Libro quien se a llevado mi queso

Spencer Johnson ?Quien se ha llevado mi queso? ________________________ Una manera sorprendente de Afrontar el cambio en el trabajo Y en la vida privada Los planes mejor trazados de hombres y ratones suelen salir mal. ROBERT BURNS (1759-1796) La vida no es ningun pasillo recto y facil que recorremos libres y sin obstaculos, sino un laberinto de pasadizos, en el que tenemos que buscar nuestro camino, perdidos y confusos, detenidos, de vez en cuando, por un callejon sin salida. Pero, si tenemos fe, siempre se abre una puerta ante nosotros; quiza no sea la que imaginamos, pero si sera, finalmente, la que demuestre ser buena para nosotros.

A. J. CRONIN Indice Partes de todos nosotros La historia de la narracion Por Kenneth Blanchard Una reunion: Chicago La narracion: ? Quien se ha llevado mi queso? Cuatro personajes El hallazgo del Queso ? No hay Queso! Los ratones: Fisgon y Escurridizo Los liliputienses: Hem y Haw Mientras, de nuevo en el laberinto Dejar atras los miedos Disfrutar de la aventura Moverse con el queso Las frases escritas en la pared Probar el queso nuevo ? Disfrutar con el cambio! Un debate: Algo mas tarde, ese mismo dia PARTES DE TODOS NOSOTROS

Lo simple y

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lo complejo Los cuatro personajes imaginarios presentados en esta fabula, los ratones “Fisgon” y “Escurridizo” y los liliputienses “Hem” y “Haw”, pretender representar las partes simples y complejas de nosotros mismos, independientemente de nuestra edad, sexo, raza o nacionalidad. A veces, podemos actuar como Fisgon que fisgonea y detecta pronto el cambio, o como Escurridizo que se apresura hacia la accion, o como Hem que se niega y se resiste al cambio, por temor a que conduzca a algo peor, o como Haw que aprende a adaptarse a tiempo, en cuanto comprende que el cambio puede conducir a algo mejor.

Al margen de la parte de nosotros mismos que decidamos utilizar, todos compartimos algo en comun: la necesidad de encontrar nuestro camino en el laberinto y alcanzar exito en unos tiempos tan cambiantes. La historia de la narracion por Kenneth Blanchard Me entusiasma contarles la historia de como se creo la narracion de ? Quien se ha llevado mi queso? , porque eso significa que el libro ya se ha escrito y todos podemos leerlo, disfrutarlo y compartirlo con los demas.

Eso es algo que he deseado que sucediera desde que escuche por primera vez a Spencer Johnson contar su magnifica fabula del “Queso”, hace ya muchos anos, antes de que escribieramos juntos nuestro libro El ejecutivo al minuto. Recuerdo que en aquel entonces pense en lo buena que era esta historia y en lo util que seria para mi a partir de ese momento. ?Quien se ha llevado mi queso? es una narracion sobre el cambio que tiene lugar en un laberinto, donde cuatro divertidos personajes buscan el “Queso”, siendo ese queso una metafora de lo que deseamos tener en la vida, ya sea un puesto de trabajo, una relacion, inero, una casa grande, libertar, salud, reconocimiento, paz espiritual, o incluso una actividad como correr o jugar al golf. Cada uno de nosotros tiene su propia idea de lo que es el Queso, y nos esforzamos por encontrarlo porque estamos convencidos de que nos hara felices. Si lo conseguimos, a menudo nos vinculamos a el. Y si lo perdemos o nos lo arrebatan, podemos pasar por una experiencia traumatica. El “laberinto” de la narracion representa aqui el tiempo que cada uno de nosotros dedica a buscar lo que desea.

Puede ser la empresa u organizacion donde se trabaja, la comunidad en la que se vive o las relaciones que se tienen en la vida. En las conferencias que pronuncio por todo el mundo, suelo contar el relato del Queso que usted se dispone a leer ahora y, con frecuencia, la gente me dice mas tarde la gran diferencia que supuso para ellos. Lo crean o no, lo cierto es que esta narracion tiene fama de haber salvado carreras profesionales, matrimonios ? y hasta vidas!

Uno de los muchos ejemplos extraidos de la vida real procede de Charlie Jones, un afamado presentador de la NBC-TV , quien revelo que el hecho de haber escuchado la narracion de ? Quien se ha llevado mi queso? salvo su carrera profesional. Su trabajo como presentador es singular, pero cualquier persona puede utilizar los principios que el aprendio. Esto fue lo que sucedio: Charlie habia trabajado duro y realizado una gran tarea en la transmision de las pruebas de ista y campo a traves de unos Juegos Olimpicos anteriores, por lo que se sintio muy sorprendido y alterado cuando su jefe le comunico que en los siguientes Juegos se le retiraria de la transmision de esas pruebas estelares y se le asignarian las de natacion y saltos. Al no conocer esos deportes tan bien, se sintio frustrado y poco apreciado, lo que provoco en el un gran enfado. Dijo sentir que aquello no era justo. A partir de entonces, su colera empezo a afectar a todo lo que hacia. Fue entonces cuando escucho el relato de ? Quien se ha llevado mi queso?

Despues de eso, aseguro haberse reido de si mismo y cambio por completo de actitud. Se dio cuenta de que su jefe no habia hecho sino “cambiarle el Queso de sitio”. Asi pues, se adapto. Aprendio a conocer los dos nuevos deportes que se le habian asignado y, a lo largo del proceso, descubrio que hacer algo nuevo le permitia sentirse mas joven. Su jefe no tardo en reconocer esta nueva actitud y energia, y pronto le ofrecio mejores cometidos. Charlie Jones empezo a tener mas exito que nunca y mas tarde quedo incluido en el apartado de presentadores del Salon de la Fama del Futbol.

Esta no es mas que una de entre las muchas historias de la vida real que he oido contar acerca del impacto que ha tenido esta narracion sobre la gente y que ha afectado desde su vida laboral a su vida amorosa. Estoy tan absolutamente convencido del poder de ? Quien se ha llevado mi queso? que entregue un ejemplar de una edicion previa a todos los que trabajan en nuestra empresa (mas de doscientas personas). ?Por que? Pues porque, como toda empresa que no solo desea sobrevivir en el futuro, sino seguir siendo competitiva, The Ken Blanchard Companies esta inmersa en un cambio constante.

Es decir, sigue cambiandonos el Queso de sitio. Aunque en el pasado queriamos contar con empleados leales, hoy necesitamos gente flexible, que no sea posesiva respecto de “como se hacen las cosas por aqui”. Y, sin embargo, como todos sabemos muy bien, vivir en una constante corriente de aguas bravas, con todos los cambios que ocurren en el trabajo o en la vida, puede ser algo muy estresante, a menos que la gente tenga una forma de considerar el cambio que la ayude a comprenderlo. Es decir, que entre en la historia del Queso.

Cuando le cuento esta historia a la gente y luego leen ? Quien se ha llevado mi queso? , casi puede percibirse como empieza a producirse una liberacion de energia negativa. Uno tras otro, desde todos los departamentos de la empresa, se esfuerzan por darme las gracias por el libro y decirme lo util que ya les ha sido para ver, bajo una luz diferente, los cambios que se estan produciendo en la empresa. Creanme, se necesita muy poco tiempo para leer esta pequena parabola, pero el impacto que causa puede ser profundo. A medida que vaya leyendo, encontrara tres partes.

En la primera, “Una reunion”, antiguos companeros de escuela hablan en una reunion de clase sobre como afrontar los cambios que estan teniendo lugar en su vida. La segunda parte, que constituye el nucleo del libro, es “La narracion: ? Quien se ha llevado mi queso? ” En “La narracion”, vera que a los dos ratones les va mejor cuando se enfrentan al cambio, porque procuran que las cosas sigan siendo simples, mientras que los dos liliputienses, con sus complejos cerebros y emociones humanas, no hacen mas que complicarlo todo. No quiere ello decir que los ratones sean mas listos.

Todos sabemos que las personas son mas inteligentes que los ratones. Sin embargo, a medida que se observa lo que hacen nuestros cuatro personajes y se da uno cuenta de que los ratones y los liliputienses representan partes de nosotros mismos (lo simple y lo complejo), se termina por comprender que tendriamos muchas mas ventajas si, cuando cambian las situaciones, hicieramos aquellas cosas sencillas que funcionan. En la tercera parte, “Un debate”, la gente analiza lo que significo “La narracion” para ellos y como van a utilizarla en su trabajo y en su vida.

Algunos lectores del manuscrito inicial de este libro prefirieron detenerse al final de “La narracion”, sin continuar la lectura, e interpretar su significado por si mismos. Otros disfrutaron leyendo “Un debate” porque eso estimulo su pensamiento acerca de como podrian aplicar lo aprendido a su propia situacion. En cualquier caso, confio en que cada vez que vuelva a leer ?Quien se ha llevado mi queso? encuentre algo nuevo y util, como me sucede a mi, y que eso le ayude a afrontar el cambio y alcanzar exito, en aquello que usted mismo decida que es el exito.

Espero que disfrute con lo que se dispone a descubrir y le expreso mis mejores deseos. Ah, y recuerde: ? muevase con el Queso! KEN BLANCHARD San Diego (California) Una reunion Chicago Un soleado domingo, en Chicago, varios antiguos companeros de clase que habian sido buenos amigos en la escuela se citaron para almorzar despues de haber asistido la noche anterior a la reunion de su escuela superior. Deseaban saber mas detalles sobre lo que sucedia en la vida de cada uno de ellos. Despues de no pocas bromas y un copioso almuerzo, iniciaron una interesante conversacion.

Angela, que habia sido una de las alumnas mas populares de la clase, dijo: -Desde luego, la vida resulto ser muy diferente a como crei que seria cuando estaba en la escuela. Has cambiado muchas cosas. -Ciertamente –asintio Nathan. Todos sabian que se habia hecho cargo del negocio de la familia, que funcionaba del mismo modo y que formaba parte de la comunidad local desde que tenian uso de razon. Por eso se sorprendieron al comprender que parecia preocupado-. Pero ? os habeis dado cuenta de que no queremos cambiar cuando las cosas cambian? -Supongo que nos resistimos al cambio porque le tenemos miedo –observo Carlos. Carlos, tu fuiste el capitan del equipo de futbol –intervino Jessica-. ?Nunca crei posible oirte decir que tienes miedo! Todos se echaron a reir al darse cuenta de que, a pesar de haber seguido direcciones muy diferentes, desde trabajar en casa hasta dirigir empresas, experimentaban unos sentimientos muy similares. Todos trataban de afrontar los inesperados cambios que les estaban ocurriendo en los ultimos anos. Y la mayoria admitia no conocer una buena forma de manejarlos. -A mi me daba miedo cambiar –dijo entonces Michael-. Cuando se presento un gran cambio en nuestra empresa, no supimos que hacer.

Asi que no nos adaptamos y estuvimos a punto de perderla. Pero entonces oimos contar un divertido y breve cuento que lo cambio todo. -? De veras? –pregunto Nathan. -Bueno, el caso es que esa narracion transformo mi forma de considerar el cambio, de modo que en lugar de verlo como la posibilidad de perder algo, empece a verlo como la oportunidad de ganar algo y comprendi como hacerlo. Despues de eso, las cosas mejoraron con rapidez, tanto en el trabajo como en mi vida personal. “Al principio, me molesto la evidente simplicidad del relato porque parecia algo que bien pudieran habernos contado en la escuela. Fue entonces cuando me di cuenta de que, en realidad, me sentia molesto conmigo mismo, por no haber visto lo evidente ni haber hecho lo que verdaderamente funciona cuando cambian las cosas. “Al comprender que los cuatro personajes de ese cuento representan las diversas partes de mi mismo, decidi como queria actuar y cambie. “Mas tarde, se lo conte a algunas personas de nuestra empresa, y ellas se lo contaron a su vez a otras, y el negocio no tardo en mejorar considerablemente, gracias a que la mayoria de nosotros aprendimos a adaptarnos mejor al cambio.

Y, lo mismo que me sucede a mi, son muchos los que afirman que tambien los ha ayudado en su vida privada. “Por otro lado, fueron pocas las personas que dijeron no haber sacado nada en limpio de esta narracion. O bien conocian ya las lecciones y las vivian y ponian en practica o, lo que era mas habitual, creian saberlo todo y no deseaban aprender. No se daban cuenta de la razon por la que tantos otros se beneficiaban de ella. Cuando uno de nuestros altos ejecutivos, que tenia problemas para adaptarse, dijo que el relato solo era una perdida de su valioso tiempo, otros se burlaron de el, diciendo que sabian muy bien que personaje representaba en el cuento, refiriendose con ello al que no aprendia nada nuevo y no cambiaba. -? Pero cual es ese cuento? –pregunto Angela. -Se titula ? Quien se ha llevado mi queso? Todos se echaron a reir. -Creo que esto ya empieza a gustarme –dijo Carlos-. ?Te importaria contarnoslo? Quiza podamos sacarle partido. -Pues claro –contesto Michael-. Me encantara y, ademas, no se necesita mucho tiempo.

Y asi fue como empezo a contarlo. La narracion ? Quien se ha llevado mi queso? Erase una vez, hace mucho tiempo, en un pais muy lejano, vivian cuatro pequenos personajes que recorrian un laberinto buscando el queso que los alimentara y los hiciera sentirse felices. Dos de ellos eran ratones y se llamaban “Fisgon” y “Escurridizo”, y los otros dos eran liliputienses, seres tan pequenos como los ratones, pero cuyo aspecto y forma de actuar se parecia mucho a las gentes de hoy dia. Se llamaban “Hem” y “Haw”. Debido a su pequeno tamano, seria facil no darse cuenta de lo que estaban haciendo los cuatro.

Pero si se miraba con la suficiente atencion, se descubrian las cosas mas extraordinarias. Cada dia, los ratones y los liliputienses dedicaban el tiempo en el laberinto a buscar su propio queso especial. Los ratones, Fisgon y Escurridizo, que solo poseian simples cerebros de roedores, pero muy buen instinto, buscaban un queso seco y duro de roer, como suelen hacer los ratones. Los dos liliputienses, Hem y Haw, utilizaban su cerebro, repleto de convicciones y emociones, para buscar una clase muy diferente de Queso, con mayuscula, que estaban convencidos los haria sentirse felices y alcanzar el exito.

Por muy diferentes que fuesen los ratones y los liliputienses, tenian algo en comun: cada manana, se colocaban sus atuendos y sus zapatillas de correr, abandonaban sus diminutas casas y se ponian a correr por el laberinto en busca de su queso favorito. El laberinto estaba compuesto por pasillos y camaras, algunas de las cuales contenian un queso delicioso. Pero tambien habia rincones oscuros y callejones sin salida que no conducian a ninguna parte. Era un lugar donde cualquiera podia perderse con suma facilidad. No obstante, el laberinto contenia secretos que permitian disfrutar de una vida mejor a los que supieran encontrar su camino.

Los ratones, Fisgon y Escurridizo, utilizaban el sencillo metodo de tanteo para encontrar el queso. Recorrian un pasadizo y, si lo encontraban vacio, se daban media vuelta y recorrian otro. Recordaban los pasadizos donde no habia queso y, de ese modo, pronto empezaron a explorar nuevas zonas. Fisgon utilizaba su magnifica nariz para husmear la direccion general de donde procedia el olor del queso, mientras que Escurridizo se lanzaba hacia delante. Se perdieron mas de una vez, como no podia ser de otro modo; seguian direcciones equivocadas y a menudo tropezaban con las paredes. Pero al cabo de un tiempo encontraban el camino.

Al igual que los ratones, Hem y Haw, los dos liliputienses, tambien utilizaban su capacidad para pensar y aprender de experiencias del pasado. No obstante, se fiaban de su complejo cerebro para desarrollar metodos mas sofisticados de encontrar el Queso. A veces les salia bien, pero en otras ocasiones se dejaban dominar por sus poderosas convicciones y emociones humanas, que nublaban su forma de ver las cosas. Eso hacia que la vida en el laberinto fuese mucho mas complicada y desafiante. A pesar de todo, Fisgon, Escurridizo, Hem y Haw terminaron por encontrar el camino hacia lo que andaban buscando.

Cada uno encontro un dia su propia clase de queso al final de uno de los pasadizos, en el deposito de Queso Q. Despues de eso, los ratones y los liliputienses se ponian cada manana sus atuendos para correr y se dirigian al deposito de Queso Q. Asi, no tardaron mucho en establecer cada uno su propia rutina. Fisgon y Escurridizo continuaron levantandose pronto cada dia para recorrer el laberinto, siguiendo siempre la misma ruta. Una vez llegados a su destino, los ratones se quitaban las zapatillas de correr, las ataban juntas y se las colgaban del cuello, para poder utilizarlas de nuevo con rapidez en cuando las necesitaran.

Por ultimo, se dedicaban a disfrutar del queso. Al principio, Hem y Haw tambien se apresuraban cada manana hacia el deposito de Queso Q, para disfrutar de los jugosos nuevos bocados que los esperaban. Pero, al cabo de un tiempo, los liliputienses establecieron una rutina diferente. Hem y Haw se levantaban cada dia un poco mas tarde, se vestian con algo mas de lentitud y, en lugar de correr, caminaban hacia el deposito de Queso Q. Despues de todo, ahora ya sabian donde estaba el Queso y como llegar hasta el. No tenian la menor idea de donde provenia el Queso ni de quien lo ponia alli.

Simplemente, suponian que estaria donde esperaban que estuviese. Cada manana, en cuando llegaban al deposito de Queso Q, se instalaban comodamente, como si estuvieran en su casa. Colgaban los atuendos de correr, se quitaban las zapatillas y se ponian las pantuflas. Ahora que habian encontrado el Queso empezaban a sentirse muy comodos. -Esto es fantastico –dijo Hem-. Aqui hay Queso suficiente para toda la vida. Los liliputienses se sentian felices; tenian la sensacion de haber alcanzado el exito y creian estar seguros. -Hem y Haw no tardaron en considerar que el Queso encontrado en el deposito de Queso Q era de su propiedad.

Alli habia tantas reservas de Queso que finalmente trasladaron sus hogares para estar mas cerca y crear su vida social alrededor de ese lugar. Para sentirse todavia mas comodos, Hem y Haw decoraron las paredes con frases y hasta dibujaron imagenes del Queso a su alrededor, lo que los hacia sonreir. Una de aquellas frases decia: Tener Queso te hace feliz. A veces, Hem y Haw invitaban a sus amigos para que contemplaran su monton de Queso en el deposito de Queso Q, lo mostraban con orgullo y decian: “Bonito Queso, ? verdad? ”. Algunas veces lo compartian con sus amigos.

Otras veces no. -Nos merecemos este Queso –dijo Hem, al tiempo que tomaba un trozo fresco y se lo comia-. Sin duda tuvimos que trabajar duro y durante mucho tiempo para encontrarlo. Despues de comer, Hem se quedo dormido, como solia sucederle. Cada noche, los liliputienses regresaban lentamente a casa, repletos de Queso, y cada manana volvian a buscar mas, sintiendose muy seguros de si mismos. Asi se mantuvo la situacion durante algun tiempo. Poco a poco, la seguridad que Hem y Haw tenian en si mismos se fue convirtiendo en la arrogancia propia del exito.

Pronto se sintieron tan sumamente a gusto, que ni siquiera se dieron cuenta de lo que estaba sucediendo. Por su parte, fisgon y Escurridizo continuaron con su rutina a medida que pasaba el tiempo. Cada manana llegaban temprano, husmeaban, marcaban la zona e iban de un lado a otro del deposito de Queso Q, comprobando si se habia producido algun cambio con respecto a la situacion del dia anterior. Luego, se sentaban tranquilamente a roer el queso. Una manana llegaron al deposito de Queso Q y descubrieron que no habia queso. No se sorprendieron.

Desde que Fisgon y Escurridizo empezaron a notar que la provision de queso disminuia cada dia que pasaba, se habian preparado para lo inevitable y supieron instintivamente que tenian que hacer. Se miraron el uno al otro, tomaron las zapatillas de correr que llevaban atadas y convenientemente colgadas del cuello, se las pusieron en las patas y se anudaron los cordones. Los ratones no se entretuvieron en analizar demasiado las cosas. Para ellos, tanto el problema como la respuesta eran bien simples. La situacion en el deposito de Queso Q habia cambiado. Asi pues, Fisgon y Escurridizo decidieron cambiar.

Ambos se quedaron mirando hacia el inescrutable laberinto. Luego, Fisgon levanto ligeramente la nariz, husmeo y le hizo senas a Escurridizo, que echo a correr por el laberinto siguiendo la indicacion de Fisgon, seguido por este con toda la rapidez que pudo. Muy pronto ya estaban en busca de Queso Nuevo. • • • Algo mas tarde, ese mismo dia, Hem y Haw llegaron al deposito de Queso Q. No habian prestado la menor atencion a los pequenos cambios que se habian ido produciendo cada dia, asi que daban por sentado que alli encontrarian su Queso, como siempre. No estaban preparados para lo que descubrieron. ? Que! ?No hay Queso? –grito Hem, y siguio gritando-: ? No hay Queso? ?No hay nada de Queso? , -como si el hecho de gritar cada vez mas fuerte bastara para que reapareciese. “? Quien se ha llevado mi Queso? –aullo. Finalmente, puso los brazos en jarras, con la cara enrojecida, y grito con toda la fuerza de su voz: -? No hay derecho! Haw, por su parte, se limito a sacudir la cabeza con incredulidad. El tambien estaba seguro de encontrar Queso en el deposito de Queso Q. Se quedo alli de pie durante largo rato, como petrificado por la conmocion. No estaba preparado para esto.

Hem gritaba algo, pero Haw no queria escucharlo. No queria tener que enfrentarse con esta nueva situacion, asi que hizo oidos sordos. El comportamiento de los liliputienses no era precisamente halagueno ni productivo, aunque si comprensible. Encontrar el Queso no les habia resultado facil, y para los liliputienses significaba mucho mas que, simplemente, tener cada dia que comer. Para ellos, encontrar el Queso era su forma de conseguir lo que creian necesitar para ser felices. Tenian sus propias ideas acerca de lo que el Queso significaba para ellos, dependiendo de su sabor.

Para algunos, encontrar Queso equivalia a tener cosas materiales. Para otros, significaba disfrutar de buena salud o desarrollar un sentido espiritual del bienestar. Para Haw, por ejemplo, el Queso significaba sentirse seguro, tener algun dia una familia carinosa y vivir en una bonita casa de campo en la Vereda Cheddar. Para Hem, el Queso significaba convertirse en un Gran Quesero que mandara a muchos otros y en ser propietario de una gran casa en lo alto de Colina Camembert. Puesto que el Queso era tan importante para ellos, los dos liliputienses emplearon bastante tiempo en decidir que hacer.

Lo unico que se les ocurrio fue seguir mirando por los alrededores del deposito Sin Queso, para comprobar si el Queso habia desaparecido realmente. Mientras que Fisgon y Escurridizo se habian puesto en movimiento con rapidez, Hem y Haw seguian con sus indecisiones y exclamaciones. Despotricaban y desvariaban ante la injusticia de la situacion. Haw empezo a sentirse deprimido. ?Que ocurriria si el Queso seguia sin estar alli a la manana siguiente? Precisamente habia hecho planes para el futuro, basandose en la presencia de ese Queso. Los liliputienses no podian creer lo que estaba ocurriendo. ?Como podia haber sucedido una cosa asi?

Nadie les habia advertido de nada. No era justo. Se suponia que las cosas no debian ser asi. Hem y Haw regresaron aquella noche a sus casas hambrientos y desanimados. Pero antes de marcharse, Haw escribio en la pared: Cuando mas importante es el Queso para ti, tanto mas deseas conservarlo. Al dia siguiente, Hem y Haw abandonaron sus hogares y regresaron de nuevo al deposito Sin Queso, confiando, de algun modo, en volver a encontrar Queso. Pero la situacion no habia variado; el Queso ya no estaba alli. Los liliputienses no sabian que hacer. Hem y Haw se quedaron alli, inmovilizados como dos estatuas.

Haw cerro los ojos con toda la fuerza que pudo y se cubrio las orejas con las manos. Lo unico que deseaba era bloquear todo tipo de percepciones. No queria saber que la provision de Queso habia ido disminuyendo gradualmente. Estaba convencido de que habia desaparecido de repente. Hem analizo una y otra vez la situacion y, finalmente, su complicado cerebro, con su enorme sistema de creencias, se afianzo en su logica. -? Por que me han hecho esto? –pregunto-. ?Que esta pasando aqui? Haw abrio los ojos, miro a su alrededor y dijo: -Y, a proposito, ? donde estan Fisgon y Escurridizo? Crees que ellos saben algo que nosotros no sepamos? -? Que demonios podrian saber ellos? –replico Hem con sorna-. No son mas que simples ratones. Escasamente responden a lo que sucede. Nosotros, en cambio, somos liliputienses. Somos mas inteligentes que los ratones. Deberiamos poder encontrar una solucion a esto. -Se que somos mas inteligentes –asintio Haw-, pero por el momento no parece que estemos actuando como tales. Las cosas estan cambiando aqui, Hem. Quiza tambien tengamos que cambiar nosotros y actuar de modo diferente. ?Y por que ibamos a tener que cambiar? –replico Hem-. Somos liliputienses. Somos seres especiales.

Este tipo de cosas no deberia habernos ocurrido a nosotros y, si nos ha sucedido, tendriamos que sacarles al menos algun beneficio. -? Y por que crees que deberiamos obtener un beneficio? –pregunto Haw. -Porque tenemos derecho a ello –afirmo Hem. -? Derecho a que? –quiso saber Haw. -Pues derecho a nuestro Queso. -? Por que? –insistio Haw. -Pues porque no fuimos nosotros los causantes de este problema –contesto Hem-. Alguien lo ha provocado, y nosotros deberiamos aprovecharnos de la situacion. -Quiza lo que debamos hacer –sugirio Haw- sea dejar de analizar tanto las cosas y ponernos a buscar algo de Queso Nuevo. Ah, no –exclamo Hem-. Estoy decidido a llegar hasta el fondo de este asunto. Mientras Hem y Haw seguian tratando de decidir que hacer, Fisgon y Escurridizo ya hacia tiempo que se habian puesto patas a la obra. Llegaron mas lejos que nunca en los recovecos del laberinto, recorrieron nuevos pasadizos y buscaron el queso en todos los depositos de Queso que encontraron. No pensaban en ninguna otra cosa que no fuese encontrar Queso nuevo. No encontraron nada durante algun tiempo, hasta que finalmente llegaron a una zona del laberinto en la que nunca habian estado con anterioridad: el deposito de Queso N.

Lanzaron gritos de alegria. Habian encontrado lo que estaban buscando: una gran reserva de Queso Nuevo. Apenas podian creer lo que veian sus ojos. Era la mayor provision de queso que jamas hubieran visto los ratones. Mientras tanto, Hem y Haw seguian en el deposito de Queso Q, evaluando su situacion. Empezaban a sufrir ahora los efectos de no tener Queso. Se sentian frustrados y colericos, y se acusaban el uno al otro por la situacion en que se hallaban. De vez en cuando, Haw pensaba en sus amigos los ratones, en Fisgon y Escurridizo, y se preguntaba si acaso habrian encontrado ya algo de queso.

Estaba convencido de que debian de estar pasandolo muy mal, puesto que recorrer el laberinto de un lado a otro siempre suponia un tanto de incertidumbre. Pero tambien sabia que, muy probablemente, esa incertidumbre no les duraria mucho. A veces, Haw imaginaba que Fisgon y Escurridizo habian encontrado Queso Nuevo, del que ya disfrutaban. Penso en lo bueno que seria para el emprender una aventura por el laberinto y encontrar Queso Nuevo. Casi lo saboreaba ya. Cuando mayor era la claridad con la que veia su propia imagen descubriendo y disfrutando del Queso Nuevo, tanto mas se imaginaba a si mismo en el acto de abandonar el deposito de Queso Q. Vamonos! –exclamo entonces, de repente. -No –se apresuro a responder Hem–. Me gusta estar aqui. Es un sitio comodo. Esto es lo que conozco. Ademas, salir por ahi fuera es peligroso. -No, no lo es –le replico Haw-. En otras ocasiones anteriores ya hemos recorrido muchas partes del laberinto y podemos hacerlo de nuevo. -Empiezo a sentirme demasiado viejo para eso –dijo Hem-. Y creo que no me interesa la perspectiva de perderme y hacer el ridiculo. ?Acaso a ti te interesa eso? Y, con ello, Haw volvio a experimentar el temor al fracaso y se desvanecio su esperanza de encontrar Queso Nuevo.

Asi que los liliputienses siguieron haciendo cada dia lo mismo que habian hecho hasta entonces. Acudian al deposito de Queso Q, no encontraban Queso alguno y regresaban a casa, cargados unicamente con sus preocupaciones y frustraciones. Intentaron negar lo que estaba ocurriendo, pero cada noche les resultaba mas dificil dormir, y al dia siguiente les quedaba menos energia y se sentian mas irritables. Sus hogares ya no eran los lugares acogedores y reconfortantes que habian sido en otros tiempos. Los liliputienses tenian dificultades para dormir y sufrian pesadillas por no encontrar ningun Queso.

Pero Hem y Haw seguian regresando cada dia al deposito de Queso Q, donde se limitaban a esperar. ?Sabes? –dijo un dia Hem-, si nos esforzasemos un poco mas quiza descubririamos que las cosas no han cambiado tanto. Probablemente, el Queso esta cerca. Es posible que lo escondieran detras de la pared. Al dia siguiente, Hem y Haw regresaron provistos de herramientas. Hem sostenia el cincel que Haw golpeaba con el martillo, hasta que, tras no poco esfuerzo, lograron abrir un agujero en la pared del deposito de Queso Q. Se asomaron al otro lado, pero no encontraron Queso alguno.

Se sintieron decepcionados, pero convencidos de poder solucionar el problema. Asi que, a partir de entonces, empezaron a trabajar mas pronto y mas duro y se quedaron hasta mas tarde. Pero, al cabo de un tiempo, lo unico que habian conseguido era hacer un gran agujero en la pared. Haw empezaba a comprender la diferencia entre actividad y productividad. -Quiza debamos limitarnos a permanecer sentados aqui y ver que sucede –sugirio Hem-. Tarde o temprano tendran que devolver el Queso a su sitio. Haw deseaba creerlo asi, de modo que cada dia regresaba a casa para descansar y luego volvia de mala gana al deposito de Queso Q, en compania de Hem.

Pero el Queso no reaparecio nunca. A estas alturas, los liliputienses ya comenzaban a sentirse debiles a causa del hambre y el estres. Haw estaba cansado de esperar, pues su situacion no mejoraba lo mas minimo. Empezo a comprender que, cuanto mas tiempo permanecieran sin Queso, tanto mas dificil seria la situacion para ellos. Haw sabia muy bien que estaban perdiendo su ventaja. Finalmente, un buen dia, Haw se echo a reir de si mismo. -Fijate. Seguimos haciendo lo mismo de siempre, una y otra vez, y encima nos preguntamos por que no mejoran las cosas.

Si esto no fuera tan ridiculo, hasta resultaria divertido. A Haw no le gustaba la idea de tener que lanzarse de nuevo a explorar el laberinto, porque sabia que se perderia y no tenia ni la menor idea de donde podria encontrar Queso. Pero no pudo evitar reirse de su estupidez, al comprender lo que le estaba haciendo su temor. -? Donde dejamos las zapatillas de correr? –le pregunto a Hem. Tardaron bastante en encontrarlas, porque cuando habian encontrado Queso en el deposito de Queso Q, las habian arrinconado en cualquier parte creyendo que ya no volverian a necesitarlas.

Cuando Hem vio a su amigo calzandose las zapatillas, le pregunto: -No pensaras en serio en volver a internarte en ese laberinto, ? verdad? ?Por que no te limitas a esperar aqui conmigo hasta que nos devuelvan el Queso? -Veo que no entiendes nada –contesto Haw-. Yo tampoco quise verlo asi, pero ahora me doy cuenta de que nadie nos va a devolver el Queso de ayer. Ya es hora de encontrar Queso Nuevo. -Pero ? y si resulta que ahi fuera no hay ningun Queso? –replico Hem-. Y aunque lo hubiera, ? y si no lo encuentras? -Pues no se –contesto Haw.

El tambien se habia hecho esas mismas preguntas muchas veces y experimento de nuevo los temores que le mantenian donde estaba. “? Donde tengo mas probabilidades de encontrar Queso, aqui o en el laberinto? ”, se pregunto a si mismo. Se hizo una imagen mental. Se vio a si mismo aventurandose por el laberinto, con una sonrisa en la cara. Aunque esta imagen le sorprendio, lo cierto es que le hizo sentirse bien. Se imagino perdiendose de vez en cuando en el laberinto, pero experimentaba la suficiente seguridad en si mismo de que encontraria finalmente Queso Nuevo y todas las cosas buenas que lo acompanaban.

Asi que, finalmente, hizo acopio de todo su valor. Luego, utilizo su imaginacion para hacerse la imagen mas verosimil que pudiera concebir, acompanada por los detalles mas realistas, de si mismo al encontrar y disfrutar con el sabor del Queso Nuevo. Se imagino comiendo sabroso queso suizo con agujeros, queso cheddar de brillante color anaranjado, quesos estadounidenses, mozzarella italiana, y el maravillosamente pastoso camembert frances, y… Entonces oyo a Hem decir algo y tomo conciencia de hallarse todavia en el deposito de Queso Q. -A veces, las cosas cambian y ya nunca mas vuelven a ser como antes –dijo Haw-.

Y esta parece ser una de esas ocasiones. ?Asi es la vida! Sigue adelante, y nosotros deberiamos hacer lo mismo. Haw miro a su demacrado companero y trato de infundirle sentido comun, pero el temor de Hem se transformo en colera y no quiso escucharle. Haw no tenia la intencion de ser grosero con su amigo, pero no pudo evitar echarse a reir ante la estupidez de ambos. Mientras se preparaba para marcharse, empezo a sentirse mas animado, sabiendo que finalmente habia logrado reirse de si mismo, dejar atras el pasado y seguir adelante. Haw se echo a reir con fuerza y exclamo: -? Es ora de explorar el laberinto! Hem no se rio ni dijo nada. Antes de partir, Haw tomo una piedra pequena y afilada y escribio un pensamiento muy serio en la pared, para darle a Hem algo en lo que pensar. Tal como era su costumbre, trazo incluso un dibujo de queso alrededor, confiando en que eso le ayudara a Hem a sonreir, a tomarse la situacion mas a la ligera y seguirle en la busqueda del Queso Nuevo. Pero Hem no quiso mirar lo escrito, que decia: Si no cambias, te puedes extinguir. Luego, Haw asomo la cabeza por el agujero que habian abierto y miro ansioso hacia el laberinto.

Penso en como habian llegado a esta situacion sin Queso. Durante un tiempo habia creido que bien podria no haber nada de Queso en el laberinto, o que quiza no lo encontrara. Esas temerosas convicciones no hicieron sino inmovilizarlo y anularlo. Sonrio. Sabia que, interiormente, Hem seguia preguntandose: “? Quien se ha llevado mi queso? ”, pero Haw, en cambio, se preguntaba: “? Por que no me levante antes y me movi con el Queso? ”. Al empezar a internarse en el laberinto, miro hacia atras, en direccion al lugar de donde habia venido y donde tantas satisfacciones habia encontrado.

Casi notaba como si una parte de si mismo se sintiera atraida hacia atras, al territorio que le resultaba familiar, a pesar de que ya hacia tiempo que no encontraba alli nada de Queso. Haw se sintio mas ansioso y se pregunto si realmente deseaba internarse en el laberinto. Escribio una frase en la pared, por delante de el, y se quedo mirandola fijamente durante un tiempo: ?Que harias si no tuvieras miedo? Penso en ello. Sabia que, a veces, un poco de temor puede ser bueno. Cuando se teme que las cosas empeoren si no se hace algo, puede sentirse uno impulsado a la accion.

Pero no es bueno sentir tanto miedo que le impida a uno hacer nada. Miro a la derecha, hacia la parte del laberinto donde nunca habia estado, y sintio temor. Luego, inspiro profundamente, giro hacia la derecha y empezo a internarse en el laberinto, caminando lentamente en direccion a lo desconocido. Mientras trataba de encontrar su camino, Haw penso que quiza habia esperado demasiado tiempo en el deposito de Queso Q. Hacia ya tantos dias que no comia Queso que ahora se sentia debil. Como consecuencia de ello, le resulto mas laborioso y complicado de lo habitual el abrirse paso por el laberinto.

Decidio que, si volvia a tener la oportunidad, abandonaria antes su zona de comodidad y se adaptaria con mayor rapidez al cambio. Eso le facilitaria las cosas en el futuro. Luego, esbozo una suave sonrisa al tiempo que pensaba: “Mas vale tarde que nunca”. Durante algunos dias fue encontrando un poco de Queso aqui y alla, pero nada que durase mucho tiempo. Habia confiado en encontrar Queso suficiente para llevarle algo a Hem y animarlo a que lo acompanara en su exploracion del laberinto. Pero Haw todavia no se sentia bastante seguro de si mismo.

Tenia que admitir que experimentaba confusion en el laberinto. Las cosas parecian haber cambiado desde la ultima vez que estuvo por alli fuera. Justo cuando creia estar haciendo progresos, se encontraba perdido en los pasadizos. Parecia como si efectuara su progreso a base de avanzar dos pasos y retroceder uno. Era un verdadero desafio, pero debia reconocer que hallarse de nuevo en el laberinto, a la busqueda del Queso, no era tan malo como en un principio le habia parecido. A medida que transcurria el tiempo, empezo a preguntarse si era realista por su parte confiar en encontrar Queso Nuevo.

Se pregunto si acaso no abrigaba demasiadas esperanzas. Pero luego se echo a reir, al darse cuenta de que, por el momento, no tenia nada que perder. Cada vez que se notaba desanimado, se recordaba a si mismo que, en realidad, lo que estaba haciendo, por incomodo que fuese en ese momento, era mucho mejor que seguir en una situacion sin Queso. Al menos ahora controlaba la situacion, en lugar de dejarse llevar por las cosas que le sucedian. Entonces se dijo a si mismo que si Fisgon y Escurridizo habian sido capaces de seguir adelante, ? tambien podia hacerlo el!

Mas tarde, al considerar todo lo ocurrido, comprendio que el Queso del deposito de Queso Q no habia desaparecido de la noche a la manana, como en otro tiempo creyera. Hacia el final, la cantidad de Queso que encontraban habia ido disminuyendo y lo que quedaba se habia vuelto rancio. Su sabor ya no era tan bueno. Hasta era posible que en el Queso Viejo hubiera empezado a aparecer moho, aunque el no se hubiera dado cuenta. Debia admitir, no obstante, que si hubiese querido, probablemente habria podido imaginar lo que se le venia encima. Pero no lo habia hecho.

Ahora se daba cuenta de que, probablemente, el cambio no le habria pillado por sorpresa si se hubiese mantenido vigilante ante lo que ocurria y se hubiese anticipado al cambio. Quiza fuera eso lo que hicieron Fisgon y Escurridizo. Decidio que, a partir de ahora, se mantendria mucho mas alerta. Esperaria a que se produjese el cambio y saldria a su encuentro. Confiaria en su instinto basico para percibir cuando se iba a producir el cambio y estaria preparado para adaptarse a el. Se detuvo para descansar y escribio en la pared del laberinto: Olfatea el Queso con frecuencia para saber cuando comienza a enmohecerse.

Algo mas tarde, despues de no haber encontrado Queso alguno durante lo que le parecia mucho tiempo, Haw se encontro finalmente con un enorme deposito de Queso que le parecio prometedor. Al entrar en el, sin embargo, se sintio muy decepcionado al descubrir que se hallaba completamente vacio. “Esta sensacion de vacio me ha ocurrido con demasiada frecuencia”, penso. Y sintio deseos de abandonar la busqueda. Poco a poco, perdia su fortaleza fisica. Sabia que estaba perdido y temia no poder sobrevivir. Penso en darse media vuelta y regresar hacia el deposito de Queso Q.

Al menos, si lograba llegar hasta ella y Hem seguia alli, no se sentiria tan solo. Entonces se hizo de nuevo la misma pregunta: “? Que haria si no tuviera miedo? ”. Haw creia haber dejado el miedo atras, pero en realidad experimentaba miedo con mucha mayor frecuencia de lo que le gustaba tener que admitir, incluso para sus adentros. No siempre estaba seguro de saber de que tenia miedo, pero, en el debilitado estado en que se hallaba, ahora ya sabia que se trataba, simplemente, de miedo a seguir solo. Haw no lo sabia, pero se retrasaba debido a que sus temerosas convicciones todavia pesaban demasiado sobre el.

Se pregunto si Hem se habria movido de donde estaba o si continuaba paralizado por sus propios temores. Entonces, recordo las ocasiones en que se sintio en su mejor forma en el laberinto. Eran precisamente aquellas en las que avanzaba. Consciente de que se trataba mas de un recordatorio para si mismo, antes que de un mensaje para Hem, escribio esperanzado lo siguiente en la pared: El movimiento hacia una nueva direccion te ayuda a encontrar Queso Nuevo Haw miro hacia el oscuro pasadizo y percibio el temor que sentia. ?Que habria alla delante? ?Estaria vacio? O, lo que era peor, ? le acechaban peligros ignotos?

Empezo a imaginar todas las cosas aterradoras que podian ocurrirle. El mismo se infundia un miedo mortal. Entonces, se echo a reir de si mismo. Se dio cuenta de que sus temores no hacian sino empeorar las cosas. Asi pues, hizo lo que haria si no tuviera miedo. Echo a caminar en una nueva direccion. Al iniciar el descenso por el oscuro pasadizo, sonrio. Todavia no se daba cuenta, pero empezaba a descubrir que era lo que nutria su alma. Se dejaba llevar y confiaba en lo que le esperaba mas adelante, aunque no supiera exactamente que era. Ante su sorpresa, Haw empezo a disfrutar cada vez mas. “? Como es posible que me sienta tan bien? se pregunto-. No tengo Queso alguno y no se a donde voy. ” Al cabo de poco tiempo, supo por que se sentia bien. Se detuvo para escribir de nuevo sobre la pared: Cuando dejas atras tus temores, te sientes libre. Haw se dio cuenta de que habia permanecido prisionero de su propio temor. El hecho de moverse en una nueva direccion lo habia liberado. Ahora noto la brisa fria que soplaba en esta parte del laberinto y que le refrescaba. Respiro profundamente y se sintio vigorizado por el movimiento. Una vez superado el miedo, resulto que podia disfrutar mucho mas de lo que hubiera creido posible. Haw no se sentia tan bien desde hacia mucho tiempo.

Casi se le habia olvidado lo muy divertido que podia ser lanzarse a la busqueda de algo. Para mejorar aun mas las cosas, empezo a formarse de nuevo una imagen en su mente. Se vio a si mismo con gran detalle realista, sentado en medio de un monton de sus quesos favoritos, desde el cheddar hasta el brie. Se imagino comiento tanto queso como quisiera y se regodeo con esa imagen. Luego, penso en lo mucho que disfrutaria con estos exquisitos sabores. Cuanto mas claramente concebia la imagen de si mismo disfrutando con el Queso Nuevo, tanto mas real y verosimil se hacia esta. Estaba seguro de que terminaria por encontrarlo. Escribio entonces:

Imaginarme disfrutando de Queso Nuevo antes incluso de encontrarlo me conduce hacia el. Haw siguio pensando en lo que podia ganar, en lugar de detenerse a pensar en lo que perdia. Se pregunto por que siempre le habia parecido que un cambio le conduciria a algo peor. Ahora se daba cuenta de que el cambio podia conducir a algo mejor. “? Por que no me di cuenta antes? ”, se pregunto a si mismo. Luego, siguio caminando presuroso por el laberinto, infundido de nueva fortaleza y agilidad. Al cabo de poco tiempo distinguio un deposito de Queso y se sintio muy animado al observar pequenos trozos de Queso Nuevo cerca de la entrada.

Encontro tipos de Queso que nunca habia visto con anterioridad, pero que ofrecian un aspecto magnifico. Los probo y le parecieron deliciosos. Se comio la mayor parte de los trozos de Queso Nuevo que encontro y se guardo unos pocos para comerlos mas tarde y quiza compartirlos con Hem. Empezo a recuperar su fortaleza. Entro en el deposito de Queso sintiendose muy animado. Pero, para su consternacion, descubrio que estaba vacia. Alguien mas habia estado ya alli, dejando solo unos pocos trozos de Queso Nuevo. Llego a la conclusion de que, si hubiera llegado antes, muy probablemente habria encontrado una buena provision de Queso Nuevo.

Decidio regresar para comprobar si Hem se animaba a unirse a el en la busqueda de Queso Nuevo. Mientras volvia sobre sus pasos, se detuvo y escribio en la pared: Cuando mas rapidamente te olvides del Queso Viejo, antes encontraras el Queso Nuevo. Al cabo de un rato, Haw inicio el regreso al deposito de Queso Q y encontro a Hem, a quien ofrecio unos trozos de Queso Nuevo, que este rechazo. Hem aprecio el gesto de su amigo, pero le dijo: -No creo que me vaya a gustar el Queso Nuevo. No es a lo que estoy acostumbrado. Quiero que me devuelvan mi propio Queso, y no voy a cambiar hasta que no consiga lo que deseo.

Haw se limito a sacudir la cabeza con pesar, decepcionado. Algo mas tarde, de mala gana, volvio a marcharse solo. Mientras regresaba hasta el punto mas alejado que habia alcanzado en el laberinto, echo de menos a su amigo, pero esos pensamientos desaparecieron en cuanto se dio cuenta de lo mucho que le agradaba lo que estaba descubriendo. Antes incluso de encontrar lo que confiaba fuese una gran provision de Queso Nuevo, si es que la encontraba alguna vez, ya sabia que no era unicamente el tener Queso lo que le hacia sentirse tan feliz. Se sentia feliz por el simple hecho de no permitir que el temor dictaminara sus decisiones.

Le gustaba lo que estaba haciendo ahora. Consciente de ello, Haw no se sintio tan debil como cuando estaba en el deposito de Queso Q, sin Queso. Experimento la sensacion de tener nuevas fuerzas por el simple hecho de saber que no iba a permitir que su temor le detuviera, y que habia tomado una nueva direccion, alimentado por ese conocimiento. Ahora, estaba convencido de que encontrar lo que necesitaba solo era cuestion de tiempo. De hecho, tuvo la impresion de haber descubierto ya lo que andaba buscando. Sonrio al darse cuenta: Es mas seguro buscar en el laberinto que permanecer en una situacion sin Queso.

Tal como le sucediera antes, comprendio que aquello de lo que se tiene miedo, nunca es tan malo como lo que uno se imagina. El temor que se acumula en la mente es mucho peor que la situacion que existe en realidad. Al principio de su nueva busqueda experimento tanto miedo de no encontrar nunca Queso Nuevo que ni siquiera deseo empezar a buscarlo. Pero lo cierto es que, desde que iniciara su viaje, habia encontrado en los pasadizos Queso suficiente para continuar la busqueda. Ahora, esperaba con ilusion encontrar mas. El simple hecho de mirar hacia delante ya resultaba estimulante.

Su antigua forma de pensar se habia visto nublada por sus preocupaciones y temores. Antes solia pensar en no tener Queso suficiente o en que este no durase tanto como deseaba. Pensaba mas en lo que pudiera salir mal que en lo que podia salir bien. Pero eso cambio por completo desde que saliera por primera vez del deposito de Queso Q. Antes pensaba que nunca deberian haberles cambiado el Queso de sitio y que ese cambio no era justo. Ahora se daba cuenta de que era natural que el cambio se produjese continuamente, tanto si uno lo espera como si no. El cambio solo le sorprende a uno si no lo espera ni cuenta con el.

Al comprender repentinamente que habia cambiado sus convicciones, se detuvo para escribir en la pared: Las viejas convicciones no te conducen al Queso Nuevo. Haw no habia encontrado aun Queso, pero mientras recorria el laberinto penso en todo lo aprendido hasta entonces. Ahora comprendia que sus nuevas convicciones estaban favoreciendo la adopcion de nuevos comportamientos. Se comportaba de modo muy diferente a como lo hacia cuando regreso al deposito sin Queso, en busca de Hem. Sabia que, al cambiar las convicciones, tambien se cambia lo que se hace.

Uno puede estar convencido de que un cambio le causara dano y resistirse por tanto al mismo; o bien puede creer que encontrar Queso Nuevo le ayudara, y entonces acepta el cambio. Todo depende de lo que uno prefiera creer. Asi que escribio en la pared: Al comprender que puedes encontrar Queso Nuevo y disfrutarlo, cambias el curso que sigues. Haw sabia ahora que habria estado en mejor forma si hubiera afrontado el cambio mucho mas rapidamente y abandonado antes el deposito de Queso Q. Se habria sentido mas fuerte de cuerpo y espiritu y podria haber afrontado mucho mejor el desafio de encontrar

Queso nuevo. De hecho, quiza ya lo habria encontrado a estas alturas si hubiese esperado el cambio y permanecido atento, en lugar de desperdiciar el tiempo negando que ese cambio ya se habia producido. Utilizo de nuevo su imaginacion y se vio a si mismo descubriendo y saboreando el Queso Nuevo. Decidio continuar por las zonas mas desconocidas del laberinto y encontro pequenos trozos de queso aqui y alla. Haw empezo a recuperar su fortaleza y seguridad en si mismo. Al pensar en el lugar del que procedia, se sintio contento de haber escrito frases en la pared, en tantos lugares diferentes de su andadura.

Confiaba en que eso sirviera como una especie de sendero marcado que Hem pudiera seguir a traves del laberinto, si es que alguna vez se decidia a abandonar el deposito de Queso Q. Haw solo confiaba en estar dirigiendose en la direccion correcta. Penso en la posibilidad de que Hem leyera las frases escritas en la pared y encontrara su camino. Escribio en la pared lo que venia pensando desde hacia algun tiempo: Observar pronto los pequenos cambios te ayuda a adaptarte a los grandes cambios por venir. Para entonces, Haw ya se habia desprendido del pasado y se estaba adaptando con efectividad al presente.

Continuo por el laberinto con mayor fortaleza y velocidad. Y, entonces, no tardo en suceder lo que tanto anhelaba. Cuando ya tenia la impresion de estar perdido en el laberinto desde hacia una eternidad, su viaje, o al menos esta parte del mismo, termino felizmente y con sorprendente rapidez. Haw siguio por un pasadizo que le resultaba nuevo, doblo una esquina y alli encontro el Queso Nuevo en el deposito de Queso N. Al entrar en ella, quedo asombrado ante lo que vio. Alli amontonado estaba el mayor surtido de Queso que hubiera visto jamas. No reconocio todos los que vio, ya que algunas clases eran nuevas para el.

Por un momento, se pregunto si se trataba de algo real o solo era el producto de su imaginacion, hasta que descubrio la presencia de sus viejos amigos Fisgon y Escurridizo. Fisgon le dio la bienvenida con un gesto de la cabeza, y Escurridizo hasta lo saludo con una de sus patas. Sus pequenos y gruesos vientres demostraban que ya llevaban alli desde hacia algun tiempo. Haw los saludo con rapidez y pronto se dedico a probar bocados de cada uno de sus Quesos favoritos. Se quito las zapatillas de correr, les ato los cordones y se las colgo del cuello por si acaso las necesitaba de nuevo.

Fisgon y Escurridizo se echaron a reir. Asintieron con gestos de cabeza, como muestra de admiracion. Luego, Haw se lanzo hacia el Queso nuevo. Una vez que se harto, levanto un trozo de Queso fresco e hizo un brindis. -? Viva el cambio! Mientras disfrutaba del Queso nuevo, reflexiono sobre lo que habia aprendido. Comprendio que en aquellos momentos en los que temia cambiar, no habia hecho sino aferrarse a la ilusion de que el Queso Viejo ya no estaba alli. Entonces, ?que le habia hecho cambiar? ?Acaso el temor de morir de hambre? No pudo evitar una sonrisa al pensar que, en efecto, eso le habia ayudado.

Luego se echo a reir al darse cuenta de que habia empezado a cambiar en cuanto aprendio a reirse de si mismo y de todo lo que hacia mal. Comprendio que la forma mas rapida de cambiar consistia en reirse de la propia estupidez, pues solo asi puede uno desprenderse de ella y seguir rapidamente su camino. Era consciente de haber aprendido algo util de sus amigos ratones, Fisgon y Escurridizo, algo importante sobre seguir adelante. Ellos procuraban que la vida fuese simple. No analizaban en exceso ni supercomplicaban las cosas. En cuanto cambio la situacion y el Queso cambio de sitio, ellos tambien cambiaron y se trasladaron con el Queso.

Eso era algo que nunca olvidaria. Haw tambien habia utilizado su maravilloso cerebro para hacer aquello que los liliputienses saber hacer mejor que los ratones. Se imagino a si mismo, con todo detalle realista, encontrando algo mejor… , mucho mejor. Reflexiono sobre los errores que habia cometido en el pasado y los utilizo para planificar para el futuro. Ahora sabia que se puede aprender a afrontar el cambio. Se puede ser mas consciente de la necesidad de procurar que las cosas sean simples, de ser flexible y moverse con rapidez. No hay necesidad alguna de supercomplicar las cosas o de confundirse uno mismo con temerosas creencias.

Hay que permanecer atento para detectar cuando empiezan los pequenos cambios y estar asi mejor preparado para el gran cambio que puede llegar a producirse. Conocia ahora la necesidad de adaptarse con mayor rapidez, pues si uno no se adapta a tiempo, es muy posible que ya no pueda hacerlo. Debia admitir que el mayor inhibidor del cambio se encuentra dentro de uno mismo, y que nada puede mejorar mientras no cambie uno mismo. Y, quiza lo mas importante, se dio cuenta de que siempre hay Queso nuevo ahi fuera, tanto si uno sabe reconocerlo a tiempo como si no.

Y que uno se ve recompensado con el en cuanto se dejan atras los temores y se disfruta con la aventura. Tambien sabia que es necesario respetar algunos temores, capaces de evitarle a uno el verdadero peligro. Pero ahora comprendia que la mayoria de sus temores eran irracionales y que le habian impedido cambiar cuando mas lo necesitaba. En su momento no le gusto admitirlo, pero sabia que el cambio habia resultado ser una bendicion disfrazada, puesto que le condujo a encontrar un Queso mejor. Habia descubierto incluso una mejor parte de si mismo. Al recordar todo lo aprendido, penso en su amigo Hem.

Se pregunto si habria leido algunas de las frases escritas en la pared del deposito Q y a lo largo de todo el camino seguido a traves del laberinto. ?Habia tomado Hem la decision de desprenderse del pasado y seguir adelante? ?Habia encontrado en el laberinto y descubierto que podia mejorar su vida? ?O se encontraba todavia paralizado porque no queria cambiar? Haw penso en regresar al deposito de Queso Q, para ver si podia encontrar a Hem, confiando en su capacidad para regresar de nuevo hasta aqui. Penso que si hablaba con Hem podria mostrarle como salir de la dificil situacion en que se hallaba.

Pero entonces comprendio que ya habia intentado que su amigo cambiara. Hem tendria que encontrar su propio camino, ir mas alla de sus propias comodidades y temores. Eso era algo que nadie podria hacer por el, de lo que nadie podria convencerlo. De algun modo tenia que comprender la ventaja de cambiar por si mismo. Haw sabia que habia dejado atras un rastro para Hem, y que si este queria, encontraria el camino limitandose a leer las frases escritas en la pared. Se acerco ahora a la pared mas grande del deposito de Queso N y escribio un resumen de todo lo aprendido.

Dibujo primero un gran trozo de queso y en su interior escribio las frases. Luego, al repasar lo escrito, sonrio: El cambio ocurre El Queso no cesa de moverse Anticipate al cambio Preparate para cuando se mueva el Queso Controla el cambio Olfatea el Queso con frecuencia para saber cuando se vuelve rancio Adaptate al cambio con rapidez Cuando mas rapidamente te olvides del Queso Viejo, antes podras disfrutar del Queso Nuevo. Cambia Muevete con el Queso ?Disfruta del cambio! Saborea la aventura y disfruta del sabor del Queso Nuevo Preparate para cambiar con rapidez y para disfrutarlo una y otra vez

El Queso no cesa de moverse Haw comprendio lo lejos que habia llegado desde la ultima vez que estuviera con Hem, en el deposito de Queso Q, pero sabia que le resultaria muy facil volver atras si se dormia en los laureles. Asi que cada dia inspeccionaba con atencion el deposito de Queso N, para comprobar en que estado se encontraba su Queso. Estaba dispuesto a hacer todo lo que pudiera para evitar verse sorprendido por cambio inesperado. Aunque disponia de un gran suministro de Queso, realizo frecuentes salidas por el laberinto, dedicandose a explorar zonas nuevas, para mantenerse en contacto con lo que estaba sucediendo a su alrededor.

Sabia que era mucho mas seguro conocer lo mejor posible las verdaderas alternativas de que disponia, antes que aislarse en su zona de comodidad. En una de tales ocasiones, escucho lo que le parecio fue el sonido de un movimiento alla al fondo, en los recovecos del laberinto. A medida que el sonido se hizo mas intenso, se dio cuenta de que se acercaba alguien. ?Podia ser Hem, que llegaba? ?Estaria a punto de doblar la esquina mas cercana? Haw rezo una breve plegaria para sus adentros y se limito a confiar, como tantas veces hiciera ultimamente, en que quiza, por fin, su amigo fuera finalmente capaz de… Moverse con el Queso y disfrutarlo! Fin… ?O acaso es solo un nuevo principio? Un debate Algo mas tarde, ese mismo dia Cuando Michael termino de contar la historia, miro a su alrededor y observo que sus antiguos companeros de clase le sonreian. Varios le dieron las gracias y le aseguraron que sacarian buen provecho de aquella narracion. -? Que os pareceria si nos reunieramos mas tarde para comentarla un poco? –le planteo Nathan al grupo. La mayoria de ellos contestaron que les encantaria hablar sobre lo que acababan de escuchar, asi que dispusieron encontrarse mas tarde para tomar una copa antes de cenar.

Esa noche, reunidos en el salon del hotel, empezaron a bromear unos con otros acerca de encontrar su “Queso” y verse a si mismos metidos en el laberinto. Entonces, con toda naturalidad, Angela pregunto a los miembros del grupo: -Y bien, ? quienes erais cada uno de vosotros en la narracion? ?Fisgon, Escurridizo, Hem o Haw? -Precisamente esta tarde me dedique a pensar en eso –contesto Carlos-. Recuerdo con claridad una epoca, antes de que iniciara mi empresa de articulos deportivos, en la que tuve un duro encontronazo con el cambio. En aquella situacion no fui Fisgon, desde luego, porque no husmee la situacion ni detecte a tiempo el cambio que se estaba produciendo y ciertamente tampoco fui Escurridizo: no entre en accion inmediatamente. “Mas bien fui como Hem, que queria permanecer en territorio conocido. Lo cierto es que… Lo cierto es que no queria tener nada que ver con el cambio. Ni siquiera deseaba verlo. Michael, para quien el tiempo no parecia haber transcurrido desde los anos que el y Carlos fueron tan buenos amigos en la escuela, pregunto: -? De que estas hablando, amigo? -De un inesperado cambio de trabajo –contesto Carlos. ? Te despidieron? –pregunto Michael echandose a reir. -Bueno, digamos que no queria salir ahi fuera a buscar Queso Nuevo. Crei tener una buena razon por la que el cambio no me ocurriria a mi. Asi que, cuando sucedio, me senti bastante alterado. Algunos de los antiguos companeros, que habian guardado silencio al principio, se sintieron mas comodos ahora y empezaron a hablar, incluido Frank, que pertenecia a las Fuerzas Armadas. -Hem me recuerda a un amigo mio –dijo Frank-. Iban a cerrar su departamento, pero el no quiso darse por enterado. No hacian mas que redituar a su gente en otros departamentos.

Todos tratamos de convencerlo de las multiples oportunidades que existian en la empresa para quienes estuvieran dispuestos a ser flexibles, pero a el no le parecio necesario cambiar. Fue el unico sorprendido cuando finalmente cerraron su departamento. Ahora lo esta pasando muy mal, tratando de adaptarse a un cambio que no creia que pudiera producirse. -Yo tampoco crei que me pudiera suceder a mi –dijo Jessica-, pero lo cierto es que tambien han cambiado mi “Queso” de sitio en mas de una ocasion, sobre todo en mi vida personal, aunque de eso podemos hablar mas tarde si quereis.

Algunos del grupo se echaron a reir, excepto Nathan. -Quiza se trate precisamente de eso –dijo Nathan-. El cambio es algo que nos ocurre a todos. Me habria gustado que mi familia escuchara mucho antes esta fabula del Queso. Lamentablemente, no quisimos ver los cambios que se nos avecinaban en nuestro negocio y ahora ya es demasiado tarde, porque vamos a tener que cerrar muchas de nuestras tiendas. La noticia sorprendio a muchos miembros del grupo, convencidos de que Nathan era muy afortunado por dirigir un negocio en cuyos beneficios y buena marcha podia confiar, ano tras ano. -? Que ocurrio? –quiso saber Jessica. Nuestra cadena de pequenas tiendas se quedo repentinamente anticuada cuando llegaron los grandes supermercados a la ciudad, con sus enormes existencias y bajos precios. Simplemente, no pudimos competir con ellos. “Ahora me doy cuenta de que, en lugar de ser como Fisgon y Escurridizo, fuimos como Hem. Nos quedamos donde estabamos y no cambiamos. Tratamos de ignorar lo que estaba sucediendo y ahora nos vemos metidos en graves problemas. Podriamos haber aprendido un buen par de lecciones de Haw ya que, ciertamente, no fuimos capaces de reirnos de nosotros mismos y cambiar lo que estabamos haciendo.

Laura, que habia llegado a convertirse en una importante mujer de negocios, habia escuchado con atencion, pero sin intervenir. Ahora dijo: -Esta tarde tambien he pensado en esa narracion. Me pregunte como podia ser mas como Haw y ver que estaba haciendo mal, reirme de mi misma, cambiar y conseguir que las cosas fuesen mejor. Siento curiosidad –anadio tras una pausa-. ?Cuantos de los presentes teneis miedo al cambio? –Nadie respondio, asi que sugirio-: ? Que os parece si levantais la mano? Solo se levanto una mano. -Bueno, por lo menos contamos con una persona sincera en el grupo –dijo Laura-. Quiza os guste mas la siguiente pregunta: ? uantos, de los aqui presentes, creeis que los demas le tienen miedo al cambio? Practicamente todos levantaron la mano. Fue entonces cuando se echaron a reir. -? Que nos ensena eso? -Negacion –contesto Nathan. -Desde luego –admitio Michael-. A veces ni siquiera somos conscientes de que tenemos miedo. Yo se que no lo tuve. Al escuchar el cuento por primera vez, me encanto aquella pregunta que Haw se hace en un momento determinado: “? Que harias si no tuvieras miedo? ”. -Lo que yo he sacado en claro –dijo Jessica- es que el cambio ocurre en todas partes y que hare mucho mejor en adaptarme a el con rapidez en cuando ocurra. Recuerdo lo sucedido hace anos, cuando nuestra empresa vendia las enciclopedias que produciamos como un conjunto de mas de veinte libros. Una persona intento convencernos de que debiamos introducir toda la enciclopedia en un solo disco de ordenador y venderlo por una fraccion del precio que cobrabamos. Nos aseguro que de ese modo seria mas facil actualizar, nos costaria mucho menos de fabricar y habria mucha mas gente capaz de comprarla. Pero todos nos resistimos a aceptar la idea. -? Por que os resististeis? –quiso saber entonces Nathan. Porque todos estabamos convencidos de que la espina dorsal de nuestro negocio se encontraba en nuestro gran equipo de ventas, dedicado a visitar a la gente puerta a puerta. El mantenimiento del equipo de ventas dependia de las grandes comisiones que se ganaban, gracias al elevado precio de nuestro producto. Llevabamos haciendo lo mismo con exito desde hacia muchos anos, y creimos poder seguir haciendolo para siempre. -Quiza la historia de Hem y Haw se refiriese a eso cuando habla de la arrogancia del exito –comento Laura-. No se dieron cuenta de que necesitaban cambiar algo que hasta entonces les habia funcionado muy bien. Y pensasteis que vuestro viejo Queso era vuestro unico Queso. -En efecto, y quisimos aferrarnos a eso. -Al pensar ahora en lo que nos ocurrio, comprendo que no se trata unicamente de que “nos cambiaran el Queso de sitio”, sino de que, el Queso parece tener vida propia y, finalmente, se acaba. “En cualquier caso, lo cierto es que no cambiamos. Pero un competidor si cambio y nuestras ventas se hundieron. Pasamos por momentos muy dificiles. Ahora se esta produciendo otro gran cambio tecnologico en la industria y parece como si en la empresa no hubiera nadie dispuesto a tomar conciencia de ello.

Las perspectivas no son nada buenas y creo que pronto me quedare sin trabajo. -? Es hora de explorar el laberinto! –exclamo Carlos. Todos se echaron a reir, incluida Jessica. Carlos se volvio hacia ella y le dijo: -Es bueno que seas capaz de reirte de ti misma. -Eso fue precisamente lo que yo saque en claro del relato –intervino Frank-. Tiendo a tomarme demasiado en serio a mi mismo. Observe como Haw cambio cuando finalmente pudo reirse de si mismo y de lo que estaba haciendo. No es nada extrano que lo llamaran Haw. -? Creeis que Hem cambio alguna vez y encontro el Queso Nuevo? pregunto Angela. -Yo diria que si –contesto Elaine. -Pues yo no estoy tan segura –dijo Cory-. Algunas personas no cambian nunca, y pagan por ello un precio muy alto. En mi consulta medica veo gente como Hem. Se sienten con derecho a disfrutar de su “Queso”. Cuando se les arrebata, se sienten como victimas y le echan la culpa a otros. Enferman con mucha mayor frecuencia que aquellas otras personas que dejan atras el pasado y siguen avanzan