medicina ancestral

UNIVERSIDAD DE CUENCA FACULTAD DE CIENCIAS ECONOMICAS Y ADMINISTRATIVAS ESCUELA DE SOCIOLOGIA ESTUDIOS DE LA CULTURA NOMBRE: MAYRA MINCHALA DOCENTE: ANA ALONSO so-07-01 MEDICINA ANCESTRAL INTRODUCCION: La salud integral, es un derecho del ser humano, como tal dentro de las manifestaciones implícitas de la cultura, debe ser valorado en sus distintas dimensiones.

Swipe View next pase Al hablar de medicin desapareciendo, per últimos años se ha le conocer por sus mét como folklorismo, co Imi imad ‘Cin algo que está odalidad que en los ncestral se ha hecho sido promocionada a los turistas. El siguiente trabajo intenta demostrar como en los últimos años la medicina ancestral ha ido tomando fuerza en el Ecuador, es más se lo reconoce en la constitución del 2008, sin embargo, también intenta demostrar cómo está sujeta al folklorismo, y aunque ha tenido espacios para demostrar su legitimidad todavía estas prácticas son discriminadas.

DESARROLLO Comprender, valorar y mantener una cultura médica propia que llamemos «medicina ancestral», o «medicina tradicional» de los pueblos indígenas, y en nuestro caso de los pueblos originarios, entendida como el conjunto de recursos y prácticas para el establecimiento y/o mantenimiento de la salud, entendida ésta en el sentido más amplio: física, mental, emocional

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y espiritual, de nuestra sagrada Pachamama.

Desde ahí, nuestra atención debe avanzar a enfocarnos en aquellos personajes que conocen y ejercen esas prácticas. Nuestros yachas, taitas o sinchis, o como Occidente decidió denominarlos: «chamanes», generalizando en el mismo término prácticas muy diversas de todas partes del planeta. Debemos esforzarnos por descubrir y recuperar el perfil auténtico de este protagonista de lo que queda de los usos médicos ancestrales.

Tarea no fácil, ante la proliferación de especuladores, charlatanes y suplantadores de todo tipo, pero que intentamos abordar con la denominación de «ethos del chamán», aceptando para este efecto la nomenclatura occidental. Adoptamos esta palabra griega – ethos- entendiéndola como: personalidad, carácter, modo de ser, el conjunto de actitudes y valores de alguien que ejerce un oficio. Mayorga, 2008) El ethos de nuestro médico ancestral está definitivamente ligado a la tierra, la madre primordial, al campo y a la selva, conviviendo cotidianamente con las plantas, con los animalitos de todo énero, con los ríos y cuerpos de agua, en comunión permanente con esa trama profunda e intrincada de la vida en todas sus manifestaciones. Nuestro personaje está lejos de ser una estrella de escenario o de pantalla, de aquellas que proliferan en las ciudades engañando incautos o vendiendo remedios y magias a esp[ritus débiles y sugestionables.

Tampoco es el sacerdote u oficiante de una religión o liturgia, prácticas codificadas en las que devinieron las originalmente espontáneas de estos personajes en las tempranas etapas de la comunidad humana: su oficio no está codificado, ni preestablecido, las tempranas etapas de la comunidad humana: su oficio no está codificado, ni preestablecido, ni normativizado; no es un funcionario de una asociación para el culto, ni de una empresa de prestación de servicios.

No cuida ningún dogma o doctrina o libro, no preserva ninguna tradición o creencia especifica, aunque se exprese a través de simbologías y metáforas de sus propios ancestros y de los usos que él mismo ha heredado y mantenido en su forma más auca, o primigenia, según la acepción adoptada por las civilizaciones andinas.

La relación intercultural en cuestión pasa también por la liminación de cualquier idea de exclusivismo o predominancia étnica o racial el objetivo último de un auténtico universalismo humano, en correspondencia con el espíritu propuesto por la Convención Internacional sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial proclamada por la ONU en 1963 que determina que toda idea o doctrina de superioridad basada en la diferenciación racial es científicamente falsa, moralmente condenable y socialmente injusta, y que la utilización del término raza, predominante en los siglos XVIII y XIX, ha sido abandonada n la actualidad, tanto por su carencia de sustento cient[fico la biología no ha podido demostrar la existencia de estructuras genéticas de raza como por razones políticas y culturales como ser los genocidios y actos discriminatorios en los que ha servido de supuesta justificación o pretexto. » Entendemos dicha aseveración, desde luego, en las dos direcciones de la relación intercultural étnica. La inserción de las Medicinas Tradicionales Indígenas en las sociedades urbanas debe avanzar tamb 3 étnica. ociedades urbanas debe avanzar también en la institucionalidad, ntendida en por lo menos tres niveles: el de la legislación positiva de nuestros países que proporcione base jurídica a las prácticas de la medicina indígena como parte de los sistemas nacionales de salud; la de las regulaciones autónomas de los pueblos indígenas que reglamenten la formación de los médicos tradicionales y el modo legitimo del ejercicio de su oficio, así como la salida desde las comunidades de sus recursos terapéuticos -plantas, preparaciones, atuendos, etc. y las nuevas modalidades y condiciones de ejercicio médico conjunto entre operadores de las dos medicinas.

Los saberes ancestrales, tradicionales y populares del Ecuador deben tener un rol trascendental dentro de la construcción de este ecosistema y de una gestión alternativa del conocimiento, ya que la propia propuesta y puesta en marcha de un proyecto civilizatorio alternativo como el Buen Vivir (Sumak Kawsay), proviene justamente de una sabiduría ancestral y de unas prácticas históricas de resistencia a la colonialidad, a la modernidad y al capitalismo global que prevalece hoy en día, siendo el capitalismo cognitivo una de sus formas más potentes de dominación histórica. En este sentido, estos saberes han sido desprestigiados, deslegitimados e incluso usurpados y puestos en una jerarquía inferior como saberes de pueblos «atrasados», «subdesarrollados» o «primarios», y en el mejor de los casos han sido denominados como «folklore».

Esto es lo que se denomina colonialidad del saber, en cuanto imposición de una razón 4 7 imposición de una razón universal y, a través de ella, de una cultura hegemónica por encima de culturas locales y periféricas del sistema-mundo moderno, construyendo una jerarquía que, bajo lógicas de dominación/sumisión y de usurpación, imposibilita odo tipo de dialogo o intercambio de conocimientos diversos En este sentido, la Constitución del Ecuador de 2008 constituye un marco vinculante para construir politicas públicas alternativas: conceptos como plurinacionalidad e interculturalidad se vuelven esenciales en la construcción de lo que llamamos un Buen Conocer, inherente y necesario para un Buen Vivir. Es decir que se entiende que es necesario construir un conocimiento descolonizado, lo que implica ser un conocimiento diverso y multidimensional en todos los sentidos a través de lo que se denomina un diálogo de saberes. Este dialogo responde a una lógica de convivencia que a su vez construye una ecología de saberes, de buenos saberes que sirve como ecosistema para sustentar este nuevo tipo de sociedad que el Ecuador se ha planteado como objetivo.

La Constitución ecuatoriana de 2008 establece con claridad la «plurinacionalidad», la «interculturalidad» y la convivencia entre diversas culturas como principios políticos fundamentales, con explicito reconocimiento de la construcción de un pais en diversidad, opuesto a la dominación y al colonialismo desde su artículo 1: «El Ecuador es un Estado constitucional de derechos y usticia, social, democrático, soberano, independiente, unitario, intercultural, plurinacional y laico o el establecimiento de la independiente, unitario, intercultural, plurinacional y laico o el establecimiento de la oficialidad del kichwa y el shuar en la «relación intercultural» y de «los demás idiomas ancestrales (… ) para los pueblos indígenas en las zonas donde habitan y en los términos que fija la ley, junto con la obligación del Estado de respetar y estimular su uso (art. 2). ero también en la obligación del Estado ecuatoriano de «fortalecer la unidad nacional en a diversidad» y de proteger el patrimonio natural y cultural del país» o en la definición del territorio ecuatoriano como «una unidad geográfica e histórica de dimensiones naturales, sociales y culturales, legado de nuestros antepasados y pueblos ancestrales». (Nacional, 2008) Según el coordinador zonal de la región 6 del Ministerio de Salud, Marco Freire, se ha efectuado un proceso de legitimización de las personas que tienen sus conocimientos en medicina ancestral. Asimismo, este año hubo 56 talleres con los agentes que practican estos saberes.

Además, impulsan ocho redes con 0 personas que manejan ese conocimiento. El objetivo es que trabajen en coordinación con el Ministerio de Salud, a través de un intercambio de saberes. Como ejemplo de espacios concedidos para la práctica de medicina ancestral podremos mencionar el mercado de la feria libre donde se da un espacio para personas «entendidas» en curanderismo: limpia de mal de ojo, limpias del susto y curar el shungo, están ubicados en la nave 4 de alimentos y su horario es de 6 de la mañana a 6 de la tarde los días martes y viernes con costos de dos o cinco dólares. Otro ejemplo es el espacio que se dio en el centro iernes con costos de dos o cinco dólares.

Otro ejemplo es el espacio que se dio en el centro de salud 4 «Carlos Elizalde» sin embargo no ha tenido gran acogida por parte de los médicos, ya que aluden que las personas que practicaban este método son unos charlatanes o aludiendo que traen montes apestosos, que dan mal olor del subcentro y rompen con las normas de sanidad CONCLUSIONES: Aunque en los últimos años bajo el marco del buen vivir, la medicina ancestral ha ido tomando fuerza y legitimidad, sin embargo, aún hay personas que no creen en estas prácticas medicinales por distintas razones, y la rechazan. Se ha tratado de darle espacios para la realización de estas prácticas, pero en ciertos lugares esto se ha vuelto un folklorismo, pues se deja de lado los conocimientos ancestrales y solo se muestra varias plantas que son medicinales, pero se deja de lado los conocimientos que son los más importantes. Otra problemática es que no se respeta este tipo de prácticas. En varios lugares se promociona la medicina ancestral como un tema folclórico ya que llama mucha la atención y atrae turistas, siendo una práctica más de comercialización que de ayuda medicinal. EN LACES: