La sociedad y la alternativa de la modernidad

UNIVERSIDAD DEL VALLE SEDE NORTE DEL CAUCA INTRODUCION A LAS CIENCIAS HUMANAS – LECTURA III La sociedad y la alternativa de la modernidad Si se quiere tratar del saber en la sociedad contemporanea mas desarrollada, una cuestion previa es decidir la representacion metodica que se hace de esta ultima. Simplificando al extremo, se puede decir que durante los ultimos cincuenta anos por lo menos, esta representacion se ha dividido en principio entre dos modelos: la sociedad forma un todo funcional, la sociedad esta dividida en dos.

Se puede ilustrar el primer modelo con el nombre de Talcott Parsons (al menos, el de la postguerra) y de su escuela; el otro con la corriente marxista (todas las escuelas que la componen, por diferentes que sean entre si, admiten el principio de la lucha de clases, y de la dialectica como dualidad que produce la unidad social).

Este corte metodologico que determina dos grandes tipos de discursos sobre la sociedad proviene del siglo XIX. La idea de que la sociedad forma un todo organico, a falta del cual deja de ser sociedad (y la sociologia ya no tiene objeto), dominaba el espiritu de los fundadores de la escuela francesa; se precisa con el funcionalismo; toma

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otra direccion cuando Parsons en los anos 50 asimila la sociedad a un sistema auto-regulado.

El modelo teorico e incluso material ya no es el organismo vivo, lo proporciona la cibernetica que multiplica sus aplicaciones durante y al final de la segunda guerra mundial. En Parsons, el principio del sistema todavia es, digamoslo asi, optimista: corresponde a la estabilizacion de las economias de crecimiento y de las sociedades de la abundancia bajo la egida de un welfare state moderado.

En los teoricos alemanes de hoy, la Systemtheorie es tecnocratica, es decir, cinica, por no decir desesperada: la armonia de las necesidades y las esperanzas de individuos o grupos con las funciones que asegura el sistema solo es un componente adjunto de su funcionamiento; la verdadera fiabilidad del sistema, eso para lo que el mismo se programa como una maquina inteligente, es la optimizacion de la relacion global de sus input con sus output, es decir, su performatividad.

Incluso cuando cambian sus reglas y se producen innovaciones, incluso cuando sus disfunciones, coma las huelgas o las crisis o el paro o las revoluciones politicas pueden hacer creer en una alternativa y levantar esperanzas, no se trata mas que de reajustes internos y su resultado solo puede ser la mejora de la «vida» del sistema, la unica alternativa a ese perfeccionamiento de las actuaciones es la entropia, es decir, la decadencia.

Aqui, sin caer en el simplismo de una sociologia de la teoria social, resulta dificil no establecer al menos un paralelismo entre esta version tecnocratica «dura» de la sociedad y el esfuerzo ascetico que se exige; apareceria bajo el nombre de «liberalismo avanzado» en las sociedades industriales mas desarrolladas en su esfuerzo para hacerse competitivas (y, por tanto, optimizar su «racionalidad») en el contexto del relanzamiento de la guerra economica mundial a partir de los anos 60.

Mas alla del inmenso cambio que lleva del pensamiento de un Comte al de un Luhman, se adivina una misma idea de lo social: que la sociedad es una totalidad unida, una «unicidad». Lo que Parsons formula claramente: «La condicion mas decisiva para que un analisis dinamico sea valido, es que cada problema se refiera continua y sistematicamente al estado del sistema considerado como un todo (… ). Un proceso o un conjunto de condiciones o bien «contribuye» al mantenimiento (o al desarrollo) del sistema, o bien es «disfuncional» en lo que se refiere a la integridad y eficacia del sistema».

Esta idea es tambien la de los «tecnocratas». De ahi su credibilidad: al contar con los medios para hacerse realidad, esa credibilidad cuenta con los de administrar sus pruebas. Lo que Horkheimer llamaba la «paranoia» de la razon. Con todo, no se pueden considerar paranoicos el realismo de la auto-regulacion sistematica y el circulo perfectamente cerrado de los hechos y las interpretaciones, mas que a condicion de disponer o de pretender disponer de un observatorio que por principio escape a su atraccion.

Tal es la funcion del principio de la lucha de clases en la teoria de la sociedad a partir de Marx. Si la teoria «tradicional» siempre esta bajo la amenaza de ser incorporada a la programacion del todo social como un simple util de optimizacion de las actuaciones de ese ultimo, es porque su deseo de una verdad unitaria y totalizadora se presta a la practica unitaria y totalizante de los gerentes del sistema.

La teoria «critica», dado que se apoya en un dualismo de principio y desconfia de sintesis y reconciliaciones, debe de estar en disposicion de escapar a ese destino. Pero es un modelo diferente de la sociedad (y otra idea de la funcion del saber que se puede producir en ella y que se puede adquirir) el que guia al marxismo. Ese modelo nace con las luchas que acompanan al asedio de las sociedades civiles tradicionales por el capitalismo. Aqui no se podrian seguir sus peripecias, que ocupan la historia social, politica e ideologica de mas de un siglo.

Nos contentaremos con referirnos al balance que se puede hacer hoy, pues el destino que le ha correspondido es conocido: en los paises de gestion liberal o liberal avanzada, la transformacion de esas luchas y sus organos en reguladores del sistema; en los paises comunistas, el retorno, bajo el nombre de marxismo, del modelo totalizador y de sus efectos totalitarios, con lo que las luchas en cuestion quedan sencillamente privadas del derecho a la existencia.

Y en todas partes, con diferentes nombres, la Critica de la economia politica (era el subtitulo del Capital de Marx) y la critica de la sociedad alienada que era su correlato se utilizan como elementos de la programacion del sistema. Sin duda el modelo critico se ha mantenido y se ha refinado de cara a ese proceso, en minorias como la Escuela de Frankfurt o como el grupo Socialisme ou Barbarie.

Pero no se puede ocultar que la base social del principio de la division, la lucha de clases, se difumino hasta el punto de perder toda radicalidad, encontrandose finalmente expuesto al peligro de perder su estabilidad teorica y reducirse a una «utopia», a una «esperanza» , a una protesta en favor del honor alzado en nombre del hombre, o de la razon, o de la creatividad, o incluso de la categoria social afectada in extremis por las funciones ya bastante improbables de sujeto critico, como el tercer mundo o la juventud estudiantil .

Esta esquematica (o esqueletica) llamada de atencion no tenia otra funcion que precisar la problematica en la que intentamos situar la cuestion del saber en las sociedades industriales avanzadas. Pues no se puede saber lo que es el saber, es decir, que problemas encaran hoy su desarrollo y su difusion, si no se sabe nada de la sociedad donde aparece. Y, hoy mas que nunca, saber algo de esta ultima, es en principio elegir la manera de interrogar, que es tambien la manera de la que ella puede proporcionar respuestas. No se puede decidir que el papel fundamental del saber es ser un lemento indispensable del funcionamiento de la sociedad y obrar en consecuencia adecuadamente, mas que si se ha decidido que se trata de una maquina enorme. A la inversa, no se puede contar con su funcion critica y proponerse orientar su desarrollo y difusion en ese sentido mas que si se ha decidido que no forma un todo integrado y que sigue sujeta a un principio de contestacion. La alternativa parece clara, homogeneidad o dualidad intrinsecas de lo social, funcionalismo o criticismo del saber, pero la decision parece dificil de tomar, o arbitraria.

Uno esta tentado a escapar a esa alternativa distinguiendo dos tipos de saber, uno positivista que encuentra facilmente su explicacion en las tecnicas relativas a los hombres y a los materiales y que se dispone a convertirse en una fuerza productiva indispensable al sistema, otro critico o reflexivo o hermeneutico que, al interrogarse directamente o indirectamente sobre los valores o los objetivos, obstaculiza toda «recuperacion». La naturaleza del lazo social: La perspectiva postmoderna Nosotros no seguimos esta solucion dual.

Planteamos que la alternativa que trata de resolver, pero que no hace sino reproducir, ha dejado de ser pertinente en lo que se refiere a las sociedades que nos interesan, y todavia pertenece a un pensamiento por oposiciones que no corresponde a los modos mas vivos del saber postmoderno. El «redespliegue» economico en la fase actual del capitalismo, ayudado por la mutacion de tecnicas y tecnologias, marcha a la par, ya se ha dicho, con un cambio de funcion de los Estados: a partir de ese sindrome se forma una imagen de la sociedad que obliga a revisar seriamente los intentos presentados como alternativa.

Digamos, para ser breves, que las funciones de regulacion y, por tanto, de reproduccion, se les quitan y se les quitaran mas y mas a los administradores y seran confiadas a automatas. La cuestion principal se convierte y se convertira mas aun en poder disponer de las informaciones que estos ultimos deberan tener memorizadas con objeto de que se tomen las decisiones adecuadas. La disposicion de las informaciones es y sera mas competencia de expertos de todos los tipos. La clase dirigente es y sera cada vez mas la de los «decididores».

Deja de estar constituida por la clase politica tradicional, para pasar a ser una base formada por jefes de empresa, altos funcionarios, dirigentes de los grandes organismos profesionales, sindicales, politicos, confesionales. La novedad es que en ese contexto los antiguos polos de atraccion constituidos por los Estados-naciones, los partidos, las profesiones, las instituciones y las tradiciones historicas pierden su atraccion. Y no parece que deban ser reemplazados, al menos a la escala que les es propia.

La Comision Tricontinental no es un polo de atraccion popular. Las «identificaciones» con los grandes nombres, los heroes de la historia actual, se hacen mas dificiles. No provoca entusiasmo dedicarse a la «recuperacion de Alemania», como el presidente frances parece ofrecer como objetivo vital a sus compatriotas. Ademas, no se trata de un autentico objetivo vital. Este queda confiado a la diligencia de cada uno. Cada uno se ve remitido a si mismo. Y cada uno sabe que ese si mismo es poco.

De esta descomposicion de los grandes Relatos, que analizamos mas adelante, se sigue eso que algunos analizan como la disolucion del lazo social y el paso de las colectividades sociales al estado de una masa compuesta de atomos individuales lanzados a un absurdo movimiento browniano. Lo que no es mas que una vision que nos parece obnubilada por la representacion paradisiaca de una sociedad «organica» perdida. El si mismo es poco, pero no esta aislado, esta atrapado en un canamazo de relaciones mas complejas y mas moviles que nunca.

Joven o viejo, hombre o mujer, rico o pobre, siempre esta situado sobre «nudos» de circuitos de comunicacion, por infimos que estos sean . Es preferible decir situado en puntos por los que pasan mensajes de naturaleza diversa. Nunca esta, ni siquiera el mas desfavorecido, desprovisto de poder sobre esos mensajes que le atraviesan al situarlo, sea en la posicion de destinador, o de destinatario, o de referente. Pues su desplazamiento con respecto a esos efectos de los juegos de lenguaje (se ha comprendido que es de ellos e lo que se trata) es tolerable dentro de ciertos limites (incluso cuando estos son borrosos) y hasta es suscitado por las reglas y sobre todo por los reajustes con los que el sistema se provee con el fin de mejorar sus actuaciones. Incluso se puede decir que el sistema puede y debe estimular esos desplazamientos en tanto que lucha contra su propia entropia, y que una novedad correspondiente a una «jugada» inesperada y al correlativo desplazamiento de tal companero de juego o de tal grupo de companeros a los que implique, puede proporcionar al sistema ese suplemento de performatividad que no deja de exigir y de consumir.

Se comprende ahora desde que perspectiva se ha propuesto mas arriba como metodo general de acercamiento el de los juegos de lenguaje. No pretendemos que toda relacion social sea de este orden, eso quedara aqui como cuestion pendiente; sino que los juegos de lenguaje son, por una parte, el minimo de relacion exigido para que haya sociedad, y no es preciso recurrir a una robinsonada para hacer que esto se admita: desde antes de su nacimiento, el ser humano esta ya situado con referencia a la historia que cuenta su ambiente y con respecto a la cual tendra posteriormente que conducirse.

O mas sencillamente aun: la cuestion del lazo social, en tanto que cuestion, es un juego del lenguaje, el de la interrogacion, que situa inmediatamente a aquel que la plantea, a aquel a quien se dirige, y al referente que interroga: esta cuestion ya es, pues, el lazo social.

Por otra parte, en una sociedad donde el componente comunicacional se hace cada dia mas evidente a la vez como realidad y como problema, es seguro que el aspecto linguistico adquiere nueva importancia, y seria superficial reducirlo a la alternativa tradicional de la palabra manipuladora o de la transmision unilateral de mensajes por un lado, o bien de la libre expresion o del dialogo por el otro. Unas palabras sobre este ultimo asunto.

Traduciendo ese problema a simples terminos de la teoria de la comunicacion, se olvidarian dos cosas: los mensajes estan dotados de formas y de efectos muy Diferentes, segun sean, por ejemplo, denotativos, prescriptivos, valorativos, performativos, etc. Es seguro que no solo funcionan en tanto que comunican informacion. Reducirlos a esa funcion, es adoptar una perspectiva que privilegia indebidamente el punto de vista del sistema y su solo interes.

Pues es la maquina cibernetica la que funciona con informacion, pero por ejemplo los objetivos que se le han propuesto al programarla proceden de enunciados prescriptivos y valorativos que la maquina no corregira en el curso de su funcionamiento, por ejemplo, la maximalizacion de sus actuaciones. Pero, ? como garantizar que la maximalizacion de sus actuaciones constituya siempre el mejor objetivo para el sistema social? Los «atomos» que forman la materia son en cualquier caso competentes con respecto a esos enunciados, y especialmente en esta cuestion.

Y por otra parte, la teoria de la informacion en su version cibernetica trivial deja de lado un aspecto decisivo ya subrayado, el aspecto agonistico. Los atomos estan situados en cruces de relaciones pragmaticas, pero tambien son desplazados por los mensajes que los atraviesan, en un movimiento perpetuo. Cada «companero» de lenguaje sufre entonces «jugadas» que le atribuyen un «desplazamiento», una alteracion, sean del tipo que sean, y eso no solamente en calidad de destinatario y de referente, tambien como destinador.

Esas «jugadas» no pueden dejar de suscitar «contra-jugadas»; pues todo el mundo sabe por experiencia que estas ultimas no son «buenas» si solo son reactivas. Porque entonces no son mas que efectos programados en la estrategia del adversario, perfeccionan a este y, por tanto, van a rastras de una modificacion de la relacion de las fuerzas respectivas. De ahi la importancia que tiene el intensificar el desplazamiento, e incluso el desorientarlo, de modo que se pueda hacer una «jugada» (un nuevo enunciado) que sea inesperada.

Lo que se precisa para comprender de esta manera las relaciones sociales, a cualquier escala que se las tome, no es unicamente una teoria de la comunicacion, sino una teoria de los juegos, que incluya a la agonistica en sus presupuestos. Y ya se adivina que, en ese contexto, la novedad requerida no es la simple «innovacion». Se encontrara en bastantes sociologos de la generacion contemporanea con que sostener este acercamiento, sin hablar de los linguistas a los filosofos del lenguaje.

Esta «atomizacion» de lo social en redes flexibles de juegos de lenguaje puede parecer bien alejada de la realidad moderna que aparece antes que nada bloqueada por la artrosis burocratica. Incluso se puede invocar el peso de las instituciones que imponen limites a los juegos, y por tanto reducen la inventiva de los companeros en cuestion de jugadas. Lo que no nos parece que ofrezca ninguna dificultad especial.

En el uso ordinario del discurso, en una discusion entre dos amigos por ejemplo, los interlocutores recurren a lo que sea, cambian de juego de un enunciado a otro: la interrogacion, el ruego, la afirmacion, la narracion se lanzan en desorden durante la batalla. Esta no carece de reglas, pero sus reglas autorizan y alientan la mayor flexibilidad de los enunciados. Pues, desde ese punto de vista, una institucion siempre difiere de una discusion en que requiere limitaciones suplementarias para que los enunciados sean declarados admisibles en su seno.

Esas limitaciones operan como filtros sobre la autoridad del discurso, interrumpen conexiones posibles en las redes de comunicacion: hay cosas que no se pueden decir. Y privilegian, ademas, determinadas clases de enunciados, a veces uno solo, de ahi que el predominio caracterice el discurso de la institucion: hay cosas que se pueden decir y maneras de decirlas. Asi, los enunciados de mando en los ejercitos, de oracion en las iglesias, de denotacion en las escuelas, de narracion en las familias, de interrogacion en las filosofias, de performatividad en las empresas…

La burocratizacion es el limite extremo de esta tendencia. Sin embargo, esta hipotesis acerca de la institucion todavia es demasiado «pesada»: parte de una vision «cosista» de lo instituido. Hoy, sabemos que el limite que la institucion opone al potencial del lenguaje en «jugadas» nunca esta establecido (incluso cuando formalmente lo esta). Es mas bien ella misma el resultado provisional y el objeto de estrategias de lenguaje que tienen lugar dentro y fuera de la institucion. Ejemplos: ? el juego de experimentacio n con la lengua (la poetica) tiene un puesto en la universidad? Se pueden contar relatos en un consejo de ministros? ?Hacer reivindicaciones en un cuartel? Las respuestas son claras: si si la universidad abre sus talleres de creacion; si si el consejo trabaja con esquemas prospectivos; si si los superiores aceptan discutir con los soldados. Dicho de otro modo: si si los limites de la antigua institucion se desplazan. Reciprocamente, se dira que las instituciones no se estabilizan mientras no dejan de ser un envite. Con este espiritu es como conviene, creemos, abordar las instituciones contemporaneas del saber.