Los medios y los miedos

Los medios y los miedos gy patorut AQKa5pR 03, 2010 Epagcs Dra. Zulma Ortiz Jefa de Docencia e Investigación Instituto de Investigaciones Epidemiológicas, ANM El sociólogo francés Patrick Champagne escribió «La visión mediática» en el llbro La miseria del mundo de Bourdieu. Allí planteó que los malestares sociales sólo tienen existencia visible cuando los medios hablan de ellos, es decir, cuando los periodistas los reconocen como tales.

Nadie duda que los periodistas no inventan los problemas de que hablan y en general contribuyen al debate público, sin embargo, sería ngenuo quedarse en esa constatación afirma Champagne, y agrega: «… No todos los malestares son igualmente «mediáticos», y los que lo son sufren inevitablemente una cierta cantidad de deformaciones de orfi abordan, puesto que, jos periodístico los sorne a un que depende en gra sector de actividad.

L los medios los r strarlos, el trabajo o de construcción s propios de ese ntecimiento» nunca es más que el resultado de la movilización -que puede ser espontánea o provocada- de los medios alrededor de algo que, durante un cierto tiempo, éstos convienen en considerar como tal. Los medios fabrican así para el gran público, que no está directamente comprometido, una presentación y una representación de

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los problem SWipe page problemas que ponen el acento sobre lo extraordinario… En el mismo capítulo se describe que los medios actúan en un principio y fabrican colectivamente una representación social que, aun cuando esté bastante alejada de la realidad, perdura pese a los desmentidos o las rectificaciones posteriores. Esto se debe a que con mucha frecuencia no se hace más que fortalecer las interpretaciones espontáneas, y se movilizan en primer lugar los prejuicios. Los medios fabrican una visión que contribuye a tener una existencia públicamente reconocida para que el poder politico, de una u otra manera, la «tome en cuenta».

No es infrecuente leer titulares tales como «otra cirugía estética que termina en muerte», «enfermo logra hacerse un estudio que finalmente lo mató» o «piden juicio oral por mala praxls». Sin embargo, noticias como «Lanzan un programa de seguridad del paciente – sistema de notificación y sugerencias» «buscan mejorar la notificación de las muertes maternas a través de la notificación obligatoria» son poco usuales.

Es evidente que el ensacionalismo capta más la atención, un ejemplo de ello podría ser la noticia publicada por Telam (Agencia de noticias de la República Argentina) hace dos días, respecto a que el presidente del Instituto del Aborigen Chaqueño pedía que el Ministro de Salud de Chaco -provincia del norte argentino- renunciara por considerarlo responsable de dos muertes «por desnutrición’ ocurridas la sema renunciara por considerarlo responsable de dos muertes «por desnutrición» ocurridas la semana anterior.

Al caso de una mujer toba quien padecía de desnutrición de tercer grado y tuberculosis, que alleció a los 45 años y con 26kg de peso, se sumó la muerte del cacique de 87 años. En otro medio de comunicación una toba de la Red de Comunicación Indígena señalaba que «lo más indignante es que los centros de salud no nos atienden porque somos ind(genas y nadie llega a nuestros lugares, estamos totalmente abandonados». Por su parte, el titular del Centro Mandela definió la situación como un «desastre sociosanitario», y remarcó que el sistema de salud «no los contiene, no los rescata, porque excluye a los indígenas».

Estos ejemplos deberían servirnos para interpretar o mejor re- nterpretar los titulares y testimonios planteados en los medios, que presentan la «noticia» de un problema sociosanitario, mezclado con violación de derechos humanos y de exclusión social por pertenecer a una determinada etnia. Sin embargo, la «noticia» no hace referencia a que la tuberculosis es una enfermedad de notificación obligatoria y tratamiento gratuito en todo el territorio argentino que sigue ocasionando alrededor de 12. 00 nuevos casos y 850 muertes anuales. Esto representó una tasa de notificación de 31 casos por cada 100. 000 habitantes y 22 muertes por cada 10. 000 habitantes en 2004. La tasa de ncidencia es seis veces superior a la de 31_1f6 cada 10. 000 habitantes en 2004. La tasa de incidencia es seis veces superior a la de América del Norte y similar a la tasa promedio de los países del Cono Sur. El 47% del total de casos nuevos corresponden a enfermos de tuberculosis pulmonar con baciloscopía positiva, los cuales representan más de 5. 00 nuevos enfermos cada año que se constituyen en una fuente de infección para la población. La situación de Argentina es peor que la de Cuba, Chile y U uguay (20 por 100. 000 habitantes) pero mejor que la de Perú (143 por 100. 000 habitantes), (124 por 100. 000 abitantes), y Brasil (50 por 100. 000 habitantes). La desigualdad en la distribución de los casos de tuberculosis está fuertemente asociada a las condiciones socio-económicas de la población, su incidencia es mayor en sectores con un deficiente estado nutricional.

Durante los años 2003-04, el 20% más pobre aportaba alrededor del de los casos de tuberculosis del país, mientras que el 20% menos pobre aportaba menos del 1 5% de los casos. ¿Es que tanta información no es noticia? ¿O es que vende más hablar de muerte, mala praxis, que de los problemas que todos deberíamos conocer para conjuntamente poder evitarlos? Cuando un fenómeno social complejo de larga evolución se hace manifiesto en forma de conflicto o patología social, concita toda la atención periodística. or la forma de aproximaclón y por el momento en que esta situación se produce (contexto de conflicto forma de aproximación y por el momento en que esta situación se produce (contexto de conflicto y de fuertes emociones) acaba siendo tratada como un acontecimiento noticia, o un hecho periodístico que tiene sentido en si mismo y que no requiere ser situado en una perspectiva más amplia (histórica, social, económica, cultural).

Se termina por abortar toda posibilidad de acer comprensible aquello sobre lo que se pretende informar. En nuestro ejemplo, por la manera en que los medios abordan el problema, la desnutrición y la tuberculosis quedan desdibujados por el conflicto social y político que gana el titular «Indígenas chaqueños reclaman la renuncia de ministro de salud».

No se trata de optar por una posición frecuentista en la que 2 muertes valen menos que 850, n’ de castigar a los medios por la superficialidad con que a veces tratan los problemas que son noticias. Se trata de hacer los máximos esfuerzos para que la problemática no se transforme en «acontecimiento noticia» l tiempo que el campo periodístico sea un espacio adecuado para la formación de la voz de los distintos grupos sociales, más allá del lugar que éstos ocupen en la estructura social y en la estructura de poder.

Somos muchos los actores involucrados en la mejora de la seguridad en la atención médlca de los pacientes, cada uno con sus intereses individuales e institucionales, nada parece indicar que no sea posible actuar de manera coordinada y armonizar un institucionales, nada parece indicar que no sea posible actuar de manera coordinada y armonizar un discurso, levantar una voz en pro de a segundad del paciente, y utilizar a los medos como herramienta para comunicar logros, desafíos y también problemas, pero con mensajes basados en investigaciones, lo suficientemente claros para que la comunidad entienda y no se asuste.

La seguridad en la atención médica de los pacientes no está en los estándares que uno desearía, algunos eventos adversos pueden ser graves y escuchar noticias sobre ellos puede generar miedo (una perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario). Joanna Bourke, autora de «El miedo: una historia cultural» revela que el miedo, como n sentimiento colectivo e individual, varía con las épocas y los contextos históricos.

Esta investigadora sostiene que el principal transmisor actual del miedo son los medios de comunicación de masas, pero en todo caso se precisa de la credulidad de la sociedad para que el pánico estalle. Si somos concientes de esta situación, si participamos y contribuimos en la generación de evidencias científicas, si somos protagonistas y hacemos nuestros mensajes atractivos para que los medios los comuniquen, evitaremos la noticia catástrofe y promoveremos que la función del periodista no sea sólo informar sino también instruir.