La crisis de los clasicos

La crisis de la democracia y la leccion de los clasicos http://www. nodo50. org/dado/textosteoria/bobbio3. rtf NORBERTO BOBBIO 1. Mi razonamiento se basa en una frase que se lee al final de la carta programatica con la que se ha convocado la convencion sobre “La politica entre sujetos e instituciones”: “En el espacio de la politica parecen anudarse, en sustancia, todas las cuestiones planteadas (en terminos incluso internacionales). Por ello resulta inevitable preguntarse si no estan cambiando sus connotaciones, sus leyes de movimiento, su forma de producirse”.

No, no estoy de acuerdo. E, incluso, me pregunto si en estos dias, ante la explosion de la violencia terrorista en el interior de nuestro estado y a la forma en que responde nuestro gobierno limitando las libertades constitucionales, por un lado, y frente a la invasion de Afganistan por parte de la Union Sovietica, y al modo en que responde la otra gran potencia amenazando con sanciones economicas y medidas militares en el escenario internacional, por el otro, la politica no muestra, mas que nunca, su real, inmutable y profunda naturaleza.

A la pregunta de si no estan cambiando las y las de la politica, siento la tentacion de responder, aun cuando solo sea como una

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especie de provocacion: Nil sub sole novi. Y de repetir con Maquiavelo. (1) No he citado a Maquiavelo por casualidad. Para no enganarnos por las apariencias ni ser inducidos a creer que cada diez anos la historia empieza de nuevo, es preciso tener mucha paciencia y saber escuchar de nuevo las lecciones de los clasicos. Una leccion que Marx habia aprendido y que los marxistas y neomarxistas, que desdenan demasiado a menudo ir mas alla de Marx, han olvidado casi siempre.

Entre otras cosas creo que actualmente el marxismo esta atravesando una de sus crisis recurrentes y, si no me engano, una de las mayores, y que el unico modo serio de volver a darle a Marx el sitio que le corresponde en la historia del pensamiento politico (no me refiero a la historia del pensamiento economico y a la historia de la filosofia que estan fuera de nuestro debate pero presumo que el argumento no deberia ser tan distinto) sea el de considerarlo como uno de los clasicos cuyas lecciones deben ser continuamente escuchadas y profundizadas, aun cuando no se este dispuesto a creer que la verdad empieza en el y acaba con el.

Segun la leccion de los clasicos, que se suele hacer empezar por comodidad en Maquiavelo unicamente porque el pensamiento de Maquiavelo acompana la formacion del estado moderno, pero que se podria hacer empezar mucho mas atras, una leccion, tengase en cuenta, que es tambien la de Marx, la politica es la esfera donde se desarrollan las relaciones de dominio, entendido dicho dominio en su expresion mas intensa, como el poder que puede recurrir, para alcanzar sus propios fines, en ultima instancia, o extrema ratio, a la fuerza fisica. Dicho de otra forma, el uso de la fuerza fisica, aun en ultima instancia, aun como extrema ratio, s caracter especifico del poder politico. El estado puede ser definido como el detentador del poder politico y, por tanto, como medio y fin de la accion politica de los individuos y de los grupos en conflicto entre si, en cuanto es el conjunto de las instituciones que en un determinado territorio disponen, y estan capacitadas para valerse de ella en el momento oportuno, de la fuerza fisica para resolver el conflicto entre los individuos y entre los grupos. Y puede disponer, y esta capacitado para utilizar, de la fuerza fisica por cuanto tiene el monopolio de la misma.

El abc de la teoria del estado, prescindiendo del cual no se lograra nunca comprender porque existe el estado, y al no comprenderlo se fantasea acerca de una posible extincion del mismo, es la hipotesis hobbesiana, que brevemente puede enunciarse asi: la necesidad del estado nace de la conviccion racional de los individuos segun la cual el uso indiscriminado de las fuerzas privadas en libre competencia entre si genera un estado autodestructivo de guerra de todos contra todos, y de la consiguiente renuncia por parte de cada uno al uso privado de la fuerza en favor del soberano que, a partir del momento en que se produce dicha renuncia, se convierte en el unico titular del derecho a disponer de ella. La expresion , que se deriva de una evidente y correcta analogia entre la eliminacion del libre mercado y la eliminacion de la libre guerra, no es de Hobbes, sino de Max Weber, quien al adoptarla no se olvido que antes que nada era un economista. Pero sirve perfectamente para representar la hipotesis hobbesiana del estado que nace de la necesidad en la que se encuentran los individuos racionales de sustituir la pluralidad de los poderes de los individuos singulares por la unidad del (esta expresion si que es de Hobbes). (2)

No es distinto el concepto que Marx tiene del estado, con la diferencia de que el explica de una forma mucho mas realista el nacimiento del estado no partiendo de una hipotetica guerra de todos contra todos, que tuvo lugar en un estado de naturaleza construido racionalmente, sino de una historica lucha de clases derivada, a su vez, de la division del trabajo, con la consecuencia de que esa que es, segun Marx, el estado, es considerada no ya como el , sino como el poder de la clase dominante y, por tanto, el poder de una parte de la sociedad sobre la otra. No valdria la pena insistir sobre la validez nunca venida a menos de la hipotesis hobbesiana si no fuera por la injustificada fortuna que ha tenido una interpretacion del pensamiento de Hobbes, segun la cual el estado de naturaleza, que Hobbes define repetidamente como de , ha sido entendido no como una representacion llevada hasta sus ultimas consecuencias de la guerra civil, o tambien del estado de guerra permanente tal vez mas frecuentemente en estado latente entre los estados soberanos, sino como una prefiguracion de la sociedad de mercado. (3)De una interpretacion de este tipo se puede decir que, en vez e intentar comprender el pensamiento politico de Marx a traves del de Hobbes, ha intentado comprender el pensamiento politico de Hobbes a traves del de Marx, con el resultado de falsear el primero y hacer menos comprensible el segundo. Cualquier lector atento de las obras de Hobbes sabe cuantos y de que peso son los parrafos en los que este identifica al estado de naturaleza con el estado de guerra y, en particular, con el estado de guerra civil, y por lo tanto con el antiestado, y que pocos e insignificantes son los parrafos que se pueden aducir estrujando y comprimiendo los textos para encontrar en la descripcion del estado de naturaleza la prefiguracion de la sociedad de mercado.

Pero prescindiendo incluso del examen de los textos, la sociedad de mercado es, en la interpretacion historica corriente, exactamente lo opuesto al estado de naturaleza hobbesiano: mientras que este es la esfera en la que se desencadenan las pasiones humanas, como la avidez por la ganancia, la desconfianza reciproca y la vanagloria, aquella es concebida desde los inicios de la ciencia economica como el campo en el que hacen su aparicion y son puestos a prueba los intereses bien calculados y el que el hombre ejercita ese calculo de los intereses que segun la definicion hobbesiana de la razon como calculo, es la mas elemental expresion de la racionalidad humana. Y dado que es un calculo racional lo que induce al hombre a salir del estado de naturaleza y a instituir la sociedad civil, esta se contrapone cabalmente como estado del hombre de razon con el estado de naturaleza entendido como estado del hombre de pasion.

En otras palabras, mientras el estado de naturaleza hobbesiano es el estado en que los hombres seguirian viviendo si no fueran tambien seres racionales, o sea, capaces de hacer el calculo de sus propios intereses, la sociedad de mercado es una de las mas singulares expresiones, como el lenguaje, de la racionalidad espontanea, por cuanto consiste en una red de relaciones cuya armonia no depende de una imposicion, como lo es precisamente la que es ejercida por el estado para dominar las pasiones, sino que se deriva de una composicion natural, o sea, inherente a la propia naturaleza de los intereses en juego (la denominada ). Como tal, el mercado no debe evitarse o suprimirse sino que debe redescubrirse y liberarse de todos los obstaculos que le impiden su libre movimiento, provenientes precisamente de ese poder politico que, segun Hobbes, representa en cambio el triunfo de la razon sobre la no razon, de la racionalidad impuesta (porque, para Hobbes, la racionalidad solo puede ser impuesta como la libertad para Rousseau) sobre la espontaneidad que es por si misma irracional y acaba por conducir al hombre naturaliter pasional a su propia perdicion.

Que los primeros criticos de la economia burguesa, entre los que estaba el propio Marx, hayan visto en la sociedad de mercado, ademas del producto de una racionalidad espontanea, la fuente de una permanente anarquia, de una hobbesiana guerra de todos contra todos, no es una buena razon para retrotraer una critica de este tipo a Hobbes, para el cual la disolucion del estado que traslada a los hombres al estado de naturaleza no depende tanto de causas economicas sino de la difusion a traves de los demagogos y los falsos profetas de teorias sediciosas. Si es cierto que Marx ha puesto al hombre de pie con respecto a Hegel, con mayor razon eso es cierto con respecto a Hobbes.

Una vez admitido, por tanto, que existe un estado cuando sobre un determinado territorio se ha llevado a cabo el proceso de monopolizacion de la fuerza fisica, de ello se sigue que el estado, o la , como se dice ahora, deja de existir cuando, en determinadas situaciones de acentuada y e irreducible conflictualidad, el monopolio de la fuerza fisica va a menos o incluso, como sucede en las relaciones internacionales, no ha existido nunca. Una prueba de ello es que el estado puede consentir a la desmonopolizacion del poder economico, como sucedio en el periodo aureo de la formacion (y aun mas de la ideologia) del estado burgues, concebido como puro instrumento de regulacion de los conflictos economicos que surgen en la sociedad civil, del estado no intervencionista, o neutral.

Puede consentir a la desmonopolizacion del poder ideologico, como sucede siempre en los estados no confesionales (en el mas amplio sentido de la palabra), en los que no existe una religion o, lo que es lo mismo, una doctrina o una ideologia oficial, y son reconocidos los derechos de libertad religiosa y opinion publica. Pero no puede consentir a la desmonopolizacion del uso de la fuerza fisica sin dejar de ser un estado. Que Hobbes considerase necesario, ademas del monopolio de la fuerza fisica, tambien el monopolio del poder ideologico (pero no del poder economico), no impide que la conditio sine qua non de la existencia del estado fuera para el no el segundo sino el primero, hasta tal extremo que el combate como , que deben prohibirse, todas esas teorias que, de una u otra forma, discuten la necesidad del estado precisamente como unico detentador del poder coactivo.

Que exista un estado cuando en un determinado territorio existe un centro de poder que detenta el monopolio de la fuerza no significa que este inmenso y exclusivo poder constituido por la posesion del monopolio de la fuerza sea ejercido en todos los estados de la misma forma. El estado que ejercita el poder coactivo , como habria dicho Montesquieu, es el estado despotico, el estado en su esencia, o, si se quiere, el estado en el momento de su origen ideal del desorden, del caos, de la anarquia del estado de naturaleza. Pero el estado despotico no se identifica con el estado tout court. En los grandes estados de occidente la historia ideal del estado puede ser representada como recorriendo otras dos etapas: la del estado de derecho y la del estado que, ademas de ser de derecho, es tambien democratico. El estado de derecho, entendido el erecho kelsenianamente como el conjunto de las normas que reglan el uso de la fuerza, puede ser definido como el estado en el que el poder coactivo no es ejercido por el soberano a su arbitrio sino que existen unas normas generales y abstractas, y por tanto no validas caso por caso, que establecen quien esta autorizado a ejercer la fuerza, cuando, o sea, en que circunstancias, como, o sea, a traves de que procedimientos (lo cual significa que, excepto en caso de fuerza mayor el poder ejecutivo puede usar la fuerza de que dispone solo despues de un proceso regular), y en que medida, lo que tiene como consecuencia que deba haber una determinada proporcion, establecida de una vez por todas, entre culpa y castigo.

A diferencia de lo que ocurre en el estado despotico, en el estado de derecho es posible distinguir no solo la fuerza legitima de la ilegitima (considerando legitima cualquier accion que provenga del soberano, o sea del que posee el poder efectivo), sino tambien la fuerza legal de la ilegal, o sea, la fuerza basandose en leyes preestablecidas y la fuerza utilizada contra las leyes. La lucha por la instauracion y el progresivo perfeccionamiento del estado de derecho es la lucha para el establecimiento y la ampliacion de los limites del uso de la fuerza. Considero otras tantas batallas para el estado de derecho, entendido rigurosamente como el estado en el que el uso de la fuerza es paulatinamente regulado y limitado, las batallas para la mejora de las condiciones de vida en los manicomios y en las carceles. Lo que se cuestiona en estas batallas es la limitacion del uso de la fuerza tomando como base la distincion entre uso licito y uso ilicito, y a traves de las restricciones del uso licito y la ampliacion del ilicito.

Una ley que establece que los padres no pueden pegar a sus hijos, ni los maestros a sus alumnos, entraria perfectamente en el esbozo general del estado de derecho, o sea, en un tipo de estado en el que cada forma de ejercicio de la fuerza fisica esta regulada por unas normas que permiten distinguir el uso legal del uso ilegal. Recurrir a la fuerza es el medio tradicional y mas eficaz (tradicional precisamente por su gran eficacia) de resolver los conflictos sociales. Y no basta regularlo para limitarlo y aun menos para eliminarlo. Uno de los mayores problemas de cualquier convivencia civil es de crear instituciones que permitan resolver los conflictos, si no todos los conflictos que puedan surgir en una sociedad, al menos la mayor parte, sin que sea necesario recurrir a la fuerza, mas bien a la fuerza legitima, porque es la ejercida por el soberano, y legal, porque es ejercida en el ambito de las leyes que la regulan.

El conjunto de las instituciones que hacen posible la solucion de los conflictos sin recurrir a la fuerza constituyen, ademas del estado de derecho, el estado democratico, lo que equivale a decir el estado en el que esta vigente la regla fundamental de que en cada conflicto el vencedor no es ya quien tiene mas fuerza fisica sino mas fuerza persuasiva, o sea, aquel que con la fuerza de persuasion (o de la habil propaganda o incluso de la fraudulenta manipulacion) ha logrado conquistar la mayoria de votos. Utilizando un lenguaje funcionalistico se puede decir que el metodo democratico es el sustituto funcional del uso de la fuerza para la solucion de los conflictos sociales.

Un sustituto no exclusivo, pero del que no se puede desconocer su enorme importancia para reducir el ambito del puro dominio: el debate en vez del enfrenta-miento fisico, y despues del debate el voto en vez de eliminar fisicamente al adversario. Mientras la institucion del estado de derecho influye sobre el uso de la fuerza regulandola, la institucion del estado democratico influye en ella reduciendo su espacio de aplicacion. La distincion de estos tres momentos en la formacion del estado moderno -el estado como pura potencia, el estado de derecho y el estado democratico- es un esquema conceptual que vale lo que vale. Vale como todos los esquemas para poner un poco de orden en la discusion. Y, en particular, a mi me sirve para iniciar un debate sobre la actual crisis de las instituciones en nuestro pais.

Invirtiendo el orden de los tres momentos, la gravedad de la crisis institucional de nuestro pais consiste en el hecho de que, ante todo, esta en crisis el estado democratico (sobre el cual deseo detenerme de modo particular en la segunda parte de mi exposicion); y esta en crisis el estado de derecho en el sentido de que estan yendo a menos algunas garantias acerca del uso de la fuerza legitima; esta en crisis el propio estado como tal, en cuanto pura potencia, como se hace cada dia mas evidente al ver extenderse la violencia privada y la increible capacidad que la misma tiene para resistir eficazmente a la ofensiva de la violencia publica. Se trata de tres crisis distintas, que se situan a tres distintos niveles de la formacion del estado moderno, pero que estan estrechamente relacionadas.

La ineficiencia de nuestra democracia induce a grupos revolucionarios y subversivos a intentar resolver con la fuerza los problemas que el metodo democratico mal usado no logra resolver, lo cual pone en entredicho al propio estado como el unico detentador de la fuerza legitima; la tendencia resolver los conflictos con la fuerza conduce a la gradual suspension de algunas normas caracteristicas del estado de derecho; el deterioro del estado de derecho agrava la crisis de la democracia dando lugar a un autentico y real circulo vicioso. 2. Me detengo de forma particular en la crisis de la democracia tanto porque es el objeto principal del debate no solo en Italia, como tambien, al menos en el caso de nuestro pais, es la crisis principal que arrastra detras de si a las otras dos.

Continuo por tanto completo ese parrafo de un escrito anterior en el que habia presentado cuatro paradojas de la democracia derivadas: a) del contraste entre democracia, considerada tradicionalmente como el regimen adecuado para las pequenas comunidades, y las grandes organizaciones; b) del contraste entre la eficacia del control democratico y el aumento desproporcionado, precisamente como consecuencia del desarrollo democratico, del aparato burocratico del estado; c) del contraste entre la incompetencia del ciudadano situado frente a problemas cada vez mas complejos y la exigencia de soluciones tecnicas accesibles solo a los especialistas; d) del contraste, finalmente, entre el presupuesto etico de la democracia, la autonomia del individuo, y la sociedad de masas, caracterizada por el individuo heterodirigido. 4) Para definir con una expresion el nuevo tema se trata no tanto de la contradiccion en la que cae todo regimen democratico sino de sus efectos perversos: perversos en el sentido de que en el propio seno de las democracias se desarrollan situaciones que la contradicen y amenazan con derrocarla. Tomo en consideracion tres problemas: a) la ingobernabilidad; b) la privatizacion de lo publico; c) el poder invisible. Sobre el primer problema, el de la ingobernabilidad, pasare rapidamente, porque ya existe, aunque no en Italia, una amplia literatura al respecto. Naturalmente aqui no se trata de la ingobernabilidad a la italiana, o sea, en el sentido de las crecientes dificultades para formar coaliciones estables de gobierno, como lo han demostrado los tres fines prematuros que ya han tenido lugar y el cuarto que va a producirse,(5) de las legislaturas. Se trata de la ngobernabilidad entendida como consecuencia de la desproporcion entre demandas que provienen cada vez en mayor numero de la sociedad civil y la capacidad que tiene el sistema politico para responder a las mismas. Nos vemos obligados a constatar cada dia mas que la maquina estatal, incluso la mas perfecta, se ha hecho demasiado debil y demasiado lenta para satisfacer todas las demandas que los ciudadanos y los grupos le formulan. Este inconveniente esta estrechamente relacionado con la democracia, de la que puede considerarse un efecto perverso, porque el regimen democratico es precisamente aquel que mas que cualquier otro facilita, y en cierto modo requiere, la presentacion de demandas por parte de los ciudadanos y los grupos.

No se puede comparar la cantidad de demandas que podia formular al estado un campesino analfabeto del siglo pasado, que ni siquiera podia votar, cuando aun no existian los sindicatos y solo habia los partidos de elites, con las que puede formular un obrero sindicado y politicamente militante en la actualidad. Ese campesino emigraba o se moria de hambre. El obrero sindicado y militante de hoy lucha diariamente para mejorar sus propias condiciones de vida, y el gobierno, si quiere sobrevivir, no lo puede ignorar. Las instituciones que permiten la presentacion de las demandas son las instituciones tipicas del estado democratico, empezando por el sufragio universal, para pasar a traves de la libre formacion de los sindicatos y de los partidos, las varias libertades entre las que son fundamentales la libertad de publicacion, reunion y asociacion.

No debe maravillarnos que una de las mas clamorosas consecuencias de la emancipacion politica haya sido la potencializacion de los servicios publicos y, por tanto, del aparato estatal, hasta el limite de la , de cuya constatacion ha surgido en estos anos, y se ha extendido rapidamente, el debate sobre la ingobernabilidad. Planteado el problema de la ingobernabilidad como problema de diferencia entre demanda y respuesta, se comprende que las soluciones extremas posibles son sustancialmente dos: o la disminucion forzada de las demandas, que es la solucion autoritaria; o bien el reforzamiento y la mejora del estado de los servicios, que es la solucion social-democratica.

Y no es ninguna casualidad que alli donde la solucion social-democratica, en palabras pobres, el estado asistencial, marca el paso, hace su aparicion la solucion autoritaria. Respecto al problema de la ingobernabilidad, un regimen autoritario puede ser reinterpretado como el regimen que resuelve el problema no aumentando la capacidad del estado para proveer a las crecientes expectativas, sino comprimiendo la capacidad de los ciudadanos y de los grupos para proponer nuevas demandas mediante la supresion de todas aquellas instituciones, desde el sufragio universal a las libertades de publicacion o de asociacion, que caracterizan la ciudadania activa. De igual forma, un estado socialdemocratico puede ser reinterpretado omo el estado que intenta resolver el problema de las crecientes expectativas no bloqueando las demandas sino aceptando el desafio planteado por el desarrollo de la democracia a traves de la cada vez mas eficiente organizacion del estado llamado social o de servicios. Que este estado, llamado despreciativamente, y erroneamente, este en crisis, no quiere decir que para resolver el problema de la gobernabilidad no haya otra alternativa que la de la destruccion de la democracia o el retorno al estado minimo de la tradicion liberal, tal como auspician los neoliberales. Desde el punto de vista de la el problema de la ingobernabilidad presenta alguna interesante base de reflexion. Uno de los temas recurrentes de la historia politica ha sido siempre el del abuso del poder.

La distincion capital entre un buen gobierno y un mal gobierno se establece tomando como base el criterio del buen o mal uso del poder, donde por mal uso se entiende un poder ejercido mas alla de los limites fijados por las leyes, y, por lo tanto exorbitante. El problema de la ingobernabilidad plantea el problema contrario, no del exceso sino del defecto de poder, no del poder exorbitante sino del poder deficiente, inepto, incapaz, no tanto del mal uso del poder sino del no uso. Uno de los escasos autores que ha tratado con su habitual agudeza (tambien Hobbes merece el titulo de acutissimus que Spinoza le habia atribuido a Maquiavelo) ha sido el autor del Leviatan, para el cual es irrelevante el problema clasico del exceso de poder que permitia distinguir al buen soberano del mal soberano (? omo podria excederse en el ejercicio de su poder el soberano, cuyo poder, por definicion, es ilimitado? ), mientras que no es irrelevante el problema del soberano que no logra, bien por debilidad, o bien por otros motivos de incapacidad, ejercer el poder que el pueblo, al someterse, le ha atribuido. Es tan poco irrelevante que la razon principal por la que los subditos pueden considerarse libres de la obligada obediencia al soberano es, segun Hobbes, su ineptitud para el mando y, por con-siguiente, la incapacidad para cumplir con el deber fundamental que es el de protegerlos de los danos que cualquiera puede hacer al otro y de aquellos que puedan provenir de otros estados.

Hobbes se limita a hablar de proteccion porque en su concepcion el principal fin del estado es el orden interno y externo. Actualmente el ciudadano no le pide al estado solo la proteccion sino otras cosas. No obstante el problema no cambia. E, incluso, se ha agravado. El estado esta en crisis cuando no tiene el poder suficiente para cumplir con sus deberes. El problema de la ingobernabilidad es la version contemporanea del problema del estado que peca no por exceso sino por defecto de poder (se entiende del poder dedicado a la solucion de los problemas de interes colectivo, a la busqueda del ). Si se observa lo que ha ocurrido en Italia en el curso de estos treinta anos nos encontramos frente a un clamoroso ejemplo de iferencia creciente entre la demanda social y la respuesta politica. Piensese unicamente en todas las reformas propuestas, continuamente aplazadas o abandonadas, en las montanas de palabras que provocan hechos tan grandes como un raton, al retraso con que los organos decisorios del estado responden a las demandas que en una sociedad compleja y articulada tienen prisa por ser satisfechas, y al retraso aun mayor con el que los organos ejecutivos ponen en practica las decisiones adoptadas con muchas dificultades. Son cosas demasiado sabidas como para que sea necesario llamar la atencion del publico sobre ellas, pero que representan la prueba evidente de una democracia mal gobernada.

Por entiendo el proceso inverso al que se ha denominado y que ha sido hasta ahora considerado por los escritores politicos y los juristas como el proceso natural del desarrollo del estado moderno, que debe reconocerse en la gradual absorcion de la sociedad civil en el estado. Y lo que esta ocurriendo ante nuestros ojos puede ser interpretado como la derrota de la idea del estado como punto de convergencia y de solucion de los conflictos sociales, como sintesis, como un punto por encima de las partes, en resumen, de la concepcion sistematica del estado, tan querida por los politologos contemporaneos, como el sistema de los sistemas. Si se identifica en la ley la manifestacion mas alta de la voluntad colectiva, y la prueba crucial de la existencia de una esfera publica superior a la esfera privada, na serie de fenomenos a los que asistimos en la sociedad contemporanea pueden ser definidos como un desquite del contrato, o sea, de la tipica manifestacion juridica de la esfera privada. Mas que como una manifestacion de la voluntad colectiva el estado contemporaneo se presenta, para utilizar la feliz expresion de Carlo Cattaneo, que no se ha dejado encantar por las definiciones metafisicas de este ente supremo que se yergue imperioso sobre la voluntad de cada uno, como una entre diversos intereses. El instrumento tipico de esta inmensa transaccion es bastante mas el acuerdo informal entre las distintas partes que componen la sociedad civil que no la institucion formal, y minuciosamente regulada por la constitucion, de la ley.

A fin de cuentas, la funcion principal del estado, pero seria mejor decir del gobierno, que es el organo central de direccion y solucion de los asuntos publicos, es la de mediador y como maximo de garante de los acuerdos que se establecen entre las grandes organizaciones (sindicatos, empresas, partidos) en conflicto entre si, cuando no es el mismo una parte en causa, una contraparte. Las grandes organizaciones actuan como entes casi soberanos, como grandes potentados, que tienen entre si unas relaciones destinadas a concluir en acuerdos mucho mas parecidos a los tratados internacionales, sometidos a la clausula rebus sic stantibus, que no a una ley, que debe ser obedecida sin condiciones (la obligacion de obedecer a las leyes es la obligacion primaria de todos los ciudadanos, como esta prevista, por otra parte, en el articulo 54 de la Constitucion italiana).

La mejor demostracion de la existencia de estos potentados semisoberanos es la tesis de los grandes sindicatos relativa a la autoregulacion del derecho de huelga. No es necesario estar muy versado en derecho publico para saber que la autorreglamentacion es la prerrogativa del ente que se considera soberano, entendida la soberania precisamente como el poder de autodeterminarse o autolimitarse, de determinar sin ser a su vez deter-minados, de limitar sin ser a su vez limitados. Una de las manifestaciones mas macros-copicas de la privatizacion de lo publico es la relacion de clientela, relacion tipicamente privada, que ocupa en muchos casos el lugar de la relacion publica entre representante y representado.

La relacion politica es una relacion entre el que da proteccion para recibir consenso (y a traves del consenso su propia legitimacion) y quien ofrece su propio consenso a cambio de proteccion (a veces tambien de otros bienes o recursos de que dispone el poder publico). Esta relacion se puede denominar publica cuando no tiene lugar entre Pedro, hombre publico, y Pablo, ciudadano privado, sino entre la categoria de los representantes en su conjunto y este o aquel grupo de ciudadanos que han presentado a los representantes unas demandas a traves de esos canales constitucionales legitimados para transmitir la demanda que son los partidos, en suma, cuando no se rata de una relacion directa, de persona a persona, sino de una relacion, impersonal o indirecta, entre el organo encargado de dar respuestas a las demandas de los ciudadanos y este o aquel grupo politico organizado para la transmision de la demanda. Como es sabido (pero normalmente los instigadores de la democracia directa lo olvidan), la razon de la prohibicion del mando imperativo esta precisamente en la exigencia de transformar la relacion politica privada, entendida como relacion de intercambio entre personas, caracteristica de la sociedad feudal, en una relacion publica caracteristica del estado legal y nacional de acuerdo con la interpretacion weberiana.

Esta misma relacion politica se transforma en una relacion privada cuando sucede, como sucede en la relacion patrono-cliente, actualmente estudiada tanto en las sociedades antiguas como tambien considerada una degeneracion del estado representativo en las sociedades contemporaneas, que el que dispone de recursos publicos, tanto si es un diputado, un administrador local o un funcionario estatal, los utiliza como recursos privados a favor de tal o cual ciudadano, el cual, a su vez, ofrece su propio voto o su propia preferencia a cambio de cualquier favor, o bien de cualquier ventaja economica o de cualquier otro beneficio, que el hombre politico o el administrador o el funcionario sustraen al uso publico. (6)

Sobre el tercer y ultimo tema del poder invisible me limitare a hacer algunas observaciones. (7) El punto de partida me lo ha proporcionado un parrafo de Kant, contenido en el apendice del Tratado para una paz perpetua titulado Del acuerdo de la politica con la moral segun el concepto trascendental del derecho publico. Kant considera la como condicion necesaria de la justicia de una accion, poniendo como formula trascendental del derecho publico el siguiente principio: Que una maxima no sea susceptible de hacerse publica quiere decir que, si alguna vez fuera hecha publica, suscitaria tal reaccion que seria dificil, sino incluso imposible, llevarla a efecto.

Kant aplica el principio, en el derecho interno, al presunto derecho de resistencia o de insurreccion al soberano, argumentando que ; y, en el derecho internacional, al derecho del soberano de infringir los pactos establecidos con otros soberanos, argumentando que si en el propio acto de establecer un pacto con otro estado el estado contratante declarase publicamente que no se siente vinculado con el pacto establecido, , con la consecuencia de que . (9) Me parece indudable que la publicidad es uno de los caracteres relevantes del estado democratico, que es precisamente el estado en el cual deberian disponerse todos los medios para hacer, efectivamente, que las acciones de quien detenta el poder sean controladas por el publico, que sean, en una palabra, . El estado democratico es el estado donde la opinion publica deberia tener un peso decisivo para la formacion y el control de las decisiones politicas, donde esta establecido or principio que las sesiones del parlamento son publicas, que todo lo que se dice durante los debates en asamblea es publicado integramente de forma que todos puedan tener noticia de ello, y no solo los que estan presentes en la sesion, y los periodicos son libres de manifestarse a favor o en contra de las acciones del gobierno. En una palabra, una de las muchas posibilidades de interpretacion del estado democratico es la que lo representa como una casa de cristal en la que ya no hay amnesia y ni siquiera son posibles los arcana imperii caracteristicos del estado autocratico, de ese estado en el que es valida la maxima . El politico democratico es uno que habla en publico y al publico y, por tanto, debe ser visible en cada instante (con una visibilidad que, con la difusion de los medios de comunicacion de la imagen a distancia, ya no es ni siquiera una metafora).

Por el contrario, el autocrata debe verlo todo sin ser visto. Su poder esta hecho a imagen y semejanza del de Dios que es omnividente invisible, y es tanto mas potente cuanto que todos son vistos por el y el no es visto por nadie (recuerdo que cuando estaba de moda una frase en broma sobre la propaganda electoral del partido democristiano: , replique que en un estado ateo, que ha hecho de la inexistencia de Dios un dogma de gobierno, y esta basado totalmente en una politica capilar-mente persuasiva, segun la imagen de Orwell, era valida la frase opuesta: ). Entendamonos, cuando hablo del autocrata invisible no me refiero a su aspecto externo.

El poder cuanto mas autocratico es mas debe aparecer en el exterior con los signos inconfundibles de su potencia: la puesta en escena en medio de la ciudad, la corona y el cetro, la magnificencia de los ropajes, el cortejo de los nobles, la difusion de los simbolos en su sentido propio de . Pero debe hacerse notar de inmediato que esta visibilidad puramente exterior no se corresponde con una igual visibilidad de la sede, el en el que se toman las decisiones politicas. A la visibilidad del actor o de los actores, necesaria para infundir el sentimiento de respeto o de temor reverencial para quien es el dueno de la vida y de la muerte de sus propios subditos, se contrapone la invisibilidad de las acciones necesarias para garantizar, junto con la incontrolabilidad, la mas absoluta discrecionalidad.

Considero relevante el problema del poder invisible porque uno de los aspectos preocupantes de nuestra democracia es que la publicidad, la transparencia, la visibilidad del poder no han resistido , en estos anos, la prueba. Me sorprende muchisimo ver lo poco que se ha reflexionado por parte de los escritores politicos sobre la importancia que ha asumido en nuestra vida cotidiana el poder oculto, tanto por parte del estado como por parte del Antiestado. Servicios secretos por una parte y grupos terroristas por otra han sido siempre dos rostros del mismo fenomeno, o sea del poder que se oculta para ser mas invulnerable. No es necesario subrayar cuan grande ha sido la influencia en la vida politica de nuestro pais de la accion politica invisible, de la matanza de la plaza Fontana al terrorismo de nuestros dias.

Pero lo que si tengo prisas por subrayar es que el tema del poder oculto, olim de los arcana imperii, o lo que es lo mismo, de los arcana seditionis, ha sido completamente eliminado de los tratados de ciencia politica y de derecho publico como si ya no tuviera ningun interes, como si, con la aparicion de los estados constitucionales modernos y con la formacion de la opinion publica, el fenomeno hubiera desaparecido por completo. Piensese, por contraste, en el espacio que ocupa el tema de las conjuras en la obra de Maquiavelo, que le dedica uno de los capitulos mas densos de sus Discursos. Sera positivo que, de ahora en adelante, se le dedique un espacio igual de amplio en nuestros proximos estudios.

Al tema de la visibilidad e invisibi-lidad del poder se suman otros dos temas: el de la ideologia como ocultacion y el de la creciente capacidad para conocer los comportamientos de los ciudadanos, y por tanto de , a traves de la organizacion publica de centros de informacion cada vez mas perfeccionados y siempre mas eficaces mediante la utilizacion de medios electronicos. Una de las funciones de la ideologia es la de ocultar la verdad con objeto de dominio: el interes de una clase hecho pasar por el interes colectivo, la libertad de unos pocos hecho pasar por la libertad sin limitaciones, la igualdad puramente formal hecha pasar por la igualdad sustancial o de oportunidad, etc.

Por tanto el poder tiende no solo a esconder, a no hacer saber quien es y donde esta, sino incluso a esconder sus autenticas intenciones en el momento en que sus decisiones se hacen publicas, a hacer aparecer lo que no es (o de la simulacion). Quien este un poco familiarizado con la literatura de la razon de estado sabe cuan grande es el lugar que ocupa el tema de la simulacion y de la disimulacion: este tambien es un buen motivo para volver a utilizar los clasicos del pensamiento politico. El unico antidoto ante esta tendencia de quien detenta el poder es la critica publica, la cual debe proponerse la tarea del , o, con una palabra de la que se ha abusado mucho pero aqui totalmente adecuada, de la .

Es inutil anadir que solo en un estado democratico, en el que una de las reglas fundamentales del juego es la licitud de la disension, esta tarea de la libre critica puede encontrar las condiciones indispensables para su propio desarrollo. Acerca de la real potenciacion de los medios que tiene el poder para ver lo que sucede en la sociedad sobre la que se expande, debemos decir que no es posible comparar su intensidad y su extension, caracteristica de un estado moderno que tenga el monopolio de los medios de informacion o, por lo menos, de un cierto tipo de medios de informacion, con la de un estado, aunque sea mas absoluto y despotico, de la antiguedad. Quien lea actualmente las narraciones historicas cada vez as frecuentes y numerosas de las rebeliones campesinas que estallaban de improviso y no por temporadas durante el dominio de las monarquias absolutas, se da cuenta de lo poco que lograba el monarca con su aparato de funcionarios, que las rebeliones se desencadenaban sin que el poder pudiera prevenirlas, si bien despues no se mostrara muy sutil en el momento de reprimirlas. Se trata tambien, en este caso, de un fenomeno que va en sentido inverso a la ampliacion y reforzamiento de la democracia. A medida que aumenta la capacidad del estado para controlar a los ciudadanos deberia aumentar la capacidad de los ciudadanos para controlar al estado. Pero este crecimiento paralelo esta muy lejos de verificarse.

Entre las diversas formas de abuso del poder esta, actualmente, la posibilidad por parte del estado de abusar del poder de informacion, distinto al abuso del poder clasico que era individualizado esencialmente en el abuso de la fuerza. Se trata de un abuso de poder tan distinto y nuevo que deberian imaginarse y poner en practica nuevas reglas sobre los limites del poder del estado. Y estamos aun muy lejos de haberlo hecho. Pero baste por ahora haber aludido al problema que mereceria en un futuro mayor consideracion. Ingobernabilidad, privatizacion de lo publico y poder invisible, son tres aspectos de la crisis de la democracia, que se deja sentir un poco por todas partes pero que es particularmente grave en Italia. Ademas, en nuestro pais la crisis de la democracia se ve gravada tambien por la crisis del estado de derecho, como lo demuestran diariamente los escandalos derivados del hecho de que, por debajo del gobierno constitucional, trabaja activamente otro gobierno (llamado acertadamente ) , y de la crisis del estado tout court, como lo demuestra el desencadenamiento de la fuerza privada, que la fuerza publica no logra dominar. Me he detenido particularmente en la situacion de peligro hacia la que va el sistema democratico porque considero que el resaneamiento y la solucion de esta crisis es la condicion necesaria para la solucion de las otras dos. Notas 1. N. Maquiavelo, Discursos, III, 43. 2. T. Hobbes, Leviathan, ed. M. Oakeshott, Oxford, Blackwell, p. 82. 3. Me refiero al libro de C. B.

Macpherson, The Political Theory of Possessive Individualism, Oxford, Clarendon Press, 1962. 4. N. Bobbio, Quale socialismo? , Turin, 1976, pp. 45-52. 5. Tan inminente -cuando escribia estas paginas (enero 1981)-, como que se verifico puntualmente, solo que dos anos despues. 6. Sobre este tema me he detenido mas extensamente en dos articulos sucesivos: Liberalismo vecchio e nuovo, en Mondoperaio, N? 11, 1981, pp. 86-94; y Perche torna di moda il contrattualismo, en Mondoperaio, N? 11, 1982, pp. 84-92. 7. Para un desarrollo mas amplio me limito a mi articulo La democrazia e il potere invisible, en Rivista italiana de scienza politica, X, 1980, pp. 189- 203. 8. Kant, Escritos politicos. 9. Tasso. El rey Turismundo, vv. 408-9.