El verdadero arte de la palabra: la relación entre dialéctica y retórica

UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS DEPARTAMENTO DE LITERATURA Seminario de Investigacion I: Poesia y Filosofia en el pensamiento griego I. [1] El Verdadero arte de La Palabra: La relacion entre dialectica y retorica Introduccion El tema de este ensayo ha ido delimitandose a lo largo del semestre al hacer el recorrido del dialogo Fedro de Platon y tambien de algunos textos auxiliares relativos a los conceptos de la dialectica y la retorica. A partir de estas definiciones intentare dar solucion a dos preguntas ? Como es la relacion existente entre dialectica y retorica? y ?

Como se configura una identidad a partir del lenguaje? El pensamiento es un esfuerzo, una tension, y, precisamente en esa tension el sujeto se pone a prueba, se enriquece y progresa. La filosofia para Platon es el camino hacia el conocimiento. No es una serie de esquemas vacios, que brotan, sin contraste, desde el silencio de la subjetividad, sino que se piensa discutiendo, haciendo enredar el hilo del pensamiento en las argumentaciones de los otros para, asi, afinarlo y contrastarlo. Una filosofia que nace discutida, nace ya humanizada y enriquecida por la solidaridad de la sociedad que refleja y de la que se alimenta.

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vez mas, la gran oposicion entre el camino y la meta, el esfuerzo por llegar y el descanso de la llegada. Por eso, el dialogo es pedagogico, destacan los pasos que han de darse, y no cree, como los falsos educadores, que la ciencia es algo que se pueda imprimir, de pronto, en el espiritu (Republica, 518b). El verdadero “arte de la palabra” surge despues de la exposicion en el Fedro que se hace de tres discursos sobre el amor (uno de Lisias y dos de Socrates). Tras esta discusion se concluye que: quien sabe unir y dividir a la perfeccion los temas sobre los que trata, este digo, sera un dialectico.

Ahora bien, aquellos temas solo seran bien tratados (o tratados de la mejor forma) si quien los trata es un dialectico, en esta medida, los dialecticos son los indicados, cuando de hacer discursos se trata. Al llegar a esta conclusion, Socrates parece que diera por terminada la discusion, creyendo que ya ha dicho todo sobre el arte de los discursos, pero Fedro no queda satisfecho del todo, y aunque acepta que Lisias y los demas retoricos famosos no son dialecticos, le dice a Socrates (quiza por eso mismo) que el tema de la Retorica aun no queda resuelto.

Socrates, un poco asombrado (pues segun Fedro pareciera que existe otra cosa bella, que privada de la dialectica, se adquiere por arte) accede a la peticion que se le hace, y afronta directamente el tema de la retorica[2]. ?Que entender como dialectica y retorica? Es importante tener en cuenta que dialectico viene del verbo dialegomai que significa dialogar. Termino que tiene que ver con la conversacion o con el acto de dialogar. Hay que anotar que se trata de una palabra fundamental en la historia de la filosofia. La dialectica esta implicita en todos los razonamientos socraticos.

En el dialogo el Fedro, Socrates comienza con el analisis de la dialectica, revisando la composicion del discurso de Lisias, este discurso fue compuesto desorganizadamente, pues la colocacion de cada una de sus partes dentro del todo no corresponde a una necesidad formal o de comprension del mismo. En contraposicion a esto estan los dos discursos de Socrates, los cuales son ordenados y superan notablemente el discurso de Lisias, no solo en la forma de exponer las ideas sino en el contenido, pues Socrates se basa en el conocimiento de la verdad sobre el tema que trata.

Utiliza dos procedimientos, los cuales constituyen lo que es la dialectica, a saber: El primer procedimiento consiste en llevar con una vision de conjunto, a una sola forma de lo que esta disperso en muchas partes. En este punto se plantea la necesidad de hallar una caracteristica comun dentro de una multiplicidad cuyos miembros estan desvinculados entre si, y en ultimas lo que se busca con esto es definir el objeto sobre el que se ha de basar el discurso.

En efecto este proceso no debe ser entendido como una union de conceptos, sino como una busqueda de una caracteristica comun partiendo de lo multiplemente disperso, para llegar al objeto unico del discurso. El segundo procedimiento consiste en «ser capaz de dividir en especie, segun las articulaciones naturales, y no tratar de quebrantar parte alguna… «. Esta division debera hacerse de acuerdo a las articulaciones naturales del objeto que se trata, tanto como la operacion misma que se realiza sobre el.

Las caracteristicas que son buscadas son aquellas que diferencian al objeto de todos aquellos que comparten su pluralidad. Consecuentemente los dos procedimientos deben darse simultaneamente, la simultaneidad se da debido a que es imposible fijar una caracteristica que defina el objeto sin diferenciarla de otras que estan tambien dentro de la multiplicidad a la cual pertenece el mismo objeto. Por tanto, el metodo dialectico supone la capacidad de ver en unidad y en multiplicidad naturales, ademas este metodo es planteado como requisito fundamental para componer un buen discurso.

Es el requisito para ser capaz de pensar y hablar bien. Ahora bien, la retorica vista en el dialogo el Fedro, se puede decir que tiene como objeto saber la verdad. Un herramienta que se utiliza por quien quiere enganar y no ser enganado, en donde el conocimiento de la verdad depende de que el orador pueda hacer parecidas las cosas que no lo son, haciendolo de manera sigilosa y a pasos cortos para que los interlocutores no se percaten del engano.

Asi, pues, el que se propone enganar a otro sin ser el mismo enganado tiene que discernir exactamente la semejanza y la desemejanza de las cosas y esto es imposible que lo haga si no conoce la verdad de cada cosa. Mientras que el conocimiento de la verdad ayuda al retorico a distinguir las semejanzas; las opiniones no lo hacen, estas ultimas mantienen a las personas en un engano. En efecto, el retorico es capaz de persuadir conociendo antes la verdad de cada cosa y desde el conocimiento de la verdad tambien es capaz de enganar.

De ahi que la verdadera retorica en un primer momento necesite de la disposicion personal y del saber combinar el conocimiento y la practica. En este conocimiento es muy importante que el retorico conozca las almas de aquellos a quienes va dirigido su discurso y no solo conocerlas sino clasificarlas para que sepa a que clase de discursos le corresponde a unas y que a otras, ademas debe conocer la esencia de lo que va a hablar, conocer la verdad sobre el objeto.

Consecuentemente la retorica en el Fedro, tiene un uso exclusivamente persuasivo y el que quiere ser buen retorico tiene que conocer la verdad de tal manera que pueda enganar y no ser enganado, de esta forma la retorica es un arte porque quien quiera hacer retorica necesariamente debe saber la verdad acerca de lo que va a hablar.

Dicho esto, es menester senalar la diferencia entre el que se ocupa de la verdad y el que se queda solo en lo convincente; que esto no es sino de lo verosimil (probable), Socrates dice, que esa verosimilitud se produce en la mente del vulgo en virtud de una semejanza con la verdad y entre las semejanzas como ya se ha dicho, es siempre el que conoce la verdad quien mejor sabe distinguirlas. Por tanto un buen orador tiene que tener conocimiento y no ir en pos de opiniones, ademas esto esta en contradiccion directa con la ensenanza retorica, tal y como en tiempos de Platon la ejemplificaba.

De ahi que el laborioso proceso dialectico de aprender como dividir las cosas en clases y subsumir cada una de ellas bajo una forma sea indispensable para el que es experto en el arte del discurso, es decir, que quien no enumere las naturalezas de sus oyentes y no sea capaz de distinguir las cosas segun sus especies y de abarcarlas en una sola idea, jamas sera un tecnico de los discursos. ?Como es la relacion existente entre dialectica y retorica?

La relacion entre dialectica y retorica en el dialogo Fedro, es una relacion intrinseca a mi juicio, porque es la dialectica la que permite que un discurso tenga orden y sea dicho desde el conocimiento de la verdad, no desde las opiniones, ya que estas resultan ser solamente probabilidades. El fin de la dialectica es tanto, para complacer a los dioses (duenos buenos y de buenos elementos) como a los hombres, es decir, que el hablar y el actuar correctamente son requisitos, al obrar segun ciertos parametros culturales y sociales, para la adecuada formacion del hombre.

Ahora bien, mientras que la retorica es el arte de bien decir, de dar al lenguaje escrito o hablado suficiente eficacia para deleitar, persuadir o conmover, el de la dialectica es el proceso intelectual que permite llegar, a traves del significado de las palabras, a las realidades trascendentales o ideas del mundo inteligible.

Podemos decir segun hemos visto a lo largo del curso, que los sofistas consideran la «doxa», la opinion, como el criterio basico que permite aceptar un discurso y, en consecuencia, como la base misma de la Retorica: al prevalecer la «doxa» sobre la verdad, la Retorica se convierte en una simple y llana herramienta de poder, expuesta a ser usada imprudentemente por cualquiera para sus fines particulares, que pueden o no coincidir con los intereses generales de la ciudad.

Para analizar la trayectoria de Platon frente a la retorica, hay que prestarle atencion sobre todo a dos dialogos: Gorgias y Fedro; fruto cada uno de una epoca distinta del autor, difieren tambien en sus respectivos planteamientos.

Asi, el primero de ellos recibe el nombre de un destacado sofista (Gorgias) y se dedica a atacar furibundamente a la retorica: piensa Platon que la «episteme» (ciencia) debe ser superior a la opinion, esto es, aplicado a la retorica, una postura radicalmente opuesta a la de los sofistas, ya que se piensa que solo busca esta disciplina seducir al auditorio y que, en consecuencia, es una tecnica vacia, encaminada solo a crear opinion, no a investigar en la realidad, como si que hace la dialectica. En na etapa ya de madurez, Platon recibe el influjo de la escuela pitagorica, que debe considerarse como una de las causas de la modificacion de sus posturas: en el Fedro, ya no descalifica a la retorica en conjunto, sino que distingue una retorica autentica y una retorica falsa; la primera es psicagogica, conduce a las almas hacia un bien justo y las ayuda a investigar en la realidad superando la mera opinion, para lo cual hace falta conocer como se mueven los espiritus, las almas, del publico; frente a ella, la Retorica falsa se limita a adular, no quiere llegar a la verdad, sino a su apariencia.

Evidentemente, la buena retorica necesita de un metodo que ayude, y ese metodo es la dialectica. Desde este momento, encontraremos una casi unanime afirmacion de la indisolubilidad de retorica y dialectica, afirmacion de cuno platonico cimentado luego por Aristoteles; sin embargo, la autentica vena platonica que perdurara sera la de las constantes descalificaciones de la Retorica por falaz, por manipuladora, por «democratica», por a-cientifica. ?Cual es el verdadero arte de la palabra?

A la altura del pasaje 258d, Fedro y Socrates ya han concluido que escribir no es algo reprochable, sino, al contrario, de la mas alta importancia. “Pero lo que si considero vergonzoso, dice Socrates, es el no hablar ni escribir bien, sino mal y con torpeza” (258d-3). Asi comienza la investigacion sobre la manera correcta de hablar y escribir, que, desde el inicio (259e), Fedro identifica como el lugar propio de la retorica. En efecto, no es necesario (veremos despues que tampoco seria adecuado) especular sobre lo que consideramos hablar o escribir bien, ya que contamos con un arte que se especializa precisamente en ello.

Asi, la discusion sobre lo que Socrates considera un buen arte de hablar y escribir (un buen arte de la palabra), toma aqui la forma de una discusion con la retorica misma, discusion orientada, en este caso, hacia la adecuacion del tratamiento que ella hace del lenguaje y los discursos. Todo esto encaminado, por supuesto, a una caracterizacion de la dialectica. El primer aspecto desde donde se aborda el problema es la relacion de los discursos y el lenguaje con la verdad.

Al retorico le basta con que un discurso parezca verdadero, le basta con que persuada al oyente, por lo que su ejercicio no consiste originariamente en buscar o declarar lo que sea el caso. Para Socrates, por otro lado, un arte del lenguaje que no tome en consideracion tambien su contenido, lo que se dice en el y la validez de eso dicho, es simplemente incompleto. Tanto en el ejemplo del caballo (260b-c), como en el de la ciudad (260c-d), Socrates muestra lo ridiculo e infructuoso de un arte que se quisiera llevar a cabo sin saber que se esta haciendo y como se debe hacer.

Un verdadero arte de la palabra conoce bien sus herramientas y sus fines, y esto quiere decir, presupone conocimiento y verdad, esto es, debe tener en cuenta tanto lo que se dice, su validez y adecuacion, como la manera en que se dice (aqui, por que no, el problema de los discursos escritos y hablados). Socrates sabe, sin embargo, que todavia no se le ha criticado nada a la retorica como tal. En 260d-e advierte que la retorica acepta cierta instancia de verdad; para Socrates, como vimos, de hecho la presupone.

La conclusion de lo dicho anteriormente no seria que la retorica no hace un buen tratamiento del lenguaje, sino que quien no acepta y se guia por la verdad, es un mal retorico. Asi que lo propio de la retorica no es ese desconocimiento de la verdad, o su reemplazo por lo meramente aparente. Lo caracteristico de la retorica es, en realidad, su tratamiento del lenguaje, es decir, los metodos con los que lo aborda y los fines que busca alcanzar a traves de el (del lenguaje). Asi, las criticas de Socrates van a ser mucho mas fundamentales; como veremos, van a tocar los mismos medios y objetivos de la retorica, asi como su mismo caracter de arte.

Reciprocamente, las propuestas de Socrates para abordar los problemas que suscita la retorica, se convertiran en elementos fundamentales para la dialectica. Lo primero es, entonces, situar la discusion. Socrates nos quiere hacer ver que el campo de ejercicio del arte de la palabra es mucho mas abarcante de lo que se supone con el ejercicio de la retorica: no se restringe a los tribunales, o a la politica, etc. , sino que alcanza a “todo lo que se dice” (261e-3). En efecto, nadie podria negar lo abarcante del lenguaje y, en ese sentido, si hay un arte que se desenvuelva en su centro, ese arte tendra, al menos, un campo de ejercicio enorme.

De hecho, en una segunda mirada, ya Socrates ha establecido hasta donde puede llegar este arte: en el estan contemplados temas profundamente epistemologicos (262b), politicos y eticos (260c), ontologicos (261d-e) y hasta esteticos (259e); al mismo tiempo, y como ya deciamos, llega hasta lo mas cotidiano (260b-c). De ahi que la critica a la retorica se desenvuelva tambien en estos aspectos, porque al intentar mostrar que ciertas cosas que pertenecen a cualquiera de los ambitos, son verdaderas cuando solo parecen serlo, la retorica nos miente acerca de cosas que pertenecen a cada uno de esos temas.

Lo segundo que hay que tener en consideracion es que para Socrates, hay uno y solo un arte de la palabra. La retorica, en su pretension de ser el arte de la palabra, es definida por Socrates como “un arte de conducir las almas por medio de las palabras” (261a- 6-7). Sin embargo, en todos los lugares en que haya una confrontacion con palabras se lleva a cabo esta tarea, esto es, se intenta conseguir unos fines por medio del lenguaje; lo que hay que ver es cual es la manera correcta de hacerlo. Pasemos, pues, a ver como se trata esta cuestion en el dialogo.

Los paradigmas de la retorica Como deciamos, el problema es ahora ver que caracteristicas tendria un buen arte de la palabra y que logra y en que falla la retorica en este aspecto. Sin embargo, tanto Socrates como Fedro advierten (262c-d) que se hallan sin guias para llevar a cabo esta tarea. En efecto, no puede verse a primera vista que seria lo adecuado o inadecuado en el escribir o el hablar; ademas, lo abarcante de la cuestion, el que contemple tantos temas y situaciones (como ya habiamos mencionado) hace mas dificil su tratamiento.

Asi que, para seguir adelante, Fedro y Socrates tendran que hallar unos paradigmas, unas guias[3] que encaucen la discusion y les permita proponer y rectificar opiniones sobre lo adecuado e inadecuado en la cuestion. Esto ya nos dice algo de la dialectica misma. Ella siempre recurre a ciertos casos paradigmaticos que le permitan vislumbrar la verdad, y que confirmen sus sospechas sobre los asuntos de que trata. Nunca se queda en una especulacion abierta, como si ella por si sola pudiera encontrar el camino hacia la resolucion de los problemas que se le presentan.

En un verdadero dialogo, es mas bien el tema mismo el que va sugiriendo los caminos (las guias) que siguen los interlocutores para abordarlo. Es el tema, y son esas guias, esos paradigmas, que surgen en el dialogar, los que condicionan las hipotesis y confirman o rebaten las sospechas que los interlocutores proponen en cada caso. Este momento de reconocimiento de casos paradigmaticos y su correspondiente analisis “siguiendo sus naturales articulaciones” (265e1), va a ser caracterizado, mas adelante, como algo peculiar del ejercicio dialectico.

Esos casos paradigmaticos van a ser los tres discursos sobre el amor que se enunciaron lineas atras en el dialogo. En ellos Socrates y Fedro van a encontrar muchos elementos que les permitiran reconocer que es y que no es adecuado en un discurso. Desde alli, podran tambien criticar (si es el caso) a la retorica y proponer las caracteristicas propias de un verdadero arte de la palabra. Vale decir que el primer discurso es uno escrito por Lisias, un retorico y los otros dos fueron pronunciados por Socrates. Del primer discurso Socrates parece senalar muchas deficiencias que luego seran tratadas en su propuesta acerca de la dialectica.

Podemos aprender de esto, que el dialectico no necesita partir de opiniones o razones completas o verdaderas. En el dialogo mismo se pulen las deficiencias hacia conocimientos mas adecuados. Analizando los discursos, Socrates y Fedro mencionan cuatro paradigmas que permiten descubrir el buen ejercicio de los discursos y el lenguaje: la ambiguedad; las definiciones; el orden y la unidad. La ambiguedad del lenguaje El discurso de Lisias muestra, como bien lo reconoce Socrates (263a), que en el lenguaje hay ciertas palabras cuyo significado es ambiguo, es decir, palabras sobre las cuales no stamos de acuerdo respecto a lo que quieren decir y sus consecuencias. El caso que se muestra en los discursos es el del amor. El que el amor no sea una palabra sobre la cual todos estemos de acuerdo acerca de su significado hace posible que puedan haber opiniones contrarias, igualmente justificadas, que conlleven a la persuasion con arreglo a fines especificos. Un retorico, como Lisias, se aprovecharia de esta caracteristica del lenguaje, pues, para persuadir al oyente en la direccion que el desee.

Asi, el retorico podria hacer divisiones en el lenguaje, para reconocer las palabras que presenten en mayor medida esta ambiguedad en orden de usarlos en sus discursos segun la tesis que quiera defender, y segun el publico a quien quiera persuadir. Como veremos mas adelante, este tratamiento del lenguaje y este modo de hacer divisiones en el va a ser criticado por Socrates. Las definiciones Los tres discursos mencionados giran, como deciamos, alrededor del tema del amor. Y esto ya nos dice algo nuevo sobre un buen ejercicio de la palabra: un buen discurso no es nunca uno que diga muchas cosas acerca de otras muchas cosas.

Un buen discurso siempre esta delimitado y manifiesta una unidad que gira en torno a un tema especifico. De ahi la pertinencia de las definiciones (263d). Una de las razones por las que, para Socrates, el tema del amor no esta bien abordado en el discurso de Lisias, es precisamente porque, aunque gire en torno al tema del amor, nunca nos dice que es, o en que sentido lo esta tomando. Hay que aclarar que una definicion no busca evitar la ambiguedad del lenguaje del que hablabamos, sino que, primordialmente, busca situar la cuestion, es decir, delimitar la discusion para abordar adecuadamente el tema. El orden

El tercer paradigma que se reconoce en los discursos es el del orden (264b-c). Socrates se da cuenta de que el discurso de Lisias no comienza por el principio sino por el final, lo que conduce a imprecisiones a la hora de evaluar su propuesta. Todo discurso debe llevar una logica interna que guie a traves de las diferentes instancias del tema que se esta abordando. Ademas, esta logica no debe obedecer los caprichos del autor sino los momentos que el tema mismo exija para su investigacion (264b7). De ahi que el orden no dependa solo de la definicion de la que partimos. La unidad Todo esto conlleva a la unidad.

Como dice Socrates, “todo discurso debe estar compuesto como un organismo vivo, de forma que no sea acefalo, ni le falten los pies, sino que tenga medio y extremos, y que al escribirlo, se combinen las partes entre si y con el todo” (264c). Son este orden y esta unidad, esta relacion de las partes y el todo, lo que le confiere sentido a los discursos. El ejemplo del epigrama (264d-e) lo confirma. En el no pareciera haber una conexion entre los diferentes enunciados, por lo que el epigrama en su totalidad se vuelve disgregado. Cada parte parece autonoma y, aunque deje ver lo que quiere decir, transmita el mensaje, este no parece tener unidad.

Y asi, tampoco lo tendria el discurso de Lisias. Un buen arte de la palabra deberia tener en cuenta, pues, al menos estos cuatro aspectos que se relacionan entre si (aunque Socrates advierte que faltan muchos mas -264e3-4). A continuacion, veremos como Socrates propone un arte que integra estos elementos, y que propone como el verdadero y unico arte de la palabra, al que llama dialectica. La diferencia entre usar el lenguaje y escucharlo. El metodo de la division consiste en hacer distinciones para clasificar los terminos. De manera analoga, la recoleccion es el reunir los multiples en una unidad del lenguaje.

Segun lo vemos, el metodo de la division y la recoleccion es efectuado por el retorico, pero de manera incorrecta. El conocimiento abre la mente de las personas y eso las hace mas criticas, objetivas y congruentes con sus actos pero nuestra cultura de educacion no tiene como objetivo la autonomia del estudiante para hacerlo construir su pensamiento, sino que se espera que el maestro sea quien tenga el poder absoluto y por medio de retorica, inducir a los estudiantes a su propio conocimiento establecido por anos (lo cual es innegable como autoridad), no por actos de lenguaje y descubrimiento propios sino por imposicion.

Una ultima reflexion: ? Como se configura una identidad a partir del lenguaje? El metodo socratico nos ensena que las preguntas y respuestas, los argumentos y las discusiones alrededor de las ideas son cruciales para la formacion de identidad. Pero ? es el lenguaje un vehiculo para expresar la verdad? Y si es asi, ? Cual es la actitud critica que debemos mantener ante lo que otro nos dice? –Sea en conversacion o lectura- ? Como identificar los productos de la seduccion – de la retorica–?

Y ? Como lo verdadero? Atencion y observacion. Bibliografia • Platon, Fedro en Dialogos III, Biblioteca Clasica Gredos, 1988. • Pujante, David. Manual de Retorica, Editorial Castalia, 2003. • http://kairos. technorhetoric. net/pmwiki/pmwiki. php/Trivium/Dialectic • Santa Cruz, Maria Isabel. Division y dialectica en el Fedro. En Revista Latinoamericana de Filosofia, Vol XVI, No2. Julio, 1990. ———————– [1] Por. Jose Ricardo Carvajal. Cod. 840641. 2] Platon, Fedro en Dialogos III, Biblioteca Clasica Gredos, 1988. Esta conclusion en la dialectica se ve desde 265e hasta 266d. [3] Planteo aca la posibilidad de dos tipos de paradigmas de la retorica: los que funcionan como guias del lenguaje para abordar una cuestion, y los “paradigmas paradigmaticos”, es decir, lo mas ejemplar de la retorica en general (la retorica es asi y asa y es mala por esto y aquello). Mi tesis es que, por lo menos en Fedro, los paradigmas se presentan en el sentido de guias.