economia desarrollo y genero

economia desarrollo y genero gy Marilyn-SobaIvarro ctenpanR 10, 2016 | 78 pagos Universidad Centroamericana Facultad de Humanidades y Comunicaclón Departamento Ciencias Sociales Género, Economía y Selección de Lectura Grupo 0661 PACE 1 or78 to View nut*ge Elaborado por Colectivo de Género UCA Selección y Adaptación: Haydee Granados D. Managua, Febrero 2014 pero al revés» . 27 Identidades de Género, feminidad y mascullnidad .

Masculinidades/ Feminidades… Teoría de Género: 30 35 La teoría de género es una teoría de análisis y de cambio social, y un cuerpo de conocimiento cientifico que proporciona una xplicación crítica a lo que acontece en el orden de los géneros. Incorpora el concepto género como categoria de análisls de las relaciones entre hombres y mujeres en cualquier cultura y sociedad.

Esta visión, analltica y política creada desde la concepción de investigadoras feministas de las ciencias sociales, parte de la idea de que, a lo largo de la historia, todas las sociedades se han construido a partir de las diferencias anatómicas entre los sexos, convirtiendo esa diferencia en desigualdad social y poltica, además de económica y cultural. Esta diferenciación limita a mujeres y hombres el desarrollo e todas las potencialidades a que tienen derecho como seres humanos.

Las diferencias biológicas entre

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mujeres y hombres no cambian. Los roles desigualmente asignados a cada uno de ellos, sí pueden cambiar. En este marco, se reinterpreta la historia, la sociedad, la economía, la cultura y la política, desde y con las mujeres. Estrategia de Género en el Desarrollo de la Cooperación Española. Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, 2007, Madrid 2007 Conceptualización del Género Igualdad y equidad de gén ción teórico-conceptual 78 Heidi Fritz H. Teresa Vald o, 2006. teórico-conceptual Heidi Fritz H. Teresa Valdés E. : Santiago, 2006. El concepto de género, al igual que las demás contribuciones analíticas de las ciencias sociales, surge en un momento histórico determinado y como parte del desarrollo del pensamiento crítico feminista. Por otra parte, al igual que toda problemática, ámbito o consideración acerca de la realidad social está ligado de manera fundamental con la cultura.

En relación con la historicidad en la construcción teórica del género es necesario reconocer que es producto de tres desarrollos generales que corren paralelos, los que se retroalimentan y tensionan entre si: los procesos sociales de ambio, sobre todo a partir de la fase de industrialización en las sociedades occidentales, que posteriormente se presentan en los países en desarrollo, y los cambios que esto acarrea en las vidas de las familias y las mujeres, sobretodo de la clase trabajadora; los movimientos feministas incluidas activistas, pensadoras y académicas, asi como las luchas sociales impulsadas por mujeres y feministas; y el desarrollo de las ideas en el plano intelectual, provenientes de distintas disciplinas de las ciencias sociales y las humanidades, donde fueron tomando fuerza aquellas ideas de libertad e igualdad, fundamentalmente a partir e la Revolución Francesal. Tanto en Inglaterra como en Estados Unidos, el feminismo, como movimiento social por los derechos de la mujer tiene un primer desarrollo en la segunda mitad del Siglo XIX.

Reivindicaban la igualdad legal de mujeres y hombres, pero crecientemente se centraron 1 Es importante recordar que, más allá de la consigna de Igualdad, Libertad y Fraternidad proclamada por la R 38 la consigna de Igualdad, Libertad y Fraternidad proclamada por la Revolución Francesa, en 1791 Olimpia de Gouges redactó la «Declaración de Derechos de la Mujer y de la ciudadana», pero fue guillotinada dos años después al ser considerada una onspiradora que había abandonado las virtudes de su propio sexo. en la lucha por sufragi02. En América Latina, dicho movimiento se desarrolla a comienzos del siglo XX y se mantiene, con variaciones, hasta aproximadamente los años 40-50 cuando en la casi totalidad de los países las mujeres lograron elegir y ser elegidas, con las restricciones propias de la época3. En todas partes, tras la obtención del derecho a voto, el movimiento de mujeres declinó. En el hemisferio norte, el temor a la Revolución Rusa, más la Depresión y la Segunda Guerra Mundial fueron tiempos difíciles para las organizaciones de mujeres, esurgiendo recién en la década de los 60.

En Estados Unidos, junto con otros movimientos, como el movimiento negro y el movimiento estudiantil en contra de la Guerra de Vietnam. Es el tiempo de la «revolución sexual». En América Latina el resurgimiento se da en los años 70, en muchos casos en el contexto de las dictaduras militares que asolaron la región. En los años 80 el movimiento feminista vive la 30 ola, con el debate acerca de «las diferencias» entre mujeres, surgiendo los movimientos de mujeres afro descendientes e indígenas. En 1949, Simone de Beauvoir había escrito su libro «El segundo exo», señalando que el hombre ha definido a la mujer como el lado oscuro de su ser, como complemento de menor valor.

Acuñó allí la famosa frase «La mujer no nace, se hace», que da cuenta de la tensión entre biolog 4 38 Acuñó allí la famosa frase «La mujer no nace, se hace», que da cuenta de la tensión entre biolog(a y cultura, dando un sustento filosófico y político, tanto para las luchas de las mujeres en las décadas siguientes, como para el surgimiento de los «estudios de la mujer» y, posteriormente, los estudios de género. La preocupación en el ámbito académico se inicia alrededor e los 70, cuando se busca explicar la «subordinación de las mujeres» que las afecta a todas o casi todas por igual. Kathe Millet (1970) acuñó entonces la noción de «patriarcado», como categoria explicativa4. Paralelamente surgieron los «estudios de la mujer» que buscaron generar conocimientos sobre las condiciones de vida de las mujeres, sus aportes a la sociedad y la cultura, hacerlas visibles en la historia, en la creación y en la vida cotidiana.

Estas elaboraciones son un producto del desarrollo de las ideas, del feminismo y de las luchas por la emancipación de las mujeres, pero también de la extensión del código ético elemental ontenido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos (De Barbieri, 1992). por su parte, la condiclón de las mujeres ha sido objeto de preocupación, tanto en Naciones Unidas (Comisión de la Condición Social y jurídica de la Mujer) como en la Organización de Estados Americanos (Comisión Interamericana de Mujeres). Con la Primera Conferencia Mundial de Naciones Unidas sobre la Mujer (México, 1975) y el 2 En Inglaterra lograron el derecho a voto en 1917 y en Estados Unidos en 1918. En Nueva Zelanda lo habían obtenido en 1893 y en Australia en 1902. La excepción es Paraguay, donde las mujeres obtuvieron l derecho a voto recién el año 1961, bajo el gobierno de Stroessner. Algunos países s 8 mujeres obtuvieron el derecho a voto recién el año 1961, bajo el gobierno de Stroessner. Algunos parses restringieron Inicialmente el derecho a voto sólo a las mujeres con cierto patrimonio y casi la totalidad a las que tenían educación. De hecho, las analfabetas debieron esperar, en algunos casos, hasta la década del 80 para acceder a la ciudadanía. En un continente con un elevado porcentaje de población rural e indígena, este hecho representó la marginación de millones de mujeres, como en Bolivia, Brasil, Guatemala y Perú.

La exigencia de inscripción en registros electorales también dificultó enormemente el ejercicio del derecho adquirido (CEPAL, 1999). 4 Basándose en la categoría de patriarcado desarrollada por Max Weber, Kate Millet (1970) en «Política sexual» define el patriarcado como un sistema social basado en la dominación del sexo masculino sobre el femenino, por la fuerza o por amenaza de fuerza. Explica la subordinación femenina como producto de un orden patriarcal, en que los varones, a partir de la figura del Patriarca-Pater existente en las sociedades arcaicas bíblicas, dispon(an de la vida y de la muerte de hijos, esposas, esclavos rebaños.

Estima que son pocas las diferencias existentes hoy día con esas sociedades, a pesar de las apariencias. Si bien este concepto aún es utilizado en las ciencias sociales, aparece como demasiado globalizante, y por tanto, sin suficiente valor explicativo (De Barbieri 1992). Decenio para la Mujer (1975-1985), la búsqueda de la equidad de género y de la superación de la discriminación que afecta a las mujeres entró a las agendas. En el ámbito de las intervenciones para el desarrollo se identificó bajo la orientación de «Mujeres 6 8 ámbito de las intervenciones para el desarrollo se identificó bajo a orientación de «Mujeres en el Desarrollo».

En los años ’80 se comienza a generalizar la noción de «género» como evolución posterior a la noción de «patriarcado» y ante las limitaciones de los estudios de la mujer, en que se cuestiona el estudio aislado de las mujeres y la supuesta homogeneidad de ellas. Aunque el énfasis en las mujeres se justifica dada su posición de subordinación generalizada en las diversas sociedades, se plantea la necesidad de estudiar a las mujeres en relación con los hombres y con el sistema social en que están insertos, el cual genera desigualdades y jerarquías de género. Esto es lo que en la academa se llaman los Estudlos de Género y en el ámbito de las intervenciones sociales tiene su correlato en la orientacion de «Género en el Desarrollo». Las teorías sobre el género, en su origen, en su generación y en sus metas están estrechamente ligadas al feminismo.

Sin embargo, ésta es una relación en tensión dado que la teoría feminista permanece crítica respecto de algunas teorizaciones sobre el género, aunque son ámbitos de mutua influencia. Se sostiene no obstante, que no toda teoría del género es feminista. Esto en el sentido que lo que define al feminismo es a lucha por la transformación de las relaciones entre hombres y mujeres, la emancipación de las mujeres y la eliminación de su subordinación5. Y algunas conceptualizaciónes del género se limitan a la descripción de las diferencias y de los roles de hombres y mujeres6, y de las relaciones de género, sin una visión transformadora de la realidad. Sin embargo, si se adopta una conceptualización del género fundada transformadora de la realidad.

Sin embargo, si se adopta una conceptualización del género fundada en los Derechos Humanos, ésta necesariamente tiene un sentido transformador e las relaciones y los estereotipos de género que subordinan a las mujeres y que por ende impiden el ejercicio pleno de los derechos humanos de las mujeres. También, el feminismo, tiene un componente político más explícito que las teorías de género en general, siendo un ámbito de diferenciación. A su vez aparece como menos confrontacional, motivo por el cual muchos consideran estratégico la utilización de esta noción (y no del concepto análisis o teoría feminista), especialmente cuando se intenta incorporarlo en esferas institucionales, sean los Estados, las políticas sociales y las acciones de desarrollo llevadas a abo por distintos actores. Por esta razón muchas feministas siguen utilizando la noción de «patriarcado», en virtud de su fuerza política para movilizar a quienes quieren cambiar dicho orden de dominación, principalmente las mujeres. Las teóricas del patriarcado han dirigido su atención a la subordinación de las mujeres y han encontrado su explicación en la «necesidad» del varón de dominar a la mujer. Se señala que ésta correspondería al efecto del deseo de los hombres de trascender su alienación de los medios de reproducción de la especie. El análisis descansa, básicamente n las diferencias físicas, sin incorporar la dimensión cultural de construcción de los cuerpos y su variación en la historia de las sociedades. Se critica su ahistoricidad, en comparación con la noción de género. Las feministas ha criticado fuertemente la utilización de la noción de «roles sex feministas ha criticado fuertemente la utilización de la noción de «roles sexuales». Dicha terminolog(a no se aplicaría enteramente al género, en la medida en que el comportamiento aprendido diferenciado por el sexo biológico no es un rol como el de ser maestra, hermana o amiga. No se utiliza, por ejemplo, n equivalente de «roles de clase» o «roles de raza», sino de relaciones de clase y raza. Se considera que dicha noción tiende a ocultar cuestiones de poder y desigualdad, a centrar la atención en los individuos antes que en los estratos sociales, más en la socialización que en la estructura social. Así, deja de lado cuestiones históricas, económicas y politicas.

También se considera que su utilizacion está cargada de reificación: los «roles sexuales», la «creación de estereotipos de roles sexuales» y «socialización de roles sexuales» son discutidos como si tuvieran una existencia concreta y no fueran una construcción analítica Lopata y Thorne, En segundo lugar, referirse al concepto de género en tanto problematización de la realidad social, requiere una consideración cultural, en el sentido que todas las acciones y pensamientos de los seres humanos, hombres y mujeres, están permeados por la cultura, es decir, por visiones e interpretaciones del mundo, normas, valores y prácticas sociales.

Todos los seres humanos tienen y participan de formas características y especificas de ser, vestirse, alimentarse, hablar, etc. Estas formas son parte de lo que se llama la cultura7, es decir, las formas de ser, pensar y actuar típicas de una sociedad ada o un grupo dentro de ella. Estas formas culturales distintivas varían a través del tiempo y el espacio, existiendo una gran diversi formas culturales distintivas varían a través del tiempo y el espacio, existiendo una gran diversidad de diferencias culturales. Las culturas no son esencias inmutables sino que se transforman constantemente, tanto por procesos internos como externos, intencionales y no intencionales.

Para entender cómo son las relaciones entre hombres y mujeres, o sea, las relaciones de género en una sociedad, y sus definiciones de lo femenino y lo masculino es necesario omprender la cultura en la cual están insertas. La cultura dota de contenido a las nociones de lo masculino y lo femenino, define papeles para un sexo y otro, establece formas de relaciones jerárqulcas y valoraclones diferenciales. A su vez ha sido transformada también por las relaciones concretas de mujeres y varones y sus interpretaciones cambiantes de la realidad. En este sentido, el género es un producto cultural, construido por las sociedades, sobre la base de la diferencia sexual. No obstante, implica un sistema de significación y acción que va mucho más allá del cuerpo.

De hecho, el género constituye una de las ormas de diferenciación y estratificación que las sociedades han construido. Al ser construldas socialmente, estas se modifican, cambian y se transforman. A su vez, las construcciones culturales de género están ligadas a las construcciones que cada cultura hace de las nociones de sujeto, persona y autonom[a. Está ampliamente documentado que las relaciones de género y las definiciones de lo femenino y lo masculino subordinan a las mujeres en la mayoría de las sociedades y contextos culturales. Las culturas establecen determinados modelos de género los cuales configuran diferencias y desigualdades, y éstos