las elites, expresión directa o indirecta de esos grupos, que participan en la gestión de gobierno del mismo régimen autoritario en cuanto ocupan posiciones de mando en sus estructuras clave.

El punto a subrayar es que tales grupos y las elites orrespondientes, forman una coalición a veces sólo de facto, entre otras cosas como resultado de un acuerdo explícito, consciente, sobre las modalidades concretas de resolución de los conflictos políticos -por ejemplo, principalmente, sobre el conflicto de clase y todas las cuestiones específicas que a él se remiten—. Tal acuerdo es ventajoso para los actores que forman parte de la coalición y, al mismo tiempo, excluye y margina a todos los otros actores – como por ejemplo, campesinos u obreros más ó menos activos pollticamente a través de los partidos o de los sindicatos—. La marginación política se logra graclas a la combinación de la represión policial y el uso del aparato ideológico adoptal 52 do por las elites del régimen para su propia legitimación.

La instauración de un régimen no democrático, sobre todo cuando se produce después de uno democrático, es por lo co do de una coalición «anti- algo» más existentes o sólo prefiguradas en el régimen precedente y, a veces, también en sostener ciertas soluciones. En suma, en el momento de la instauración la coalición autontaria puede presentarse más homogénea y más sólida en tanto existe algún cuerdo sustantivo, por la positiva o la negativa, sobre la composición concreta de los conflictos. Como sea, la coalición es más homogénea y potencialmente más sólida cuanto más amplio es el acuerdo entre los distintos actores sobre los problemas sustantivos. Y a su vez, es tanto más fácil si ciertas ideologías, principios o valores emergen como prevalecientes en el interior de la coalición gobernante.

Un papel muy importante en la definición de las características y funcionamiento concreto de la coalición dominante puede ser desempeñado -y por lo común, es concretamente desempeñado— por un líder que nteractúa con todos los componentes de la misma, i) haciendo efectivamente de árbitro o mediador entre los diversos intereses, o ii) p Vileglando más ó menos en forma consciente, quizá mediante una elección ideológica, algunos intereses respecto de otros o, incluso, iii) subordinando al propio poder los diversos intereses, que sin embargo logra mantener ligados con estrategias diversas (relaciones de fidelidad personal, promesas, formas de coerción, u otras). La coalición es dominante en términos de recursos coercitivos, de influencia, de estatus, concretamente usados por los actores resentes en la arena política para alcanza objetivos. Entonces, ante todo es existan otros recursos del mismo tipo, pero que no son empleados en determinados momentos cruciales.

Luego, agrego para evitar equívocos, que el predominio en términos de recursos incluye también la consideración del campo de los posibles o reales opositores al régimen y a la coalición que lo sostiene. En cuanto tal, es siempre una noción relativa respecto a los recursos empleados en la arena política. Una vez instaurado el régimen, la coalición puede modificarse de modo gradual o en el sentido de ue los actores mlnontarios sean marginados o en la dirección de que algunos actores adquieran mayor preeminencia sobre otros, después de sucesos 153 propios característicos de la instauración o de repercusiones internas de sucesos externos. La tercera caracteristlca corresponde al grado de elaboración de la justificación ideológica del régimen.

Ciertos autoritarismos se distinguen por el hecho de que su legitimación se funda en la «mentalidad», según la expresión tomada del sociólogo alemán Geiger, es decir simplemente sobre la base de algunas «actitudes mentales» o «intelectuales», de algunos valores, mbiguos o más ó menos articulados en forma explícita, sobre los cuales es más fácil llegar a un acuerdo entre actores que poseen diferentes características y también i distantes (Linz 1975: 266-269). se trata de sirvan para sostener al régimen. Otros regímenes, como los totalitarios (véase más abajo) poseen, en cambio, elaboraciones ideológicas mucho más complejas, mientras que otros carecen en realidad de cualquier tipo de ellas. Por último, en otros regímenes la única justificación efectiva es de tipo personal, es decir servir a un cierto líder, probablemente apoyado por la tradición si es un onarca que ha accedido al poder por línea sucesoria. La cuarta dimensión relevante corresponde a las estructuras politicas creadas e institucionalizadas en el régimen no democrático.

Se trata de ver hasta dónde un régimen autoritario crea y, eventualmente, institucionaliza nuevas y diferentes estructuras políticas que lo caracterizan, tales como el partido único, los sindicatos verticales en los que se encuadran tanto los trabajadores como los empleadores, distintas formas de asambleas parlamentarlas basadas en la representación funcional y corporativa de los intereses (véase más adelante), sistemas lectorales particulares, o inclusive juntas militares, órganos constitucionales ad hoc y otros órganos específicos e inexistentes en el régimen precedente. La Figura 1 presenta una articulación que ejemplifica las cuatro dimensiones principales y, sobre todo, las relaciona. Así, en una primera aproximación es posible hipotetizar dos modelos no democráticos polares, a los cuales corresponden los extremos de cada dimensión. El primer polo puede denominarse, por decirlo así, autoritarismo perfecto, y esté caracterizado por: acentuado pluralismo con ntes, ausencia de ideologías V casi