Ensayo

LA UNIVERSIDAD NECESARIA EN EL SIGLO XXI La universidad fue concebida como una institucion «especial», durante buena parte de los mas de 500 anos de su historia. En particular, asi fue entendido el modelo de universidad dominante en Occidente: la universidad publica de investigacion (que denominaremos UPI). 3 El caracter especial de ese modelo fue el resultado de una combinacion de diferentes factores: amplios margenes de autonomia institucional, legitimidad, prestigio, honores y beneficios materiales.

A esto se sumo que la UPI contaba con fuertes consensos sociales acerca de su potencial para contribuir al desarrollo social, economico y cultural (Clark, 2006). En el pasado, entonces, las universidades eran consideradas instituciones especiales con connotaciones casi sagradas, que gozaban de privilegios importantes y que en virtud de su nombre eran «inmunes a restricciones de cualquier naturaleza» como sostenia el Cardenal Newman a mitad del siglo XIX (Newman, 1853: 1).

En cambio, en la actualidad, desde diferentes perspectivas se plantea que han entrado en «crisis» y se han convertido en una organizacion mas entre otras y, por tanto, sujetas a las mismas variables que la epoca impone a todas las organizaciones del siglo XXI: globalizacion, mercantilizacion, masificacion, digitalizacion (Zubiria Samper, 2007).

La discusion acerca del estado actual y el destino de las UPIs debe atender, sin duda, a las particularidades de cada contexto, pero la mayoria de quienes analizan y estudian su historia coinciden en que, en terminos globales, las universidades publicas de investigacion estan abandonando rapidamente el modelo que surgiera a principios del siglo veinte y que se consolidara en el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial.

Este proceso multifacetico de diferenciacion de aquel modelo, que con nostalgia Hobsbawm (1994) bautizo como la «edad de oro» de la UPI, configura segun Philip Altbach un escenario tormentoso: La educacion superior esta experimentando un cambio dramatico en todas partes. Parece ser que el principio del siglo XXI se configura un escenario de «tormenta perfecta»4 entre presiones externas y respuestas internas.

El periodo actual puede proporcionar una oportunidad de reforma y cambio significativos, aunque las presiones podrian abrumar a las, ya muy exigidas, instituciones academicas Una de las dificultades para analizar las universidades publicas de investigacion es que el modelo institucional no es singular sino plural, ya que a lo largo de su historia ha ido adoptando, y adaptando, diversas formas y denominaciones: «napoleonica», «humboldtiana», «Land Grant», «de investigacion», y «mega-universidades», entre otras.

Con diferentes grados de consistencia, la UPI contemporanea se nutre de rituales, estilos y normas originados en modelos universitarios muy distintos entre si, como medieval de escuelas profesionales, el de la educacion liberal de Oxford, o el propuesto por Wilhelm Von Humboldt para la Universidad de Berlin que proponia conectar las tareas de investigacion con la formacion universitaria.

A los precedentes se pueden agregar la concepcion escocesa de accesibilidad y servicio social, la idea de investigacion aplicada y educacion practica que caracteriza las universidades Land Grant en Estados Unidos, las aspiraciones democratizadoras asociadas con la reforma de 1918 en Cordoba y el modelo sovietico de estructurar la educacion superior para alcanzar metas tecnologico-industriales determinadas por la planificacion estatal (Johnstone, 2002; Ordorika y Pusser, 2006).

Si bien cada uno de estos modelos pueda considerarse una manifestacion nacional unica, todos ellos se han influenciado mutuamente, fusionando ideales, normativas, estructuras y tradiciones institucionales en distintos tiempos y lugares. Por ello, reconociendo la imposibilidad de capturar todos los detalles y las variaciones, a continuacion se intentara bosquejar una narrativa cronologica general que de cuenta de las tendencias y patrones transnacionales mas representativos de las UPIs.

A pesar de la confluencia de diferentes modelos historicos, cada uno con sus tradiciones e inflexiones locales, la mayoria de las UPIs contemporaneas estan organizadas alrededor de la produccion y distribucion de conocimientos a traves de actividades de investigacion, ensenanza, y extension. Esta sistematizacion y consolidacion de funciones de la UPI comenzo a crearse conjuntamente con la construccion de los Estados-nacion. En ese proceso las universidades tuvieron asignadas tres funciones y misiones prioritarias: nacionalizar, democratizar y servir a la sociedad.

Durante casi cinco siglos estas tres misiones se manifestaron de modos muy distintos segun los contextos regionales. Por ejemplo, mientras que servir al Estado fue un principio establecido con claridad por las universidades europeas a comienzos de la epoca moderna, la idea de servir al «individuo» surgio inicialmente en las universidades norteamericanas a principios del siglo XIX y recien casi medio siglo despues comenzo a pensarse en el objetivo de servir a la sociedad.

Scott tambien afirma que «otras misiones tales como la de vincular la ensenanza universitaria al trabajo de investigacion se superpusieron a los objetivos previamente definidos de organizar la institucion en torno a las misiones de nacionalizacion, democratizacion, y servicio publico. De este modo, puede afirmarse que la superposicion de funciones y misiones resulta una caracteristica casi tan antigua que se remonta a la existencia de la universidad misma, esta superposicion de funciones estimulo la creacion de una institucion «moderna» que contenia multiples y contradictorias promesas acerca de su potencial.

En un repaso rapido las UPIs eran consideradas centrales para: Fortalecer las identidades de los Estados nacionales– Impulsar procesos de modernizacion economica, social y cultural — Formar elites– Generar conocimientos cientificos– Generar conocimientos practicos— En este primer periodo, las UPIs comenzaron a desarrollar practicas institucionales para distinguirse de otras instituciones productoras de conocimiento (iglesias y congregaciones religiosas, museos, tertulias, salones literarios y sociedades cientificas).

En paralelo, inician la busqueda de su propio lugar o nicho social, a traves de la actualizacion de planes de estudio, la generacion de nuevas areas de estudio, disciplinas, y la sistematizacion de procedimientos de investigacion cientifica. En los Estados Unidos, por ejemplo, se establecio un «contrato social» implicito entre el gobierno y las universidades, que otorgo a estas ultimas, un grado nedito de autonomia, de libertad academica y de financiamiento publico a cambio de proveer la educacion necesaria para formar ciudadanos «informados» y crear una fuerza de trabajo competitiva. Durante la primera mitad del siglo XX las UPIs no se convirtieron en instituciones de masas pero crecieron en numero, cantidad de profesores y alumnos, y de funciones. Entre 1900 y 1945 en Europa, America del Norte y del Sur, Oceania y, en menor medida, en Asia y Africa los sistemas de educacion superior se expandieron fuertemente.

Este crecimiento no solo se debio a las expectativas puestas en los dividendos economicos que producirian, sino tambien a la conviccion de que las universidades desempenaban un rol central al servicio del nacionalismo cultural y politico. Al mismo tiempo que los gobiernos reforzaron el papel de la educacion superior como factor determinante en proyectos economicos y politicos de desarrollo nacional, las propias instituciones comenzaron a buscar maneras de expandir su influencia, si bien la gran expansion de la matricula estudiantil.

En Europa Occidental y Estados Unidos esta expansion se consolida como parte del surgimiento del Estado de bienestar «keynesiano» y sus metas de estabilidad y progreso socioeconomico, acceso democratico a los programas y servicios estatales, desarrollo industrial masivo, competitividad internacional y movilidad social tanto individual como grupal. En este periodo la educacion superior asume una nueva centralidad en la sociedad moderna. Segun Clark Kerr, rector de la Universidad de California, Berkeley —una de las UPIs mas emblematicas en el mundo universitario de esta etapa—, las promesas de las niversidades eran percibidas y aceptadas por la poblacion en general. Kerr afirma que «una generacion completa esta tocando a las puertas y exigiendo admision» porque «apenas estamos percibiendo que uno de los productos invisibles de las universidades —el conocimiento— puede ser el elemento mas poderoso en nuestra cultura, que afecta el auge y la caida de las profesiones e incluso de las clases sociales, de las regiones y de las naciones» La confianza social en el potencial transformador de la UPI se hizo mas fuerte aun luego de 1945, al fin de la Segunda Guerra Mundial.

Los programas de investigacion y desarrollo orientados por nociones de contribucion al progreso nacional y el bien publico, jugaron un papel importante en la transformacion de las UPIs durante esta epoca por cuanto la investigacion especializada y la «gran ciencia» redefinieron muchas de las misiones propias de las universidades. Como retribucion por priorizar los descubrimientos y publicacion de los resultados, la investigacion cientifica disfruto no solo del patrocinio gubernamental, sino tambien de la autonomia academica.

Asi, en muchas naciones, las universidades se volvieron casi enteramente dependientes del financiamiento de los gobiernos federales. Ciertamente, las universidades eran percibidas con un grado mayor de compromiso con la construccion de la nacion y, especialmente, con las metas de los Estados relacionadas con el desarrollo nacional, militar, economico y de «modernizacion» industrial. En el llamado «Tercer Mundo» las universidades jugaron un papel protagonico en la creacion y en la legitimacion politica, administrativa, economica y cultural de las nstituciones estatales, y en la formacion del personal necesario para el funcionamiento del aparato burocratico. Aunque con diferentes niveles de desarrollo y velocidades, el crecimiento de las UPIs se estaba acelerando alrededor del mundo. Unos cuantos ejemplos ilustran esta convergencia global alrededor de un rol nacional esencial, nuevo, para las UPIs en el periodo de la posguerra. En las primeras decadas del siglo XX, en los Estados Unidos tomo forma el vinculo «militar-industrial-academico». El trabajo cientifico y social de las universidades financiado por el gobierno cobra aun mas impulso despues de la Segunda Guerra Mundial.

Durante la Guerra Fria se profundiza una asociacion entre el establishment cientifico y el Estado que se habia consolidado con la produccion de la bomba atomica. De manera similar, al otro lado de la «cortina de hierro», la Union Sovietica priorizo dos funciones para las universidades publicas, ambas relacionadas con las metas mas urgentes de la nacion: entrenar profesionales y tecnicos (de acuerdo con los objetivos establecidos en los planes quinquenales del gobierno central) y preservar el marxismo-leninismo como la ideologia dominante. Conforme con estas prioridades, las universidades se volvieron esenciales como instituciones de ensenanza mientras las actividades de investigacion, propiamente dichas, eran realizadas mayormente en las «academias». Desarrollos similares tuvieron lugar en los paises de Europa oriental que permanecian bajo el regimen sovietico. En Europa Oriental las antiguas instituciones autonomas pasaron a formar parte de un ministerio de educacion centralizado. Alrededor de 1953, «la ducacion superior en la region se aproximo completamente, a la variante Sovietica», con enfasis en las metas nacionalistas y de entrenamiento de la mano de obra para el Estado. Tambien en Asia la educacion superior se consustancio con los proyectos nacionalizantes. Por ejemplo, en China, a partir del siglo XIX y principios del XX, las universidades fueron siguiendo patrones muy diversos; las hubo autoctonas como otras que siguieron el modelo occidental, segun los diversos objetivos ya fuesen estos la formacion clasica de academicos hasta la certificacion de los funcionarios publicos.

A partir de 1949, el liderazgo comunista impuso cambios significativos acordes con el modelo sovietico: cerro las puertas a la educacion superior privada y, despues de 1952, reorganizo la educacion. Esta revision estuvo «disenada para lograr las necesidades especiales de una economia central planificada» y desato el resentimiento estudiantil por la «brecha entre sus expectativas heredadas y las nuevas e impuestas necesidades de construccion nacional». El gobierno establecio dos metas ligadas a las reformas politico-ideologicas: elevar «el nivel cultural de los ciudadanos» y entrenar trabajadores para un «trabajo de construccion nacional».

En palabras del Ministro de Educacion Superior: la «construccion educativa deberia servir a la construccion economica» esto es, a la industria pesada, la agricultura y la defensa nacional. Se creia que solo un «sistema totalmente planificad, seria posible producir el numero requerido de personas entrenadas para los requerimientos especificos de cada grado y nivel en todas las especialidades requeridas para el desarrollo economico». En Japon los estrechos vinculos entre la educacion superior y las metas estatales datan de 1868, con la Restauracion Meiji.

Efectivamente, treinta anos antes, el gobierno de Shogunate habia determinado que el sistema de la universidad moderna era un medio fundamental que permitiria a la nacion enfrentar «el nuevo reto extranjero» (Okada, 2005: 32). Pero la clave de la transformacion en el sistema educativo del Japon de la post guerra provino de una fuente diferente: las fuerzas de ocupacion de Estados Unidos, que impusieron a su enemigo vencido en la guerra un programa de democratizacion, desmilitarizacion y descentralizacion.

Con esto se impulso el acceso a las universidades y se fortalecio la valoracion de su capacidad de modernizar a la sociedad japonesa. Aun despues de que se revisaron algunas de estas reformas, persistio el enfasis en la educacion como una herramienta para el desarrollo politico y economico del Estado, a traves de la formacion de «mano de obra» y de «capital humano», lo que justifico la expansion del sistema. En America Latina, importantes universidades tambien eran consideradas cruciales para los proyectos estatales.

Como argumentan Ordorika y Pusser, instituciones como la Universidad Nacional Autonoma de Mexico (UNAM) y la Universidad de Buenos Aires podrian ser consideradas como «universidades constructoras del estado», responsables en gran medida de asegurar las «condiciones materiales para la expansion y la consolidacion de sus respectivos Estados y asi mismo de garantizar la legitimidad intelectual y social de esos Estados». Nuevamente, este papel era relativamente reciente. Aunque la historia e la UPI era larga en la region, fue recien a partir de mediados del siglo XX que adquirio estas cualidades especificas. Durante esos anos, «la fuerza y la claridad del proposito» de las UPIs de Latinoamerica estaba «profundamente conectado a su centralidad en los proyectos de desarrollo estatal» En todos estos casos, las universidades publicas no crecieron simplemente por decisiones unilaterales de los estados sino que lo hicieron como resultado de las exigencias de la ciudadania para la expansion de la matricula.

Durante los anos 60, muy visiblemente en Europa y en America Latina, las presiones por la expansion de las universidades se manifestaban en grandes protestas a nivel local, hechas por estudiantes y diversos movimientos politicos. El resultado fue que «un gran numero de mujeres, ancianos y personas pobres […] concurrieron masivamente a las universidades que hasta ese momento eran en su mayoria instituciones para las elites masculinas de los jovenes privilegiados».

En la ultima mitad del siglo el logro mas destacado de las universidades latinoamericanas fue el rapido crecimiento en la matricula: de medio millon a siete millones de estudiantes en las ultimas tres decadas. Asimismo, el tipo de instituciones surgido para satisfacer este volumen de demanda se diversifico rapidamente. Entre 1957 y 1960 el numero de universidades crecio de 229 a 1. 289 y la matricula de 441 mil a 961 mil estudiantes. Al mismo tiempo, se produjo un importante crecimiento de la proporcion de estudiantes pertenecientes a la clase trabajadora y campesina, que paso del 36. al 49%. Este aumento estuvo acompanado de una disminucion en los estandares de admision y tambien de un rapido aumento de la participacion de las mujeres en la vida universitaria, en calidad de estudiantes y profesoras. Las universidades africanas tambien tuvieron un crecimiento exponencial en la segunda mitad del siglo veinte, como resultado de las presiones ejercidas tanto por las elites de ciudadanos nativos como por las poblaciones nacionales.

Antes de los anos 60 existian 42 universidades localizadas en su mayoria en el norte y sur de Africa; la matricula de estas instituciones estaba en el orden de los diez mil estudiantes. Durante las dos primeras decadas de independencia, el empleo en las universidades y los titulos universitarios tuvieron gran demanda en la medida en que las instituciones se fueron haciendo mas accesibles a los ciudadanos, de aquellos que eran preparados para los cargos gubernamentales de alto rango.

A fines de los anos 90, existian mas de 400 universidades africanas, con una matricula de 3. 5 millones de estudiantes. Es facil multiplicar los ejemplos de esta demanda de educacion superior publica. En los Estados Unidos, la aprobacion de la ley G. I. Bill, en 1944, abrio las puertas de la universidad para muchos individuos provenientes de la clase trabajadora y para los veteranos de guerra de clase media, haciendo de la educacion universitaria un derecho ciudadano clave.

Y en el Japon, los anos 60 vieron un «masivo e inedito entusiasmo por la expansion del sistema educativo». Este modelo de expansion de la matricula no duro mucho y su debilidad se hizo mas evidente y explosiva en varias regiones, en particular durante las crisis economicas (tal como en la del petroleo de 1979, en la crisis de la deuda, de 1982), cuando las tasas internacionales de interes crecieron dramaticamente y muchos gobiernos no pudieron hacer frente a los pagos por los servicios de las deudas incurridas tanto nacional como internacionalmente.

Esta dificultad asociada a los cambios economicos y, conjuntamente, con la intensificacion de los conflictos politicos, sociales y culturales, en algunos casos relacionados con la democratizacion politica (como en el Cono Sur) o las independencias nacionales (Nicaragua e Iran) coincidio con la consolidacion de movimientos sociales y ONGs como nuevos e importantes actores politicos. Principalmente, tales procesos se centraron en el reconocimiento de los derechos de la mujer, de los grupos etnicos y las minorias, y condujeron a conflictos intensos que, a menudo, tenian a las universidades como una las principales arenas de la confrontacion.

La expansion de las UPIs fue algo comun para estados que compartian poco en terminos de historia, recursos, infraestructura educativa u orientaciones ideologicas y politicas. Las universidades publicas jugaron un papel importante para las ambiciones de descolonizacion de naciones africanas, los nuevos regimenes comunistas en Europa Oriental y China y los movimientos sociales en America Latina. Tambien tuvieron la mision de planificar la defensa nacional durante la Guerra Fria tanto en la Union Sovietica como en Estados Unidos.

Y estuvieron unidas, por ultimo, al desarrollo de los movimientos estudiantiles alrededor del mundo. En definitiva, en diferentes contextos nacionales las promesas ofrecidas por las UPIs parecian expandirse velozmente. Los Estados y los ciudadanos de la post-guerra parecian estar de acuerdo en que las retribuciones cientificas, sociales, politicas y civicas serian mayores, con la expansion de los sistemas de educacion superior publica. Las universidades se convirtieron en instituciones «redentoras», de las que se esperaba que resolvieran o mediaran en toda clase de problemas sociales.

Ellas hicieron cargo de colaborar en la planificacion de la «defensa, salud, el desarrollo energetico, el programa espacial y el crecimiento economico de la nacion» como tambien del objetivo menos tangible de la equidad social. Para estas tareas las universidades contaban con financiamiento de los gobiernos nacionales y estaban a cargo de distribuir o hacer publico ciertos bienes considerados socialmente relevantes y vinculados con la preservacion, busqueda, produccion y distribucion del conocimiento considerado valioso.

Puesto que tales actividades tenian como finalidad «el bien comun», se consideraba que debian ser ejercitadas por individuos que pasaran por sistemas de acreditacion academica que fueran «publicos» y que, ademas de sus credenciales formales y cientificas, manifestaran «vocacion de servir al bien publico» mas que una voluntad de procurar beneficios personales.

La financiacion publica y las nociones (no siempre ejercitadas de manera integral) de autonomia institucional y libertad academica eran consideradas bases solidas que debian permitir a los docentes e investigadores de las UPIs promover conocimientos cientificos relevantes, no solo en sus respectivos campos de conocimiento, sino que deberia ser significativo socialmente, manifestandose en las nuevas destrezas adquiridas por los studiantes que eventualmente lograrian mejoras individuales y sociales. Estos objetivos estuvieron conectados con modelos economicos y sociales de desarrollo nacional y social y de solidaridad, bajo el reinado del supuesto de la inexistencia de competencia entre esfera publica y equidad social. Si hubo una sorpresiva convergencia en las aspiraciones de universidades nacionales en el mundo entero durante el periodo post guerra, la desilusion compartida de los anos 70 y 80 fue aun mas notable.

Las crisis del petroleo de la mitad de los anos 70 y la creciente aceptacion de las politicas economicas impulsadas por los gobiernos de los presidentes Ronald Reagan en Estados Unidos y Margaret Thatcher en Gran Bretana, conjuntamente con los programas de ajuste estructural del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional en los 80, tuvieron efectos negativos a largo plazo sobre la financiacion estatal de las universidades.

El efecto fue tan poderoso como el que durante los anos 60 tuvieron los movimientos sociales y el radicalismo cultural surgidos en los campus universitarios, que habian impulsado —y en muchos casos logrado— la incorporacion de grupos sociales hasta entonces excluidos de la universidad. Grandes esperanzas y ambiciones de expansion marcaron los sistemas universitarios alrededor del mundo desde los anos 40 hasta los 60. En las decadas siguientes, la decepcion y las limitaciones financieras y politicas fueron nuevamente un punto en comun.

A pesar de los diferentes actores sociales, regimenes politicos, objetivos y condiciones especificas propias de las universidades en cada region surgio un sentido relativamente uniforme y global de «crisis». En buena medida esta percepcion de crisis estuvo asociada con el hecho de que la universidad se habia convertido por primera vez en su larga historia en una institucion «masiva». Por supuesto, ese sentido de crisis fue diferente segun los contextos.

En China «las decepciones y desanimos (en las universidades) ocurrieron en paralelo con la ausencia de reformas economicas y politicas» en otras esferas de la sociedad. En ese contexto, despues de 1978, aquellas metas de antano de educar a los trabajadores y campesinos como «el cuerpo principal de la nacion y creador de la riqueza de la sociedad», abrieron paso a politicas que promocionaron la inversion extranjera y el desarrollo tecnologico.

Entrados los anos 80, la inflacion hizo disminuir dramaticamente los salarios de los profesores y el apoyo gubernamental escasamente podia cubrir los costos operativos de las instituciones de educacion superior. Aunque historicamente las escuelas y las universidades habian sido financiadas por el gobierno, el aumento de la matricula y la escasez de recursos condujeron que el gobierno promoviese la participacion del sector privado. Mientras que en los anos 80 solo existia un punado de instituciones privadas de educacion superior, en 1999 ascendian a 1. 70 y superaban en mas de cuatrocientas a las universidades publicas. Segun estimaciones recientes, cerca de un cuarto y un tercio de las instituciones educativas son privadas, aunque solo unos 40 mil estudiantes se formaban en programas reconocidos por el Ministerio de Educacion. Las UPIs de Japon tambien fueron proclamadas inestables y en «crisis». En este caso, la desilusion generalizada en las instituciones nacionales de educacion superior ha tomado la forma de un ataque de la derecha politica que critica los bajos estandares y la mediocridad del sistema.

Algunos argumentan que la intervencion del gobierno y el financiamiento a la educacion deberia eliminarse completamente Africa y America Latina fueron las regiones donde el diagnostico de crisis de la universidad fue mas generalizado. En buena medida esos diagnosticos se relacionaron directamente con la aplicacion de programas de ajuste estructural impulsados por el FMI y el Banco Mundial y otras condiciones asociadas a los procesos de negociacion de las deudas externas.

Estos programas impusieron una reorientacion de recursos, que fueron transferidos del nivel superior al basico, afectando a las universidades en aspectos tan esenciales como la compra de libros y equipos de investigacion. Estos procesos tambien tuvieron impacto en los procesos conocidos como «fuga de cerebros» cuando los estudiantes partian masivamente a las grandes ciudades de los antiguos poderes coloniales para su formacion de grado y posgrado.

Otro de los fenomenos visibles y resonantes que surgieron a causa de las presiones y las criticas que cuestionaron las universidades publicas se reflejaron en la tendencia global a la «comercializacion» o «managerialismo» con el consiguiente desplazamiento de las visiones civica y social del lugar central que habian ocupado en la configuracion de las universidades a mediados del siglo XX. En Latinoamerica la acelerada expansion de las universidades en la decada del 90 no siempre fue evaluada positivamente, en particular porque se la asocio con procesos de rivatizacion y de desigualdad educativa, a traves de la consolidacion de circuitos diferenciados y segmentados. La expansion del sector privado se evaluo como un recorte directo sobre rol prominente que tenian las universidades nacionales, cuestionando las politicas de acceso y sobre todo la calidad de la educacion superior. A pesar de que la matricula se expandio notablemente y de que se incorporaron grupos historicamente excluidos de la universidad existieron fuertes criticas de este proceso de expansion y segmentacion, en especial por parte de los sectores que trabajaban en las UPIs, y que tenia mayor prestigio.

En buena medida las criticas apuntaban a que los incrementos de matricula no fueron acompanados por presupuestos adecuados y a las formas de funcionamiento institucional. Pero, ademas, estos sectores tambien reaccionaron frente a la perdida del privilegio y las posiciones de distincion que las habia caracterizado en el pasado, como describe el reporte del Instituto de Investigacion para la educacion superior de America Latina y el Caribe.

La ampliacion de la matricula a sectores antes relegados ha llevado a incluir en la universidad a un numero importante de personas con capital cultural desventajoso, dificultades en sus biografias academicas y expectativas de futuro relativamente mas inciertas. En esos casos, grupos de profesores y alumnos conviven con fenomenos agudos de discriminacion asociados a la mas compleja multifuncionalidad adoptada por los centros de estudio, dando lugar a desiguales apreciaciones valorativas de las distintas actividades academicas, al manejo simbolico de los privilegios de los campos rofesionales consagrados por la costumbre y al reparto de distinciones y beneficios materiales en funcion de juicios de naturaleza estamental y corporativa. Todo ello se traduce reiteradamente en arreglos institucionales desequilibrados y en la propension a la compartimentacion de la vida universitaria en una pletora de instancias internas escindidas, con escasas afinidades, distanciadas e incomunicadas, sin puentes abiertos a la movilidad entre ellas, lo cual deriva en la ausencia de un horizonte comun armonico y estable para el conjunto de sus actores.

No deja de ser notable que las UPIs en un periodo relativamente corto hayan dejado de ser consideradas como una institucion «especial» para pasar a funcionar con escasa capacidad institucional y poco control. ?Como explicar que se hayan generalizados discursos criticos y cambios tan similares en contextos tan disimiles y distantes geograficamente? En primer lugar, en esta vision sombria confluyeron una critica profunda sobre lo que las UPIs «ofrecian» y las propuestas para transferir los recursos hacia el sector privado.

El incremento de la demanda de educacion superior resulto tanto en una masificacion de las instituciones ya existentes (en su mayoria universidades publicas) junto a la creacion de numerosas instituciones (en su mayoria privadas). En segundo lugar, estas expansiones estuvieron acompanadas de un cambio mas general en la consideracion social acerca de quienes eran los beneficiarios de la educacion superior. El nuevo diagnostico de que los estudios superiores favorecian menos a la sociedad en su conjunto y mas a los individuos particulares significo, tambien, la perdida de onfianza en los efectos democratizadores de los titulos universitarios. Es muy probable que el aparente repliegue de las UPIs de los espacios publicos este relacionado con menores niveles de apoyo social. Efectivamente, la expansion de las UPIs en este periodo fue marcada por severas restricciones en el apoyo financiero para instituciones publicas, de acuerdo con la logica de los modelos neoliberales de educacion superior.

Tanto en paises desarrollados como en vias de desarrollo, durante el periodo de mayor legitimacion de la globalizacion neoliberal, la presion ejercida por las instituciones financiadoras y por los grupos locales beneficiados por esas politicas produjeron los cambios mas significativos en las politicas para el sector de la educacion superior. Las restricciones en el financiamiento gubernamental, y la necesidad de un campo de accion mas amplio para las instituciones de educacion superior, provocaron que fuese necesario estimular al sector privado para que asumiese un papel mayor en la provision de educacion superior.

Finalmente, una caracteristica notable de este periodo esta dada por los cambios en las condiciones profesionales del cuerpo academico. En las universidades de menor prestigio, los profesores a menudo eran contratados a tiempo parcial. Los salarios parciales implican multiples empleos y con ello se reduce el compromiso en la ensenanza y las posibilidades de que los docentes participar en proyectos de investigacion, con lo cual se perpetua el bajo estatus de esas instituciones.

En otras palabras, la reduccion de presupuestos estimulo la creacion de formas de empleo flexibles, que a menudo se tradujeron en la contratacion de profesores/as e investigadores/as de tiempo parcial y en la jubilacion prematura de profesores con muchos anos de experiencia, que fueron reemplazados por docentes de tiempo parcial o simplemente que no fueron reemplazados. En muchos paises, los profesores solo pueden mejorar sus salarios si entran en programas de incentivos y sus proyectos de investigacion son aprobados por los consejos nacionales de investigacion.

Mas aun, esos incentivos se asignan segun los indices de eficiencia que han forzado a algunos investigadores a cambiar sus lineas de trabajo para hacerlas mas congruentes con los gustos y preferencias de los evaluadores o para investigar topicos que son considerados mas comerciales o que tienen mayor probabilidad de producir resultados economicos o aplicaciones industriales inmediatos Estos investigadores obtienen bonificaciones que no forman parte de los salario y que mayormente deben utilizarse para los gastos de la investigacion.

En este escenario, algunos campos y disciplinas —en especial los conectados directa y claramente con la produccion de bienes y servicios demandados por el mercado— adquieren mayor importancia que otros. Asi, por ejemplo, seran priorizados los campos ligados a la tecnologia, como la ingenieria y las ciencias medicas.

De igual modo, ganaran importancia las areas relacionadas con los servicios requeridos por la nueva economia global, tales como el derecho, la contabilidad, la administracion de negocios, etc. En cambio, las tradiciones humanisticas y esteticas probablemente se veran desfavorecidas y asi emergera una mayor desconexion entre la educacion critica y la formacion avanzada.

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