El nuevo régimen de vicios ocultos en el Código Civil y Comercialpdf

El nuevo régimen de vicios ocultos en el Código Civil y Comercial Cristian Ricardo A. Piris . Introducción [arriba] Desde antaño se han regulado las consecuencias de entregar cosas defectuosas en el marco de un contrato. El caso paradigmático lo constituye los vicios redhibitorios. Ese instituto tiene su origen en el antiguo Derecho Romano[l].

Los vicios redhibitorios nacen «como remedio del comprador exclusivamente frente a la venta de una limitada esfera de supuestos, los jumentos y los esclavos, ha ampliado su margen de maniobra ya desde el derecho romano; inicialmente a cualquier animal dorso domatur y, posteriormente, a todo ipo de compraventa»[2]. Asnos y esclavos eran casos paradigmáticos de «res» susceptibles de contener defectos ocultos.

Se ha discutido mucho sobre la naturaleza jurídica de los vicios ocultos, en el sentido si las mismas debían verse como garantías contractuales, efectos de los contratos onerosos (aunque también se aplican a la división o partición de bienes, por lo que debería tratarse en normas generales. [3]), obligación de saneamiento, o como un tipo de responsabilidad especial (responsabilidad contractual sin culpa). El nuevo Código Civil y Comercial no resuelve la cuestión de manera definitiva y lo trata como esponsabilidad en el marco de la obligación

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de saneamiento.

En el presente trabajo voy a analizar cómo está tratado en el actual Código Civil v Comercial [arriba] En el derecho antiguo era un capitulo de la compraventa, así se plasmó en el mismo Código Civil francés, pero Vélez lo reguló para la generalidad de los contratos superando las Imitaciones clásicas. No obstante ello, si bien evicción como vicios redhibitorios son temas propios de la teoría general del contrato, Vélez siguiendo a Freitas, lo ubicó en medio de los contratos, como si fueran contratos particulares.

Se encuentran al inalizar la regulación de la renta vitalicia y antes de los contratos reales. En lo que respecta a los vicios redhibitorios el Código Civil los trataba después de la evicción, desde el art. 2138 al 2181, actuales 2164 a 2155 de la E-0026 (Digesto Jurídico Argentino). El Código de Comercio (actual F-0067, Digesto Jurídico Argentino) lo prevé en 2 artículos dentro del capítulo de la compraventa, el art. 75 (472 Cod- Comercio) que alude a vicios o defectos aparentes y el art. 676 (473 Cod. Comercio) que se refiere a los vicios ocultos. El Código Civil y Comercial lo trata dentro de la parte general de os contratos, en los artículos 1051 al 1058, ubicados en el libro tercero (derechos personales), titulo II (contratos en general), del capítulo 9 (efectos), sección 4a (obligaciones de saneamiento), parágrafo 30 (Responsabilidad por vicios ocultos).

Vale precisar que el Código unificado regula los vicios ocultos en general, y trata a los redhibitorios como un tipo grave de vicio oculto. En este punto el actual Código unificado, contiene una reiteración del Proyecto del 1998, r. En los fundamentos del salvo algunas disposicione 32 anteproyec Proyecto del 1998, salvo algunas disposiciones en particular.

En los fundamentos del anteproyecto se expresa que «en cuanto a los vicios redhibitorios y la obligación de saneamiento, se han seguido los criterios ya consensuados en proyectos anteriores» Las prescripciones del actual Código toma como fuente al Código Civil chileno, que en su artículo 1 837 dispone «la obligación de saneamiento comprende dos objetos: amparar al comprador en el dominio y posesión pacífica de la cosa vendida y responder de los defectos ocultos de ésta, llamados VICIOS redhibitorios»; y en el Código Civil peruano el que en su art. 484 dispone «hay lugar a saneamiento en los contratos referidos la transferencia de la propiedad, la posesión, o el uso de un bien» el cual obliga al transmitente a responder frente al adquirente por la evicción, por los vicios ocultos del bien o por sus hechos propios, que no permitan destinar el bien transferido a la finalidad para la cual fue adquirido o que disminuyan su valor (art. 1485). El Código chileno al igual que Código Civil español (arts. 461 y 1474), denominan saneamiento a lo que un gran sector de la doctrina y del Derecho comparado conocen como garantía. La gran diferencia con el derecho español y el chileno es que estos lo circunscriben los contratos de compraventa, en cambio tanto en el Código Civil peruano, como nuestro Código unificado se aplica a todos los contratos. III. Conceptos [arriba] El Código Civil y Comercial no define vicio oculto, solo estipula en el art. 051 que un vicio es oculto cuando se trata que el adquirente no conoció o no debía 1051 que un vicio es oculto cuando se trata de un defecto que el adquirente no conocio o no debía conocer en atención a lo que dispone el art. 1053, inciso a. Entonces vicios ocultos pueden definirse como defectos no ostensibles o evidentes. Yendo al defecto mismo, podemos decir que una cosa defectuosa viciosa no es necesariamente una cosa inútil, sno diferente a otras de su misma especie y calidad por poseer un menoscabo, fallo o imperfección.

Como veremos luego, se trata de un tema factico con muchas tonalidades de grises. Con relación a los vicios redhibitorios, el término redhibitorio viene de redhibir que quiere decir «volver a tener, se emplea en el sentido que a través de ésta figura se obliga al enajenante a volver a tener la cosa enajenada, restituyendo lo percibido. Según el diccionario de la RAE, redhibir es «dicho de un comprador: Deshacer la venta, según derecho, por no haberle manifestado el vendedor el defecto o ravamen de la cosa vendida. En una palabra, redhibición es devolución. Como puede apreciarse el término redhibitorio viene determinado por la solución legal antes que por la caracterización del defecto. El Código unificado, aquí ha sido más especifico conceptualmente y dispone que los vicios redhibitorios son «los defectos que hacen a la cosa impropia para su destino por razones estructurales o funcionales, o disminuyen su utilidad a tal extremo que, de haberlos 4 32 conocido, el adquirente no uirido, o su (art. 1051, Inciso b).

Es decir, mantiene la esencia de los VICIOS redhibitorios según los parámetros del Derecho Comparado y ambién del modelo del Código de Vélez, pero incorpora algunas novedades, como ser que la impropiedad de destino de la cosa debe responder a razones estructurales o funcionales, y que la merma de utilidad sea tal que el adquirente hubiese dado un contraprestación «significativamente menor’, no solo «habría dado menos por ella» como sostenía el Código de Vélez. IV. Requisitos que deben reunir los vicios para que proceda la garantía [arriba] 1.

Existencia de un defecto. ¿Qué es un vicio o un defecto? La doctrina civilista no se detuvo especialmente a analizar este punto, podemos decir que no ay un concepto jurídico de defecto por lo que debemos abrevar en el lenguaje común. Vicio y defecto son sinónimos. En el diccionario de la Real Academia Española, vicio nos remite a defecto y este es definido como una «carencia de alguna cualidad propia de algo» o una «imperfección en algo o en alguien». La carencia de ciertas cualidades es algo distinto a la existencia de vicios.

Una cosa de baja calidad en comparación con otras similares no es una cosa viciosa, es una cosa diferente. El «vicio es una anomalía por la cual la cosa se distingue de todas las otras cosas del mismo género, de la misma especie, de la misma calidad»[4]. Con ello no quiero decir que entregar cosas de calidad diferente a la pactada no fueran a tener consecuencias jurídicas, las tendrá pero no en atención a la existencia de defectos sino por afectación del principio de identidad del objeto.

Desde el Derecho Ro s 2 Derecho Romano clásico rige el principio del «aliud pro alio invito creditori solvi non potest», por la cual no se puede pagar una cosa por otra a un acreedor contra su voluntad. Los vicios no pueden obstar a la identidad del objeto comprometido. Para que el régimen de vicios ocultos sea aplicable debe entregarse la cosa acordada con los menoscabos que los efectos suponen. Entregar una cosa por otra no supone la existencia de vicios sino la lisa y llana afectación de la identidad del objeto, para lo cual se han previsto otras soluciones jurídicas.

Un ejemplo puede ayudar a comprender la diferencia, si se ha acordado la transmisión de un motor de 100 HP, la entrega de un motor de 75 HP supone la entrega de una cosa distinta, en cambio sería una cosa viciosa un motor de 100 HP que no levanta más de 75HP de potencia. El vicio de una cosa puede observarse desde un punto de vista estructural o funcional, es decir en atención a la afectación per se o bien por afectación al estino de la cosa.

Una vaca afectada por la encefalopatía espongiforme bobina, no sirve para ningún fin, debe ser sacrificada e Incinerada, posee un defecto intrínseco absoluto, pero una vaca lechera en el final de su ciclo productivo bien puede servir para el matadero, será viciosa como lechera pero no como animal de faena. No es una cuestión sencilla determinar el vicio en atención al destino, porque pueden n 6 2 coincidentes el destino es retenda darse al bien con especifico que pretenda darse al bien con el natural de la cosa.

En estos casos habrá que estar atento a la intención declarada o resunta de las partes, y en ausencia de ella al destino normal de la cosa. Una antigua maquina de coser puede servir para decorar una sala, y no será viciosa si ya no sirve para hacer costuras. En el caso del ejemplo habrá que determinar la existencia de vicio en atención a la voluntad expresa de las partes, o en razón de la presunta, y en tal sentido deberá entenderse que se buscan destinos distintos si lo compra una persona que regentea un taller de costuras o un coleccionista de cosas antiguas.

La existencia de una afectación intrínseca no nos exime de un análisis contextual, porque uchos defectos internos dejan de serlo si se los mira en su contexto. Un automóvil O Km será defectuoso sino cuenta con cinturones de seguridad, no así un automóvil clásico, y esto no tiene que ver con aspectos funcionales, no será un vicio incluso cuando el destino que se le pretenda dar no sea ser exhibido en un museo, sino conducirlo. Vale mencionar que el Código no establece ningún requisito de relevancia del defecto.

Si bien se exige gravedad para los vicios redhibitorios, no se estipula un piso para determinar los ocultos en razón de su entidad, de modo tal que cualquier defecto, por más baladi que udiera ser, tiene las mismas consecuencias jurídicas. La teoría de los vicios tuvo un marcado impuso en el marco del Derecho del Consumidor, porque el allí se establece que «daño al consumidor resulta del vicio o riesgo de la cosa… » (artículo 40, Ley de Defens idor – F 7 32 consumidor resulta del vicio o riesgo de la cosa… » (artículo 40, Ley de Defensa del Consumidor F-1884).

Es decir, dado que este sistema de responsabilidad especial se activa frente a un daño derivado del vicio o riesgo (que ha Sido entendida como defecto) fue allí donde se elaboraron las taxonomías de vicios (de abricación, construcción, diseño, de información, y de conservación), que era algo a lo cual la dogmática civilista había prestado poca atención. El Código de Vélez no discriminaba segun tipo de defectos, como si lo hace el Código Civil y Comercial. En este cuerpo normativo no solo se regula los VICIOS redhibitorios, sino los vicios ocultos en general.

Pero tiene la particularidad que cuando va a definir que es un vicio oculto en general dice «los defectos no comprendidos en las exclusiones del art. 1053», es decir en lugar de definir un objeto por el conjunto de sus propiedades, lo caracteriza por lo ue no es, lo cual constituye un grave error en lógica. En el Derecho Europeo se está produciendo «la extensión del concepto de vicio -o defecto- en algo más amplio y así se llega al moderno concepto de falta de conformidad en el caso de compraventa o al concepto de prestación defectuosa para los demás contratos»[5].

A esa evolución conceptual aportaron la Directiva 1999/44 CE, Draft Common Frame of Reference, Principles of European Contract Law, Convención de Viena sobre los contratos de compra venta internacional de mercaderías (artículo 35). 2. Defecto oculto. ¿Qué es lo oculto? 32 Desde las antiguas fuente Ito es lo contrario a antiguas fuentes romanas oculto es lo contrario a manifiesto. El Código Civil y Comercial no nos dice claramente qué es un vicio oculto.

En primer término establece que el defecto oculto es un defecto cualquiera con excepción de lo dispuesto en el art. 1053. Luego allí se define oculto por oposición, nos dice que un defecto no será tal cuando «el adquirente conoció, o debió haber conocido (el vicio) mediante un examen adecuado a las circunstancias del caso al momento de la adquisición». En suma, lo oculto es lo no conocido, pero no se le aplicará el régimen si ese defecto desconocido no debiera aberlo sido si se hubiera realizado un estudio adecuado del objeto.

El vicio manifiesto o evidente hace irrelevante el estado subjetivo de conocimiento por parte del adquirente. Se supone, y sin admitir prueba en contrario, que un defecto manifiesto es conocido e integra la negociación de modo tal que el precio refleja su existencia. un vicio conocido por el adquirente es equiparable al vicio aparente, es decir, no oculto, y por el cual no se debe garantía. Si el vicio es conocido por el adquirente las reglas de la buena fe mandan a no deshacer lo acordado, porque se ha tenido en cuenta la cosa con sus efectos al momento de contratar.

En el peor de los casos se ha considerado que dichos defectos no han tenido entidad como para afectar al objeto del negocio o ya se han tenido en cuenta al momento de aceptar el monto del precio a pagar. Frente a un vicio conocido no hay defraudación de expectativas. egún las reglas generales Alterini[6] es muy claro en en materia de es muy claro en este punto, según las reglas generales en materia de obligaciones, frente el intento del deudor de cumplir con un objeto que adolece de un defecto ostensible, el acreedor puede: Rechazar el pago por carencia de requisito de identidad o ntegridad de la cosa. Aceptar el pago defectuoso sin observaciones, en cuyo caso la deuda queda extinguida por dación en pago. – Aceptar el pago defectuoso pero con las debidas reservas, lo cual habilita exigir la adecuación o la indemnización. Frente a un vicio conocido rige el principio de conformidad. Se estima que el adquirente considera que la cosa entregada se adecúa sustancialmente a lo acordado, o bien, que a pesar de no ser así se muestra igualmente satisfecho con la cosa recibida. Como puede verse el principio de conformidad se encuentra emparentado con el principio de buena fe.

Se encuentra equiparado al vicio conocido el vicio conocible. Si el vicio es desconocido, pero no debiera serlo en razón de un estudio ajustado a las circunstancias del caso, tampoco puede considerarse oculto. Ese estudio debe ser acorde a la complejidad y valor del objeto, así como a la profesión u oficio del comprador, si bien el Código unificado ha eliminado la referencia especifica a la profesionalidad del adquirente, la referencia general a las «circunstancias del caso» lo prevén de manera implícita. Aquí, queda claro, se aplica una regla de debido cuidado; halla amparado por la lev. nte del comprador no se 0 DF 32