Expectación En La Física Por El Posible Hallazgo De Ondas Gravitacionales

Expectación en la física por el posible hallazgo de ondas gravitacionales Hace un siglo Einstein predijo la existencia de ondas gravitacionales, ondulaciones en el espacio-tiempo producidas por cuerpos muy masivos acelerados, como agujeros negros, supernovas y estrellas de neutrones. Los científicos llevan más de 50 años tratando de detectarlas, y ahora el observatorio LIGO de EE (JIJ lo podría haber conseguido. Asi lo sugieren los últimos tuits del físico teórico Lawrance M. Krauss, aunque los responsables del experimento Insisten en que, de momento, se trata solo de un rumor. s “2016 podría traer do es física fundamental e I sigib y ondas gravitacional el físico teórico Lawr olorearían la ículas en el LHC sado 4 de enero versidad Estatal de Arizona, quien en septiembre ya había anunciado “el rumor de una detección de ondas gravitacionales en el detector LIGO, impresionante si es cierto”. Este mismo mes, el 11 de enero, volvió a poner en su cuenta de Twitter el siguiente mensaje: “Mi rumor previo sobre LIGO ha sido confirmado por fuentes independientes. Manténganse al tanto! Las ondas gravitatorias pueden haber sido descubiertas!! Emocionante”. La reacción fue inmediata: enseguida ha tenido más de 2. 500 retuits, y la comunidad de los físicos

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ha inundado las redes sociales con sus comentarios y esperanzas de que la noticia sea cierta. Si realmente se han conseguido detectar las ondas gravitacionales. estaremos an ante el avance que los científicos llevan buscando desde hace más de 50 años y un descubrimiento merecedor de un premio Nobel.

La teoría que Einstein planteó hace un siglo que el espacio-tiempo es curvo y que la gravedad es un producto de esta curvatura, pero además, que objetos masivos acelerados pueden cambiar la urvatura de ese espacio-tiempo y producir ondas gravitacionales. Estas pueden proceder de fenómenos como la explosión de una supernova, la formación o fusión de agujeros negros, el choque de estrellas de neutrones o incluso de la radiación gravitacional remanente del Big Bang. Cuando se producen estos eventos, hacen que el tejido del espacio mismo vibre como un tambor.

Las ondulaciones del espacio-tiempo emanan en todas direcciones, viajando a la velocidad de la luz y distorsionando ffsicamente todo a su paso. Pero cuanto más se alejan de su origen, más pequeñas se vuelven, y en el momento en que llegan la Tierra, la distorsión espacial que causan en una distancia de varios kilómetros es solo de una fracción del tamaño del protón. Entre los grandes experimentos que intentan detectar ese pequeño movimiento se encuentra el Laser Interferometer Gravitational-Wave Obsem•atory ( IGO, el Observatorio de Interferometría Láser de Ondas Gravitacionales).

Sus interferómetros hacen rebotar luz láser entre espejos situados en los extremos opuestos de tubos de vacío de 4 kilómetros de largo, para detectar el paso de las ondas gravitacionales que extienden y comprimen la longitud de sus brazos junto con el esto del espacio. El 18 de septiembre de 2015 empezaron de manera oficial las RI_IFS junto con el resto del espacio. El 18 de septiembre de 2015 empezaron de manera oficial las observaciones de los dos potentes detectores de ondas gravitacionales de LIGO en sus centros de Hanford (Washington) y Livingston (Luisiana), aunque todavía no han confirmado su existencia.

La portavoz de este observatorio, Gabriela González, profesora en la Universidad Estatal de Luisiana (EE UU), ha declarado a The Guardian que los instrumentos “aún hoy están recogiendo datos que nos llevará un tiempo analizar, interpretar revisar, así que no tenemos ningún resultado que compartir todavía”. Como es habitual en ciencia, la investigadora insiste en que van a comprobar bien los resultados antes de publicarlos en una revista científica, donde serán revisados por expertos, “por lo que esto llevará también su tiempo”.

Los miembros de LIGO no quieren que les pase lo que a sus colegas del experimento BICEP-2, que se precipitaron al anunciar en 2014 el descubrimiento de ondas gravitacionales primigenias, surgidas justo tras el Big Bang, y que resultó no ser cierto. Por su parte, Krauss, autor de libros de divulgación científica omo La física de Star Trek, ha reconocido a la revista Science que no ha hablado con ninguno de los 900 miembros de la colaboración LIGO -donde participan científicos españoles de la Universidad de las Islas Baleares-, y que por eso ha empleado el término “rumo”‘.

Parafraseando a Hamlet, el físico teórico se pregunta en uno de sus últimos tuits: ‘Tuitear o no tuitear. Esa es la cuestión”, pero enseguida se responde: “Para mí, la transmisión de entusiasmo sobre la ciencia a menudo 31_1fS cuestión”, pero enseguida se responde: “Para mí, la transmisión de entusiasmo sobre la ciencia a menudo sugiere que sí.

Confirman dos propiedades del bosón de Higgs En mayo de 2015, un grupo de científicos de 38 países dio a conocer con precisión la masa del bosón de Higgs, una partícula elemental descubierta en 2012 que permite explicar el mecanismo por el que todas las partículas fundamentales adquieren masa, con el Gran Colisionador de Hadrones o LHC: la máquina más grande y compleja de la historia, construida en un túnel circular subterráneo de 27 kilómetros debajo de la frontera entre Suiza y Francia.

Ahora, el mismo consorcio global de investigadores validó dos propiedades adicionales del bosón que confirman as predicciones del modelo estándar de las partículas fundamentales y sus interacciones. “Estos hallazgos amplían nuestra comprensión de la estructura de la materia y las fuerzas que dieron forma a nuestro Universo”, sostuvo a la Agencia CyTA-Leloir una de las autoras, la doctora en física María Teresa Dova, investigadora del CONICET en el Instituto de Física La Plata (IFLP) (Argentina) y participante del experimento ATLAS del LHC del Centro Europeo para la Investigaclón Nuclear (CERN).

Luego de analizar miles de millones de datos generados por el potente acelerador de partículas, los investigadores confirmaron comienzos de este año que el bosón de Higgs no tiene espín o momento de rotación intrínseco, es decir, tiene espín 0 (cero). Esto la transforma en la única partícula elemental “escalar” (de espín O) cuya existencia en la naturaleza ha sido probada experimentalmente. “Es 406 S “escalar” (de espín 0) cuya existencia en la naturaleza ha sido probada experimentalmente. Esto significa que el comportamiento de esta partícula es diferente de aquellas que transportan fuerzas, como el fotón para la interacclón electromagnética, que tienen spin 1, y también es diferente de as partículas de materia, como el electrón, que tienen spin 1/2 explicó Dova. Otra propiedad recientemente constatada del bosón es que su paridad, una medida de cómo se comporta la imagen especular del bosón de Higgs, es positiva, lo cual confirma otra predicción del modelo estándar. Por ejemplo, en la desintegración del bosón de Higgs en otras partículas, ese fenómeno ocurre con la misma probabilidad tanto de un lado del espejo como del otro (de la partícula)”, explicó Dova. Ahora, con todos los datos colectados por el ATLAS, los científicos estudiaron distintos modos de producción y decaimiento del osón, explorando la posibilidad de escenarios alternativos en los que la partícula pudiera tener otras propiedades.

Según revela la revista “European Physical Journal C, Particles and Fields”, los datos confirman con un 99,9% de confianza que la hipótesis del modelo estándar, según la cual el bosón de Higgs tiene espín O y paridad positiva, es correcta. Según Dova, autora del libro “Qué es el Bosón de Higgs” de la colección “¿Qué (Paidós), dirigida por Nora el histórico descubrimiento del bosón ha sido un “paso gigante” para responder dos preguntas: ¿de qué estamos hechos? y ¿cómo funciona el Universo? SÜFS

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