Materialismo historico, por marta harnecker

CONTENIDO DE LA OBRA Marta Harnecker, profesora de la Universidad de Santiago de Chile, interpreta a Marx a traves de Louis Althusser, de quien fue discipula en la Ecole Normale de Paris. El libro sirvio como texto base de practica pedagogica en las Escuelas de Economia y Sociologia de la Universidad de Santiago de Chile. De esa experiencia y de las sugerencias de Louis Althusser, surge esta nueva edicion que reestructura totalmente siete de los doce capitulos que formaban las primeras ediciones. Desde la sexta edicion incluye ademas un apendice sobre «La Plusvalia».

Al incluirlo, la autora piensa «en los companeros trabajadores para quienes la comprension de este concepto implica la comprension de las causas de su situacion de explotacion y, por lo tanto, la forma de acabar con ella» (p. 2). La autora quiere exponer con claridad y rigor cientifico la teoria marxista de la historia, de manera concisa y accesible al estudiante; para formarles teoricamente con vistas a una accion revolucionaria. Como dice la autora al hablar de las modificaciones introducidas en la sexta edicion: «esperamos que sirvan (… para hacer de ella un mejor instrumento de transformacion del mundo» (p. 2). El objetivo del libro «es ayudar a conocer

Lo sentimos, pero las muestras de ensayos completos están disponibles solo para usuarios registrados

Elija un plan de membresía
la teoria marxista-leninista. El estudio de la realidad concreta de cada pais es tarea propia de cada movimiento revolucionario» (p. 11). Pretende presentar en forma pedagogica y rigurosa a la vez los principales conceptos del materialismo historico enunciados por Marx, Engels y Lenin, que estos -segun la autora- no desarrollaron en forma sistematica. Y hacer un estudio «critico» de dichos conceptos tratando de incorporar las mas recientes investigaciones acerca de los mismos.

Este estudio «critico» -es decir: buscando, mas alla de las palabras, el pensamiento profundo de sus autores- es lo que diferencia este libro de los diferentes manuales de marxismo actualmente existentes (p. 11). Para ello la autora sigue el metodo de trabajo teorico y de lectura critica de Louis Althusser y colaboradores (p. 13). La obra comienza con una introduccion escrita por Louis Althusser; un prologo a la sexta edicion; y una introduccion de la autora. Sigue el cuerpo del libro, que consta de cuatro partes. En la primera se estudia la estructura social.

En la segunda, los efectos de esta estructura social sobre los individuos; las clases sociales y la lucha de clases. La tercera parte se refiere a la teoria marxista de la historia y a la aportacion de Marx y Engels en este punto. Sigue un apendice sobre la Plusvalia. La cuarta parte consta de textos escogidos con la finalidad de aclarar, apoyar y complementar el contenido de cada capitulo y de poner al lector en contacto directo con Marx, Engels, Lenin y Stalin. El libro acaba con una bibliografia minima. A los autores anteriores se anade ahora Mao Tse-Tung.

Analizaremos ahora brevemente su contenido. Presentacion. Al presentar esta nueva edicion, Louis Althusser recuerda una idea muy simple, pero llena de consecuencias teoricas y politicas importantes; «toda la teoria de Marx, es decir, la ciencia fundada por Marx (el materialismo historico) y la filosofia abierta por Marx (el materialismo dialectico) tienen por centro y corazon la lucha de clases» (p. XI). El autor se esfuerza en hacer ver como la lucha de clases antagonicas es el eslabon decisivo para comprender El Capital (p. XII).

No se puede leer El Capital como una critica de la economia capitalista (deformacion comunista-burguesa), sino «criticamente», como una teoria revolucionaria. Prologo a la sexta edicion. La autora explica las modificaciones introducidas. Introduccion. Segun la autora, Marx abrio al conocimiento cientifico un nuevo continente antes no descubierto: el continente de la historia (p. 7). La teoria marxista esta compuesta de una teoria cientifica: el materialismo historico, y de una filosofia: el materialismo dialectico. La segunda depende de la primera. La filosofia depende de la ciencia.

Ahora bien, este conjunto de conocimientos no fue desarrollado nunca en forma sistematica por Marx y Engels, y ha sido elaborado en forma desigual por sus seguidores. Esto no debe descorazonar, ya que la revolucion no necesita esperar al desarrollo completo de la teoria y, por otra parte, la «teoria» es solo uno de los compuestos de la formacion teorica de un militante revolucionario. Segun la autora el primer aspecto de la formacion de un marxista es el estudio de la Teoria. El segundo es la aplicacion creadora de la teoria a la realidad concreta de cada pais.

El tercero es el estudio de la «coyuntura» politica del pais y del mundo. Es decir, el «momento actual» de la lucha de clases (pp. l0 y ss. ). El objetivo del libro es ayudar en el primer aspecto, aunque la autora cuida de recordar que el objetivo ultimo de Marx fue transformar el mundo. Primera Parte. La Estructura Social Capitulo I. La Produccion. Partiendo de la base de que para «el marxismo la comprension ultima de los procesos historicos debe buscarse en la forma en que los hombres producen los medios materiales» (p. ), la autora define en forma elemental lo que se entiende por proceso de trabajo, la diferencia entre proceso de trabajo y de produccion, y la division del trabajo. Capitulo II. Relaciones de Produccion. Distingue entre relaciones tecnicas y sociales de produccion. Senala como el proceso de produccion tiende a reproducir estas relaciones que no son simplemente relaciones humanas, ya que se establecen independientemente de la voluntad de los hombres. Los medios de trabajo determinan la forma en que se produce (p. 34 y ss. ). Capitulo III. Las Fuerzas Productivas.

Son determinantes en «ultima instancia» de las relaciones de produccion aunque sean estas ultimas las que determinen el ritmo y naturaleza de su desarrollo. Para la autora la misma ciencia depende de la forma en que una determinada sociedad produce sus bienes materiales (p. 69). Capitulo IV. La Estructura Economica de la Sociedad. Analizando el concepto marxista de estructura, al que se califica esencialmente de «proceso», se define la estructura economica como el conjunto de relaciones de produccion (p. 84). Capitulo V. Infraestructura y Superestructura. La utora se esfuerza por hacer ver que con la nocion de superestructura (con la que el marxismo designa dos niveles de la sociedad: la juridico-politica y la ideologica) se designa una nocion problematica que no ha sido estudiada en forma acabada por los marxistas. Cita a Stalin, para quien el lenguaje es un fenomeno que no pertenece a la base (infraestructura) ni a la superestructura. Cita a su maestro Althusser, para quien la ciencia no puede ser colocada bajo la categoria de superestructura. Si el concepto de superestructura no da cuenta de todos los fenomenos extraeconomicos se plantea un problema teorico que el marxismo debe resolver (p. 9). Se esfuerza por mostrar que Marx y Engels nunca redujeron la superestructura a la estructura y como aquella tiene una «relativa» autonomia y sus propias leyes de funcionamiento (p. 95). Desgraciadamente -segun la autora- ni Marx ni Engels «pudieron desarrollar de una manera sistematica y profunda el problema del determinismo especifico del marxismo» (p. 94). Capitulo VI. Estructura Ideologica. Es el tercer nivel (ademas del economico -infraestructura- y del juridico-politico) que existe en toda sociedad: «es como el cemento que asegura la cohesion del edificio» (p. 96).

Su contenido son las ideologias y las costumbres. No son representaciones objetivas, cientificas, del mundo, sino representaciones llenas de elementos imaginarios que mas que describir una realidad expresan deseos, esperanzas, nostalgias. Son «mentiras piadosas» que en el caso de las clases sociales permiten la explotacion (p. 99). Solo son inteligibles a traves de su estructura (p. 100). Para que la ideologia obrera espontanea llegue a transformarse hasta el punto de ser liberada de la ideologia burguesa «es necesario que reciba del exterior el socorro de la ciencia» (p. 102).

La deformacion de las ideologias se explica tambien «por el caracter estructural de toda la sociedad» (p. 107). La autora insiste en que lo ideologico no puede reducirse sin mas a lo economico. Tiene «su contenido propio y sus propias leyes de funcionamiento y desarrollo». No existe una determinacion directa, mecanica, de la economia, sino una determinacion compleja, estructural. Esto no es obstaculo para que a continuacion se afirme que las condiciones economicas crean las condiciones materiales objetivas; «pero estas condiciones, no crean nada directamente» (p. 109). Capitulo VII. Estructura juridico-politica.

La principal es el Estado, que no es mas que un instrumento de opresion de las clases dominantes sobre las oprimidas (p. 112). Tiene una doble funcion: tecnico administrativa y de dominacion politica. Esta es la que define propiamente al Estado. Se extingue a medida que se avanza hacia el comunismo: el gobierno sobre las personas se transforma en la administracion de cosas y la direccion de los procesos de produccion. El proletariado revolucionario tiene necesidad de destruir el aparato del Estado burgues y crear un nuevo tipo de Estado: la dictadura del proletariado, que es democracia para la mayoria y dictadura para la minoria.

La autora senala que no siempre corresponde el poder economico con el poder politico. Capitulo VIII. Modo de produccion, formacion social y coyuntura politica. Para la autora el modo de produccion es el concepto teorico que permite concebir la totalidad social como una estructura dominante en la que el nivel economico es determinante en ultima instancia (la estructura dominante define la totalidad marxista como un todo complejo que posee la unidad de una estructura articulada, en la que existe un elemento que desempena el papel dominante y otros que le estan subordinados… siendo el nivel economico el que determina en ultima instancia el elemento de la estructura social que desempenara el papel dominante) (p. 143). Define la formacion social como una totalidad social concreta historicamente determinada, y la coyuntura politica como el «momento actual de la lucha de clases en una formacion social o sistema de formaciones sociales». Segunda Parte. Las Clases Sociales. Capitulo IX. Las Clases Sociales. En esta segunda parte se estudian los efectos que las estructuras sociales producen sobre los individuos, y la forma en que ellos pueden modificar estas estructuras (p. 64). La autora recuerda que Marx no «descubre» las clases ni la lucha de clases. La aportacion del marxismo consiste, en este punto, en establecer la relacion entre clases sociales y medios de produccion. La autora explica por que Marx habla de tres clases, para concluir afirmando que las clases sociales no son los sujetos creadores de las estructuras sociales, sino los portadores de determinadas estructuras, los actores de un drama que no han construido (p. 196).

Las clases sociales son los efectos de la estructura social global sobre los individuos que participan de una u otra manera en la produccion social (p. 198). Capitulo X. La Lucha de Clases. Se define la lucha de clases como «el enfrentamiento que se produce entre dos clases antagonicas cuando estas luchan por sus intereses de clases» (p. 203). Se estudian las diferentes formas de lucha de clases: economica, politica, ideologica, y los distintos tipos en que pueden producirse: legales e ilegales, pacificas y violentas; asi como la actitud del partido, la estrategia y la tactica.

Termina con un analisis de las condiciones objetivas y subobjetivas de la revolucion social a la que se califica de «aspecto cumbre de la lucha de clases» (p. 211). Tercera Parte. La teoria marxista de la Historia. Se propone en esta tercera parte senalar en «forma cientifica» la originalidad de Marx con respecto a la teoria de la Historia. Capitulo XI. La teoria marxista de la Historia. Empieza la autora por exponer la concepcion hegeliana de la historia y las caracteristicas del tiempo historico hegeliano: continuidad homogenea y contemporaneidad.

La originalidad de Marx no se reduce a la inversion de la concepcion hegeliana. Ya no se trata de una temporalidad historica lineal, homogenea, de tipo hegeliano, sino «de ciertas estructuras especificas de historicidad» (p. 226). Estas estructuras especificas de historicidad son los diferentes modos de produccion fundados, en ultima instancia, en un determinado modo de produccion de bienes materiales.

La teoria marxista de la Historia es, por lo tanto, un estudio cientifico de la sucesion discontinua de los diferentes modos de produccion, que debera ser puesta al servicio del estudio de realidades concretas. Apoyandose en Marx, distingue en el materialismo historico una Teoria general, o cuerpo de conceptos empleados en el estudio diferencial de cada modo de produccion, y teorias regionales de los diferentes modos de produccion (esclavista, feudal, capitalista, socialista, etc. , y de la transicion de un modo de produccion a otro. Por ej. , segun la autora, para situar la teoria de la dictadura del proletariado se debe senalar que no pertenece a la teoria general del materialismo historico, sino a una teoria regional: la teoria de la transicion del modo de produccion capitalista al modo de produccion socialista, y mas precisamente a la «subregion de la instancia juridico-politica de esta etapa de transicion» (p. 229).

Siguiendo a Althusser, distingue dos niveles de «realizacion» del materialismo historico: el nivel de la formacion social (estructura historicamente determinada que mantiene una identidad a traves de sus transformaciones) y el nivel de la coyuntura politica o momento actual de dicha estructura social. Una vez mas insiste en que «la teoria marxista nace para transformar el mundo y, por lo tanto, su verdadera realizacion final es su utilizacion en la practica politica verdaderamente revolucionaria» (p. 231). A continuacion la autora se esfuerza por hacer ver como precisamente el aracter cientifico del materialismo historico se opone al dogmatismo y al revisionismo. Despues de citar a Marx, Engels y Lenin, resume su posicion con palabras de Althusser: «esta defensa y este desarrollo de la ciencia marxista suponen, a la vez, la mayor firmeza contra todos los que quieren retraernos mas aca de los principios cientificos de Marx, asi como una verdadera libertad de critica y de investigacion cientifica ejercida sobre la base de los principios teoricos de Marx por aquellos que pueden y quieren ir mas alla, libertad indispensable para la vida de la ciencia marxista y de cualquier otra ciencia».

En su apoyo cita tambien un texto de Mao Tse-Tung: «Las formulas dogmaticas, vacias y secas, destruyen nuestras posibilidades creadoras, y no solamente a ellas, sino al marxismo mismo. El marxismo dogmatico no es en absoluto marxismo, sino antimarxismo» (p. 233). A continuacion Harnecker pasa a examinar el papel del hombre en la Historia, afirmando que «son los hombres los que hacen la historia» (p. 34), tratando de evitar la acusacion de determinismo historico y de pasividad, que se le achacan al marxismo, para acabar afirmando: «pero la hacen en condiciones bien determinadas»; y mas adelante: «es la lucha de estas clases y no la accion de los individuos aislados lo que determina la marcha de la Historia» (p. 235). Y aporta el testimonio de Lenin: «asi se refuta la concepcion puramente mecanica y pueril de los subjetivistas que se contentaban vanamente con decir que la Historia es obra de los individuos vivientes, sin preocuparse por nvestigar que ambiente social determina las acciones de los individuos y como opera». Por ultimo, se examinan dos desviaciones de la teoria marxista de la Historia: El «economismo» y el «voluntarismo». Al primero se le critica por ser el pretexto para el ausentismo politico y no ser suficientemente revolucionario a nivel de las masas. El «economismo» sostiene que la lucha economica es la unica forma de lucha valida «en la situacion actual de inmadurez de las condiciones objetivas». Sostiene que hay que «respetar» las etapas del desarrollo y no concibe la posibilidad de «saltarse» etapas.

El «economismo» es una desviacion «evolucionista Hegeliana», que reduce la Historia a una evolucion continua de ciertas estructuras, los modos de produccion, y no deja cabida a la accion de las masas que expresan la evolucion de las estructuras (p. 242). Al segundo («voluntarismo») se le califica de izquierdismo o enfermedad infantil del comunismo. Se caracteriza en el plano ideologico por un acentuado subjetivismo. Confunde «su deseo» con la realidad objetiva. No basta «querer» la revolucion para que esta pueda realizarse.

En el plano organizativo, se caracteriza por el individualismo, que degenera en caudillismo politico; y en el plano de la direccion, por su incapacidad para distinguir las posibles etapas de la revolucion. Se confunde el objetivo final con los pasos necesarios para alcanzarlo. Ambas desviaciones matan las revoluciones antes de nacer, pero por razones opuestas. El «economismo» porque confia en la «espontaneidad» de las masas. El «voluntarismo» porque confia excesivamente en los individuos o en los pequenos grupos (p. 244). Apendice.

La Plusvalia «Al hacer este apendice hemos pensado fundamentalmente en servir a los companeros trabajadores» (p. 251), debido a que solo a traves del concepto de plusvalia podemos explicarnos en forma cientifica las causas de la explotacion capitalista (ibid. ). El concepto de plusvalia es la clave para explicar la explotacion capitalista, por ser la fuente de la ganancia capitalista. La autora empieza analizando el proceso de produccion mercantil simple para luego pasar al proceso de produccion capitalista. De los precios pasa al valor.

Del concepto de valor y trabajo llega al de plusvalia: «valor que el obrero crea mas alla del valor de su fuerza de trabajo»; partiendo de un analisis del valor de la fuerza de trabajo acaba achacando al capitalismo el fenomeno de los desocupados a quienes Marx denuncio como el ejercito de reserva de los capitalistas. Cuarta Parte. Textos escogidos. La autora recoge: I. Textos generales sobre el materialismo historico (Stalin y Marx). II. El proceso de produccion (Marx. El Capital. Lib. I). III. La socializacion de las fuerzas productivas (Marx, Lenin). VI.

Demostracion del papel determinante de la produccion en el interior del proceso economico (Marx). V. Fuerzas productivas y relaciones sociales de produccion (Lenin, Marx-Engels, Marx). VI. Las nociones de Infra y Superestructura (Marx-Engels). VII. Las clases sociales (Marx, Lenin). VIII. Los conceptos de la Teoria general del materialismo historico (Marx). IX. La aportacion cientifica de Marx (Lenin). X. Contra el Dogmatismo y el Revisionismo (Lenin). El libro acaba con una bibliografia minima comentada donde se citan obras de Marx, Engels, Lenin, Stalin y Mao Tse-Tung.

VALORACION TECNICA Y METODOLOGICA El libro ha sido escrito con una finalidad precisa: adoctrinar en el marxismo. Pero al mismo tiempo insistiendo en que de nada sirve la teoria sin su vertiente practica: la accion politica revolucionaria. Tecnica y metodologicamente esta estructurado al servicio de esa finalidad. Cada capitulo comienza con una enumeracion de los temas que se van a estudiar. En el texto van senaladas las definiciones importantes, asi como los conceptos que la autora estima debe destacar.

Al final del capitulo viene un resumen con un recuento de los conceptos fundamentales que conviene no olvidar, puesto que forman parte de la teoria general del materialismo historico. A veces se explican con esquemas para poder grabar mejor las ideas. Despues del resumen viene un cuestionario para que el lector pueda, practicamente, medir el grado de asimilacion. Por ejemplo, en el cuestionario del primer capitulo aparecen preguntas como la siguiente: 1. ?Que se entiende por trabajo? 6. ?Que se entiende por materia bruta? , etc. Despues del cuestionario vienen una serie de temas de reflexion, del tipo de: ? omo se calcula el salario minimo en su pais? Si al capitalista le interesa hacer trabajar al obrero el maximo de horas, ? como se explica que en la mayoria de los paises capitalistas el horario de trabajo sea de ocho horas? y ? por que en algunos paises socialistas es solo de seis horas? Como se puede observar, por los brevisimos ejemplos que hemos expuesto, la autora no tiene ni persigue una finalidad cientifica, sino didactica, para los mismos «marxistas», que necesitan ser adoctrinados. El libro es claro y preciso en la presentacion de la doctrina marxista.

Tecnicamente podemos afirmar que cumple su proposito. Sin embargo, metodologicamente y, como era de esperar, la parte mas debil es la que deberia considerarse como fundamental, al decir de la misma autora en la introduccion. La mayor parte del libro -161 paginas- esta dedicada a cuestiones elementales de economia: la produccion, relaciones de produccion, fuerzas productivas, estructura economica de la sociedad, etc. , y comprende ocho capitulos. La segunda, que deberia ser la fundamental, segun la introduccion, solo comprende dos capitulos y cincuenta paginas. La tercera es la mas pobre.

Solo comprende un capitulo de dieciocho paginas. El apendice sobre la plusvalia no tiene mas justificacion que el que le da la autora. Los textos que apunta al final tampoco tienen mucha relacion directa con el contenido del libro. Eso si, la autora trata de ser fiel a la concepcion marxista, a quien acude en ultimo termino para justificar su terminologia. Sin embargo, hay algunos aspectos en las afirmaciones de Marta Harnecker que merecen destacarse: a) Primacia de la ciencia sobre la filosofia. La autora afirma la primacia del materialismo historico (ciencia) sobre el aterialismo dialectico (filosofia). Siguiendo a Althusser destaca como, para que la filosofia surja y se desarrolle, es necesario que existan las ciencias. Aparte de que esta afirmacion es por lo menos discutible (hay epocas en la historia de enorme desarrollo filosofico y escaso desarrollo cientifico, y al reves), lo es tambien al nivel de la misma teoria marxista. Cronologicamente es cierto: fue justamente en el terreno social donde Marx postulo por vez primera la evolucion dialectica. Pero esto no concuerda con lo que afirman muchos manuales del Marxismo.

Tambien en los libros de critica del marxismo se considera de ordinario el materialismo historico como una aplicacion del materialismo dialectico. La autora afirma, sin embargo, lo contrario. En realidad, la opinion de Harnecker -desde una perspectiva marxista- es perfectamente defendible (cfr. Introduccion general, p. 41), aunque su argumentacion sea quiza poco convincente. b) Reconocimiento del debil desarrollo que ha tenido la elaboracion del materialismo dialectico, explicable segun la autora por «el necesario retraso de la filosofia con respecto a los nuevos descubrimientos cientificos» (p. ). Aunque parece acertada esa valoracion, no concuerda con la doctrina «oficial» del comunismo. c) Reconocimiento del pobre desarrollo de los conceptos del materialismo historico. La autora reconoce la ausencia de un estudio cientifico de la estructura ideologica y juridico-politica del modo de produccion capitalista y de otros modos de produccion (esclavista-feudal, etc. ). Esto no debe descorazonar, sino impulsar a un estudio profundo y critico de todo lo que ya existe, y a una elaboracion doctrinal urgente para el analisis de nuestras sociedades.

No faltan en esta obra ambiguedades y afirmaciones no fundamentales. Por ejemplo, se afirma que «las relaciones entre obreros y patrones no podran ser fraternales mientras las relaciones de estos con los medios de produccion no cambien» (p. 54); «ya que destruye todas las ideas utopicas de colaboracion entre obreros y patrones» (ibid. ). Esta afirmacion no tiene mas base que el postulado marxista que hace depender exclusivamente lo que hoy llamamos «relaciones humanas» de las relaciones de los hombres con los medios de produccion.

Las relaciones obrero-patronales en cientos de empresas del mundo entero demuestran, por otra parte, lo contrario. La autora reconoce que la nocion de «superestructura» no da cuenta de todos los fenomenos extraeconomicos, que no ha sido estudiada en forma acabada y que es, por tanto, un problema teorico que el marxismo debe resolver (p. 39). Cita a Stalin, que ya sostuvo que el lenguaje no pertenece ni a la estructura ni a la superestructura; y a Althusser, que defiende que la ciencia es un fenomeno que no puede ser colocado en la superestructura.

Sin embargo, poco antes habia afirmado lo contrario «el desarrollo de la ciencia depende de la forma en que una determinada sociedad produce sus bienes materiales» (p. 69). Se afirma que «el nivel economico es determinante en ultima instancia» (p. 69) y en la pagina anterior: «las estructuras juridico-politicas e ideologicas que forman parte de la superestructura, tienen una relativa autonomia en relacion a la infraestructura y sus propias leyes de funcionamiento y desarrollo» (p. 68).

Lo dificil que es resolver en el marxismo el determinismo economico lo ha expresado Althusser, afirmando que «proponerse pensar la determinacion de los elementos de un todo por la estructura del todo; la determinacion de una estructura por otra estructura, es decir, los problemas de la causalidad estructural, es plantearse un problema absolutamente nuevo, dentro del mas grande embrollo teorico, ya que no se dispone de ningun concepto teorico elaborado para resolverlo» (citado en p. 54). El marxismo no consigue compaginar el determinismo -aunque sea en ultima instancia- con la libertad (cfr.

Introduccion general, pp. 38-40). Se afirma que la ideologia -nivel ideologico- es una realidad objetiva (p. 9), lo que no parece hermanarse bien con lo que dice a continuacion: las ideologias no son representaciones objetivas, cientificas del mundo sino representaciones llenas de elementos imaginarios; mas que describir una realidad expresan deseos, esperanzas, nostalgias (? como si estos no fueran reales! ). En una sociedad de clases la ideologia es «una mentira piadosa» inventada por los explotadores para enganar a los explotados.

Aquellos aceptan como «querida por Dios», como «fijada por la naturaleza» o por «el deber moral», la dominacion que ejercen sobre los explotados. Es evidente que las ideologias han sido y son algo mas que mentiras piadosas. Por otra parte, la autora no hace la menor referencia a lo que se entiende por ideologias (ver por ej. G. F. de la Mora, El Crepusculo de las Ideologias, Rialp, Madrid, 1965). En otras ocasiones la contradiccion aparece al presentar un texto «clasico»: en la pagina 132, por ej. , se cita a Lenin: «lo fundamental en la doctrina de Marx es la lucha de clases. Asi se dice y se escribe con mucha frecuencia.

Pero esto no es exacto. De esta inexactitud se deriva con gran frecuencia la tergiversacion oportunista del marxismo, su falseamiento en un sentido aceptable para la burguesia… circunscribir el marxismo a la doctrina de la lucha de clases es limitar el marxismo, bastardearlo, reducirlo a algo que la burguesia puede aceptar». Sin embargo, para Althusser, como vemos en la presentacion del libro, y para la autora: «toda la teoria de Marx, es decir, la ciencia fundada por Marx (el materialismo historico) y la filosofia abierta por Marx (el materialismo dialectico) tienen por centro y por corazon la lucha de clases» (p.

XI). La contradiccion quiza es solo aparente, pero la autora no se preocupa por evitarla. Interpretando a Marx, afirma que las clases sociales no «crean» las estructuras, sino que son las «portadoras» (en el sentido de tomar sobre si, de llevar consigo) de determinadas estructuras, los actores de un drama que no han construido. Y anade a continuacion que decir que las clases son portadoras de determinadas estructuras, «es lo mismo que decir que ellas son los efectos de estas estructuras» (p. 197). No parece logico -mientras no se demuestre al enos, cosa que no se hace- llamar efecto a lo que se acaba de calificar como soporte y portador. VALORACION DE LAS CONCLUSIONES No se puede decir en rigor que la autora llegue a conclusiones. Partiendo de un marxismo que se piensa necesario adecuar a la situacion social contemporanea y haciendo equilibrios peligrosos entre un «dogmatismo» -que se combate- y un «revisionismo» -que se rechaza-, se ofrece al lector un instrumento teorico: el materialismo historico que justifica una practica politica: la revolucion.

Continuamente se utiliza la palabra cientifico. Despues de todo, la verdad cientifica se mide por su conformidad con una realidad objetiva. En este sentido ni el marxismo ni las conclusiones, o mas bien afirmaciones de la autora, tienen nada que ver con la realidad. Una critica detallada llevaria a los presupuestos mismos del materialismo historico (cfr. Introduccion general). No la haremos aqui, pero si senalaremos algunos puntos que afectan particularmente al libro que comentamos.

Es verdaderamente significativo que la autora ignore completamente el desarrollo de temas centrales de ciencia economica desde Marx hasta nuestros dias. Por ej. al hablar de la produccion la autora no toca para nada el dificil tema del «calculo economico» y sus dificultades en una economia socialista (vid. por ejemplo, la critica de L. V. Mises, El socialismo, Hermes, Mexico 1961 p. 109 y ss. ). Pero sin calculo economico no cabe una economia racional. No habla para nada de los efectos que produce la socializacion de los medios de produccion (ibid. p. 121).

No habla tampoco de los problemas practicos que plantea la produccion y la distribucion (p. 149). No parece conocer las modernas teorias sobre la Empresa, gerencia y relaciones humanas. No explica por que el trabajo sera mas productivo en una sociedad socialista que en una capitalista. Al afirmar que la dictadura del proletariado «se transforma ahora en democracia para la mayoria y dictadura para el pequeno grupo que no acepta desprenderse de los privilegios» no aporta un solo ejemplo de la vida real porque evidentemente no puede tomarlo de la realidad.

Igualmente pobre es el estudio que hace de las clases: se limita a explicar por que en El Capital Marx habla de tres clases cuando en realidad quiere decir dos. Marx y Engels, ademas de las tres clases principales, analizaron una serie de clases secundarias o adventicias. No se aporta nada nuevo, mostrando la validez de la critica que afirma que «el Marxismo, en este capitulo fundamental de la doctrina, jamas se ha elevado arriba del nivel de una doctrina callejera de partido» (v. Mises, ob. it. p. 347). Hacer de ella el motor de la historia es calificado por Simkhovitch como una «afirmacion desesperada». Eric Roll califica esta tesis marxista de «esencialmente inconsistente». Como simple repeticion de las afirmaciones de Marx, la autora dedica como hemos visto, un largo apendice a la plusvalia. Es inutil hacer aqui la critica; vid. recension a El Capital. Solo anadiremos algunos calificativos que ha merecido: «nada se ha podido conservar de ella» (Aftulion); «tiene un efecto radical: la apreciacion incompleta del fenomeno del valor, del que se excluye el elemento utilidad» (Merlino); los problemas que esta teoria causaron en Marx lo llevaron a una serie de contradicciones que denuncia en ella «una extensa bancarrota doctrinal y un solemne suicidio cientifico» (Gonnard). La autora parece desconocer que el mismo Marx no parece haber sido insensible a estas dificultades. En el libro III de El Capital (que dejo inacabado) parece haber renunciado a la tesis del valor-trabajo para volver a la del valor-cambio.

Ciertos comentadores han atribuido a dichas dificultades, el que Marx no terminara su obra. Resulta interesante que Engels tambien reconociera estas dificultades. En carta a Conrad Schmidt de 12-III-1895, poco antes de su muerte, senala que la teoria del valor-trabajo es solo «un concepto», y que «como tal no puede corresponder a la realidad». Incluso algunos (como Sevons, Labriola) senalan que Marx no publico nada despues de 1867, dieciseis anos antes de su muerte, y han llegado a hablar de un «misterio» de Marx.

Lo cierto es que «la teoria del valor-trabajo esta muerta y enterrada» (J. Schumpeter) y que no «permite fundar una teoria de los precios»; como reconoce S. Robinson, a pesar de su simpatia por el marxismo. Para concluir, puede decirse que Marta Harnecker se mantiene en una ortodoxia marxista, mediada por Althusser. El libro, como divulgacion escolar, esta, en general, bien conseguido, y presenta las fracturas teoreticas y la completa oposicion a la verdad cristiana del marxismo en general.