EL CAPITALISMO QUE NOS TOCO

SEMINARIO: MODELOS ECONÓMICOS EN COLOMBIA 4 p UNIVERSIDAD DE PAMPLONA FACULTAD DE ARTES Y HUMANIDADES MAESTRÍA EN PAZ, DESARROLLO Y RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS II SEMESTRE – COHORTE V PAMPLONA 2015 mayores productores de oro el cual contribuyó al efímero esplendor de España.

En efecto, las huestes españolas que recorrieron las costas del océano Atlántico y fundaron las primeras poblaciones en tierra firme, se adentraron por el rio Magdalena y llegaron hasta los altiplanos centrales sometiendo a las tribus indígenas para fundar en la antigua nación de los Muiscas una prospera colonia que e mantuvo fiel a la corona de España y aportó sus riquezas a la metrópoli.

A comienzos del siglo XIX aprovechando el vacío de poder que generó la invasión napoleónica a la península, los sectores criollos descontentos idearon, plantearon y llevaron a cabo una ruptura política que les permitió plantear un nuevo pacto económico, político y social con Europa, el cual desembocó en el grito de independencia de 1810 y el posterior triunfo de la campaña libertadora encabezada por Bolívar y Santander en 1819.

Sin embargo, lo que hoy es Colombia solo se empezó a sacudir de la pesada herencia colonial hacia 1 850 cuando los liberales adicales se imponen en una

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de las tantas guerras civiles del siglo XIX y promulgan la constitución de 1863, la más liberal de cuantas hayan existido en esta parte del mundo. Como lo resalta Hobsbawm (2010,50) «Nadie liberalizó de forma más radical que la republica de la Nueva Granada (Colombia) entre 1848 y 1854, pero ¿Quién se iba a atrever a decir que las grandes esperanzas de prosperidad de sus estadistas se realizarían inmediatamente o algún día? En esta fase se inicia la lenta transición al capitalismo en Colombia, pues desde finales del siglo XIX los ferrocarriles y la avegación a vapor dan nuestras de la llegada del prog siglo XIX los ferrocarriles y la navegación a vapor dan nuestras de la llegada del progreso a nuestras tierras de la mano de inversionistas británicos. En efecto, la construcción de los primeros ferrocarriles y el inicio de la navegación a vapor por el rio Magdalena se consideran un estímulo a la economía capitalista en diferentes lugares del mundo donde la industrialización no era lo predominante, como en el caso colombiano.

Según Hobsbawn (2010) la difusión del ferrocarril y los barcos de vapor son un indicativo del avance del capitalismo en diferentes lugares del undo y destaca como para este sistema «El hecho significativo es que su progreso era ahora geográficamente mucho más amplio, aunque también muy desigual. La difusión de los ferrocarriles, y en menor medida de los barcos de vapor, estaba introduciendo la potencia mecánica en todos los continentes y en países inclusive no industrializados.

El advenimiento del ferrocarril fue en si mismo un simbolo y un logro revolucionarios, ya que la transformación mundial en una sola economía interactiva fue en muchos sentidos el aspecto más logrado y desde luego el más espectacular de la ndustrialización» (Hobsbawn, 2010,52) A pasar de éstas primeras señas de progreso el modo de vida rural segura imperando en Colombia y las guerras civiles continuas en el siglo XIX dan cuenta de una creciente inestabilidad política, que solo el intento de la Regeneración, liderada por Rafael Núñez, con la constitución de 1886 generó una frágil estabilidad.

El sistema centralista, la creación del ejército nacional y el uso del papal moneda, entre otros aspectos contenidos en la carta política del 86, abren un nue 14 uso del papal moneda, entre otros aspectos contenidos en la arta política del 86, abren un nuevo panorama, que sumado a los ciclos de bonanza económica alrededor del cultivo de la quina, el tabaco y el añil, van a dar paso a una economía mono exportadora en torno al cultivo del café que se extenderá durante la llamada ‘Hegemonía Conservadora’ de las primeras décadas del siglo XX. omo lo plantea zermeno (2004,226-227) siguiendo a Aníbal Pinto, entre los siglos XVIII, XIX y el primer tercio del siglo XX en los países de América Latina se da un modelo primario exportador. «En este modelo el motor lo constituye el mercado externo, que se manifiesta en la importación de productos rimarios por parte de los países centrales; el eje, por tanto, lo constituye el sector productor de bienes primarios para la exportación.

La contradicción principal que se presenta este modelo es entre la diversificación y aumento de las necesidades de importación por un lado, frente a la especialización y disminución de las exportaciones». Como se dijo Colombia continúa jugando su papel como productor de bienes primarios para el mercado mundial y consumidor de bienes elaborados.

El capitalismo acentúa la dependencia en la formación económico social colombina y sus orígenes también hay que buscarlos en el esarrollo de la caficultura en el occidente del país que permitió la consolidación del sector agrícola, estimulo la creación del mercado interno y favoreció la acumulación de capitales que luego fueron invertidos en la industria orientada a abastecer la demanda por artículos de primera necesidad.

Todo ello potenciado con la inserción en el mercado mundial a partir de la primera necesidad. Todo ello potenciado con la inserción en el mercado mundial a partir de la venta del grano en Estados Unidos país con una economía más autosuficiente, que Inglaterra que operó como el centro económico del mundo a finales del siglo XIX. El desarrollo económico y polltico de Europa va a marcar el rumbo del desarrollo y la idea de progreso que se va a adoptar bajo el capitalismo.

En tal sentido Hobsbawn (2010,59) señala como «En esta era industrial el capitalismo se convirtió en una economía genuinamente mundial y por lo mismo el globo se transformó de expresión geográfica en constante realidad operativa. En lo sucesivo la historia sería historia del mundo». Con esto la nueva fuerza de la economía y la política logró que áreas geográficamente muy remotas entablaran relaciones comerciales en un nuevo contexto.

Para esta época la zona del istmo de Panamá pertenecía a Colombia y ya era pretendida por los Estados Unidos, país que despuntaba como la gran potencia capitalista que desplaza ia a Inglaterra en el dominio de la zona y que por tal razón rápidamente desplegó todo su accionar para el control de este neurálgico punto del comercio y las comunicaciones. Para ello, construyó en 1855 el primer ferroca ril que atravesaría el istmo y estimularía la independencia del antiguo departamento de Panamá, la cual se produjo el 3 de noviembre de 1903, cuando el país suramericano apenas terminaba la ‘guerra de los mil dias’.

Al respecto vale citar aquí lo que Hobsbawn (2010,75) dice: «El istmo de Panamá volvió a ser lo que había sido en la época colonial española, el meollo del transporte marítimo a discutir, al menos hasta que se construyera u colonial española, el meollo del transporte marítimo a discutir, al menos hasta que se construyera un canal ístmico que inmediatamente concibió el tratado anglo-norteamericano de Bulwcr y Clayton de 1850, y que realmente empezó —contra la oposición norteamericana— el inconformista sansimoniano francés F. e Lesseps, quien apenas acababa de triunfar en Suez. El gobierno de Estados Unidos promovió un servicio de correos a través del istmo de Panamá, con lo que posibilitó el establecimiento de un servicio regular mensual en barco de vapor desde Nueva York hasta el Caribe y desde Panamá a San Francisco y Oregón. El programa, que en esencia comenzó en 1848 con propósitos políticos e imperiales, comercialmente resultó más que viable con la carrera del oro.

Panamá se convirtió en lo que ha sido desde entonces, una propiedad del esplendor yanqui, donde echarían los dientes los futuros magnates ladrones como el comodoro Vanderbilt y W. Ralston (1828-1889). Fundador del Banco de California». La primera mitad del siglo XX en Colombia estuvo presidida por la extensión de las plantaciones de café, algodón y banano, que vino a completar el recurso inesperado del petróleo. A las consecuencias determinantes en la fisonomía socioeconómica, se sumó la espiral de la conflictividad rural, en episodios tan sonados como el ocurrido en el sector bananero.

En efecto, los comienzos del siglo XX, tras el fin de la ‘Guerra de los mil días’, evidencian el establecimiento de importantes plantaciones de banano gracias a las inversiones de la unit Fruit Company en la zona norte del país y los inicios de la exploración petrolera en las regiones del Catatumbo y el Magdalena Me país y los inicios de la exploración petrolera en las regiones del Catatumbo y el Magdalena Medio, en territorios dados a la Concesión Barco y la Concesión de Mares, respectivamente.

Estas actividades productivas dan cuenta de un modelo económico apoyado en la inversión extranjera, la cual marca el inicio de la producción capitalista, originando la clase obrera colombiana como la definen Marx y Engels (1848,28) «La industria moderna ha convertido el pequeño taller del aestro patriarcal en la gran fábrica del magnate capitalista. Las masas obreras concentradas en la fábrica son sometidas a una organización y disciplina militares.

Los obreros, soldados rasos de la industria, trabajan bajo el mando de toda una jerarquía de sargentos, oficiales y jefes. No son sólo siervos de la burguesía y del Estado burgués, sino que están todos los días y a todas horas bajo el yugo esclavizador de la máquina, del contramaestre, y sobre todo, del industrial burgués dueño de la fábrica. Y este despotismo es tanto más mezquino, más execrable, más ndignante, cuanta mayor es la franqueza con que proclama que no tiene otro fin que el lucro».

La extensión de la base obrera generó las primeras protestas sociales que como en el caso de las registradas en la zona bananera aledaña a Ciénaga fueron duramente reprimidas por los patronos en asocio con las fuerzas del Estado, de igual manera, los trabajadores de las petroleras promovieron la organización sindical e iniciaron una serie de luchas en busca de mejores condiciones de trabajo.

Marca asf el pars el inicio de la heroica lucha de la clase trabajadora que a lo largo del siglo XX alcanzará mportantes conquistas en importantes conquistas en medio de la continua represión oficial, algunas veces soterrada, otra directamente ejecutada en contra de la dirigencia sindical, sus organizaciones y sus militantes.

Los movimientos obreros socialistas, como los surgidos en los años veinte del siglo pasado en Colombia, retoman los principios universales de la Revolución Francesa: libertad, igualdad y fraternidad, consideran que el destino de la humanidad es la emancipación centrada en la plena vigencia de los derechos inherentes a la persona humana.

Sobre el poder y alcance de los ovimientos obreros Wallerstein (2012,55) señala que «en todos los sistemas históricos los movimientos obreros socialistas se interesaban por los conflictos entre los trabajadores asalariados, urbanos, sin tierras (el proletariado) y los propietarios de las estructuras económicas en las que trabajaban (la burguesía). Estos movimientos insist[an en que el reparto de recompensas por el trabajo era fundamentalmente desigual, opresivo e injusto.

Era natural que tales movimientos surgieran primero en aquellas partes de la economía-mundo que tenían una fuerza de trabajo industrial significativa, y en particular en Europa occidental». Ante la extensión de las protestas obreras de corte socialista las elites en el poder, igual como lo hicieron los nacionalistas europeos, entendieron que «a fin de movilizar eficientemente y gobernar, tenían que canalizar las preocupaciones de los trabajadores por una reestructuración igualitaria» (Wallerstein, 2012,59).

En el caso colombiano los gobiernos liberales que han vuelto al poder en 1930, dur vuelto al poder en 1930, durante la administración de Alfonso López Pumarejo, proponen darle función social a la propiedad rural, impulsan con la ley 200 la reforma agraria, reconocen l derecho a la huelga y legalizan la actividad sindical. Tal como aconteció en Europa hacia 1850 la revolución burguesa en las nacientes industrias acalla cualquier intento de los sectores populares.

Esta confrontación de fuerzas expresa las contradicciones de clase que encierra el capitalismo, entre la burguesía que ostenta el poder y el proletariado que busca conquistarlo. «La decisión sobre la estrategia a seguir —la toma del poder— exigía que estos movimientos movilizaran a las fuerzas populares sobre la base de una ideología contraria al sistema, esto es, revolucionaria. Estaban en contra del sistema existente —el apitalismo histórico—, construido sobre unas desigualdades estructuradas y básicas entre capital y trabajo, centro y periferia, que los movimientos trataban de superar. Wallerstein, 2012,56) Esta explosión de la conflictividad laboral en los comienzos del capitalismo en Colombia da muestras de una nueva realidad social y política, en la cual poco a poco se van consolidando los núcleos de obreros los cuales movidos por una naciente dirigencia sindical alimentada con las ideas socialistas protagonizara importantes luchas, pero a su vez la dirigencia del Partido Liberal buscado ampliar su base retomará en sus ropuestas buena parte de las nuevas aspiraciones de la clase trabajadora, lo cual no demerita el aporte a la historia de la lucha social en Colombia. De hecho, en todos los sistemas demerita el aporte a la histona de la lucha social en Colombia. «De hecho, en todos los sistemas históricos conocidos se han producido, por supuesto, protestas o levantamientos de algún modo espontáneos de los trabajadores. Han servido como válvulas de seguridad para la ira contenida; o en ocasiones, de un modo algo más eficaz, como mecanismos que han puesto límites secundarios a procesos de explotación. Pero en términos enerales, la rebelión como técnica sólo ha funcionado en los márgenes de la autoridad central, en especial cuando las burocracias centrales estaban en fase de desintegración». Wallerstein, 201 2,54) En este sentido, los primeros cincuenta años del siglo XX representan para Colombia un largo proceso donde la economiza, la política y la sociedad fueron buscando poco a poco su unidad, para abandonar su carácter netamente agrario y comenzar el camino de la industria moderna, al tiempo que el bipartidismo liberal-conservador excluyente se consolida en el poder y la sociedad marca la rigurosa estratificación social donde ampesinos y obreros hacen posible la vida de terratenientes y burgueses, que ven surgir una creciente clase media resultante de los proceso de urbanización y penetración capitalista en la vida nacional. «Con el advenimiento del Partido Liberal al poder, y de la burguesía que éste representaba, se comienza a enterrar las estructuras sociales y politicas de lo que Antonio García llamo la ‘Republica señorial’, para dar paso a la Republica burguesa. Las dos décadas posteriores a la crisis (del año veintinueve) constituirán un periodo de tránsito, aparentemente lento pero decisivo, hacia la conformación de la moderna econom 0 DF