filosofía latinoamericana

filosofía latinoamericana gy cam0617 1 t)eapar. R 12, 2016 8 pagcs FILOSOFIA LATINOAMERICANA INTEGRANTES MANUELA ECHEVERRY MEJIA OSCAR RESPALACIOS CAMILA VALENCIA MARIA JOSE ABRIL SAID CUETER 11-03 COLEGIO SALESIANO SAN PEDRO CLAVER 2016 las corrientes vigentes en la metrópoli y de una u otra manera alimentara el cuadro de las instituciones vigentes. Con el dominio del conquistador se implantaran sus ideas en ultramar. La ESCOLASTICA en su tard(a versión española hace así su aparición en nuestro medio.

Santa Fe de Bogotá, estableció su primer centro de enseñanza en 1605 con el nombre de colegio eminario de san Bartolomé, regentado por los padres jesuitas. En 1608, se abrió el » colegio de santo tomas de Aquino» , con carácter de universidad y regentado por los padres dominicanos, y en 1563, Fray Cristóbal de torres, siguiendo el modelo de la universidad de salamanca, fundo el colegio mayor de nuestra señora del rosario ‘. El método que se siguió fue el de la escueta argumentación escolástica, con temas más propios para lucir el ingenio que para desarrollar la capacidad reflexiva.

Entre los temas tratados merecen recuerdo especial: las discusiones sobre l derecho de hacer la guerra a los aborígenes, el justo título para dominar a América,

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la humanidad del indio. Temas estos, que dada su significación política permitieron, que frente a la escolástica más refinada, surgiera la semilla de un pensamiento crítico en autores tales como Bartolomé de las casas. La finalidad que se le asignó al estudio de la filosofía fue la preparar a los jóvenes para el estudio de la jurisprudencia y la formación del clero.

Los colegios, universidades coloniales y seminarios, durante los siglos XVII y XVIII, basaron su enseñanza en la filosofía escolástica. Tomistas, suarecianos y escotistas se enfrentaron rudamente desde la catedra, remitiendo siempre a Aristóteles y manteniendo vivos los problemas tradicionales de la filosofía. Cualquiera que sea el juicio que hoy podamos brindar sobr problemas tradicionales de la filosofía. Cualquiera que sea el juicio que hoy podamos brindar sobre esta corriente de pensamiento, debemos reconocer que ella mantuvo viva la preocupación filosófica en aquellos tiempos de la conquista.

LA ILUSTRACION: EL SENSUALISMO FRANCÉS, EL AMERICANISMO Y LA DOCTRINA SOCIAL El pensamiento moderno europeo no hace su aparición en América hispana hasta el siglo XVIII en parte por el dominio general que de la cultura alcanzo la escolástica. Con la poltica liberalizante de Carlos III, con la obra de escritores con espíritu reformador comenzaron nuevos aires en la intelectualidad hispanoamericana. Se inició la influencia en nuestro medio de pensadores de la talla de eibniz, Locke, Hugo Grotio, Galileo y Newton, Rousseau, Montesquieu y Adam Smith.

El pensamiento de la ilustración, especialmente francesa, va desplazando poco a poco el dominio de la escolástica. Uno de los acontecimientos más importantes de la época constituyo a reforma de los estudios, propuesta por el fiscal de la real audiencia de santa fe, a instancias del virrey Manuel de Guirior. Plan que implicaba más que un cambio en el método de los mismos. La influencia de la ilustración se articuló en tres líneas distintas: 1. El sensualismo francés en el campo de las teorías del conocimiento, con su principal representante Destutt de Tracy (1754-1836).

Junto con la última forma del sensualismo francés, encontramos el utilitarismo de Bentham y el espiritualismo ecléctico de Víctor Cousin. En estas doctrinas se nutren no solo os académcos sino los ideólogos de la política. Son problemas candentes de la época: el principio de autoridad, la legitimación del poder, el fundamento de la moralidad y la organización de estado. Por entonces 31_1f8 la legitimación del poder, el fundamento de la moralidad y la organización de estado. Por entonces aparecen, igualmente, el socialismo utópico y el pensamiento anarquista. . El amencanismo. Movmiento que reunió a un grupo de hombres cultos, que en condiciones propicias impulsaron la idea de una » cultura independiente ‘ , ‘ original’. Se habló así de -cultura argentina ultura mexicana -,etc . F. Sarmiento, lastarria, Andrés Bello fueron, entre otros, sus impulsores principales. 3. La doctrina social. Corriente inspirada en Saint simón, y entre los cuales merece mención especial, Bartolomé mitre (chile), Rafael alberdy (argentina) y el mismo sarmiento (Uruguay).

Habría que destacar entre ellos a alberdy por cuanto es quien plantea de manera más incisiva y critica la pregunta por la posibilidad de una filosofía latinoamericana. Estas tres corrientes constituyen el denominado » romanticismo latinoamericano- por la coincidencia entre su desarrollo y el ovimiento del romanticismo en Europa. Antes de situar el movimiento del pensamiento positivista, es necesario hacer mención del resurgimiento que tuvo el pensamiento escolástico en Colombia a finales del S.

XIX, en la obra de escritores y pensadores de la talla de Joaquín Gómez otero, quien antes de que León XIII hiciera del pensamiento de santo tomas el pensamiento oficial de la iglesia, lo había introducido en la enseñanza del seminario de Bogotá. POSITIVISMO Y PENSAMIENTO CONTEMPORANEO: A finales del S. XIX se inicia la influencia del pensamiento ositivista, de una manera sistemática, puesto que el espiritu positivista había ya penetrado con anterioridad, preparando justamente el ambiente. El positivismo sistemático sirvió de instrumento político, intelectual y pedagógico para q ambiente.

El positivismo sistemático sirvió de instrumento politico, intelectual y pedagógico para quienes buscaban enrutar la sociedad dentro del espíritu de la modernidad. Su influencia no fue homogénea en el ámbito latinoamencano. En Colombia no logro dominar en virtud quizá de la influencia que logro alcanzar el movimiento escolástico. A. Comte y Spencer fueron los autores de mayor incidencia sobre todo en argentina, Brasil y México. Como en tiempos de la escolástica, la educación fue el canal por donde se propago la racionalidad positivista, heredera, también esta última, de Descartes.

Aunque esta influencia haya tomado diferentes líneas y matices podemos señalar algunos rasgos comunes: el rechazo a toda cosmovisión teocéntrica, la preocupaclón por fundar una moral con base cientlfica y el intento de quitarle a la filosofía su carácter esotérico para abrirse a los intereses y preocupaciones del momento. En la época contemporánea debemos precisar como los pioneros de esta época habiendo recibido inicialmente una formación positivista la superaron luego.

Podemos distinguir diferentes grupos, el así llamado de los «fundadores» : se inspiraron principalmente en Bergson y Kant. Su temática central es la de la libertad, hasta articular un » humanismo» con características nacionales, pero distinto del surgido en la etapa de la influencia de la ilustración (americanismo). A partir de 1940 se inicia lo que romero llamo una etapa de normalidad filosófica: hacer filosofar e vuelve una actividad normal, al lado de otras actividades de la inteligencia.

Deja de ser un quehacer para el convento, o para los momentos más esclarecidos; el hombre ordinario comienza a prestarle atención a la filosofía. Se multiplicaron las publicaciones, ordinario comienza a prestarle atención a la filosofía. Se multiplicaron las publicaciones, surgieron las sociedades de filosofía, se volvió al pasado y se dio impulso al estudio de la historia de la filosofia. Desde entonces puede hablarse de que existe un clima para la filosofía. FILOSOFA LATINOAMERICANA

El proyecto de elaborar una filosofía propia, anclada en la idiosincrasia y en las realidades latinoamericanas, se desarrolló durante el siglo XX en tres vertientes diferentes: 1) la vertiente ontológica, también llamada «americanismo filosófico’ , que reflexiona sobre la identidad nacional o continental; 2) la vertiente historicista, que busca una comprensión filosófica de la historia de América Latina y la formulación de una historia de las ideas en el continente; 3) la vertiente liberacionista, más conocida como «filosofía de la liberación», que reflexiona sobre las condiciones ara la emancipación política, económica y cultural de los pueblos latinoamericanos. LA VERTIENTE ONTOLOGICR El nacimiento de la primera vertiente, también llamada «americanismo filosófico», puede rastrearse hasta las primeras décadas del siglo XX en México, como fruto del ambiente nacionalista que había generado la revolución mexicana.

La revolución de 1910, con su carácter nacionalista, antiimperialista y antioligárquico, promovió en México una reflexión sobre el «ser» del hombre mexicano y latinoamericano, que se tradujo en una serie de ensayos literarios con pretensiones filosóficas. Partiendo entonces de México, el americanismo filosófico generó toda una serie de obras en todo el continente, cuya influencia se extendió durante casi cuatro décadas (1930-1970). LA VERTIENTE HISTORICISTA: Esta segunda ra extendió durante casi cuatro décadas (1930-1970). LA VERTIENTE HISTORICISTA: Esta segunda ramificación se origina también en México y es impulsada inicialmente por la influencia del filósofo español José ortega y Gasset a través de su discípulo José gaos, quien llega a México a finales de los años treinta como refugiado a causa de la guerra civil española.

Adoptando las tesis historicistas de su maestro, Gaos delinea el proyecto de reconstruir la historia de las ideas como base para elaborar una Filosofía en lengua española, título de su importante libro publicado en 1945. Pero no hay duda de que la gran figura del historicismo latinoamericano es Leopoldo Zea, discípulo directo de Gaos, quien propone y desarrolla una reflexión sistemática sobre la historia de las ideas en el continente como presupuesto indispensable para la generación de un filosofar propio. Desde su tesis El positivismo en México (1943), pasando por América en la historia (1 957), El pensamiento atinoamericano (1965) y Dialéctica de la conciencia americana (1 976), hasta su original Filosoffa de la historia americana (1978), Zea recorre un camino que le convierte en el gran impulsor del proyecto de la filosof(a latinoamericana.

LA VERTIENTE LIBERACIONISTA: Mientras que las dos vertientes antenores nacen al extremo norte del continente, en México, la filosofía de la liberación nace en el extremo sur, en Argentina. Fue allí donde hacia comienzos de la década del setenta empezó a surgir un movimiento filosófico que recogía las preocupaciones articuladas por otros sectores de la intelectualidad atinoamericana como la sociología de la dependencia y la teología de la liberación. Antecedente importante fue la publicación en 1968 del libro ¿Existe una filosoffa de nue liberación. Antecedente importante fue la publicación en 1968 del libro ¿Existe una filosofía de nuestra América? el peruano augusto Salazar bondy, en el que se plantea que la autenticidad de la filosofía latinoamericana vendré como autoconciencia de la situación de alienación y dependencia en la que se halla sumido el continente. TENDENCIAS ACTUALES: El legado de la filosofía latinoamericana, en las tres vertientes encionadas, ha sido transformado sustancialmente hacia comienzos del siglo XXI por obra de tres figuras principales: el cubano Raúl Fornet-getancourt (Raúl Betancourt), el ecuatoriano Bolívar Echeverría y el colombiano Santiago Castro- Gómez. Fornet-Betancourt propone un «giro intercultural» de la filosofía de la liberación que la convierta en un puntal para el diálogo con distintas tradiciones filosóficas de la humanidad.

La obra de Echeverría podr[a ser ubicada como una prolongación crítica de la vertiente ontológica en clave de filosofía de la cultura, sobre todo n aquellos textos donde realiza una caracterización del «ethos barroco» de América Latina como alternativa a la racionalidad capitalista de la modernidad europea. por su parte, Castro- Gómez se inscribe como heredero de la vertiente historicista, pero repensándola desde la genealogía de Michel Foucault y desde los estudios poscoloniales latinoamericanos. De Fornet- Betancourt destaca el libro Critica intercultural de la filosofía latinoamericana actual (2004), de Echeverría La modernidad de lo barroco (1998) y de Castro-Gómez sus libros Crítica de la razón latinoamericana (1996) y La hybris del punto cero (2005). 81_1f8