El Ser Humano Es El Animal Social Por Excelencia

El ser humano es el animal social por excelencia. Tenemos las cuerdas vocales más evolucionadas del reino animal y eso nos permite comunicarnos con un nivel de registros superior al del resto de animales. Nuestras cuerdas vocales y, en concreto, nuestra laringe, han evolucionado para que podamos generar un gran número de sonidos. Pero, ¿cómo funciona el mecanismo? ¿Cuáles son las claves que nos permiten hablar, gritar o cantar? ?Qué diferencias existen entre géneros y edades? Las cuerdas vocales se encuentran situadas en la laringe, aproximadamente en la parte superior de la tráquea. Son unas capas de membranas mucosas que ocupan todo el espacio de la laringe y que controlan de qué manera el aire sale de nuestros pulmones. De esta manera se generan los sonidos. Al salir el aire de los pulmones, estas cuerdas vocales vibran y chocan entre si produciendo los sonidos.

La colocación exacta de la cuerda vocal y su movimiento determinan el sonido especfico que se producirá al pasar el aire, que se refina mediante el control del nervio vago y el paso del aire por la laringe, la lengua y los labios. por otra parte, cada persona tiene una «frecuencia fundamental» n la que habla. Esta

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frecuencia depende de la longitud, el tamaño y la extensión de las cuerdas vocales. Los hombres suelen tener una frecuencia fundamental en torno a 125Hz, las mujeres cerca de 210Hz y los niños de 300Hz. Desde el punto de vista reproductivo este dato es esencial.

Efectivamente, hay estudios cie Swipe to View next page cientificos que corroboran que los hombres con voces más graves tienen más posibilidades de reproducirse, pues se cree que los hombres con voces graves poseen más testosterona. Así, mientras nos comunicamos, nuestras cuerdas vocales ejercen na labor puramente seductora. Las mujeres generan sonidos más agudos al tener unas cuerdas vocales más pequeñas. De hecho, el tamaño medio de unas cuerdas vocales masculinas es de 17 a 25mm y, en el caso de las mujeres, pueden ser de 12,5 a 17,5mm.

Es decir, la cuerda vocales más grandes de una mujer pueden corresponder con las más pequeñas de un hombre. ¿Por qué los humanos pueden hablar y los chimpancés no? No se trata simplemente del código genético, sino de cómo funcionan los genes, según explica un grupo de investigadores de la University of California en Los Angeles. Los resultados ayudan a entender por qué los cerebros humanos nacen con un circuito para el habla y los chimpancés no Los humanos y los chimpancés comparten casi la totalidad de su ADN.

Las estimaciones sobre el porcentaje de genes compartidos var[an entre el 98,5 y el 95%. Los científicos estudian las diferencias para encontrar las claves de qué es lo que distingue a unos de otros. lJn equipo liderado por Dan Geschwind, de la University of California en Los Angeles, estudió espec[ficamente el gen llamado FOXP2, muy parecido en varios animales hasta el momento en que el linaje humano se eparó del chimpancé, hace entre 4 y 7 millones de años.

FOXP2 es un factor de transcripción, es decir, afecta la actividad de otros genes. Tiene un importante rol en el hab transcripción, es decir, afecta la actividad de otros genes. Tiene un importante rol en el habla de los humanos y afecta la coordinación en otros animales, como los ratones. El equipo de Geschwind usó tejidos cerebrales de humano y chimpancé para analizar qué hace realmente el FOXP2. Pese a que el código de ADN en sí mismo es similar, encontraron sutiles diferencias n dos aminoácidos producidos por el gen.

Diferencias en la mandíbula y en la gargantaEstas diferencias fueron suficientes para comprender ciertas variaciones en la estructura cerebral que podrían estar involucradas en el lenguaje, según reportó el grupo investigador en la revista Nature. También podrían dar cuenta de algunas características físicas de la mandíbula y la garganta que ayudan a los humanos a hablar. «lnvestigaclones previas sugieren que la composición de aminoácidos en el FOXP2 humano cambió rápidamente alrededor del mismo momento n que emergió el lenguaje en los humanos modernos», indicó Geschwind en un comunicado. Demostramos que las versiones del FOXP2 en humanos y en chimpancés no sólo lucen diferentes sino que también funcionan distinto», añadió Geschwind, quien actualmente es profesor del King’s College de Londres. «Nuestros resultados pueden ayudar a entender por qué los cerebros humanos nacen con un circuito para el habla y el lenguaje y los cerebros de los chimpancés no», apuntó el autor. Ver más en: http://www. 20minutos. es/noticia/563817/0/gen 3 DE 3