DISFUNCIONES SEXUALES 2

1. INTRODUCCIÓN La sexología es una ciencia relativamente joven que se encarga de estudiar el hecho sexual. Definirla es fácil, la dificultad radica en establecer un marco de estudio cuyos limites no marginen a sectores considerables del conocimiento y de la población que viven la sexualidad de manera muy diversa. Dentro del cuerpo teórico de esta disciplina, existen una serie de términos conceptuales imprescindibles como son sexo y sexualidad, entre otros. Según la OMS, la sexualidad es «Un aspecto central del ser humano, presente a lo largo de su vida.

Abarca al sexo, la dentidades y los papeles de énero el erotismo, el placer, la intimidad, la repro sexual. Se vive 2 Svip next pase y se expresa a través creencias, actitudes, relaciones interperso estas dimensiones, n fa s[as, deseos, icas, papeles y de incluir todas s se vivencian o se expresan siempre. La sexualidad está influida por la interacción de factores biológicos, psicológicos, sociales, económicos, políticos, culturales, éticos, legales, históricos, religiosos y espirituales» (OMS, 2006). Según esta definición, el afecto debe estar relacionado positivamente con el sexo.

Esta definición de sexualidad define al ser humano como un er tridimensional compuesto por una dimensión biológica, psicológica y social, que se encuentran en interacción.

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En relación a las disfunciones sexuales, estas tres dimensiones son muy relevantes a la hora de aplicar el tratamiento o intervención, ya que para que éste resulte efectivo es necesario Swipe to kdevv next page necesario el abordaje de cada una de ellas. La dimensión biológica está determinada por las hormonas, básicas en el deseo sexual.

La dimensión social hace referencia a cómo actuamos respecto al sexo, qué hace que se despierte nuestro deseo, etc. Normalmente, aprendemos modelos sexuales de la cultura onde nacemos, por lo que esta dimensión se encuentra directamente influida por el proceso de socialización. Y por último, la dimensión psicológica hace referencia a las actitudes en cuanto al sexo: pensamientos, fantasías,… Esta dimensión se construye a partir de las relaciones entre la dimensión biológica y la dimensión social.

Respecto al ciclo de la conducta sexual existe una gran diversidad, aunque también se da cierta regularidad en los patrones de respuesta fisiológica a la estimulación sexual, entendido como una secuencia de acontecimientos predecibles. Actualmente, se iscute acerca del número de fases, el orden y la secuenciación de éstas. Con el modelo propuesto por Masters y Johnson (1970) se asumió que la respuesta sexual humana constaba de varias fases, concretamente de cuatro: excitación, meseta, orgasmo y resolución.

Este modelo postula que los genitales de cada miembro de la pareja deben experimentar cambios intensos en cuanto a su forma y función. La estimulación provoca reacciones de tipo neurológico, vascular, muscular y hormonal que afecta a todo el organismo. Fases (propuestas por Masters y ohnson (1970): Excitación: inicio de sensaciones eróticas. Incluye una reacción somática generalizada de vasoconstricción y miotonia: se aceleran los procesos respiratorios, aumenta el ritmo cardíaco y se Incrementa la presión arte 82 En el hombre: se produce ritmo cardiaco y se incrementa la presión arterial.

En el hombre: se produce la erección del pene, el escroto se hace más espeso y los testículos se elevan debido al acortamiento de los cordones espermáticos. En la mujer: se produce la lubricación vaginal, la vasocongestión menor en el clítoris, los pechos comienzan a hincharse y los pezones se hacen erectos, el utero aumenta de tamaño debido la vasodilatación y comienza a elevarse, y la vagina comienza a dilatarse y abombarse para alojar al pene. Meseta: se produce un estado de excitación avanzado, inmediatamente anterior al orgasmo.

En el hombre: el pene se llena y distiende hasta llegar al máximo de su capacidad, los testículos también se llenan de sangre vascular y son un 50% más grandes que en su estado basal. En la mujer: los labios menores se hinchan y se ponen de un color rojizo intenso, se forma una lámina espesa de tejido congestionado que rodea la entrada y la posición más baja de la vagina formando lo que se denomina «Plataforma Orgásmica», el ?tero alcanza su máxima altura y el tercio exterior de la vagina se halla muy dilatado, e inmediatamente antes del orgasmo el clítoris se contrae.

Orgasmo: En el hombre: hay dos componentes: el primero son las contracciones de los órganos internos que señalan la inevitabilidad de la eyaculación; y el segundo es el orgasmo propiamente dicho que se experimenta a través de las contracciones ritmicas de la uretra peneana y de los músculos de la base del pene y el perineo. En el hombre también se da un periodo refractario que es el periodo necesario antes de poder volver a eyacular.

Durante cierto tiempo (que aumenta con la edad) no podrá iniciar otra respuesta sexual a pesar de la e 3 82 Durante cierto tiempo (que aumenta con la edad) no podrá iniciar otra respuesta sexual a pesar de la estimulación. En la mujer: independientemente de la forma de estimulación, el orgasmo también consiste en contracciones rítmicas reflejas de los músculos circunvaginales y del perineo, así como de los tejidos dilatados de la plataforma orgásmica. La mujer nunca es refractaria al orgasmo, por lo que si la estimulación continúa puede volver a experimentarlo.

Resolución: etapa final. En esta etapa bajan las respuestas fisiológicas locales específicas y todo el cuerpo regresa a su estado basal. En el hombre: los testículos bajan inmediatamente a la posición inicial, el pene regresa lentamente al estado de flacidez en dos etapas. Primero, se reduce casi a la mitad tras el orgasmo (los cuerpos cavernosos se vacían de sangre); y segundo, tras vaciarse el cuerpo esponjoso y el glande (1/2 h. aprox. ) el pene vuelve a su tamaño inicial.

Hombres muy jóvenes pueden volver a eyacular sin perder la erección; mientras que a más edad esta involución se da con más rapidez y se produce en pocos minutos. En la mujer: el clítoris vuelve a su posición inicial 5 ó 10 segundos después del orgasmo y se da una destumescencia rápida de la plataforma orgánica. La vagina tarda entre 10 y 15 minutos en volver a su estado de relajación, el orificio cervical continúa abierto durante los 20 ó 30 minutos después del orgasmo, y la «piel sexual» de los labios menores pierde su coloración intensa 10 ó 15 segundos después de que cese la contracción orgásmica.

Más tarde Kaplan (1979), basándose en su experiencia clínica, constató que había pacientes que no encajaban en los trastornos de la excitación o del orgasmo, 4 82 ue había pacientes que no encajaban en los trastornos de la excitación o del orgasmo, por lo que introdujo el concepto de deseo como primera fase de la respuesta sexual, pero teniendo en cuenta que cuando el deseo no es una fase que comience y termine con la siguiente, sino que continúa presente en todas las fases posteriores.

Kaplan propone que la división en cuatro etapas de la respuesta sexual ha demostrado su utilidad descriptiva, pero propone otro modelo de sólo dos fases bien diferenciadas, controladas cada una de ellas por dos partes diferentes del sistema nervioso: La vertiente parasimpática del SN autónomo controla la asocongestión (erección y lubricación) La vertiente simpática del SN autónomo controla el orgasmo Este modelo no incluye ni la fase de meseta, ya que Kaplan entiende que no difiere de la fase de excitación, sino que sería la misma en su punto máximo; ni tampoco la fase de resolución, puesto que tiene escasa relevancia desde el punto de vista clínico y las personas no suelen tener problemas en esta fase. Posteriormente, reconoce la necesidad de tener en cuenta algún aspecto de tipo motivacional y añade la fase de «Deseo» convirtiendo de esta manera, su teoría en un modelo trifásico. Según Kaplan (1979), se define «deseo sexual» como «un apetito o impulso producido por la activación de un sistema neural especifico en el cerebro, en tanto que las fases de excitación y orgasmo afectan a los órganos genitales». Por lo tanto, en este modelo la fase de deseo es vivenciada como sensaciones especificas que mueven al individuo a buscar experiencias sexuales o a mostrarse receptivo a ellas.

Las tres fases se rigen por d’ferentes sistemas neurofisiológicos aunque interr s 2 receptivo a ellas. Las tres fases se rigen por diferentes sistemas neurofisiológicos aunque interrelacionados, por lo que pueden uedar inhibidos conjuntamente, aunque lo más comun en que lo hagan por separado. Respecto a la respuesta sexual, fue Schnarch (1991) quien estableció que la respuesta sexual no se puede representar en una cun,’a de dos ejes sino de tres, es decir, cuando hay excitación también hay deseo y durante la meseta o el orgasmo el deseo persiste, e incluso, en raras ocasiones, es posible mantener el deseo inmediatamente después o durante la resolución, especialmente en mujeres.

El deseo sexual no puede reducirse a una fase previa, sino que debe estar presente a lo largo de todo el ciclo. ara considerar este aspecto propone un modelo tridimensional, que tiene en cuenta la intensidad del deseo antes de comenzar la estimulación física y durante la actividad sexual. El modelo tridimensional del deseo y la respuesta sexual de Schnarch pretende superar algunas dificultades de los modelos anteriores. Según este autor, el modelo de Kaplan no permite considerar la Intensidad del deseo ni en el inicio ni durante la actividad sexual; y Masters y Johnson no establecen ningún grado o nivel de activación sexual al comienzo de la estimulación.

La Importancia de este modelo estriba en que resulta útil para xplicar situaciones frecuentes en las que una persona puede excitarse y llegar al orgasmo con facilidad, o tener una profunda experiencia de deseo y no llegar al orgasmo. Se une a la idea de que la mujer puede presentar una gran satisfacción tras el acto sexual sin que este sea un orgasmo, y llegar al orgasmo sin grandes sensaciones en el acto sexual. Para Schnarch (1991), I 6 82 un orgasmo, y llegar al orgasmo sin grandes sensaciones en el acto sexual. Para Schnarch (1991), la respuesta sexual es un «balanceo» entre lo físico y lo cognitivo que es diferente para hombres y mujeres.

La respuesta sexual masculina es lineal (deseo, excitación y orgasmo), y es más fácil y rápida; mientras que la respuesta sexual femenina es circular ya que la excitación y el deseo aparecen y desaparecen continuamente, y no es necesario que el deseo aparezca antes de la excitación, sino que pueden aparecer por separado. Schnarch plantea que la respuesta sexual de las mujeres es mucho más cognitiva que la de los hombres. Hasta ahora se había asumido este último modelo, pero Basson (2002), apoyándose en estudios donde se afirma que más del 50% de las mujeres con una sexualidad satisfactoria nunca o ara vez piensan en sexo, defiende que aquellas cuya relación de pareja no es novedosa, comienzan las relaciones sexuales sin tener deseo y sólo se activan en una situación de intimidad sin que exista deseo previamente.

Clasificación de las Disfunciones Sexuales: Los trastornos o disfunciones sexuales se caracterizan por una alteración en el desempeño o funcionamiento sexual normal de un sujeto producido en alguna de las fases que componen típicamente la actividad o la respuesta sexual humana y que genera malestar y fracaso en quienes la sufren. Pueden ser muy variadas y suelen clasificarse distribuyéndolas entre una u tras de las fases que componen la actividad sexual siguiendo el modelo de activación sexual propuesto por Masters y Johnson (1970). 7 Las disfunciones sexuales entes formas de diferentes formas de Incapacidad para participar en una relación sexual deseada. El término deseada es fundamental, ya que la persona debe querer tener relaciones sexuales.

Pueden considerarse trastornos psicosomáticos, puesto que en muchas ocasiones pueden estar causados por alguna patología orgánica, por lo que es importante descartar o diagnosticar la patología que los causa, previamente a la intervención psicológica. Por otro lado, para el diagnóstico de una disfunción sexual determinada debemos comparar las quejas o las anomalías que el sujeto nos expone en consulta respecto a su actividad sexual con los datos disponibles normalizados sobre lo que idealmente ocurre durante la correspondiente fase de la actividad sexual que se considera. Existen diversas disfunciones o trastornos sexuales clasificados en cuatro tipos según el DSM-IV-TR (APA, 2000) atendiendo a las diferentes etapas de la respuesta sexual: 1. Trastornos del Deseo Sexual: a Deseo sexual hipoactivo b. Trastorno por aversión al sexo 2. Trastornos de la Excitación Sexual: a.

Trastorno de la excitación sexual en la mujer b. Trastorno de la erección en el hombre 3. Trastornos del Orgasmo: a. Trastorno orgásmico femenino b. Trastorno orgásmico masculino Eyaculación Precoz 4. Trastornos por Dolor: a. Dispareunia b. Vaginismo TRASTORNOS DEL DESEO 8 82 contexto de la vida del Individuo, afectan a la actividad sexual. B) El trastorno provoca malestar acusado o dificultades de relación interpersonal C) El trastorno sexual no se explica mejor por la presencia de otro trastorno del Eje I (excepto otra disfunción sexual) y no se ebe exclusivamente a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (drogas, fármacos) o a una enfermedad médica.

Este trastorno tiene una prevalencia relativamente considerable, y suele presentarse con mayor frecuencia en las mujeres, como demuestran las cifras globales: 30,25 por 100 en las mujeres y 14,75 por 100 en los hombres (Laumann, Paiky Rosen, 1999). Trastorno por aversión al sexo: A) Aversión extrema persistente o recurrente hacia, y con evitación de, todos (o prácticamente todos) los contactos sexuales genitales con una pareja sexual. B) La alteración provoca malestar acusado o dificultades en las elaciones interpersonales. C) El trastorno sexual no se explica mejor por la presencia de otro trastorno psicopatológico, excepto por otro trastorno sexual. Las características de este trastorno son básicamente idénticas para los hombres y las mujeres.

No se conocen apenas cifras sobre la prevalencia de este trastorno, algo que llama la atención, pero se supone que es un trastorno bastante raro y más frecuente en las mueres que en los hombres, en los que es casi inexistente (Meana, Binik y Thaler, 2008). TRASTORNOS DE LA EXCITACION SEXUAL Trastorno de la excitación ger: 82 e excitación hasta la terminación de la actividad sexual. B) El trastorno provoca malestar acusado o dificultades en las C) El trastorno sexual no es causado o no se explica mejor por la presencia en el sujeto de otro trastorno psicopatológico, excepto otra disfunción sexual, y no es debido exclusivamente a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (drogas o fármacos) o a una enfermedad médica.

La frecuencia estimada de este problema es de aproximadamente un 27 por 100 de las mujeres de una edad comprendida entre los 50 y los 59 años (Laumann et al. , 1999). Trastorno de la erección en el hombre: A) Incapacidad, persistente o recurrente, para obtener o mantener una erección apropiada hasta el final de la actividad sexual. C) El trastorno eréctil no es causado o no se explica mejor por la Los datos epidemiológicos existentes sobre el trastorno nos indican, siguiendo a Laumann et al. (1999), una frecuencia del trastorno de un 18 por 100 en los hombres de una edad comprendida entre los 50 y los 59 años de edad, existiendo un incremento de los casos a partir de esta edad. TRASTORNOS DEL ORGASMO Trastorno Orgásmico Femenino: 0 DF 82 A) Ausencia o retraso, pe rrente, del orgasmo tras