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Resumen Texto de Taylor: El multiculturalismo y la “politica del reconocimiento”. Nohora Artavia Nestor Ballesteros Sociedad Civil y Movimientos Sociales El tema del reconocimiento es para Taylor un concepto desarrollado en dos niveles: primero, “en la esfera intima, donde comprendemos que la formacion de la identidad y del yo, tiene lugar en un dialogo sostenido y en pugna con los otros significantes. Y luego en la esfera publica, donde la politica del reconocimiento igualitario.

Se parte de la transicion del honor a la dignidad y la politica del universalismo determina que la dignidad debe ser igual para todos ciudadanos” [ (Taylor, 1993) ]. Dentro del texto de Charles Taylor El Multiculturalismo Y «La Politica Del Reconocimiento», la busqueda por el reconocimiento es un punto de encuentro de los diferentes movimientos minoritarios o «subalternos», movimientos que en la lucha por el reconocimiento involucran de manera equitativa la lucha por la identidad.

Es asi como los grupos de individuos reestructuran su imagen de si mismos, a la vez que demandan como necesario un merecido respeto hacia ellos por parte de los demas. Taylor identifica dos cambios que hacen del reconocimiento y la identidad una preocupacion en la sociedad de hoy en dia, ya que gracias

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a la caida de las jerarquias sociales y la idea moderna del honor, en la que esta embebida una consideracion diferencial (no igual) de los individuos que da paso al desarrollo de la concepcion universal e igualitaria de la dignidad del ser humano, consideracion que esta en concordancia con una sociedad democratica en sus principios.

En esta nueva mirada se encuentra que » las formas del reconocimiento igualitario han sido esenciales para la cultura democratica». Asi, como lo expresa Taylor «la democracia desemboco en una politica de reconocimiento igualitario, que adopto varias formas con el paso de los anos, y que ahora retorna en la forma de exigencia de igualdad de status para las culturas y para los sexos» (Taylor, 1993). Ademas en esta primer parte Taylor, arguye que es necesario adjudicarle a los individuos o grupos de personas ese reconocimiento que les es debido: “el falso reconocimiento no solo muestra una falta del respeto debido.

Puede infligir una herida dolorosa, que causa a sus victimas un mutilador odio a si mismas. El reconocimiento debido no solo es una cortesia que debemos a los demas: es una necesidad humana vital” (Taylor, 1993). El concepto de reconocimiento se fortalecio y adopto en el siglo XVIII con la idea de la identidad individual, esta identidad es la que todos tenemos dentro y la que cada quien descubre en si mismo. “La identidad es el ideal de la autenticidad” [ (Taylor, 1993) ] Dentro del texto, Taylor cita a Rousseau cuando critica al honor jerarquico, en el que se hace preferencia del mas fuerte, del as habilidoso, del mas guapo o el mas elocuente, y no hace caso a la voz de la naturaleza dentro de nosotros, en donde radica la cuestion moral. Rousseau aboga por cierta autonomia moral en detrimento del orgullo, al que considera manifestacion del amor propio (amour propre) dependiente de la consideracion (preferences) de los demas Taylor tambien cita a Herder, el da un aporte fundamental: «planteo la idea de que cada uno de nosotros tiene un modo original de ser humano: cada persona tiene su propia «medida» (Taylor, 1993).

Esta idea moral exalta el principio de originalidad, por el que se entiende que «cada una de nuestras voces tiene algo unico que decir» (Taylor, 1993) Este principio Herder lo relaciona con la autonomia del individuo y con la transmision cultural entre los pueblos: «lo mismo que las personas –comenta Taylor, un Volk debe ser fiel a si mismo, es decir a su propia cultura». [ (Taylor, 1993) ] En su lectura de la dignidad igualitaria en Rousseau Taylor encuentra que «Una reciprocidad perfectamente equilibrada libera del veneno a nuestra dependencia de la opinion y la hace compatible con la libertad.

La reciprocidad completa, junto con la unidad de proposito que ella posibilita, garantiza que no me despoje de mi mismo al seguir la opinion. Sigo ‘obedeciendome a mi mismo’ como miembro de este proyecto comun o «voluntad general». La preocupacion por la estima ajena en este contexto es compatible con la libertad y la unidad social, porque la sociedad es aquello en donde todos los virtuosos seran estimados por igual y por las mismas (correctas) razones”. La buena dependencia «a la que Rousseau no llama dependencia de los demas en absoluto, incluye la unidad de un proyecto comun y hasta de un «yo comun»’.

Igualdad, libertad y propositos comunes (unidad social) se determinan como los cimientos de un nuevo sistema en el que, de acuerdo a una voluntad general, todos los ciudadanos son considerados iguales y dignos. Taylor se cuestiona si es necesario que la politica de la dignidad igualitaria resulte “homogeneizadora”, al revisar los modelos liberales de corte kantiano que separan la libertad igualitaria de la ausencia de roles diferenciados y al proposito comun (unidad social), los tres elementos senalados anteriormente por Rousseau.

Para entender el afan de reconocimiento e identidad tanto en el individuo como para las naciones culturales, Taylor argumenta, «tendremos que tomar en cuenta un rasgo decisivo de la condicion humana que se ha vuelto casi invisible por la tendencia abrumadoramente monologica de la corriente principal de la filosofia moderna. Este rasgo decisivo de la vida humana es su caracter fundamentalmente dialogico. (Taylor, 1993)»

La actitud de entrar en dialogo no dominante con los demas parte del reconocimiento de una identidad internamente concebida, en la que la comunicacion entre estos significantes esta mediada por los lenguajes que facilitan a definir nuestra propia identidad, a definir quienes somos, de donde venimos. Pero este “auto-reconocimiento” debe establecerse en una relacion de intercambio, intento que puede fracasar.

En la esfera de lo publico, esta relacion dialogica con los demas significantes nos ubica en el plano de realizacion de lo universal humano, pero la idea es que logremos definirnos, para poder comprender que somos y como somos de manera puntual, mas alla de una influencia externa dominante. Esto es lo que esta de fondo en una demanda de reconocimiento de la especificidad, propia de la politica de la diferencia, nacida de la demanda de dignidad universal.

La politica de la dignidad, al anular las preferencias, hace enfasis en la igual dignidad de todos los ciudadanos y con ello se establece la politica del universalismo por el que se igualan los derechos y los titulos para evitar la estigmatizacion de ciudadanos de «primera clase» y ciudadanos de «segunda clase», como ocurre cuando la pobreza impide sistematicamente el pleno ejercicio de los derechos de ciudadania, situacion que «exige un remedio por medio de la igualacion» asegurando asi la inclusion (universal) de los ciudadanos. Lo que resulta viable en el terreno del reconocimiento de lo humano puede conllevar una cierta iscriminacion en otras dimensiones, como la cultural, en donde el reconocimiento adquiere un nuevo significado. Desde la politica de la diferencia, que tiene una base universalista, se piensa que lo que debe ser reconocido «es la identidad unica de este individuo o de este grupo, el hecho de que es distinto de todos los demas. » Esta vision que expone Taylor, defiende el reconocimiento privilegiado sustentado en la dignidad de lo diferente, por oposicion a la supuesta neutralidad no discriminatoria propia del liberalismo clasico, que califica de «ceguera a la diferencia».

Por esta via el liberalismo tradicional solo alcanza a tolerar la ‘discriminacion a la inversa’ o “discriminacion positiva” por la que, de manera temporal, se aseguran ciertas ventajas competitivas para los grupos historicamente discriminados. La politica del reconocimiento aboga por politicas permanentes a favor de las distinciones nacidas de la defensa de la propia identidad, mientras la politica de la dignidad defiende la garantia de oportunidades en plano de igualdad.

La politica del respeto igualitario puede o no quedar libre de la acusacion de homogeneizar la diferencia. No la sostiene como cuando se considera que el liberalismo es terreno neutral a todas las culturas, pues realmente este es expresion politica de cierto genero de culturas. El multiculturalismo y la porosidad como hechos conexos ya que este ultimo facilita la migracion multinacional conlleva al debate propio de la imposicion de una cultura sobre otra y la superioridad que posibilita esta imposicion.

Este proceso conlleva al igual reconocimiento de valor a todas las culturas y no simplemente como un hecho condescendiente y carente de objetividad, que insulta la inteligencia de aquellos que la demandan, sino como un falso reconocimiento, maxime si se parte de la premisa que reconocimiento forja identidad. La «fusion de horizontes» que me permite ver la otra cultura sin prejuicio para encontrar su valor, el que seguro antes no le otorgaba, tambien se rebasa bajo el requerimiento de «autenticos juicios de valor igualitario que se apliquen a las costumbres y las creaciones de estas culturas diferentes. Finalmente, no obstante lo homogeneizante que puede resultar, en todo caso, el respeto igualitario, es superado por otra premisa planteada por el autor y es «la disposicion para abrirnos al genero de estudio cultural comparativo que desplazara nuestros horizontes hasta la fusion resultante (Taylor, 1993)» lo que implica admitir que estamos lejos de un horizonte ultimo donde el valor relativo de cada cultura se evidencia, lo que si o si, conlleva a quebrar la ilusion tanto de multiculutralistas como adversarios.

Bibliografia Taylor, C. (1993). El multiculturalismo y la “politica del reconocimiento”. . Mexico, D. F. : Fondo de Cultura Economica.