El aspecto doble del pacto

El aspecto doble del pacto gyGiobonis 1 110R6pp 17, 2011 12 pagcs EL ASPECTO DOBLE DEL PACTO Los teólogos reformados generalmente han sostenido que la idea del pacto es el marco dentro del cual la iglesia debe entender la historia de la salvación, la Blblia (que es el registro de esta historia), y el ministerio pastoral. Dicho de otra forma, en el pensamiento reformado el pacto se entiende como el paradigma principal para entender como Dios se relaciona con el hombre. El uso tan amplio de este marco hace que su teología del pacto sea, según el criterio de muchos, el elemento más distintivo de la teología reformada.

Lee Irons ofrece una distinción muy útil para categorizar las varias representaciones con res eto al acto con Israel. Una View to nex: page postura es que el pa PACE 1 12 administrado con un fas dos pactos paralelos no d pacto con Abraham, con Adán en Edén, el r de gracia pero fue stura es que hubo la continuación del blicación» del pacto bas posturas se ve una distinción importante entre dos tipos de tratos divinos con el hombre, y un claro contraste entre ley y gracia como principios distintos de herencia.

Históricamente hablando,

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la gran mayoría de teólogos reformados han visto este contraste. Juan Calvino. El francés Juan Calvino es el teólogo más conocido de la Ref Reforma, En sus escritos se encuentran tres elementos que son básicos de formulaciones explicitamente bi-allancistas. El primero de estos elementos es el reconocimiento de que el principio gobernante de la relación entre Dios y Adán en la creación es ley.

Calvino no llama pacto a la administración adámica, se opone a la traducción de la palabra adam en Oseas 6,7 como «Adán,» lo cual si fuera traducida así, sería una comprobación del carácter de pacto de los tratos de Dios con el primer hombre. Lo que queda muy claro es que Calvino concibe e la relación entre Dios y el hombre en el jardín como un vínculo que se basaba en la obediencia del hombre. El segundo elemento importante en la doctrina de Calvino es la unidad de los tratos gratuitos de Dios con su pueblo a partir de la caída.

Comentando en su gran obra La Insititución de la Religión Cristiana sobre la relación entre el Nuevo Testamento y el Antiguo, el reformado dice que el pacto con Israel bajo Moisés y el nuevo pacto son lo mismo, pero con modos diferentes de administración. «El pacto que Dios estableció con los patriarcas del Antiguo Testamento, en cuanto a la verdad y a la sustancia s tan semejante y de tal manera coincide con la nuestra que es realmente la misma, y se diferencia únicamente en el orden y manera de la dlspensación. » para Calvino, Cristo es el fundamento de los dos.

En tercer lugar, Calvino destaca un contraste, llamando el pacto con Moisés «legal» en comparación con 2 OF V lugar, Calvino destaca un contraste, llamando el pacto con Moisés «legal» en comparación con el pacto «evangélico» de Cristo. No obstante, niega que la ley mosaica funcionaba para llamar a los israelltas a esforzase en conseguir la aceptación para con Dios, que viene solamente por la gracia. Para Calvino queda claro que la ley, en su carácter exigente, como amenaza, y los castigos severos que acompañaban su desobediencia, tenía un propósito pedagógico para mostrar al hombre su necesidad de Cristo.

Francis Turretin. Turretin expone claramente una distinción entre dos tipos de tratos de pacto de Dios con el hombre, hablando de un pacto «doble» o «dupla»: «Este pacto doble se nos propone en la Escritura: de la natura y la gracia; de las obras y la fe; legal y evangélico. » En otro sitio, Turretin dice que Dios entró en un pacto dual con los hombres: primero, un pacto legal (o de bras) con el hombre inocente; otro [pacto] de fe y con carácter evangélico con el hombre caído y pecaminoso.

En el primero, Dios prometió vida eterna al hombre por cumplir perfectamente su ley y amenazó al pecador con la muerte segun las frases «el que hiciere estas cosas vivirá por ellas» y «maldito aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley. » En el segundo, promete al creyente la seguridad en Cristo y por Cristo. El primero fue hecho con Adán antes de la caída y en él con todo hombre. Cristo des el segundo fue hecho con los elegidos en V ntes de la caída y en él con todo hombre. . el segundo fue hecho con los elegidos en Cristo después de la caída.

Por lo tanto, según Turretin, existe una cierta dualidad en los tratos de pacto, es decir, existe una especie de doble pacto. En ambas maneras de administrar su relación con el hombre Dios le promete vida eterna, sin embargo, las condiciones para recibir lo prometido difieren, siendo en un caso la obediencia del hombre, y en el otro caso únicamente la gracia de Dios. Turretin dice que a partir de la caída Dios instituye una administracion de gracia. Esta administración comienza con la promesa de Gn. ,1 5, y encuentra una expresión más clara, detallada, y concreta en el pacto con Abraham (donde la promesa recibe el nombre «pacto»).

Luego, este «pacto de g acia» está también en vigor en la época desde Moisés hasta Cristo. Según Turretin, hay que distinguir entre la administración externa del antiguo pacto y su administración interna. La externa consistía en la ley, y no tenía como fin la justificación del hombre, sino que fue diseñada para mostrar al hombre su debilidad con el fin de que rechazara su propia justicia para poder recibir una de otro. La administración interna estaba latente debajo de a externa, y consistía en el pacto de gracia y el evangelio. Lo prometido en este aspecto interno (Cristo, el perdón de los pecados, la resurrección, etc. fue revelado por medio de figuras y promesas, de forma un poco oscura pero 40F resurrección, etc. ) fue revelado por medio de figuras y promesas, de forma un poco oscura pero suficiente para poder depos•tar la fe en el Mesías allí indicado. Herman Witsius. Witsius fue un teólogo holandés. Witsius expone su doctrina del pacto de una forma exhaustiva. En su exposición elabora, de modo aún más explicito que Turretin, una perspectiva bi-aliancista. En las Escrituras, encontramos dos pactos de Dios con el hombre: El pacto de obras -también llamado el pacto de natura, o el pacto legal; y el pacto de gracia. Witsius procede a elaborar lo que estas dos alianzas tienen en común y en qué sentidos difieren. Witsius aquí observa que las dos alianzas prometen vida eterna con la condición de obediencia perfecta (debido a la justicia de Dios, quien no puede permitir al hombre tener comunión con él sobre la base de otra cosa que no sea la santidad perfecta). Difieren en que, en un caso, esta obediencia tiene que ser realizada por el mismo hombre, y en el tro, esta obediencia es proporcionada por el mediador quien la ofrece como sustituto. Aquí está la diferencia principal entre el pacto de obras y el pacto de gracia, según Witsius.

Otra diferencia entre los dos pactos es su continuidad a lo largo de la historia de la salvación. Witsius afirma que el pacto de gracia mantiene la misma esencia y la misma eficacia bajo sus diferentes administraciones. El pacto de obras hecho con Adán, sin embargo, no goza de la misma continuidad. s OF V administraciones. El pacto de obras hecho con Adán, sin embargo, no goza de la misma continuidad. Por un lado, aunque este pacto esté quebrantado por el hombre, siempre mantiene cierta vigencia en cuanto a que la ley contenida en él sigue siendo la obligación del hombre, y la justicia perfecta la exigencia de Dios (Gé- 5,3). ero por otro lado, este pacto sufre un cambio de vigencia después de la caída. Queda abrogado para el hombre pecador por cuanto ya no es la vía designada para conseguir la vida (Ro. 8,3). Es sustituido por el pacto de gracia en esta capacidad. No obstante, Witsius anota que esta sustitución trata de cierta confirmación y cumplimiento del pacto de obras, orque el mediador cumple las condiciones de él de forma que la vida prometida en tal pacto es merecida por Cristo y conferida a aquellos que creen en él (Ro. 8,4). Geerhardus Vos . Vos representa una especie de puente entre la teología reformada holandesa y la Norteamericana.

Lo que destaca de la presentación de Vos es cómo él detalla la relación entre el pacto y la escatología. Vos observa que en la tradición reformada Adán en Edén no poseía aún la vida en su plenitud, sino que solamente estaba en condiciones de conseguirla. Se sabe que fue así por dos razones: por un lado, Adán en el jardín ún pudo pecar, habilidad que no tendría si viviera ya en el estado más elevado de la vida humana; por otro lado, el bien que Adán aún no poseía fue simbolizado en el árbol de la 6 OF V humana; por otro lado, el bien que Adán aún no poseía fue simbolizado en el árbol de la vida que estaba en el jardín.

Por la referencia al árbol en Gn. 3,22, podemos deducir que Adán no había comido de él durante su estancia en el jardín. Vos atribuye esta circunstancia al carácter sacramental del árbol: como el hombre no había conseguido su estado de felicidad imperdurable eterna, no pudo participar en el sacramento que la simbolizaba. Este estado de felicidad imperdurable, que Adán en su estado creado aún no poseía, consistía en la vida escatológica.

La vía que Adán tenía para conseguir esta vida era el pacto de obras. Vos dice que Adán «[era] libre de hacer el bien desde su naturaleza buena, pero aún no [había] llegado a la mayor libertad, en la cual solo se puede hacer el bien. Esta libertad [fue] puesta delante de él como un ideal. El medio para obtenerla [era] el pacto de las obras. » El fin escatológico se presentó como una posibilidad (una eta todavía no realizada) para Adán en su estado creado.

La obediencia que Dios exigía de Adán en el contexto del pacto de obras no fue para mantener su estado de bendición, sino para conseguir un premio que todavía le esperaba, a saber, el descanso escatológico. Es importante subrayar cómo Vos observa que este fin escatológico de la vida eterna consumada no solamente se ofrece al hombre dentro de la historia de la redención, sino que fue ofrecido también antes de ella en Edén. El árbol de historia de la redención, sino que fue ofrecido también antes de ella en Edén.

El árbol de la vida aparece en Ap. ,7, pero también en el jardín. Por lo tanto, la meta escatológica del hombre estaba presente antes de la entrada de la gracia redentora en la historia. Dicho de otra forma, la posibilidad de conseguir la vida eterna estaba presente antes de la provisión y oferta de salvación de parte de Dios. Esto significa que Adán, en su estado creado, tenía que recibir el descanso escatológico por obras – el mismo descanso que el hombre caído recibe siempre por gracia. John Murray.

Murray fue un gran defensor de varias doctrinas tradicionales de la Reforma, sin embargo, no se quedó satisfecho on las formulaciones reformadas históricas de la doctrina del pacto. Decía que la doctrina del pacto en la teología reformada «tiene que ser expresada de otra manera. » Para comenzar, Murray prefiere no hablar de la administración adámica como «pacto,» y menos como «pacto de obras» por dos motivos. En primer lugar, Murray tiene cierta reticencia en llamar a los tratos de Dios con Adán en Edén como «pacto» porque, según él, los pactos bíblicos son siempre redentores.

Murray dice: «Desde el principio de las divulgaciones de DIOS al hombre en términos de alianza, encontramos una unidad de concepción ue viene a ser que un pacto divino es una administración soberana de gracia y promesa. » Los pactos pertenecen a la esfera de la soteriología, mientras que de gracia y promesa. » Adán en el jardín antes de la caída no necesita la salvación del pecado. Dicho de otra forma, la administración adámica no es soteriológica, y por lo tanto no se debe considerar como pacto.

En segundo lugar, Murray no niega que Dios puso a Adán como el representante de la humanidad, que le prometió vida con la condición de obediencia, y que la humanidad cayó con él. No obstante, no llama a la administración adámica «pacto de obras» orque dice que esta nomenclatura obscurece la presencia de la gracia en dicha administración. Según Murray, si Adán consigue entrar en el estado de confirmación eterna en integridad y justicia, no será n’ por mérito ni por justicia – será solamente por gracia.

Adán, por su obediencia, solamente puede merecer continuar en su estado original en el jardín (justo, aceptado por Dios, y vivo en la tierra mientras obedece), pero nada más – de allí la necesidad de la gracia en la administración adámica. La vida eterna prometida fue condicionada a su obediencia, pero esta vida tenía un valor ás allá de la fidelidad de Adán, y por lo tanto no se hubiera conseguido por mérito, sino por la fidelidad de Dios a su promesa de concedérsela una vez cumplida la condlclón.

En cuanto a la administración mosaica, Murray dice que es un pacto; pero se pone en contra de la tradición reformada que encuentra un principio de obras en dicho pacto. Según M en contra de la tradición reformada que encuentra un principio de obras en dicho pacto. Según Murray, la postura que dice que en el pacto con Moisés había una repetición del llamado «pacto de obras,» vigente entre teólogos de pacto, es un concepto ravemente erróneo e incluye una construcción errónea del pacto con Moisés, y a la vez no consigue ver la singularidad de la administración adámica.

El pacto con Moisés fue distintivamente redentor en carácter, y continuo con los pactos con Abraham. Es decir, la alianza con Moisés no contiene ningún elemento de obras porque era redentora en su totalidad, y porque tampoco se puede considerar paralela a la administración adámica. A pesar de su lenguaje ambiguo con relación al pacto y su condicionalidad, Murray mantiene muy firmemente el contraste reformado histórico entre la ley y la gracia, siendo un gran efensor de la doctrina de la justificación por la fe sola, y también de la imputación de la justicia de Cristo.

Tomás Blake. Desarrolló la doctrina de un pacto externo con mucha consistencia. Para él la línea divisoria entre el pacto externo y el interno no siempre se representó en la misma manera. Mastricht. Concordaba que hay un aspecto externo y otro interno del pacto de gracia. Él se refiere a Judas Iscariote, a Simón el Mago, a aquellos que tienen fe temporal, y a otros. Pero la dificultad es que, según este concepto, los no elegidos y no regenerados son nada más apéndices externos del pacto y s 2