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W[mb lu, Rev. electrónica de estudiantes Esc. de psicología, Univ. Costa Rica, 2011 / ISSN:1 659-2107 PULSIÓN DE MUERTE: NOSTALGIA POR LA ARMONIA PERDIDA Gabriela Castro Meléndez* Resumen. E-l conflicto entre la vida y la muerte, es expresado psicoanalíticamente por la relación entre Eros y Tánatos. El nacimiento nos e procurar la satisfacci de nuestras necesida la perspectlva Freudi de 1920, la vida es fu cual el sujeto PACE 1 Sv. içx «Trieb» consiste en n ilimitadas. Desde , caos, tensión de la inconscientemente buscará librarse.

Así, el actuar de la Pulsión de Muerte dirigirá todo u esfuerzo en eliminar aquello que aumenta la tensión psíquica, tratando de reducirla al mínimo (Estado de Nirvana). ASÍ, como cualquier otro instinto, la Pulsión de Muerte buscará la satisfacción, esa que de forma completa solo le es posible a través de la muerte, el grado cero de la tensión, ese estado de paz que ha precedido a la estimulación, es decir, la recuperación de un estado de alivio anterior. Para llegar a ello la Pulsión de Muerte, presente y manifiesta en el inconsciente del sujeto, va a crear una infinidad de formas de muerte.

Miles de caminos Abstract. The conflict between life and death, is expressed

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sychoanalytically by the relationship between Eros and Thanatos. The birth leads us to lite, where «Trieb» is to ensure the satisfaction of Our needs, which is a difficult task as they are limitless. From the Freudian perspective of 1920, life is a source of pain, disorder, chaos, tension which the subject unconsciously look for release. Thus, the actions of the death drive directed all its efforts to eliminate something that increases your psychic tension, trying to minimize it (Nirvana s state).

So, like any other instinct, the death drive seeks complete satisfaction which is possible only hrough death, with zero tension, that state of peace that preceded the stimulation, ie , recovering a previous state of relief. To achieve this the death drive, present and manifest in the unconscious of the subject, WII create an infinite number of ways of death. Thousands of ways in which the subject transition toward a fate, this being a Clear sign of his unconscious longing for harmony enjoyed and then lost.

Key Words: Death Drive, Nirvana, repetition of compulsion, Eros, Thanatos. Licenciada en Administración de Recursos Humanos, estudiante de psicología Universidad de Costa Rica Recepción: 23/4/2011 Ace 011 2 0 considerado por algunos discípulos de Freud como un término cargado de especulación, calificado como poético y hasta metafísico, incluso hubo quien llegó a verlo como el producto lógico de las condiciones vividas por éste (sueños postraumáticos, fracasos terapéuticos y la destrucción acaecida durante la II Guerra Mundial).

Sin embargo, esta creación intelectual más que servirle a Freud como sostén a su situación personal difícil, ha sido punto de partida para innumerables ensayos, estudios y disertaciones al respecto. Precisamente, es esta hipótesis lamada Pulsión de Muerte, la que constituye el punto de partida que utilizaré para adentrarme en el mundo de las fuerzas inconscientes, ese lugar donde no hay razón que prime, donde reinan las pulsiones que logran doblegar la voluntad del más valiente y decldido ser humano.

Para ello y en procura de comprensión del comportamiento humano, utilizaré la Teoría Psicoanalítica como herramienta que permitirá explicar en qué consiste dicha pulsión, delimitar su origen y más aún, conocerla a través de sus distintas manifestaciones en la vida anímica, por ejemplo, a través de la Compulsión a la Repetición.

Metodología El carácter descriptivo de la presente investigación permite conocer el 30 significado y caracter[stica de Muerte desde la universal que enfrenta a los seres conscientes de su mortalidad, con el inexorable fin de su existencia. Si bien es cierto la concepción que se tenga de la muerte dependerá de la ideología que ostenta cada individuo, cientos de relatos (orales, literarios, históricos) coinciden en que este fenómeno logra despertar los miedos más arraigados en la mente humana, la cual muchas veces se rehúsa siquiera a pensar en ella.

Quizá porque el saberse mortal y finito es un olpe bajo para el ser humano, quizá por temor a lo desconocido, quizá por orgullo o por cobardía; lo cierto es que miles de personas luchan con todas sus fuerzas por postergar y si es posible, alejarse de ese minuto final. Sin embargo, de igual forma, encontramos casos en los que personas muestran actitudes claramente negativas hacia la vida, una especie de rechazo a ella y a lo que encierra, una especie de deseo por huir de la vida… en la muerte. Y lo hacen procurando, comportamientos que conllevan algún peligro para su CASTRO. Pulsión de muerte: nostalgia por la armonía perdida 25 xistencia, por ejemplo: personas que rehúsan alimentarse, que se exponen a «deportes extremos», aquellos que pareciera se empeñan en destruirse abusando 4 30 del alcohol o los tóxicos, e nas que pareciera en su Muerte, una de las fuerzas que gobierna la voluntad del sujeto, sus diferentes formas de hacerse presente en nuestra vida anímica, haciéndonos capaces de acciones inimaginables, las cuales «según Freud y los psicólogos que lo siguen en este terreno, proceden de la voluntad de morir, de la agresividad dirigida contra sí mismo» (Lepp, 1967: 37).

Más enigmático resulta aún cuando se sabe que esta búsqueda e la muerte, se convierte en una especie de flirteo macabro (no pocas veces llevado al acto), que se da a nivel inconsciente, es decir, cuando es el mismo sujeto quien desconoce el origen y fin buscado por sus acciones. Un «no saber’ que le acarrea incertidumbre y dudas, que le hacen cuestionarse el porqué llega a repetir, una y otra vez, experiencias de desánimo y angustia.

Es la cruda visión de contemplarse caminando (aún en contra de voluntad), hacia un destino doloroso, donde el relato de miles de experienclas de vida arrojan un hilo conductor hacia situaciones que atraen a las personas la autodestrucción, la cual podría ser vista como un intento por regresar a un estado primitivo de calma o armon(a: «La pulsión escapa al orden vital, cierra el camno a la satisfacción, consagra a la Incompletud, se arriesga en la lucha a muerte de puro prestigio y todo eso para retornar conservadoramente a la quietud. En el camino han cambiado. Cuánto s 0 trabajo se Pulsión de Muerte Una de las tareas más gratificantes de la indagación psicológica lo constituye el estudio de las fuerzas báslcas que determinan el accionar o no del ser humano, mas aún cuando se es consciente que ello facilitará normemente la comprensión psíquica hacia la cual apuntamos. Dentro de la Teor[a Psicoanalítica, estas fuerzas o tendencias son conocidas bajo el término Pulsión, el cual hace referencia a «Un empuje inherente al organlsmo vivo hacia el restablecimiento de un estado anterior que este ser vivo debió abandonar bajo la influencia perturbadora de fuerzas exteriores» (Gomá, 1977: 14). ajo esta concepción y en su intento por restablecer un «orden» perdido, estas fuerzas internas mueven al sujeto al punto que pueden dictar realidades, destinos, tendencias y hasta patrones de vida que se repiten vez tras vez. 6 Wímb lu, Rev. electrónica de estudiantes Esc. de psicología, Univ. Costa Rica, 23-38, 2011 / ISSN:165g-2107 Para el caso que nos ocupa, la Pulsión de Muerte, nos adentraremos en una breve revisión del nacimiento del concepto, su definición y sus posibles manifestaciones anímicas, a través su lucha por «restablecer un estado anterior».

En 1905 Freud quería demostrar que la pulsión – en oposición al instinto 6 0 no tenía un objeto o desti o que «consiste en entonces la introducción de un objeto mediante el «apego» señalando que «el primer objeto de la sexualidad proviene de la persona o personas ue satisfacen estas funciones, que lo alimentan o cuidan de él. Los primeros objetos de las actividades sexuales, como la misma sexualidad, proceden de la dependencia del niño de su madre, como fuente de alimento y confort’ (Wollheim, 1973: 149).

De esta forma, Freud asegura que nuestro primero objeto amoroso, es la madre. Sin embargo, alrededor de 1909, Freud ve la necesidad de introducir una etapa intermedia entre el autoerotismo y la elección de objeto, una fase en la cual existe ya un objeto sexual: el propio cuerpo del niño, dando nacimiento al término Narcisismo, el cual «implica un concepto de la propia persona de no o yo: el niño se tiene afecto en cuanto que es él mismo.

En segundo lugar, el narcisismo puede dar lugar a una forma primitiva o embrionaria de elección de objeto, llamada «identificación», en la que el niño (o el adulto que hereda la inmadurez sexual del niño) busca un objeto que concibe a su propia imagen, y es amado, por tanto, del modo en que él se ama». Así, el narcisismo llega a poner en duda la clasificación de los instintos por cuanto era plausible pensar que los llamados instintos de autoconservación, proceden del apego a mismo, sin representar una forma de impulsos independientes.

Cabe mencionar, que aun ca desechó papel cada vez menor en su teoría y se enfocó más en vincular la agresión junto con la sexualidad, específicamente en la parte de la mente que se coloca por, sobre y contra el yo, el inconsciente. Ese lugar, donde Freud nos advierte que resulta «contrario al sentido biológico, que el organismo vuelva la agresión contra sí mismo, a menos que hubiera una tendencia primaria en esta dirección» (Wollheim, 1973: 237).

De esta forma, «ya descartada la idea de una sexualidad preformada, la cuestión era ahora afirmar que la pulsión procura retornar a lo ue ya estaba en el inicio de las cosas» (Rodrigue, 1996: 229). En 1920 se publica «Más allá del Principio del Placer», una obra en la cual Freud introduce cambios radicales en sus construcciones teóricas. Si bien es cierto, en un inicio estas reformulaciones se plantearon como simples hipótesis, tiempo después llegan a ser fundamento básico para su interpretación de los procesos pslqulcos. 7 Al respecto, los textos consultados refieren que los cambios teóricos en un inicio encontraron reticencia dentro del seno psicoanalítico, al punto que algunos seguidores del Dr. Freud intentaron dar explicación al «revés» ideológico del 8 0 maestro, señalando que «l ternas – siempre desarrollos lógicos del pensamiento freudiano y la índole de los temas que atrajeron su atención» (Gomá, 1977: 79). recisamente sobre este escenario de dudas y contradicclones, encontramos la primera elaboración del concepto Pulsión de Muerte y al cual Freud se refiere con bastante escepticismo cuando asegura que «tal vez hemos adoptado una creencia semejante porque nos procura alguna confortación» (Freud, 1920: 90), mostrando una vez más su acostumbrada posición de reticencia y utocontemplación. Sin embargo, luego aclara que «al comienzo, sólo a título de prueba defendí las concepciones que aquí desarrollo, pero con el tiempo se Impusieron a mi con una fuerza tal que ya no puedo pensar de otra manera.

Quiero decir que desde el punto de vista teórico son incomparablemente más fructíferas que cualesquiera otras, y aportan, sin descuidar ni forzar los hechos, aquellas simplificación hacia la que tendemos en nuestra labor científica» (Péruchon y Thomé- Renalut, 1992: 13). Pero, ¿cuáles fueron las reformulaciones propuestas por Freud? Y ¿cómo nfluyeron estas en el devenir del concepto Pulsión de Muerte? , los cambios pueden sintetizarse de la siguiente forma: En un primer tiempo, el análisis de las neurosis de transferencia había permitido a Freud oponer las pulsiones del yo, llamadas de autoconservación.

Luego, a partir de 1914, cuando reconoció que el yo podía omo objeto sexual y denominó «narcisista» a la oposición para situarla entre pulsiones del yo y pulsiones de objeto, todas de naturaleza libidinal. Por último, en 1920, más allá del principio del placer y suplantándolo, la pulsón de muerte se elabora en el pensamiento de Freud, quien formula una ueva oposicion: Los términos opuestos no son ya para nosotros pulsiones del yo/pulsiones sexuales, sino pulsiones de vida/pulsiones de muerte (… El amor de objeto nos muestra por sí una segunda polaridad de este género, la del amor (ternura) y el odio (agresividad). (Péruchon y Thomé-Renalut, 1992: 14). Como se desprende del párrafo anterior, los cambios teóricos propuestos exigían una reconstrucción conceptual donde las fuerzas básicas que determinan el comportamiento humano, se describen no como Pulsiones Sexuales y Pulsiones del Yo (autoconservación); sino Pulsiones de Vida y Pulsiones de

Muerte, marcando aqui el nacimiento de este concepto y de forma definitlva, su trascendencia y suprema relevancia para el quehacer psicoanalítico. Sobre este punto, es importante tener claridad que Freud va a denominar, con frecuencia, al Principio de Vida, Eros, término que «incluye a la libido, ya toda la sexualidad, y se define como la fuerza que impulsa a las formas vitales a formar unidades más complejas y a mantenerlas vinculadas. Matizando aún más, Eros seria la orientación general a unir lo disperso, la libido, la energía erótica 28 Wímb lu, Rev. electrón ntes Esc. de psicolog[a,