Globalización tribalismo o ciudadania Cristina Ambrosini

Globalizacion tribalismo o ciudadania Cristlna Ambrosini Resumen 2. Comunidad ética – comunidad política Tanto en el ámbito sociológico como en el filosófico, la comunidad es un foco de interés privilegiado. En estos planteos se señala a Kant como un punto de referencia en los debates contemporáneos.

Aqui se alude al esfuerzo por dar sen particular lectura de exigencias de la epistemología newto conductores que PACE 1 18 to View nut*ge idad a partir de su de, guiado por las iOS, los hilos hacen entendibles los comportamientos del hombre en sociedad. Entre otros nncpios ubica un antagonismo: la insociable sociabilidad como la causa de la necesidad de un orden legal coercitivo. por otro lado, La Fraternidad, el lema revolucionario republicano, impone la idea de una comunidad puramente inclusiva.

Kant asume el desafío, advierte que este requisito, inherente a una nueva versión del Contrato Social, es una anticipación contrafáctica, un como sí, una idea regulativa destinada a cumplir una función práctica: preservar la dignidad del suieto moral. La Fraternidad. entendida como una conciencia de libertad y dignidad. La libertad, la categoría básica de la ética y la olitica kantiana, es concebida como autolegislación racional del hombre.

Su distanciamiento de cualquier forma de eudaimonismo es central para

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ubicar el corte radical que efectúa respecto de la tradición política anterior. Para Kant, el fin del Estado no deberá ser la preservación de la felicidad de los ciudadanos ya que esto puede encontrarse en el estado de naturaleza o incluso en un despotismo, sino la máxima coincidencia con los principios del derecho a partir del cumplimiento del imperativo categórico. Al despotismo, basado sobre el principio de la felicidad, Kant opone el republicanismo.

El optimismo de Kant acerca del porvenir de la Humanidad no es un optimismo ingenuo, por el contrario, reconoce las grandes limitaciones de la naturaleza humana para llegar a establecer un sistema de convivencia pacífica. Su visión acerca de esta naturaleza humana, en algunos aspectos, se acerca a Hobbes. En este trabajo se toman en consideración algunas ideas de corte claramente kantiano presentes en la obra del sociólogo polaco Zygm unt Bauman cuando propone resignificar el concepto de «ciudadanía» frente al recrudecimiento de formas nuevas del «tribalismo».

El imperativo de nuestra época impone ocuparse d n llama «las 8 consecuencias humanas fuerzas de la globalización ya que el tribalismo puede ser visto como «las flores pútridas que nacen sobre la tumba del Estado- Nación». Frente a los efectos distópicos de la globalización, Bauman propone una suerte de puntos cardinales hacia los que concentrar esfuerzos, que tienen como meta recrear el modelo republicano del Estado y la ciudadanía. Esta propuesta normativista será presentada con el sentido cr[tico de revisarla y mostrar sus limitaciones. 1 .

Presentación del tema En busca de la política es el título de un libro de Zygmunt Bauman onde se plantea un problema de aparición recurrente en torno a las transformaciones sociales ocurridas en los últimos años, ligadas a la notoria deserción de interés del ámbito público y la consecuente privatización de la vida social, es decir, su reclusión en el ámbito de lo privado. Así, parece que, en la modernidad, el incremento de las libertades individuales coincide con la impotencia colectiva, con la apatía política, en tanto los puentes entre la vida pública y privada se encuentran desmantelados.

Distintos sociólogos destacan la mutación operada en las instituciones entre las que e encuentra la política. En terminos de Bauman, actualmente asistimos a una licuefacción de las instituciones modernas y según Maffesoli hay una «saturación» de la politica. Según Giddens, vivimos en una sociedad postradicional: una vez roto el lazo con la tradición, todo el aparato institucional depende de mecanismos de confianza potencialmente volátiles d errancia de la confianza, lo que debilita la cohesión cunó el término errancia de la confianza, lo que debilita la cohesión social.

Beck acunó el término Risikogesellschaft (sociedad del riesgo) de donde se desprende una descripción de una clase de ociedad en la que la condición humana es de Risikoleben, una vida en la que ningún acto es «con certeza» un paso en la dirección correcta. Esta caracterización de la vida se parece a un «andar a tientas». En este trabajo se revisarán los caracteres de la «política», esa institución moderna ligada al Contrato Social y a los ideales republicanos cuando la trinidad Estado-Nación-Territorio permitía establecer identidades estables a la vez que alentaba los ideales de progreso y fe en el futuro.

Repensar las instituciones creadas po la modernidad tiene el sentido de no dejarnos llevar por lo que Castoriadis llama «la tentación pesimista»: admitir que nuestra época no es nihilista sino, sencillamente, nula, y poner un voto de confianza en que «10 común» no se extinguió sino que cambió de lugar, o, dicho en otros términos, que puede ubicarse en un no-lugar. Con una madera tan retorcida como es el hombre no se puede conseguir nada completamente derecho. l En Idea de una historia universal en sentido cosmopolita (1784), obra contemporánea al proceso que dio lugar a la Revolución francesa y a la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano (1789), inspirada n la Declaración de los Derechos de Virginia (Estados Unidos, de 1776), Kant propone una visión teleológica de I uscando, al modo de un 18 Newton de la historia, encontrar los principios que rigen la naturaleza fenoménica de los hombres.

Comienza diciendo: Globalizacion tribalismo o ciudadanía Cristina Ambrosini Cualquiera sea el concepto que, en un plano metafísico, tengamos de la libertad de la voluntad, sus manifestaciones fenoménicas, las acciones humanas, se hallan determinadas, lo mismo que los demás fenómenos naturales, por las leyes generales de la Naturaleza. La historia que se ocupa de la arración de estos fenómenos, nos hace conceblr la esperanza, a pesar de que las causadas de los mismos pueden yacer profundamente ocultas, de que, si ella contempla el juego de la libertad humana en grande, podrá descubrir en él un curso regular. 3] fuera algo que a lo mejor no es»: si el deseo resultara irrealizable, es de todas maneras nuestro deber el tener que actuar de acuerdo con esa justificada y legítima aspiración. s 8 Para ello, propone ubicar ctores para tal historia tendencia a entrar en sociedad se ve contrarrestada por la tendencia a aislarse. Kant nos habla de la insociable ociabilldad para referirse a este antagonismo siempre presente, que amenaza toda comunidad.

Este principio admite que el hombre tiene la tendencia a socializarse, ya que solamente en ese estado se siente hombre, pero también a individualizarse, ya que encuentra también, en él mismo, la tendencia antisocial a orientarlo todo de acuerdo con sus fines egoistas. Esto da como resultado una sociedad antisoclal. Kant señala las tendencias contradictorias que mueven nuestros afectos y nuestros comportamientos hacia los demás: la inclinación a vivir en sociedad es inseparable de una hostilidad onstantemente con disolver esa sociedad.

Para Kant, no habría que desconocer estos principios ni maldecirlos, por el contrario, hay que tomarlos en cuenta para evaluar las dificultades y obstáculos en el camino hacia el fin final de la Historia. En estos 200 años, el mundo parece haber evolucionado a espaldas de esta advertencia premonitoria. [4] Kant propone, entonces, la utopía de una unificación perfecta de la especie humana en una ciudadanía común. Ésta es la manera en que debemos aceptar la hospitalidad rec n mandato supremo. e emitir órdenes sancionables, explícita y efectivamente. ?Por qué es necesario este poder y es uno de los escas(simos universales de lo social-histórico? , se pregunta Castoriadls. En respuesta afirma que toda sociedad ha de conservarse, preservarse, defenderse ya que siempre está amenazada por el inframundo previo a su construcción social, está amenazada por sí misma, y, sobre todo, está amenazada por el futuro porque éste no incluye una codificación previa y exhaustiva de las decisiones que han de tomarse.

Este poder explícito que concierne a lo político y que normalmente concentra el significado del término «poder», no reposa principalmente en la coerclon ino en la interiorización de las significaciones instituidas. Este poder instituyente nunca puede explicitarse plenamente, se ejerce en la imposición de un lenguaje pero, afirma, «un lenguaje, no es solo un lenguaje, es un Estas formas hacen ser un mundo, es decir, constituyen un sistema de normas, de instituciones, de valores, de finalidades.

Kant subraya algunos derechos que hoy resultan particularmente desafiantes: el derecho en común que tienen todos los habitantes del planeta sobre la superficie de la tierra, «no teniendo nadie originariamente más derecho que otro a estar en un determinado lugar de la tierra», y l derecho que tiene el extranjero a no ser tratado con hostilidad por el hecho de haber llegado al lugar que está ocupado por otro pueblo, mientras no arribe con ánimo de conquista. Kant I uperficie del planeta planeta pertenece a la especie humana.

Reconoce con claridad que no hay certeza alguna en lo referente al inicio de un proceso que pueda desembocar en la instauración de un tratado de paz perpetua, no vislumbra en el horizonte la inminencia de tal acontecimiento. Sin embargo, a despecho de la realidad, nos señala con igual lucidez «que hemos de actuar con vistas a su stablecimiento como si En el núcleo de estas formas se hallan las diferentes significaciones imaginarias sociales creadas por una sociedad y encarnadas en sus instituciones. Dios es una de estas significaciones imaginarias sociales, pero también lo es la racionalidad moderna, y así sucesivamente. 6] Lo que existe en toda sociedad es lo político referido al poder instituido, capaz de emitir órdenes. Podemos pensar sociedades sin Estado pero no sociedades sin instituciones explicitas de poder. por otra parte, entre las instituciones modernas, la politica no existe siempre y en todas partes, es el esultado de una creación socio-histórica rara y frágil, asociada, para Castoriadis, a la aparición de la polis entre los siglos VIII y V a. C entre los griegos y, por otra parte, en la Europa occidental a partir del primer renacimiento (siglos XI y XII).

Esta distinción, entre «lo» político y «la» polítlca, se examina a la luz de la distinción entre «sociedades heterónomas» y sociedades «autónomas». En 2 antepasados, la naturaleza, la Razón, la Historia). Para Castoriadis, solamente dos casos, la Grecia antigua y la Europa occidental a partir del primer Renacimiento, interrumpen la larga istoria de las sociedades heterónomas. En ambos casos se admite que las instituciones son creaciones de la sociedad misma y, por lo tanto, sujetas a la crítica, revisión y modificación mediante las decisiones de los ciudadanos.

La ruptura de la clausura de significados[7], propio de las sociedades heterónomas, es la apertura de la interrogación ilimitada, es el inicio de la filosofía que se diferencia de la interpretación canónica de los textos sagrados. Lo mismo puede decirse de la democracia, cuando la sociedad no se detiene en un concepto determinado de libertad, justicia o Igualdad. La poltica también e crea por primera vez en estos dos ámbitos históricos. ciedad en general como de cada uno de los ciudadanos. Así ubica la tendencia totalitaria que Bauman encuentra arraigada en el «proyecto moderno» y que llevó a las guerras del siglo XX.

De modo fatalista, Bauman admite que todo proyecto de «sociedad civil», equivalente contemporáneo del agora, permanece a la sombra de este recuerdo. Según Hannah Arendt, la tendencla totalitaria es la tendencia a «volver superfluos a los seres humanos». La tendencia totalitaria apunta a la aniquilación de ada y a la disolución de lo privado en totalitaria necesita de la ideología omo escalera pero, una vez en el poder, se convierte en «poder estatal» instalado en las certezas y ya se impone solamente «la lógica de la deducción» suplantando a toda lógica de la argumentación.

Una vez concretado el Estado totalitario (fascista o comunista, para Bauman) los ideólogos ya no son necesarios. Se ha consumado el exterminio del agora por la ecclesia. En el mundo griego antiguo, Castoriadis distingue tres instituciones que representan: el ámbito privado (el oikos), el ámbito público (la ecclesia) y el ámbito público-privado (el Actualmente el agora sigue siendo un territorio invadido pero no ya or tropas estatales disciplinadas y uniformadas sino por aventureros ansiosos de invadirla.

Los poderes que verdaderamente cuentan ya no necesitan de filósofos, educadores o predicadores, no pretenden la elevación espiritual de las masas así como tampoco cruzadas culturales o conversiones masivas. El agora ha sido colonizada por lo que Bauman llama «la economía política de la incertidumbre» entendida como el conjunto de reglas para acabar con las reglas. Ya no hace falta el pesado panóptico. Ahora la «libertad de mercado» condiciona toda forma de conducta humana y las primeras víctimas son las instituciones republicanas