Humanismo

ISLAS , 43(128):87-122; abril-junio, 2001 Pablo Manuel Guadarrama Gonzalez a reivindicacion del humanismo en general presupone incluir necesariamente la forma particular que este ha adoptado en el desarrollo de la filosofia en America Latina, y como se ha revelado de manera singular en cada pensador autentico de esta region. Esto contribuye a superar el escollo del enfoque eurocentrista que ha subestimado los valores del pensamiento filosofico latinoamericano.

Con este fin se requiere reconocer no solo la trayectoria ascendente en sentido general de la filosofia en su historia, sino tambien las formas especificas en que la filosofia y el humanismo se han expresado en estas tierras como parte integral del pensamiento universal. El sentido progresivo de dicha trayectoria no significa que este exenta de virajes, zigzagueos, y que en un momento historico determinado en el que predomina un pensamiento avanzado y progresista aparezcan filosofos que se caracterizan por todo lo contrario.

Sin embargo, en el pensamiento filosofico latinoamericano prevalece una clara tendencia a la confianza en las potencialidades cognoscitivas y desalienadoras del hombre, de evasion del escepticismo y el agnosticismo y de cultivo de las ideas y la praxis humanista. El punto de partida de los pensadores latinoamericanos no ha sido siempre el mismo,

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las tareas historicas que han tenido ante si no han sido identicas, las ideas que han combatido han sido diferentes, por tanto en la estructuracion del conjunto de sus ideas debe establecerse una primacia en correspondencia con la que este realmente le otorgo, omando en consideracion ante todo la propia logica interna de su pensamiento. Esto sig[87] L Humanismo y autenticidad en el pensamiento filosofico latinoamericano nifica no tratar de que por requerimientos de caracter didactico o de exposicion se pueda deformar su pensamiento. Se ha de partir de la existencia de una logica interna en el pensamiento de cada filosofo latinoamericano y el analisis especifico de este indica que debe exponerse de modo tal que no prevalezca un enfoque preconcebido sobre la estructura y ordenamiento de sus ideas, pues esto afecta la objetividad y el caracter cientifico del analisis.

A la vez debe evitarse el riesgo de que por dejarse arrastrar por esa logica interna del filosofo, por las categorias en el sentido que el las utiliza, o por los calificativos que emplea para designar su filiacion filosofica o la de otros, se produzcan confusiones que impidan la determinacion cientifica del contenido de su filosofia. Establecer inferencias logicas preconcebidas de caracterizacion sobre la forma en que se presenta el materialismo o el idealismo en la filosofia latinoamericana ? oncepto este que debe emplearse en el mismo sentido relativo que se emplea el de filosofia francesa o alemana, pues esta no debe circunscribir sus parametros a gentilicios o patronimicos? , puede conducir a errores de esquematismo ya alertados por Engels. 1 La determinacion de las formas especificas en que se ha revelado en el pensamiento latinoamericano, entre otros asuntos, el problema fundamental de la filosofia, la correlacion ontologico-gnoseologica en el proceso del conocimiento, las anifestaciones del sensualismo, el racionalismo, el enfoque dialectico, la determinacion de las leyes sociales, etcetera, constituye una tarea del investigador en este terreno. Si no se atiende a la busqueda de tales regularidades del saber filosofico, se puede correr el riesgo de diluir cada momento o cada representante de nuestra cultura filosofica en una heterogeneidad exquisita que impida la comprension cientifica de la historia de la filosofia en esta parte del mundo. «En lo que respecta a su tentativa de tratar las cosas de manera materialista, tengo que decirle ante todo, que el metodo materialista se convierte en su contrario cuando no se le trata como hilo conductor en el estudio historico, sino como un patron terminado, conforme al que los hechos historicos se ordenan». («Carta de F. Engels a P. Enst», en K. MARX und F. ENGELS: Uber Geschichte der Philosophie, p. 87, Verlag Reclam, Leipzig, 1983. [88]

La busqueda de «superespecificidades» puede obstaculizar la delimitacion de las tendencias generales del desarrollo de la filosofia en su manifestacion concreta de nuestro contexto y traer por resultado que la excesiva contemplacion de los arboles impida ver el bosque. Esto no significa en modo alguno renunciar a la busqueda de la especificidad del pensamiento filosofico latinoamericano, sino descubrirla como forma de expresion singular en las generalidades propias del devenir filosofico universal.

El principio de historicidad en la investigacion historicofilosofica presupone tomar en consideracion la epoca historica en que aparecen determinadas ideas como reflejo de esas condiciones, pero no como simple imagen pasiva de estas. La relativa independencia de las formas ideologicas respecto a las condiciones materiales de existencia permite comprender por que en America Latina, no obstante el marcado retraso socioeconomico respecto a Europa y Norteamerica, pudieron aparecer pensadores y corrientes de ideas que expresaban de modo sui generis el nivel del pensamiento filosofico universal de su epoca, en sus respectivos paises.

El hecho de que la mayoria de los filosofos latinoamericanos estuviese al tanto de los avances de la filosofia en Francia, Alemania, Inglaterra, etcetera, no debe interpretarse, como ocurre en ocasiones, como un intento de copiar las ideas de los pensadores de esos paises y transportarlas mecanicamente a estas latitudes, sino que debe valorarse como los esfuerzos que realizaron por situarse al nivel del desarrollo mas alto del pensamiento filosofico universal de sus respectivas epocas, a fin de contribuir de manera mas efectiva al enriquecimiento de la vida espiritual de nuestros pueblos y mediante sus originales interpretaciones formar parte tambien de ese pensamiento universal.

Una de las tareas de la investigacion de la cultura filosofica latinoamericana consiste en despejar los «eslabones intermedios» que existen entre las formas ideologicas mas elevadas como la filosofia y la religion y las condiciones materiales de existencia de cada epoca. Ello obliga a un conocimiento mayor del desarrollo socioeconomico y politico de estos pueblos, de sus luchas por la liberacion nacional, por su soberania y su emancipacion social, tomando muy en consideracion las particularida[89] des de la lucha de clases en cada pais o region. Solamente un analisis multilateral posibilita evitar cualquier tipo de reduccionismo o sociologismo. La filosofia en America Latina no solo ha desempenado el papel de comprension teorica de su respectiva epoca, sino de instrumento de toma de conciencia para la actuacion practica.

Solo de esa forma es posible entender por que la mayoria de los pensadores latinoamericanos mas prestigiosos en lugar de construir especulativos sistemas filosoficos, han puesto su pluma al servicio de las necesidades sociopoliticas de sus respectivos momentos historicos, y en tal sentido han adoptado una postura mas autentica. A pesar de la marcada intencion en algunos circulos intelectuales por desideologizar la filosofia latinoamericana y convertirla en esteril actividad academica, aislada de las inquietudes sociales, nunca ha podido llegar a predominar plenamente esta aspiracion. Si la filosofia latinoamericana ha inclinado mas la balanza hacia el lado de la ideologia en detrimento del aspecto cientifico, ha sido porque ciertas condiciones historicas particulares han favorecido tal inclinacion; no es por una simple cuestion vocacional o temperamental, como en ocasiones se piensa.

Las circunstancias latinoamericanas de dependencia economica, politica y social, desde la Conquista hasta nuestros dias, han inducido a plantear junto a los profundos enigmas de la relacion entre el ser y el pensar, el acucioso dilema del ser del hombre latinoamericano y el regimen social que necesita. La historia de la filosofia muestra como las grandes preocupaciones sociopoliticas han abundado mas en los periodos y en los lugares en que mas transformaciones sociales se han requerido. No se observa la misma carga ideologica en los presocraticos que en la convulsa epoca de Platon y Aristoteles, como tampoco se encuentra en Descartes comparado con los pensadores del revolucionario siglo de la ilustracion francesa. Por tanto, no debe extranar que en una America Latina, siempre necesitada de revoluciones que la emancipen plenamente, la filosofia posea tal caracter.

No todas las epocas historicas ni las distintas regiones en que se ha desarrollado el saber filosofico han sido propicias para que aflore el problema de su objeto y funcion. Los momentos de [90] mayores convulsiones sociales propician el incremento de las preocupaciones por ambos problemas, por eso en la ilustracion estuvo mas presente que en la escolastica. En el pensamiento latinoamericano de los dos ultimos siglos ha tenido mayor atencion, no solo por las transformaciones sociales que se han operado y las consecuentes demandas ideologicas, sino tambien por las aceleraciones en la ciencia y la tecnica con sus implicaciones sobre la vida espiritual.

El problema de la busqueda de originalidad2 y autenticidad ha sido tambien una preocupacion creciente de las mas significativas personalidades de la produccion filosofica latinoamericana de los ultimos tiempos, como revela Francisco Miro Quesada: «Tanto Zea como yo queriamos hacer filosofia autentica. La manera de hacerla era, para cada uno de nosotros, diferente. Pero la meta era la misma: hacer filosofia autentica, es decir, hacer una filosofia que no fuera una copia mal repetida de filosofias importadas, sino que fuera expresion de un pensamiento filosofico vivo, que emergiera desde nuestra propia circunstancia latinoamericana utilizando todos los medios intelectuales disponibles». En la historia universal una filosofia ha sido original y autentica no cuando ha planteado simplemente ideas nuevas, sino cuando estas se han correspondido con las exigencias historicas de su momento en los diferentes planos, esto es, en el orden sociopolitico, economico, ideologico y cientifico. Asi la filosofia de la naciente modernidad durante la epoca de ascenso del capitalismo se caracterizo por su riqueza, plenitud. Contenidos mas humanistas y mayores grados de autenticidad. Mientras que en la epoca contemporanea, aun cuando mantiene elementos de originalidad dada la multiplicidad de escuelas y los problemas que plantea, ha perdido en muchas ocasiones elementos de su caracter autentico en la misma medida en que sus posiciones ideologicas no se corresponden con la trayectoria del progreso social, por compaginar con el triunfalismo neoliberal y las nefastas consecuencias que traen para la P.

GUADARRAMA: Valoraciones sobre el pensamiento filosofico cubano y latinoamericano, p. 137, Editora Politica, La Habana, 1985. 3 F. MIRO QUESADA: Despertar y proyecto del filosofar latinoamericano, p. 9, Fondo de Cultura Economica, Mexico, 1974. 2 [91] mayoria de los pueblos. La correspondencia con los avances de las ciencias y la tecnica constituye tambien un elemento de extraordinaria importancia para determinar los grados de autencidad de una filosofia, pero por si solo no constituye el elemento determinante de tal condicion. No debe resultar extrana la apropiacion creadora por parte de pensadores de «nuestra America» de corrientes filosoficas que en el contexto europeo podian resultar incluso reaccionarias ? omo el positivismo? , pero que en las circunstancias latinoamericanas sufrieron extraordinarias transformaciones, por lo que fueron desarrollados y aprovechados sus «nucleos racionales». Por mucho que nutra el hombre su intelecto con las doctrinas de otros pensadores, necesariamente estas ideas atravesaran el prisma de su concepcion individual y de la conciencia colectiva emanada del medio que las conforma y sustantivada por diversos elementos exogenos y endogenos, de ahi que al concordar su praxis progresiva con los principios que sostiene su concepcion del mundo debe ser tomada su filosofia como valida y, por tanto, ser considerada autentica.

Las filosofias de la fuerza se veran siempre refutadas por la fuerza de la filosofia, que hace del hombre un ser racional y, por ende, defensor siempre de los principios genuinamente humanos. Aquel que busque la razon de ser del pensamiento latinoamericano en la irracionalidad, por original que esta sea, se dirige a un callejon sin salida, porque el irracionalismo por esencia constituye la negacion de la propia filosofia. La comprension dialectica del desarrollo de la filosofia presupone asumir una actitud critico-objetiva ante todo lo existente y esto no puede excluir, de ninguna manera, aquellas ideas que ya no se corresponden con el devenir historico de la sociedad.

A la vez debe enriquecerse la fundamentacion de aquellas ideas que quedan avaladas por la historia o que aun cuando no se haya demostrado de forma empirica su validez universal, ellas constituyen una forma especifica de «hecho espiritual» historicamente significativo. La desenfrenada proliferacion de la produccion filosofica mundial no implica necesariamente que vaya aparejada de un enriquecimiento proporcional de la misma y, por tanto, de la herencia filosofica universal. [92] En ninguna epoca historica todo lo elaborado por el pensamiento humano y por la cultura en general de un pueblo especifico, puede ser considerado como digno de ser incluido en la herencia cultural, y formar parte sin selectividad alguna de la cultura universal. Solo aquello que axiologicamente deba ser apreciado como un valor y no un antivalor debe formar parte de dicha herencia.

Una de las tareas mas importantes de la investigacion historico-filosofica consiste en determinar los verdaderos aportes y el mayor o menor grado de autenticidad de las ideas en su correspondencia con las exigencias cosmovisivas, epistemologicas, eticas, sociopoliticas, etcetera, de una epoca determinada. En ese sentido aparece la cuestion referida a si las ideas que presentan un signo negativo, las que son reprochables en un filosofo o en una parte de su obra, por su caracter misantropico, nihilista, pesimista, oscurantista, etcetera, deben ser incluidas dentro de la herencia cultural o filosofica. Sin duda alguna estas ideas ejercen una influencia posterior, son hasta retomadas por otros pensadores, y pueden incluso derivar n concepciones mucho mas reaccionarias como acontecio con Nietzsche. Desde el punto de vista genetico tales ideas, por supuesto, forman parte de la herencia filosofica, pues devienen, fluyen, dejan su huella y pueden proliferar si encuentran las condiciones favorables para ello. Pero no estan encaminadas a marcar el rumbo fundamental del devenir de la herencia filosofica. En su lugar debe ser la tradicion humanista, el optimismo gnoseologico y etico, las manifestaciones de confianza en el progreso social, entre otras ideas de signo positivo, las que merecen dignamente ser consideradas como las mas sustanciales y, por tanto, representativas del grado de autenticidad de la herencia filosofica de un pais.

Aquellas ideas que no quedan en lo que pudiera llamarse la vanguardia del legado filosofico no deben ser ocultadas o tergiversadas, sino presentadas con el necesario analisis critico esclarecedor que posibilite a las nuevas generaciones saber tomar una actitud correcta ante ellas. Pues de lo contrario siempre se corre el riesgo de que por el hecho de ser ocultadas, o incluso perseguidas, llamen mas la atencion de lo que normalmente deberian hacerlo y produzcan a la larga un efecto mucho mas [93] negativo, que si se hubieran dado a conocer oportuna y enjuiciadamente. Tampoco se puede olvidar que la historia del pensamiento filosofico universal ha sido, y no tiene por que dejar de serlo, producto tambien del enfrentamiento de posiciones multiples: idealistas vs. materialistas, realistas vs. nominalistas, empiristas vs. racionalistas, pesimistas vs. optimistas, etcetera. Este hecho debe enerse presente a la hora de determinar las nuevas modalidades que surgen (ejemplos: modernos vs. posmodernos) y en que forma deben ser recepcionadas. Cada pueblo en cada momento historico debe conocer y cultivar aquellas ideas que constituyen una legitima y enorgullecedora representacion de la herencia filosofica particular, pero sin ningun tipo de regionalismo que hiperbolice sus meritos, del mismo modo que a la vez no puede permitir que sean subvalorados. La investigacion historico-filosofica que pretenda apoyarse en una concepcion dialectico-materialista del mundo tiene el deber de asumir con todo el rigor cientifico necesario la delimitacion de los aportes de cada pueblo al tesoro del pensamiento filosofico y la cultura universal.

Esto implica hurgar en el pasado y descubrir, a veces en el olvido, a pensadores que a pesar de no haber dejado voluminosas obras filosoficas han formulado ideas, incluso en ocasiones en forma aforistica, o en el contexto de una obra literaria, pero que por el valor y significado trascienden su epoca y pueden ser esgrimidas por las nuevas generaciones, aunque aquellas hayan sido planteadas en un contexto historico diferente. El problema de la autenticidad de las culturas4 y su participacion en la universalidad no es un tema reciente. La lucha contra el colonialismo y por la liberacion nacional de los pueblos de Asia, Africa y America Latina desde el siglo pasado se vio acompanada por un proceso de busqueda de cierta identidad cultural de estos pueblos. 4 Vease P. GUADARRAMA y N. PERELIGUIN: Lo universal y lo especifico en la cultura, Universidad INCCA de

Colombia, Bogota, 1988; Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1990; segunda edicion ampliada, Universidad INCCA de Colombia, Bogota, 1998. [94] La mayor parte de los ideologos de los procesos politicos emancipatorios que se han llevado a cabo en dichos pueblos han sido a la vez fermentadores del concepto de cultura nacional o incluso regional. Asi aparecieron las exaltaciones diferenciadoras de la cultura latinoamericana, de la arabe, la panafricana, etcetera. No es menos cierto que en ocasiones han aflorado posturas, incluso chauvinistas, en algunas de estas concepciones. Pero, en parte, han estado justificadas por la necesidad de enfrentarse a una penetracion ideologica y cultural que ha asfixiado a los paises subyugados.

El planteamiento del problema de la diversidad cultural aparece en la epoca colonial en los momentos en que las metropolis no solo incluyen a las colonias o neocolonias en el sistema de sus economias y politicas, sino tambien en su ambito cultural, y se trata de imponer un modelo, bien europeo o bien norteamericano, al desarrollo cultural, que no obstante ser aceptado por las elites complices en los paises dominados, encuentra cada vez mayor resistencia en las masas populares y en los intelectuales y lideres politicos nacionales que se oponen a ser asimilados. El proceso de consolidacion de la conciencia nacional y a la par la defensa de la cultura nacional o regional, por supuesto, no ha sido similar en las distintas regiones. En el caso latinoamericano ha resultado extraordinariamente complejo a causa de su vinculo organico con la cultura occidental por su mestizaje, a diferencia de Asia o Africa.

Aun asi la diferenciacion cultural ha resultado siempre una exigencia historica que en Latinoamerica, desde la preparacion de las guerras de independencia hasta nuestros dias, ha estimulado la reflexion de filosofos, politicos, etcetera. La conocida expresion de que toda idea es critica, presenta plena validez en el analisis del proceso de formacion de la autoconciencia del latinoamericano. El conocimiento de «si mismo» se plasma ante todo en el estudio critico de su historia. Para la concientizacion de su autenticidad era imprescindible emanciparse de los modelos tradicionales de la historia, que amoldan la de los pueblos dominados a la de los dominadores. Al analizar la cultura como medida de la dominacion del hombre de sus condiciones de existencia historico-concretas, se [95] uperan algunas de las barreras metodologicas que han impedido la comprension de la misma, en el sentido del grado de libertad alcanzado o alcanzable por los individuos en cualquier sociedad, siempre que se este consciente de la imposibilidad de una explicacion verdaderamente cientifica del problema cuando se pasa por alto el papel que ha desempenado hasta el presente la lucha de clases. Ese grado de dominio del hombre sobre su ser, que posibilita la cultura, se expresa a su vez como control sobre su conciencia. Tal dominacion se ejecuta siempre de forma especifica y en una situacion espacio-temporal dada. En tanto no se conozcan estas circunstancias y no sean valoradas por otros hombres, tal anonimato no le permite participar de forma adecuada de la universalidad. A artir del momento en que se produce la comunicacion entre hombres con diferentes formas especificas de cultura, esta comienza a dar pasos cada vez mas firmes hacia la universalidad. La historia se encarga despues de ir depurando aquellos elementos que no son dignos de ser asimilados y «eternizados». Solo aquello que trasciende a los tiempos y los espacios es lo que posteriormente es reconocido como clasico en la cultura, independientemente de la region o la epoca de donde provenga. La creciente estandarizacion que produce la vida moderna con los adelantos de la revolucion cientifico-tecnica no significa que todas sus producciones deban ser consideradas como manifestaciones autenticas de cultura.

Autentico debe ser considerado todo aquel producto cultural, material o espiritual que se corresponda con las principales exigencias del hombre para mejorar su dominio sobre sus condiciones de existencia, en cualquier epoca historica y en cualquier parte, aun cuando ello presuponga la imitacion de lo creado por otros hombres. De todas formas, la naturaleza misma de la realidad y el curso multifacetico e irreversible de la historia le impone su sello definitivo. Ir a la busqueda de la cultura autentica de America Latina no significa proveerse de un esquema preelaborado de lo que debe ser considerado autentico, y luego tratar de acomodar lo especifico del mundo cultural latinoamericano como en lecho de Procusto a tal concepto ahistorico. El problema no consiste en descubrir primero que es lo que debe ser considerado autentico, para despues ir verificando empiricamente si cada mani[96] festacion de la cultura de esta region puede ser validada con tal requerimiento.

La cultura autentica es siempre especifica y por tanto historica, y debe ser medida con las escalas que emergen de todos los demas contextos culturales, pero, en primer lugar, con las surgidas del mundo propio. Mucho se cuestiona la real identidad del mundo latinoamericano esgrimiendose como argumento las marcadas diferencias que existen entre sus pueblos, e incluso entre los mismos habitantes de distintas regiones de un mismo pais. Tales diferencias reales no podran jamas pasar por alto los aspectos esenciales que unifican a los latinoamericanos en la actualidad, independientemente de sus distintos origenes, etnias, lenguas, religiones, etcetera. La identidad y autenticidad latinoamericanas son historicas y concretas, no han sido dadas de una vez y por todas.

No solamente existen, sino que hay que cultivarlas, definirlas, proclamarlas a todas voces para su necesaria concientizacion. Este elemento de identificacion no podra, aunque lo pretenda, borrar las diferencias que nos hacen ser, pensar y comportarnos de manera propia y original en diferentes contextos, pero sera el reconocimiento de las diferencias en la unidad, en lugar de unidad para diferenciarnos, como pretenden las fuerzas atomizadoras que aspiran a debilitar la cultura latinoamericana. El reconocimiento de la identidad no puede ser un logro en si mismo, sino un paso necesario hacia la exigida autenticidad cultural, que en definitiva ha impulsado a tantas generaciones de latinoamericanos.

Los pueblos latinoamericanos han dado pasos decisivos desde el siglo pasado para redimirse y hacer autentica su cultura y en ese trayecto permanente han descubierto los elementos componentes de su conflictiva identidad. Se debe hacer todo lo posible para revelarla permanentemente en cada lugar en que el hombre latinoamericano requiera ser dignificado para sentirse autentico mas que identico. La historia recoge en su haber varias formas de humanismo desde la antiguedad, aun cuando usualmente este termino se trate de circunscribir al pensamiento que se produce a partir del Renacimiento o de la decadencia de la Edad Media. Generalmente se reconocen los origenes del humanismo en la cultura [97] recolatina, pero se ignoran sus manifestaciones en el pensamiento oriental y la subordinacion que se opero en el durante el medioevo respecto a la teologia. Esto ha motivado que se otorge mayor reconocimiento de su trascendencia a partir de la constitucion de los pilares del mundo moderno. 5 Cuando el hombre comenzo a tomar conciencia de su especial circunstancialidad en el mundo, dio inicio a sus reflexiones sobre ella y a su proyeccion como ser cualitativamente diferente de los de su entorno ? como ser laboral, moral, politico, estetico, etcetera? sin embargo, no todo el producto de esas precoces consideraciones ontologicas paso a formar parte del acervo humanista del pensamiento universal.

Para alcanzar tal condicion tuvieron antes que trascender por el reconocimiento de su autenticidad en varios planos, especialmente en el etico y axiologico en su sentido mas amplio, en tanto el hombre mismo fuese considerado valor y fin supremo de todo criterio y actividad humanos. Solo a partir de ese momento se le plantearian entonces inquietudes respecto a los factores que podrian alejarlo de su ser, al enjuiciarlo desde una perspectiva subhumanizada o naturalizada, alienada, que lo distanciaba de su justa autovaloracion como ser eminentemente moral. Indudablemente este paso implicaba situarse en los umbrales indispensables de la filosofia. En tanto la lampara de Diogenes no comenzara a iluminar algunos reconditos rincones ? hasta entonces inexplorados por la mente humana? o estarian en condiciones las nacientes preocupaciones antropologicas de asumir posiciones mas definitorias en favor o en contra del humanismo. Esto no significa que con anterioridad no se apreciaran elementos de lo que posteriormente se iria constituyendo como las bases eticas de su actuacion, que las diferentes culturas y epocas de la humanidad se intercambiarian y apropiarian a manera de herencia comun. Desde que la filosofia se constituye en actividad intelectual especifica, el componente humanista ha estado presente como elemento consustancial a toda reflexion cosmovisiva. Aunque no han faltado momentos en el devenir de aquella en los 5 Vease P.

GUADARRAMA: Humanismo, marxismo y postmodernidad, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1998. [98] que el lugar de la problematica antropologica ha sido desplazado, como en el medioevo, o en que la condicion humana ha sido cuestionada ante evidencias de imperfeccion, etcetera, ha prevalecido como tendencia regular la confianza en la perfectibilidad humana y en el papel enriquecedor de la moral. En la actualidad, cuando el fracaso del «socialismo real» se identifica como la consumacion de la inutilidad del humanismo, la filosofia posmodernista busca innumerables argumentos para acentuar la tesis sobre la presumida causa perdida del humanismo.

La renuncia a esta concepcion esta unida a la conformista concepcion que presupone abandonar cualquier proyecto que se proponga niveles superiores de desalienacion humana. El humanismo no constituye una corriente filosofica o cultural homogenea. En verdad se caracteriza en lo fundamental por propuestas que situan al hombre como valor principal en todo lo existente, y partir de esa consideracion, subordina toda actividad a propiciarle mejores condiciones de vida material y espiritual, de manera tal que pueda desplegar sus potencialidades siempre limitadas historicamente. La toma de conciencia de estas limitaciones no se constituye en obstaculo insalvable, sino en pivote que moviliza los elementos para que el hombre siempre sea concebido como fin y nunca como medio.

Sus propuestas estan dirigidas a reafirmar al hombre en el mundo, a ofrecerle mayores grados de libertad y a debilitar todas las fuerzas que de algun modo puedan alienarlo. Todo poder supuesto a fuerzas aparentemente incontroladas por el hombre, que son expresion historica de incapacidad de dominio relativo sobre sus condiciones de existencia y engendradas consciente o inconscientemente por el hombre, limitando sus grados de libertad, se inscriben en el complejo fenomeno de la enajenacion. Desde el mundo antiguo aparecen manifestaciones precoces que indican la preocupacion humanista y desalienadora del hombre, aun cuando no hayan sido formuladas en tales terminos.

Tanto en la China y en la India, donde la etica alcanzo niveles impresionantes desde la antiguedad, como en las culturas amerindias y de otras latitudes, hay evidencias del privile[99] giado lugar que se le otorgo siempre al hombre, aun cuando se subordinara su existencia a la creacion divina. La filosofia se ha ido construyendo en su historia universal como un permanente proceso de aportacion parcial por parte de sus cultivadores de distintos instrumentos desalienadores que contribuyen en diferente grado a la consolidacion del lugar del hombre en el mundo. Cuando han constatado los distintos peligros enajenantes, que en circunstancias diversas afloran en la vida humana, han aportado en la mayor parte de los casos las vias para superarlos.

No es menos cierto que no han faltado quienes se han limitado a constatar o a poner de manifiesto formas enajenantes, como la subordinacion al poder de los dioses, de los gobernantes, de las fuerzas ocultas de la naturaleza, etcetera, sin contribuir mucho a encontrar los mecanismos para evadirlos, porque han partido de la fatal consideracion de que estos son consustanciales a la condicion humana. Pero de haber prevalecido estos criterios fatalistas en la historia de la civilizacion, hoy dificilmente podrian las nuevas generaciones humanas enorgullecerse de los avances alcanzados en todos los ordenes de perfeccionamiento social. Pero aun aquellos pensadores que se limitaron a plantear algunas de las modalidades que adquirian las distintas formas de enajenacion y no dieron otros pasos para superarlas, prepararon el camino y sirvieron de premisa a sucesores mas audaces que avanzaron algo mas en el proceso desalienador del hombre.

Por tanto, cualquier forma de enajenacion debilita en definitiva el poderio humano frente a aquellos objetos de su creacion que deberian estar siempre destinados finalmente a enriquecer la plenitud humana, pero resultan todo lo contrario. En lugar de contribuir al perfeccionamiento de lo humano y a elevar a planos superiores la actividad del hombre la obstaculizan. El humanismo constituye precisamente la antitesis de la alienacion, pues presupone aquella reflexion, y la praxis que se deriva de ella, dirigida a engrandecer la actividad humana, a hacerla cada vez cualitativamente superior en tanto contribuya a que el hombre domine mejor sus condiciones de vida y se haga mas culto. Si bien es cierto que «el concepto de enajenacion y [100] najenabilidad implica exclusion»,6 el concepto de humanismo presupone siempre asuncion, incorporacion, ensanchamiento de la capacidad humana en beneficio de la condicion humana. A diferencia de cualquier otra reflexion antropologica, toda concepcion que contribuya de algun modo a afianzar y mejorar el lugar del hombre en el mundo, a fundamentar cualquier «Proyecto libertario»,7 a potencializar aun mas sus capacidades frente a lo desconocido, a viabilizar su perfeccionamiento etico que le haga superar permanentemente sus vicios y actitudes infrahumanas, debe ser inscripta en la historia de las ideas humanistas, independientemente del reconocimiento que se haga de su status filosofico. 8 De eso se trata cuando se intenta sugerir la usqueda de tales elementos en el pensamiento latinoamericano y contribuir a la reflexion sobre su conflictiva identidad y su proyeccion humanista. El mito ha sido considerado una de las cunas fundamentales de la filosofia. Aristoteles, a quien nadie cuestionara su condicion de filosofo, planteaba: «el filosofo es, hasta cierto punto, un hombre aficionado a los mitos, porque el mito se construye sobre asuntos maravillosos». 9 Dado que para el la admiracion era la condicion esencial de la practica filosofica. America en ese sentido no es una excepcion. Tambien aqui el mito constituyo una fuente extraordinaria de elaboracion de cosmogonias y cosmologias en las cuales estaban inmersas profundas y originales concepciones antropologicas.

El pensamiento filosofico en America Latina ha constituido tambien, como en otras latitudes, un proceso de emancipacion mental, de superacion de los mecanismos enajenantes que tratan de subhumanizar al hombre. Ha dialogado permanentemente con el pensamiento de otras culturas, entre las que sobresale naturalmente la europea, pero no exclusivamente con ella. Por tal motivo resulta erroneo considerarlo como simple eco de esta. ISTVAN MESZAROS: La teoria de la enajenacion en Marx, p. 126, Ediciones ERA, Mexico, l978. 7 L. ZEA: Filosofia de la historia americana, pp. 188-210, Fondo de Cultura Economica, Mexico, 1978. 8 Vease H. CERUTTI: Hacia una metodologia de la historia de las ideas (filosoficas) en America Latina, Universidad de Guadalajara, Mexico, 1986. 9 ARISTOTELES: Metafisica, p. 38, Editorial Estudios, La Habana, 1968. 6 [101] En la America recolombina se apreciaba ya en las culturas mas consolidadas un desarrollo de la estructura socioeconomica tendiente hacia la sociedad de clases que presupone un conjunto de instituciones juridicas, politicas y religiosas que prefiguraban un Estado y una conciencia social precarios en ocasiones, pero con algunos atisbos de potencialidades extraordinarias en algunas esferas. El hombre americano reflexiono sobre sus origenes, sus suenos, sus idealizaciones y utopias, entre las que se encontraba su propio modelo de hombre, como lo demuestran las pruebas testificales. Los mecanismos de enajenacion fueron percibidos de una forma muy ingenua desde las primeras reflexiones antropologicas de los aborigenes americanos.

Las culturas originarias de America llegaron a altos niveles de conceptualizacion de las relaciones morales que debian prevalecer en sus comunidades. De su detenido analisis se infiere que rendian culto elevado a la dignificacion de la persona a traves de la estimulacion de preceptos eticos orientados a que el hombre alcanzase un mayor dominio de si mismo, y el control eficiente de sus imperfecciones a fin de hacerlo mas poderoso y desalienado. En los mitos precolombinos aflora el interes porque el hombre incremente su fortaleza en todos los ordenes, tanto en lo fisico como en lo espiritual. En especial se anhelaba que este incrementara su sabiduria.

Existia conciencia de que esta era una de las formas de asegurar que el hombre dominara sus condiciones de vida y, por tanto, fuese mas libre, al ser mas culto. Si en la filosofia griega el «conocete a ti mismo» socratico orientado hacia el tema antropologico, constituyo un viraje esencial en el desarrollo de la cultura occidental, y los sofistas iniciaron la transicion hacia aquella ruptura con las predominantes concepciones cosmogonicas y cosmologicas de aquel pensamiento, es posible pensar que algunas de las culturas amerindias mas avanzadas llegaron a ubicarse en el umbral de la reflexion filosofica, especialmente por el lugar que ocupo el tratamiento de la problematica antropologica en sus producciones espirituales.

No resulta exagerado sostener que especialmente el pensamiento de los pueblos mexica e inca ? pues aunque el maya tambien llego a niveles incluso superiores de civilizacion, eclip[102] so mucho antes de la conquista europea? , se encontraba en el momento de la transicion hacia el nacimiento de un pensamiento propiamente filosofico cuando se produce la interrupcion de su desarrollo autentico por aquella empresa. El mundo cultural amerindio mas avanzado tuvo sus formas propias de racionalidad y no tiene por que ser sometido estrictamente al exclusivo logos occidental. En definitiva tampoco este ultimo resulta un todo homogeneo, incluso para llegar a acuerdos universalmente aceptados sobre lo que debe entenderse por filosofia.

Este criterio debe tomarse en consideracion a la hora de otorgarle o no carta de ciudadania filosofica a algunas de las producciones intelectuales lo mismo de culturas amerindias, que a otras del ambito no occidental. En la cultura azteca existen multiples variantes de mitos con formulaciones cosmologicas y cosmogonicas, pero sobresalen aquellos en que la preocupacion antropologica, especialmente existencial, es mayor. Por lo regular se considera al hombre como un ser fugaz, transitorio en este mundo, que debe buscar sus raices y su destino definitivo en la naturaleza misma. Dichas reflexiones de corte existencial sobre el sentido de la vida y su valor, podrian apuntalar aun mas el criterio de estar en presencia de un pensamiento ya de cierto corte filosofico.

Esta concepcion le otorga un rango mayor a la capacidad humana que otras concepciones religiosas mucho mas alienantes. El hombre no se deja gobernar de una forma absolutamente ciega por los dioses, sino que goza de un determinado grado de libertad con respecto a las propias fuerzas divinas. El mundo natural y el social eran concebidos como interdependientes en alto grado. Prevalecia una vision antropologizada de todo lo existente, tanto de la naturaleza como del presupuesto mundo sobrenatural. Sus concepciones astrologicas establecian una relacion directa entre el movimiento de los astros y el destino de los hombres individuales. Este hecho refleja tambien que concebian el mundo como una unidad no caotica, sino regulada.

No como el simple producto arbitrario de voluntades divinas. Mas bien la subordinacion entre dioses y hombres era ciclicamente alterna en dependencia de multiples circunstancias entre las cuales sobresalian las exigencias humanas. [103] Es apreciable el predominio de una vision determinista y naturalizada de las relaciones entre los fenomenos tanto naturales como sociales, en lugar de una imagen estratosferica y abstracta en la que se hiperbolice la espiritualidad y esta quede hipostasiada como exigirian algunas filosofias. A ella se le reconoce un lugar importante en la vida de la sociedad, pero sus atributos no resultan hiperbolizados de manera absoluta.

Sus mitos manifestaban el conocimiento que aquellos hombres iban alcanzando tanto de las fuerzas de la naturaleza como el autoconocimiento de sus potencialidades y, por tanto, el creciente proceso de desalienacion que se daba en estas culturas. A su vez los mitos indican las multiples formas de enajenacion de las cuales era objeto el hombre americano en aquellas etapas tempranas de su gestacion cultural. Ellos expresan muchas veces los vicios, limitaciones, temores y errores de los que era victima aquel hombre germinal de nuestra cultura. A traves de los mitos se expresa tambien el nivel de control que aquel hombre iba alcanzando sobre las propias cualidades humanas como la valentia y el temor, el odio y el amor, la bondad y la maldad, el egoismo y el desinteres.

Las ideas referidas a la vida y a la muerte, a la permanente transmutacion de unas en otras, constituye un elemento sui generis al apreciar la muerte como un fenomeno natural necesario, y no tanto como un castigo divino o resultado del infortunio. Cuando en las culturas no proliferan vias de expresion filosofica clasicamente reconocidas como el aforismo, el dialogo ordenado, el tratado sintetizador de principios, o la escuela con sus discipulos reconocidos, pueden aparecer otras que no por ser menos clasicas dejan de ser vias tambien de expresion filosofica. En ocasiones, vias como la poesia, el monologo, etcetera, son reconocidas para el habitat occidental de la ilosofia, pero mas como retozo de la razon que como fundamentacion de algun tipo de logos, aun cuando no deja de tomarsele en serio. Lamentablemente cuando este fenomeno se enjuicia en la cultura latinoamericana, abundan los ataques al lirismo, el esteticismo, etcetera, de la actividad filosofica en esta region. Mientras se mantengan esos criterios discriminatorios para la identificacion del status filosofico de una cultura, y prevalez[104] ca el prejuicio de que el saber filosofico es exclusivo de Occidente, resultara controvertido para los investigadores del pensamiento en America Latina, como en otras partes del mundo, incluso ser reconocidos como tales.

La propension humanista y desalienadora se aprecia a traves de multiples testimonios de las culturas mas avanzadas de Indoamerica que se conservan, y pueden y deben ser utilizados como referencia demostrativa de su riqueza. La logica de la investigacion sobre este tema puede inducir a la aseveracion de formas mas elaboradas del pensamiento de corte humanista, que posteriormente pudo ser sincretizada con las provenientes del pensamiento europeo durante la colonizacion a traves del enriquecedor proceso de recepcion de ideas filosoficas. La mitologia amerindia revela una profunda elaboracion etica que llego a plasmarse en codigos de conducta. La conciencia juridica llego a tener tambien grados impresionantes de desarrollo.

Todo esto significa que alcanzaron un relativamente alto nivel de reflexion sobre los valores y antivalores humanos que les situaba en el umbral del nacimiento de la filosofia. Resultara facil el consenso si se le considera como una forma de pensamiento prefilosofico. El problema de la existencia o no de una filosofia o un humanismo amerindio10 no es un problema resuelto aun. Independientemente del hecho de que se considere que no hay suficientes elementos para apuntalar el argumento a su favor, tampoco resultan totalmente infundados los que se orientan hacia su demostracion y utilizacion como un elemento mas inherente a las culturas originarias de esta parte de America.

Posteriormente el pensamiento filosofico que llega a America se corresponde mas bien con el de la alta escolastica, que incluso ya habia entrado en crisis en esos paises. Espana, aunque renuente a emprender transformaciones, se vio precisada a traves de su Contrarreforma a «encauzar las nuevas inquietudes renacentistas por caminos moderados». 11 10 11 Vease P. GUADARRAMA: «Humanismo y desalienacion en el pensamiento amerindio», Senales Abiertas (Revista Trimestral de Cultura), (5): 28-45, Bogota, mar. -mayo, 1994; P. GUADARRAMA y coautores: Filosofia en America Latina, Editorial Felix Varela, La Habana, 1998. I. MONAL: Las ideas en la America Latina, t. 1, p. 49, Casa de las Americas, La Habana, 1985. [105]

El pensamiento escolastico teocentrico y logicista, que era la continuacion del tomismo mas ortodoxo, operaria en Iberoamerica un proceso de renovacion significativo ya desde el propio siglo XVI. Esto no quiere decir que haya sido un vuelco radical ni mucho menos en la trayectoria de aquel pensamiento escolastico, pero indudablemente se opero un paulatino proceso de renovacion que propicio la recepcion y gestacion de ideas de mayor propension humanista. La escolastica choca en aquellos pueblos con concepciones del mundo que no pueden ser ignoradas absolutamente, pues el manejo ideologico de la conquista asi lo requiere. En cierta forma son asimiladas por los primeros sacerdotes que arriban a estas tierras. Las primeras formas de pensamiento filosofico se revelan necesariamente entre los circulos eclesiasticos.

Y por tal motivo se encuentran bajo la tutela de la Iglesia que obstaculiza la amplia difusion de las ideas humanistas, las cuales en esos momentos estan haciendo irrupcion en Europa. Para realizar su labor cuenta con un poderoso instrumento de «conviccion»: la Inquisicion. Uno de los problemas que preocupa a estos sacerdotes (B. de Las Casas) y a algunos funcionarios de la metropoli (F. Vitoria) es el de la esencia o la condicion humana de los aborigenes. Este tema de la reflexion religiosa y juridica impregno al pensamiento latinoamericano, incluso posterior, de una proyeccion humanista que le ha permitido salvar algunos escollos del ontologicismo abstracto y de la carga metafisica que era comun por entonces a la escolastica europea, de la cual la latinoamericana tampoco pudo escapar del todo.

Tal vez ese factor de preocupacion por el hombre, su naturaleza, esencia y condicion le haya diferenciado de esta desde un primer momento. Ese interes por ubicar la discusion en un plano muy concreto como es responder a la pregunta de si debe considerarse o no a individuos como los aborigenes americanos representantes tambien de la especie humana, marcaria el punto de partida de la reflexion filosofica en America. A la vez dicho cuestionamiento tendria repercusiones universales, pues no constituiria una interrogante exclusiva de los que tenian que ver con la conquista de estas tierras, sino una obligada reconsideracion de todo europeo sobre su concepto de hombre. De tal modo se estimula[106] ba una polemica antropologica en medio de un ambiente espiritual teocentrico.

El humanismo ha sido consustancial a la reflexion filosofica en America Latina. Esta presente desde los primeros anos de la conquista cuando se produce la discusion sobre la justificacion o no de tal empresa (A. Montesinos) y la situacion de los aborigenes en la misma. El hecho de que este tema haya cobrado dimension tan fuerte en el pensamiento americano del siglo XVI ? que por supuesto no se limito al mundo filosofico o religioso, sino que inundo todas las esferas de la vida dadas las consecuencias socioeconomicas que esta polemica traia aparejadas para toda la poblacion? , influyo de algun modo en la continuidad de la carga antropologica y etico-cristiana que tendria en los siglos siguientes.

En las primeras universidades que se fundaron en America, si bien predomino inicialmente un pensamiento de mayor caracter ontologicista y metafisico, que reproducia las tematicas tradicionales de la escolastica europea, del mismo modo que afloraban las discusiones sobre temas naturalistas (los cometas, estructura del sistema solar, etcetera) hubo tambien desde los primeros momentos preocupacion de caracter antropologico, especialmente relacionada con aspectos etico-juridicos12 y en menor medida de sentido politico. Este ultimo aspecto se incrementaria en la medida en que la ilustracion se fue abriendo paso. La escolastica en America no fue una mera copia de las ideas provenientes de Europa. 3 Y tal vez en esto sea necesario discrepar con algunos investigadores de la historia de la filosofia de esta region,14 que sostienen no encontrar nada original o autentico en el pensamiento de aquella epoca. La escolastica latinoamericana no ha escapado de esa incorrecta valoracion que en ocasiones aparece sobre la Edad Media ADALBERT DESSAU: Politische-ideologissche Stromungen in Lateinamerika. Historische Traditionen und aktuelle Bedeutung, p. 5, Akademie Verlag, Berlin, 1987. 13 P. GUADARRAMA: «La filosofia en Las Antillas bajo la dominacion espanola», en GERMAN MARQUINEZ ARGOTE Y MAURICIO BEUCHOT (eds. ): La filosofia iberoamericana en la epoca colonial, p. 101, Editorial El Buho, Bogota, 1996. 14 MANFREDO KEMPF MERCADO: Historia de la filosofia en Latinoamerica, p. 61, Editorial Zig-Zag, Santiago de Chile, 1958. 12 [107] n general, al presentarsele simplemente como un periodo de oscurantismo y de atraso, sin tomar en adecuada consideracion los aportes que esta ofrecio en muchas esferas del saber y la produccion a la cultura universal en todos los planos, de los cuales no escapa tampoco el pensamiento filosofico. Contribuye a esta erronea perspectiva, el juicio de que un sacerdote o alguien que parta de una perspectiva religiosa no se dedique a desarrollar ideas que posean la suficiente racionalidad porque permanece cautivado por el dogma y la fe. En verdad, esta conclusion resulta infundada como lo demuestra la historia de las ideas filosoficas no solo en esta region, sino tambien en otras latitudes.

La historia del pensamiento filosofico latinoamericano esta llena de contraejemplos que testifican que tambien desde el seno de la Iglesia, tanto en Europa como en America, a traves de sus representantes mas preclaros y progresistas se fue levantando paulatinamente un monumento que rendia culto al poder de la razon humana. Y en el caso de estas tierras, de esa razon no se excluia a los aborigenes americanos. Si se tiene presente que la escolastica europea era un pensamiento cuyo centro de atencion principal era Dios y no el hombre, sino este mediado por aquel, entonces se debe valorar algo mas la significacion de las preocupaciones antropologicas de los primeros pensadores que en America, aunque no nacieran en estas tierras, se dedicaron a defender a sus pobladores porque se identificaron con ellos dada su postura humanista.

Este hecho no lleva a que rompiesen con la escolastica en sentido general, ni mucho menos con la Iglesia, pero era una posicion algo diferente de la que esa filosofia tradicionalmente proponia. A la vez tales expresiones constituyeron una manifestacion de emancipacion mental respecto a este tutelaje. El pensamiento de aquellos sacerdotes que en estas tierras durante los siglos XVI y XVII mejor comprendieron la situacion y las urgencias del hombre americano de aquella epoca fue el que mejor imbricacion logro con la tendencia desalienadora y emancipatoria que llevaria a fundamentar la independencia politica en el siglo pasado y hoy sigue inspirando a muchos de los que continuan luchando por la emancipacion socioeconomica que siguen reclamando los pueblos latinoamericanos. [108]

El caracter laico que estimula la actividad filosofica no se impondra tan facilmente en las nacientes sociedades latinoamericanas hasta despues de la independencia, y aun asi algunos paises mantuvieron por largo rato el predominio de la actividad filosofica controlada por la Iglesia. Ya desde los primeros sacerdotes-filosofos americanos la preocupacion por la dignificacion humana de los aborigenes se encontraba en correspondencia con su marcada intencion por reivindicar los valores del cristianismo originario aun cuando no estuviera al margen de los intereses economicos de los conquistadores. La heterodoxia ha sido consustancial al pensamiento latinoamericano. Este ha revelado siempre cierta propension a la herejia. Y esto se aprecia desde los primeros pensadores, muchos de ellos frailes, aunque esta tendencia se incrementa con la crisis de la escolastica.

Se observa mucha mayor disciplina ortodoxa en los pensadores espanoles que se mantuvieron en la Peninsula, que en los que se trasladaron a America o nacieron en ella. En tanto las fuerzas enajenantes del universalismo abstracto y la metafisica mas redomada trataban de mantener su dominacion en todos los ordenes de la vida intelectual latinoamericana de esa epoca, los representantes del nominalismo emprendian su cruzada liberadora contra quienes mantenian bajo su control el «sagrado» terreno de la razon emancipatoria. Tal proceso que se desarrollaba en un plano de analisis teologico-epistemologico tuvo su contrapartida en la esfera sociopolitica evidenciada en algunos representantes del pensamiento utopista.

Resulta indudable que cualquier forma de utopia en aquella temprana epoca del pensamiento filosofico latinoamericano, significaba elevar un peldano mas en la ascendente escala de liberacion que han reclamado los hombres de estas tierras desde que se les impusieron tan brutales formas de explotacion y subhumanizacion. Aunque las tendencias principales en la escolastica latinoamericana fueron el tomismo dominico, el escotismo franciscano y el suarismo jesuita, estas no fueron de ningun modo homogeneas. De su seno brotaron innumerables disputas sobre la gracia divina, el nominalismo y el realismo, etcetera, que en oca[109] siones reproducian discusiones que se daban en Europa, pero tambien aquellas especificas, entre otras sobre la condicion humana de los aborigenes, le otorgaron un sello propio a este pensamiento.

La cuestion etica asumio una dimension significativa en la escolastica latinoamericana. Muchas veces se expresaba a traves de otras discusiones como el libre albedrio, la voluntad humana y la divina, la perfeccion, la relacion entre el alma y el cuerpo, el pecado, la salvacion, etcetera, y muy especialmente a traves de la confrontacion y sincretismo entre la fe cristiana y las religiones aborigenes. Las relaciones entre la razon y la fe, la esencia y la existencia, el ser, la substancia, propias de la mas depurada metafisica tradicional eran objeto frecuente de debate, asi como las cuestiones cosmologicas. Pero los temas de la vida social y politica de los pueblos no fueron extranos a ese pensamiento. Si bien prevalecio l criterio clasico escolastico de la subordinacion de la verdad a la verdad revelada, y por tanto de la filosofia a la fe, la especificidad del saber filosofico por lo regular fue destacada y diferenciada con claridad suficiente. La mayoria de las obras escolasticas eran didacticas, pues estaban concebidas para la ensenanza de la doctrina cristiana. Sin embargo, en muchas de ellas, como en el caso de algunos sacerdotes-filosofos americanos, se destaca la independencia de pensamiento, la originalidad15 y sobre todo la flexibilidad ante los nuevos aires desalienadores que comenzaron a soplar con el advenimiento del humanismo del pensamiento moderno.

Desde finales del siglo XVII se observaban nuevas actitudes en la produccion filosofica que desembocaron en aquel «reformismo electivo», caracterizado por Isabel Monal, en el cual la anterior hiperbolizacion del logicismo escolastico y el aristotelismo ortodoxo16 comenzarian a debilitarse17 junto a otros rasgos del languidecer paulatino de la filosofia que habia preWALTER REDMOND: «Filosofia tradicional y pensamiento latinoamericano. Superacion y vigencia», Prometeo. Revista Latinoamericana de Filosofia, (2): 57, Universidad de Guadalajara, ene. -abr. , 1985. 16 F. LARROYO: La filosofia iberoamericana, p. 65, Editorial Porrua, Mexico, 1978. 17 R.

INSUA: Historia de la filosofia en Hispanoamerica, p. 78, Universidad de Guayaquil, 1945. 15 [110] dominado durante la conquista y colonizacion de America. Estos cambios estarian despues muy a tono con el despotismo ilustrado y con las grandes transformaciones que se produjeron en esa epoca como la revolucion industrial, la Revolucion Francesa, la independencia de las trece colonias norteamericanas, etcetera. Una caracteristica del pensamiento ilustrado latinoamericano consistio en que se manifiesta principalmente al inicio entre sacerdotes que cultivaban la filosofia, y no a traves de filosofos laicos como fundamentalmente predomino en Europa.

Fueron sacerdotes en estas tierras los que propugnaron ideas sensualistas y experimentalistas, sostuvieron tesis de profundo contenido humanista e incluso pusieron en duda determinadas prerrogativas de la Iglesia, al proponer avanzadas reformas sociales. Pero seria erroneo pensar que la ilustracion latinoamericana cultivo por ese motivo el ateismo o la irreligiosidad. En verdad, no se abandono la fe cristiana y la mayor parte de los ilustrados sacerdotes-filosofos eran convictos de que su propension hacia la ciencia y la filosofia a la larga beneficiaria a la Iglesia, por las transformaciones que traerian aparejadas. No cabe la menor duda de que la ilustracion latinoamericana desempeno el papel de cimentadora de las transformaciones ideologicas y politicas que se exigian para resolver el proceso independentista.

Esto no es nada extrano, pues la ilustracion se caracterizo precisamente por ser un movimiento filosofico de marcada raigambre politico y social. Ya se habia apreciado en Francia y en otros paises en los cuales la ilustracion no debe ser vista como mera extension de un fenomeno europeo. Es cierto que fue en Europa donde primero se manifestaron las exigencias transformadoras reclamadas por el expansivo capitalismo, pero en la medida en que sus redes fueron alcanzando otras regiones del orbe que se incorporaban a sus dominantes relaciones, las ideas ilustradas se hacian mas necesarias, no como un proceso exogeno a los paises perifericos sino como una necesidad del propio desarrollo endogeno de estos. En todas partes pensadores de esta epoca fueron inquisidores del status quo existente.

Se cuestionaron la validez del sistema politico monarquico absolutista en la mayoria de los casos, o monarquico constitucional, o un poco mas liberal en otros, [111] pero en definitiva monarquicos. Era la expresion politica de aquel sistema autarquico feudal que limitaba las pujantes relaciones burguesas, que exigia la apertura a un mercado mundial mas abierto y en el que las relaciones esclavistas aun cuando en un primer momento ensamblaban con el capitalismo expansivo, paulatinamente comenzaban a obstaculizarlas considerablemente. La preocupacion de los ilustrados latinoamericanos por revitalizar los estudios sobre los valores de las culturas precolombinas (F. J.

Clavijero) es otra muestra de que no solo constituian el preambulo de un nuevo sujeto historico de la cultura y la vida politico-social latinoamericanas, sino que se enorgullecian por lo general de autoconstituirse en objeto de la busqueda cientifica y de la reflexion antropologica del nuevo siglo de las luces. Las ideas humanistas que fueron tomando cada vez mas fuerza en America no pueden ser consideradas como simple copia del humanismo europeo. Jesuitas como A. Guevara y B. D. de Gamarra participaron de manera muy autentica en las transformaciones que ya reclamaba la escolastica latinoamericana. Y en tal sentido contribuyeron de algun modo tambien al proceso desalienador y a la radicalizacion del humanismo en el pensamiento latinoamericano, sin aparentemente romper de forma radical con aquella filosofia aun dominante en la ensenanza.

En America se fue creando una base de discusion teorica sobre lo que demandaban las relaciones burguesas para su despliegue omnilateral: un desarrollo cientifico-tecnico acelerado, fomento de la industria y de la capacidad creativa de las nuevas generaciones, enfrentamiento a una mera postura reproductiva y consumidora. En definitiva los ilustrados latinoamericanos (E. Espejo, F. Caldas, J. Luz y Caballero) contribuyeron a la fermentacion ideologica desalienadora que propiciaria a inicios del siglo XIX la emancipacion politica como premisa indispensable para alcanzar niveles superiores de realizacion del humanismo y de cultura filosofica en estas tierras.

Era necesario dar el paso decisivo para que la problematica filosofica alcanzase la autonomia necesaria como reflexion en relacion con la teologia (A. Caballero) y la radicalizacion de la batida contra la escolastica (F. Varela) para la adecuada [112] articulacion con el pensamiento moderno. Nuevos combates contra el espiritualismo y el eclecticismo demandaban remodelar las armas teoricas. Algo comun al pensamiento ilustrado latinoamericano, fue la confianza en que el hombre podia ir descubriendo parcialmente los secretos de la naturaleza por medio de la observacion y la experimentacion (A. Mutis), como Newton habia demostrado. Los ilustrados latinoamericanos consideraban a educacion como la via fundamental para elevar a planos superiores el desarrollo economico en primer lugar (A. Bello, A. Narino), pero sobre todo las distintas esferas de la sociedad civil y de la politica que permitieran una mejor participacion del hombre en la eleccion de su destino. La educacion era concebida como el metodo mas apropiado para que las nuevas generaciones se formasen en nuevos valores que dejasen atras las arbitrariedades del medioevo, aun latientes en America. Las clasicas consignas de libertad, igualdad y fraternidad que resonaron en todos los rincones donde el pensamiento de la ilustracion arraigo, encontraban en las reformas en la educacion una de sus principales vias de realizacion.

Cualquier elemento enajenante que contribuyese a establecer obstaculos entre los hombres era criticado. El humanismo encontro varios propugnadores que hoy son revalorizados con justeza. La aspiracion de lograr un hombre ilustrado, senor de la naturaleza y de si mismo, constituyo la medula del ideario humanista ( J. F. de Restrepo). El siglo XVIII fue para los latinoamericanos el del despertar de la conciencia sabia. El saber se convirtio en una fuerza propulsora de aquella sociedad aun cuando se limitase a la esfera de las reformas civiles y politicas, en tanto que este no siempre pudiese traducirse en empresas tecnicas o economicas de envergadura, como en aquellos momentos se estaba llevando a cabo en Europa con la revolucion industrial.

La ilustracion sirvio para que la intelectualidad de estas tierras tuviese mejores condiciones para incidir de alguna forma en la actitud de los gobiernos de los distintos virreinatos y lograr un rango de apertura en muchos ordenes de la vida social que se incrementaria paulatinamente sin posibilidad de retor[113] no al dogmatismo y enclaustramiento de los tiempos anteriores. La ilustracion fermento las ideas independentistas. Bolivar fue ante todo un representante de la vanguardia de los genuinos hombres de su epoca. Y una epoca de ilustracion reclamaba hombres ilustrados e ilustradores, que supieran asimilar las ideas mas avanzadas del momento, pero que no se contentaran con la acomodaticia postura de ser iluminados por el pensamiento europeo.

Hombres que supieran encontrar en la circunstancia historica especifica de nuestra America en la cual se desenvolvian, el escenario adecuado para enriquecer su vision del mundo. Su mision emancipatoria no se limito a derrumbar los poderes politicos que subyugaban al hombre latinoamericano, sino tambien otros seudopoderes que han enajenado al hombre cuando este no posee los instrumentos adecuados para destruirlos. El espiritu renacentista pujante que impulsaba ideas de profundo contenido humanista se hizo sentir definitivamente en el siglo XVIII, indicando los grados de autenticidad creciente que alcanzaria cada vez mas la reflexion filosofica en America Latina.

La creciente proliferacion de escuelas y tendencias filosoficas que se produce en el siglo XIX latinoamericano y que llega a convertirse hasta en un problema preocupante para filosofos e historiadores de las ideas en la region, tuvo su caldo de cultivo originario en ese espiritu de tolerancia que impulso la ilustracion. Es cierto que no en todas partes de esta America el espiritu de la modernidad y sus logros como el de la democracia, compartimentacion de poderes, igualdad, libertad, secularizacion, tolerancia, etcetera, encontraron oidos adecuadamente receptivos, pero el reconocimiento de la validez universal de las conquistas de la civilizacion obligo a que hasta los regimenes dictatoriales se viesen obligados a utilizar tales pieles de cordero. Este hecho de algun modo u otro tendria una incidencia positiva en el proceso de humanizacion del hombre latinoamericano.

El positivismo se convirtio en la filosofia predominante en America Latina a fines del siglo XIX y sus repercusiones llegaron hasta las primeras decadas del siglo XX. [114] Teniendo en consideracion que por esos tiempos tomaba auge el irracionalismo y el fideismo en el contexto latinoamericano, la opcion por el positivismo resultaba favorable, progresiva, y autentica, pues contribuia al desarrollo del pensamiento filosofico, asi como de otras formas de la conciencia social, en especial, la ciencia, la ideologia politica y juridica, en detrimento de la religion. Aunque en ocasiones el darwinismo social estuvo presente en algunos de los positivistas latinoamericanos, el humanismo se impuso en sus ideas.

Muchos representantes del positivismo sui generis en America Latina como Enrique Jose Varona18 y Justo Sierra no se mantuvieron siempre atados a las ligaduras de esta filosofia. Fueron paulatinamente reconociendo algunas de sus limitaciones y se hicieron receptivos y gestadores de nuevas concepciones teoricas mas a tono con los nuevos tiempos. El balance general de las repercusiones del positivismo en America Latina, aun cuando no en todos los paises tuvo la misma repercusion, resulta favorable en el desarrollo de la filosofia respecto al pensamiento humanista en esta region. Un hombre como Jose Marti, consagrado al logro de la liberacion multilateral del Hombre, debio escrutar todos los intersticios de la naturaleza humana para afianzar su proyecto sobre solidas bases.

De tal modo el pensamiento martiano es magistral continuidad superadora de la linea humanista que articula el pens