el origen de la familia

el origen de la familia gy jIIopczt8g cbenpanR 10, 2016 287 pagcs Federico Engels. EL ORIGEN DE LA FAMILIA, LA PROPIEDAD PRIVADA Y EL ESTADO. De las OBRAS ESCOGIDAS (en tres tomos) de C. Marx y F. Engles Editorial Progreso Moscú, 1981 Escrito por Engels en marzo-junio de 1884. Vio la luz como edición aparte en Zurich, en 1884. Se publica según el texto de la 4a edición de 1891. Traducido del alemán. INDICE Prefacio de Engels a la Prefacio de Engels a I Estadios prehistóric II La familia III La gens iroquesa IV La gens griega rimera edicion de 1884 a de 1891 or287 d to View nut*ge

V Génesis del Estado ateniense VI La gens y el Estado de Roma VII La gens entre los celtas y entre los germanos VIII La formación del Estado de los germanos IX Barbarie y civilización Notas Nota- «Gens» es una palabra de origen greco-romano que usa Morgan para designar un grupo que se jacta de constituir una descendencia común y que esta unido por ciertas instituciones sociales y religiosas, formando una comunidad particular. PREFACIO A LA PRIMERA EDICION DE 1 884 antes, y, guiándose de ella, llegó, al contraponer la barbarie y la

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civilización, a los mismos resultados esenciales que Marx.

Señalaré que los maestros de la ciencia en Inglaterra procedieron con el Ancient Society de Morgan del mismo modo que se comportaron con El Capital de Marx los economistas gremiales de Alemania, que estuvieron durante largos años plagiando a Marx con tanto celo como empeño ponían en silenciarlo. Mi trabajo sólo medianamente puede remplazar al que mi difunto amigo no logró escribir. Sin embargo, tengo a la vista, junto con extractos detallados que hizo de la obra * Ancient Society, or Researches in the Lines of Human Progress from Savagery through Barbarism to Civilization. <

De una parte, la producción de producción del hombre mismo, la continuación de la especie. El rden social en que viven los hombres en una época o en un país dados, está condicionado por esas dos especies de producción: por el grado de desarrollo del trabajo, de una parte, y de la familia, de la otra. Cuanto menos desarrollado está el trabajo, más restringida es la cantidad de sus productos y, por consiguiente, la riqueza de la sociedad, con tanta mayor fuerza se manifiesta la influencia dominante de los lazos de parentesco sobre el régmen social.

Sin embargo, en el marco de este desmembramiento de la sociedad basada en los lazos de parentesco, la productividad del trabajo aumenta sin cesar, y con ella se esarrollan la propiedad privada y el cambio, la diferencia de fortuna, la posibilidad de emplear fuerza de trabajo ajena y, con ello, la base de los antagonismos de clase: los nuevos elementos sociales, que en el transcurso de generaclones tratan de adaptar el viejo régimen social a las nuevas condiciones hasta que, por fin, la incompatibilidad entre uno y otras no lleva a una revolución completa.

La sociedad antigua, basada en las uniones gentilicias, salta al aire a consecuencia del choque de las clases sociales recién formadas; y su lugar lo ocupa una sociedad organizada en Estado y cuyas unidades nferiores no son ya gentilicias, sino unidad se trata de una sociedad en la que el desarrollan libremente las contradicciones de clase y la lucha de clases, que constituyen el contenido de toda la historia escrita hasta nuestros días.

El gran mérito de Morgan consiste en haber encontrado en las unlones gentilicias de los indios norteamericanos la clave para descifrar importantísimos enigmas, no resueltos aún, de la historia antigua de Grecia, Roma y Alemania. Su obra no ha sido trabajo de un día. Estuvo cerca de cuarenta años elaborando sus datos hasta que consiguió dominar por completo la materia. Y su esfuerzo no ha sido vano, pues su libro es uno de los pocos de nuestros días que hacen época. Véase C. Marx Guión de la obra de Lewis Morgan <

La parte que trata de los celtas y de los germanos es mía, esencialmente, pues los documentos de que Morgan disponla al especto eran de segunda mano y en cuanto a los germanos, aparte de lo que dice ácito, 4Cf únicamente conocía las p aciones liberales del Finalmente, de por sí se desprende que respondo de todas las conclusiones hechas sin citar a Morgan. Escrito cerca de 26 de mayo de 1884. Publicado en el libro: F. Engels. Las ediciones precedentes, de las que se hicieron grandes tiradas, agotáronse hará cosa de unos seis meses, por lo que el editor [*] venía dese hace tiempo rogándome que preparase una nueva.

Trabajos más urgentes me han impedido hacerlo hasta ahora. Desde que apareció la primera dición han transcurrido ya siete años, en los que el estudio de las formas primitivas de la familia ha logrado grandes progresos. Por ello ha sido necesario corregir y aumentar minuciosamente mi obra, con mayor razón porque se piensa estereotipar el libro y ello me privará, por algún tiempo, de toda corregirlo. Como digo, he revisado atentamente todo el texto y he introducido en él adiciones en las que confío haber tenido en cuenta, debidamente, el actual estado de la ciencia.

Además, hago en este prólogo una breve exposición del desarrollo de la historia de la familia desde Bachofen hasta Morgan; he procedido a ello, ante J. Dietz- (N. de la Edit. ) pág. 206 todo, porque la escuela pr esa, que tiene un marcado matiz países se Sigue con excesivo celo, en algunos casos, este ejemplo dado por los ingleses. Mi obra ha sido traducida a varios idiomas. En primer lugar, al italiano: Liorigine della famiglia, della propietá privata e dello stato, versione riveduta dall’autore, di Pasquale Martignetti, Benevento, 1855.

Luego apareció la traducción rumana: Origina familei, propietatei private si a statului, traducere de Joan Nadejde, publicada en la revista de lassi Contemporanul [3] desde eptiembre de 1885 hasta mayo de 1886. Luego al dinamarqués: Familjens, privatejendommens og Statens Oprindelse, Dansk, af Forffatteren gennemgaet Udgave, bes-rget of Gerson Tier, K-benhavn, 1888. Está imprimiéndose una traducción francesa de Henri Ravé según esta edición alemana. Hasta 1860 ni siquiera se podía pensar en una historia de la familia.

Las ciencias históricas hallábanse aún, en este dominio, bajo la influencia de los cinco libros de Moisés. La forma patriarcal de la familia, pintada en esos cinco libros con mayor detalle que en ninguna otra parte, no sólo era admitida sin eservas como la más antigua, sino que se la identificaba – descontando la poligamia- con la familia burguesa de nuestros días, de modo que parecía como si la familia no hubi ún desarrollo histórico; a lo sumo se en el Tíbet; pero estas tres formas no podían ser ordenadas históricamente de modo sucesivo, sino que figuraban unas junto a otras sin guardar ninguna relacón.

También es verdad que en algunos pueblos del mundo antiguo y entre algunas tribus salvajes aun existentes la descendencia se cuenta por línea materna, y no paterna, siendo aquélla la única válida, y que en muchos pueblos ontemporáneos se prohibe el matrimonio dentro de determinados grupos más o menos grandes -por aquel entonces aún no estudiados de cerca-, dándose este fenómeno en todas las partes del mundo; estos hechos, ciertamente, eran conocidos y cada día se agregaban a ellos nuevos ejemplos.

Pero nadie sabía cómo abordarlos e incluso en la obra de E. B. Tylor Investigaciones de la Historia primitiva de la Humanidad, etc. (1865) figuran como pág. 207 «costumbres al lado de la prohibición vigente en algunas tribus salvajes de tocar la leña ardiendo con cualquier instrumento de hierro y otras futilezas religiosas semejantes. El estudio de la historia de la familia comienza en 1861, con el Derecho materno de Bachofen.

El autor formula alll• las siguientes tesis: 1) primitivamente los seres humanos vivieron en promiscuidad sexual, a la que Bachofen da, impropiamente, el nombre de heterismo; 2) tales relaciones excluyen toda posibilidad con certeza la paternidad, antiguos; 3) a consecuencia de este hecho, las mujeres, como madres, como únicos progenitores conocidos de la joven generación, gozaban de un gran aprecio y respeto, que llegaba, según Bachofen, hasta el dominio femenino absoluto (ginecocracia); 4) el paso a la onogamia, en la que la mujer pertenece a un solo hombre, encerraba la transgresion de una antiquísima ley religiosa (es decir, el derecho inmemorial que los demás hombres tenían sobre aquella mujer), transgresión que debía ser castigada o cuya tolerancia se resarcía con la posesión de la muJer por otros durante determinado período. Bachofen halló las pruebas de estas tesis en numerosas citas de la literatura clásica antigua, reunidas por él con singular celo.

El paso del a la monogamia y del derecho materno al paterno se produce, según Bachofen -concretamente entre los griegos-, a consecuencia del desarrollo e las concepciones religiosas, a consecuencia de la introducción de nuevas divinidades, que representan ideas nuevas, en el grupo de los dioses tradicionales, encarnación de las viejas ideas; poco a poco los viejos dioses van siendo relegados a segundo plano por los primeros. Así, pues, segun Bachofen no fue el desarrollo de las condiciones reales de existencia de los hombres, sino el refleio re s condiciones en el interpreta la Orestiada de Esquilo como un cuadro dramático de la lucha entre el derecho materno agonizante y el derecho paterno, que nació y logró la victoria sobre el primero en la época de las epopeyas. Llevada de su pasión por su amante Egisto, Clitemnestra mata a Agamenón, su marido, al regresar éste de la guerra de Troya; pero Orestes, hijo de ella y de Agamenón, venga al padre quitando la vida a su madre.

Ello hace que se vea perseguido por las Erinias, seres demoníacos que protegen el derecho materno, según el cual el matridicio es el más grave e imperdonable de los crímenes. Pero Apolo, que por mediación de su oráculo ha incitado a Orestes a matar a su madre, y Atenea, que interviene como juez (ambas divinidades pág. 208 representan aqui el nuevo derecho paterno), defienden a Orestes. Atenea escucha a ambas partes. Todo el litigio está resumido en la discusión que sostienen Orestes y las Erinias. Orestes dice que Clitemnestra ha cometido un crimen doble por haber matado a su marido y padre de su hijo. ¿Por qué las Erinias le persiguen a él, cuando ella es mucho más culpable?

La respuesta es sorprendente: estaba unida por los vínculos de la sangre al hombre a quien ha matado>> El asesinato de una perso o se está ligado por lazos crímenes, el único imperdonable, según el derecho materno, es el matricidio. Pero aquí interviene Apolo, el defensor de Orestes. Atenea somete el caso al areópago, el tribunal jurado de Atenas; hay el mismo número de votos en pro de la absolución y en pro de la condena; entonces Atenea, en calidad de presidente del Tribunal, vota en favor de Orestes y lo absuelve. El derecho paterno obtiene la victoria sobre el materno, los <>, según se expresan las propias Erinias, vencen a éstas, que, al fin y a la postre, se reslgnan a ocupar un puesto diferente al que han venido ocupando y se ponen al servicio del nuevo orden de cosas.

Esta nueva y muy acertada interpretación de la Orestiada es uno e los más bellos y mejores pasajes del libro de Bachofen, pero al mlsmo tiempo es la prueba de que Bachofen cree, como en su tiempo Esquilo, en las Erinias, en Apolo y en Atenea, es decir, cree que estas divinidades realizaron en la época heroica griega el milagro de echar abajo el derecho materno y de sustituirlo por el paterno. Es evidente que tal concepción, que estima la religión como la palanca decisiva de la historia mundial, se reduce, en fin de cuentas, al más puro misticismo. Por ello, estudiar a fondo el voluminoso tomo de Bachofen es una labor ardua y, en mu o provechosa. Sin