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Documento completo gy Aymccmejia OcopJTIR 10, 2016 | 28 pagos DAFNIS EN LA BUCÓLICA V DE VIRGILIO: LA ALUSION COMPLEJA Y LOS LÍMITES DE LA IDENTIDAD Desde los comienzos de la ciencia filológica se ha discutido la identidad del Dafnis de la bucólica V. Varios personajes históricos o literarios fueron propuestos por los críticos modernos -a veces profundizando hipótesis de los comentaristas antiguos- para resolver este dilema. ‘ La identificación de Dafnis con Julio César, anotada por Servio, es entre todas la que ha gozado de mayor consenso entre los filólogos.

Desde la década del 20 en adelante, un onjunto de estudiosos ha sostenido con diversos argumentos la Swp to page pertinencia de esa identificación. 2 Almsotep,rahngdoel PACE 1 or28 de los noventa (y el ú o creemos, la comuni haber perdido interé trabajos se han orien históricas. ‘ A partir oblema parece anglosajón, los asuntos como el género, la intertextualidad o las influencias. Charles Martinda* Una primera versión de este trabajo, escrito para los seminarios sobre las Bucólicas dictados por la Prof.

M. D. guisel en nuestra universidad durante los años 2003 y 2004, fue presentada en las II Jornadas de Estudios Clásicos y Medievales «Hombre, Naturaleza y Cultura», que tuvieron lugar

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en la Universidad Nacional de La Plata del 12 al 14 de abril de 2005. ‘ Para un estado de la cuestión de las diferentes identificaciones, ver Coleiro, Coleiro, Edward. An Introduction to Vergil’s Bucolics with a Critical Edition of the Text, Ámsterdam, 1979, pp. 147-148.

A través de los años, siguiendo o no a comentaristas antiguos, se ha identificado a Dafnis con varios personajes históricos o míticos, a saber: Julio César, un supuesto hermano de Virgilio que habría muerto prematuramente, Quintilio Varo (posiblemente un pariente de Virgilio al que Horacio le dedicó la da I, 24), Orfeo, Salonino, hijo de Polión, Cornificio, Marcelo y Catulo. Asimismo, ha sido considerado un símbolo de la poesía bucólica. 2 Entre ellos, D. LDrew («Virgil’s Fifth Eclogue: a Defence of the Julius Caesar-Daphnis Theory»‘, 16, 1922, pp. 7-64), p. Grimal («La Ve églogue et le culte de César», Mélanges Charles Picard, París, 1949, pp. 406-419), P. Maury («Le secret de Virgile et l’architecture des bucoliques», en Lettres d’Humanité 3, 1944, pp 89-98), 3. Otis (Virgil. A Study in Civilized Poetry, Oxford, Oxford University press, 1964, pp. 128-135), F. Klingner (Virgil. Bucolica. Hirtengedichte, Zúrich, Deutscher Taschenbuch Verlag, 1977, 2 ed. , pp. 94-103), J. perret en su edición de las Bucólicas (Les Bucoliques, París, 1970, r ed. revisada, p. 57), R.

Coleman (Vergil Eclogues, Cambridge, Cambridge University Press, 1977, pp. 173-174) y A. Salvatore («Lettura de la quinta bucolica», en Gigante, Marcelo. Lecturae Vergilianae, Nápoles, Giannini Editore, 1981, pp. 201-223). 3 Es el caso, entre otros, de F. Klingner («Virgils erste Ekloge», Hermes 62, 1927, pp. 129 y ss. ), 2 8 entre otros, de F. Klingner («Virgils erste Ekloge», Hermes 62, 1927, pp. 129 y ss. ), F. Delia Corte (Le Bucoliche, Edizioni Scolastiche Mondadori, 1967, 12′ ed. , p. 82), O. Skutsch («Zu vergils Eklogen», RhM 99, 1956, pp. 193 ss. ), P.

Boyancé («Le sens cosmique de Virgile’i, REL 32, 1 954, p. 229), E. de Saint-Denis (Bucoliques, parís, Les Belles Lettres, 1949, p. 44), J. Perret («Daphnis pátre et héros: perspectives sur un áge d’or•, REL 60, 1983, pp. 216-233), G. Rohde («Vergils fünfte Ecloge als Hóhepunkt und Abschluss der fruhen Eclogen», en Studien und Interpretationen zur antiken Literatur, Berlín, 1953, pp. 117-139), A. G. Lee («A Reading ofVirgil’s Fifth Edogue», PCPhS 23, 1977, 62-70), ue no se centra en los cantos sino en los pasajes intermedios, y, más recientemente, W.

Clausen (A Commentary of Virgil Eclogues, Oxford, Oxford University Press, 1994, p. 152 -nota 4). «The Songs in Eclogue 5: Text, Time and Dialogue», en American Philological Assocation (Annual Meeting in Boston), 2005 (referencias de un abstract publicado en intemet). 89 AUSTER 10/1 1 (2006) Pablo Martínez Astorino le, editor del Cambridge Companion to Virgil, dedica en un artículo unas pocas líneas a la bucólica V y, si bien es para referirse al problema de la visión alegórica, se centra en la reseña de studios recientes y en una consideración global de las Bucólicas. Sin embargo, sea por la provocación de una lectura atenta sin interés en la innumerable a por el previo tamiz de 28 ésta, nadie que lea la bucó interés en la innumerable bibliografía, sea por el previo tamiz de ésta, nadie que lea la bucólica V puede evitar detenerse en el misterio de su personaje central. Asimismo, las edlciones o comentarios crticos, antiguos o recientes, se han visto obligados a referirse a éste, por lo que en una lectura del poema seria una impostura eludirlo o suplantarlo por cuestiones más laterales.

El tema no ha perdido vigencia, pero tal vez sea necesario redefinir o «problematizar’ los términos de su tratamiento. La mayor parte de la critica sobre la bucólica, adhiera a la vinculación de Dafnis con César o a otras conexiones, ha partido de la idea de que Dafnis es una alegoría de otro personaje (histórico, literario) o de otra realidad. Sin embargo, nada hay en él que haga posible sostener una interpretación alegórica en ningún sentido porque, a diferencia del puer de la bucólica IV o del iuvenis de la l, Dafnis tiene un nombre preciso.

Partiendo de postulados de Salvatore y Perree uestra hipótesis es que, sin llegar a la indeterminación, el Dafnls de la bucólica V sugiere distintos planos de evocaciones o alusiones, uno de los cuales es el contemporáneo, que remite a César, pero que el carácter literario del texto nos impide admitir la alegorización, basada en posiciones historicistas o esotéricas ajenas a la condición de los textos literarios (algunas ideas de Gadamer nos serán de utilidad en este punto). La reseña de distintas consideraciones críticas, capaces de dar pruebas convincentes de sentidos diversos nos lle 4 28 consideraciones criticas, apaces de dar pruebas convincentes de sentidos diversos nos llevarán a pensar que, en cierta manera, esos diversos -aunque limitados- sentidos están presentes en el poema de Virgilio y no son necesariamente el resultado de especulaciones posteriores.

Siguiendo a Heidegger, 8 veremos luego cómo sólo la poesía, en tanto sostén de la historia (y con la materias de la imagen y la alusión), es el ente capaz de celebrar algún aspecto del ámbito histórico y cómo esta idea puede extenderse a la consideración de todo el poemario, en especial a las bucolicas ly Martindale, C, «Green Politics: the Eclogues», en Martindale, Charles (ed. ), he Cambridge Companion to Virgil, Cambridge, Cambridge University Press, 1997, pp. 116-117.

Es llamativo el hecho de que en el índice de nombres de esta publicación no haya entradas a «Dafnis» o a la «égloga o bucólica quinta», en tanto si las hay para otras bucólicas como la tercera, la sexta, la octava, la novena, la décima y, en especial, la cuarta. Salvatore, A. , op. cit. , p. 222; Perret, J. , op. cit. , 1983, p. 221: «dans un texte comme celui-ci, la multiplicité des figures évoquées exténue sensiblement l’importance de chacune; c’est I’ensemble est significatif.

Gadamer, H-G. ,»Der ‘eminente’ Text und seine Warheit» (en Gesammelte Werke, vol VIII, Tubingen, 1993, 286-295 [«El texto eminente y su verdad» -1986-, en Arte y verdad de la palabra, Barcelona-Buenos Aires, Paidós, 1998, 95-1091). Heidegger, M. , (1937, 1971 d das Wesen der s 8 Barcelona-Buenos Aires, Paidós, 1998, 95-1091 Heidegger, M. , (1937, 1971) HOlderIin und das Wesen der Dichtung, Francfort/ Main («Hólderlin y la esencia de la poesía», en Heidegger, M. 1958 -reimpr. 2001] Arte y poesía, México, Fondo de Cultura Económica, pp. 125-148 [traducción y prólogo de Samuel Ramos]). DAFNIS EN L4 BUCÓLICA V DE VIRGILIO: LA ALUSIÓN COMPLEJA IV, así como al conjunto de la obra de Virgilio. Como la crítica del siglo XX, nos hemos preguntado quién es Dafnis. La respuesta compromete distintos planos, el primero de los cuales es el mítico.

No es nuestra intención resumir aqui lo que dice la bibliografía acerca del Dafnis previrgiliano, pero una mirada general a su representación sirve para demostrar que el Dafnis de Virgilio poco tiene que ver con las características tradicionales de su historia m[tica, en la que aparece generalmente como hijo de Hermes y está vinculado al ciclo de éste y al de las Ninfas, así omo al dios Pan, que lo habría instruido en la música. Por lo demás, las causas de su muerte, tal como se puede ver en los autores previos y, en especial, en el Idilio I de Teócrito, son amorosas,» de manera que el conjunto entero no nos ayuda demasiado a esclarecer su significado. El poema de Bión de Esmirna y el atribuido a Mosco de Siracusa 6 8 (el Epitafio de Adonis y el n) han aportado construcción virgiliana del personaje, pero no son decisivos para su comprension. ‘ Nos queda entonces el plano literario, el Dafnis que Virgilio representa.

En primer lugar, Dafnis aparece como un pastor, de acuerdo con el pitafio del final del canto de Mopso:formosi pecoris custos formosior ipse (v. 44) (‘de un rebaño hermoso, pastor más hermoso todavía’). Su carácter de músico, aplicable también a los dos pastores que cantan sobre él, Mopso y Menalcas, es (en esto coincidimos con Perret) posterior al de pastor, pero, de todos modos, innegable. ‘ El verso 48 es una prueba de ello. Allí Menalcas dice de Mopso: nec calamis solum aequiperas, sed voce magistrum (‘y no sólo con la flauta sino en la voz igualas al maestro’).

La identificación que propone Lee de magistrum con Estimicón es improbable. 3 Ese pastor-músico, que parece estar vinculado con Apolo (w. 35 y 66), ha muerto por una crudeli funere (v. 20) y, modificando la influencia teocrítea, aparece rodeado por las Ninfas (Nymphis -v. 21). 14 Siguiendo el modelo de Venus en el poevid. Grima! , p. , ap. cit. , 407. » Tís TV KaTaTpúXsl; Tívos r. byael Tócroov gpaomn; (Id. l, 78) («¿Quién te atormenta? ¿Por quién, buen amigo, tan grande es tu amor? «) dice Hermes a Dafnis.

Las traducciones de los textos de Teócrito pertenecen a la edición de A. González Laso (Teócrito, Idilios, Madrid, Aguilar, 1963). Esto puede aplicarse asimismo a las influencias. No pretendemos negar la de Teócrito y demás autores bucólicos en el nivel de las evocaciones e incluso en algun la de Teócrito y demás autores bucólicos en el nivel de las evocaciones e incluso en algunos aspectos de la composición virgiliana (de hecho, se han reconocido en el poema ecos de los Idilios l, V, VI, VII y VIII). No obstante, apoyados en algunos crítlcos (Salvatore, A. op. cit. , pp. 212 y ss; Maury, P. , op. cit. , 93 y s. ), creemos que es necesario destacar el valor de lo autenticamente virgiliano en la bucólica a la vez que imitar el alcance de ciertas posiciones criticas que, en un exceso de erudición, consideran indispensable el intertexto teocr[teo para la comprensión del poema, olvidando que la poesía se enriquece con las alusiones pero no obligatoriamente se compone en clave alusiva. Por lo demás, el sentido de las aluslones no opera desde fuera de los textos, sino en el texto mismo.

Es un ejemplo de tal actitud el trabajo de Rohde, G. op. cit. p. 117 139. 12 perret, J. , ap. Cit. , 1983, p. 226. » Lee, A. G. , ap. cita, pp. 62 y s. En Téocrito las Ninfas no están en el momento en que se produce la muerte de Dafnis: Trá TroK’ irac . ffika ááPViS ITétKETO, 7T a- 7TOKa NÚppal (Id. l, 66). («¿Dónde estabais cuando Dafnis moría, por dónde mis Ninfas? «). 91 ma de Bión, su madre abraza su cuerpo y lo llora (cum complexa sui corpus miserabile nati,/ atque deos atque astra vocat crudelia mater-vv. 2-23) (‘cuando habiendo abrazado el cuerpo de su desdichado hijo, llama crueles a los dioses y a los astros’). » Su muerte será llorada también por los animales (w. 24-28) 28 crueles a los dioses y a los astros’). » Su muerte será llorada también por los animales (w. 24-28), en una serie de versos que siguen el canto de Tirsis eocriteo si bien presentados en forma más ordenada»; será sentida asimismo por los campos, que . se agostan (w. 3439). » Dafnis se ha comportado como un héroe civilizador (instituit -v. 0) y es arrebatado al cielo en apoteosis (de la que no parece haber precedentes en otros autores), a partir d e la cual tiene carácter intercesor (sis bonus o felixque tuis! -v. 65). Recibirá un culto particular, conjuntamente con Apolo (w. 55-73) y habrá fiestas en su honor (w. 74-80). Desde aquí en adelante, nos topamos con lo que hemos denominado misterio o con lo que algún crítico del siglo XX enominó llanamente máscara, suponiendo que el nombre de Dafnis escondía deliberadamente otro. » Para develar ese misterio se recurrió al plano histórico-político o a un plano espiritual o metafísico.

Estos planos pueden servir para la exégesis del poema, pero proponerlos, en clave alegónca, como un sentido que desplaza la representación literaria sería anti-estético y, por eso mismo, inaceptable. Nos encontramos, pues, en el problemático umbral en que el desciframiento de la identidad descubre sus límites. Es posible que las ideas del teórico alemán Hans-Georg Gadamer os sean útiles en este punto. Gadamer sostiene que los textos literarios son de naturaleza diferente respecto de otros tipos.

En la mayoría de los textos importa el dato que aportan o su contenido, mientras que en I tipos. En la mayoría de los textos importa el dato que aportan o su contenido, mientras que en los textos literarios, que son textos en sentido eminente, el contenido y su forma son indisociables. De la misma manera, los textos no-literarios están sometidos a la asignación de las categorías verdadero-falso, mientras que los textos literarios siempre afirman una verdad, lamada verdad poética, que rechaza esas categor[as y, por lo tanto, toda posición historicista que no contemple su naturaleza. 9 De acuerdo con esto, la visión alegórica, sea con fines historicistas, sea con fines filosófico- religiosos, es inadmisible. Esto es, nadie podría decir que Daphnis es una palabra intercambiable en el poema por César, la edad de oro o Catulo, porque eso implicaría mutilar el plano de la representación en el que, con total seguridad, sólo leemos Daphnis. Téngase en cuenta además que esta alegorización nada tiene que ver con las ale- II Bión A. , 41-44. Maury, P. , op. cit. , p. 93. Schmidt (op. cit. , p. 06) pone el acento en la relación existente entre Dafnis y el decus de la naturaleza: «Hasta aquí ese mundo bucólico sin Dafnis es, en cuanto carente de decus, un mundo estéril y profano y, por ende, s[mbolo de fealdad. Esta afirmación es necesaria para apreciar la importancia de las frases que siguen sobre la fealdad y el mandato de embellecimiento. » 18 Se trata de L Hermann, Les Masques et les Visages dans les Bucoliques de Virgile, Bruselas, Éditions de la revue de l’Université de Bruxelles, 1930, pp. 107-117. 19 Gad