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Diagrama de flujoss gy janycordova gexa6pR C4, 2010 20 pagos EL VALOR DEL PATRIMONIO: ENTRE LO TANGIBLE Y LO INTANGIBLE Lic. Nelly Decarolis presidente ICOFOM LAM – Vicepresidente ICOFOM 1. CONCEPTOS GENERALES En cada ser humano palpita la necesidad de transmitir a sus descendientes la cultura heredada: modos de vida, historias, costumbres, convicciones, tradiciones, mitos y creencias, huellas.. Lo material y lo inmaterial; la totalidad de un patrimonio tangible e intangible.

La ética de la transmi profundo de cada se función de lo que le reconocerse; es el se PACE 1 or20 n to View nut*ge cribe en lo más ue SI ect a individual en I imperativo de la identidad. Y es aquí donde podemos ver con toda claridad que cultura, identidad, memoria y patrimonio constituyen fenómenos profundamente interrelacionados e indispensables para el desarrollo de la conciencia social de los individuos. En primer lugar nos preguntamos: ¿cómo definir lo que es cultura? Sucede que mientras más se intenta explicar su naturaleza, el concepto se vuelve más cambiante y más resistente a una clara y completa definición.

Es innegable que el fenómeno cultural está presente en todo el quehacer humano y que ncluye las formas de relación de los individuos entre sí y

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de los individuos con la naturaleza. Tanto humanistas como cientificos han utilizado a menudo el cultivados, que son producto de la formación y del perfeccionamiento. La adopclón dogmática de cualquiera de estas poslciones resulta parcial. La posición humanística identifica a la cultura con la idea de erudición. La cientlfica lleva a pensar en culturas superiores e inferiores, según sus respectivos grados de civilización, concepto hoy totalmente perimido.

La cultura no debe identificarse con criterios de valoración donde lo culto es sinónimo de lustración intelectual, mientras que lo opuesto es el refugio del ‘oscurantismo’. Antropólogos, psicólogos, filósofos, historiadores, entre otros muchos pensadores acostumbrados a manejar este concepto, nos dan hoy elementos de juicio que permiten definir lo que en realidad es cultura: – Cultura es la forma de vivir de una sociedad a partir de los elementos que comparten sus miembros y transmiten a sus descendientes a través de las tradiciones comunes, de la herencia cultural y social. Cultura es la enseñanza de pautas culturales de generación en generación de acuerdo al status que le toque ocupar a cada no de los individuos. – Cultura es también la modificación de lo recibido y la proyección hacia el futuro de los anhelos del grupo social. Si seguimos analizando a distintos pensadores, llegamos a la concluslón que la cultura es la totalización de las actividades del hombre, mucho más allá de lo estrictamente biológico.

Como dice el escritor mexicano Carlos Fuentes: «… la cultura es un concepto global que in el tipo de relaciones económicas, políticas, pers rituales de toda una relaciones económicas, políticas, personales y espirituales de toda una sociedad». Así entendida, la cultura se extiende a todas las esferas de a actividad humana, al terreno de la organización de la vida social y a toda la creación intelectual y estética.

Es un elemento de identidad cultural de un grupo social que condiciona su interrelación entre pasado-presente y futuro, inseparable del contexto espacio-tiempo de toda sociedad determinada. Este concepto de identidad tiene múltiples facetas: es un compuesto de identidades variables y se manifiesta en un sentimiento de pertenencia y de conciencia común; en el reconocimiento de un pasado, de un presente y tal vez de un futuro también comunes; en la percepción de las diferencias y en su relación con el contexto.

Por su parte, Umberto Eco, en su Tratado de Semiótica General, nos dice que si aceptamos el término cultura en su sentido antropológico correcto, encontramos inmediatamente tres fenómenos culturales elementales que se repiten en todas las culturas: a) la producción y el uso de objetos que transforman la relación hombre-naturaleza; b) las relaciones de parentesco como núcleo primario de las relaciones sociales institucionalizadas; c) el intercambio de bienes económicos.

Estos fenómenos constitutivos de cualquier cultura demuestran, junto con la aparición del lenguaje verbal articulado, que la ultura es un fenómeno de comunicación y que la humanidad y la sociedad existen sólo cuando se han establecido relaciones de significación y procesos de n. Y para demostralo, da el eiemplo de la piedra cas procesos de comunicación. Y para demostralo, da el ejemplo de la piedra cascanueces: Si un ser humano utiliza una piedra para cascar una nuez, todavía no se puede hablar de cultura.

Sólo podemos decir que se ha producido un fenómeno cultural cuando un ser pensante ha establecido esa nueva función de la piedra, denominándola «piedra que sirve para cascar nueces» Ese er pensante está ahora en condiciones de reconocer la misma piedra u otra similar. Esta es una relación semiótica. El primer uso de la piedra no constituye ni instituye cultura. En cambio, es cultura establecer la forma cómo se puede repetir la función y transmitir o comunicar esa información.

En el momento en que se produce comunicación entre dos hombres, es evidente que podrán observarse signos verbales que el emisor comunica al destinatario y que expresan, mediante un nombre, el objeto. Por ejemplo la piedra y sus posibles funciones: el objeto cultural ha pasado a ser el contenido de una posible comunicación verbal como cascanueces o como arma, por ejemplo) Por lo tanto, una vez que se ha conceptualizado el posible uso del objeto, en este caso la piedra, éste se convierte o pasa a ser el signo concreto o el significante de su uso virtual.

Vivir es comunicar y en cada dominio de la cultura los hombres intercambian signos según determinados códigos que se constituyen en lenguajes. La lengua es un importante sistema de signos que expresan ideas. Su uso y aplicación facilitan la comprensión de los significados de los fenómenos visuales y nos enseñan de qué manera la mente procesa las imágenes para facilitar su captación. or medio de to de qué manera la mente procesa las imágenes para facilitar su captación.

Por medio de toda una red de representaciones codificadas y de signos, envolvemos, filtramos y al mismo tiempo dominamos la realidad que nos rodea. La semiótica, entendida como el intercambio de la producción y circulación de signos en el seno de la cultura, converge con las ciencias de la información y de la comunicación. Según Eco, la cultura, en su conjunto, se puede comprender mejor si se la aborda incluyendo también un punto de vista semiótico, aunque esto no quiere decir que la cultura sea en su totalidad omunicación y significación.

En resumen, quiere decir que tanto los objetos tangibles como los comportamientos y los valores (lo intangible) obedecen en gran parte a leyes semióticas y sus significados son conceptos que forman unidades culturales que se convierten finalmente en los contenidos de la comunicación. Lo que es indiscutible es que signo y símbolo son característicos del ser humano.

ASÍ, por ejemplo, podemos inferir la presencia del fuego por el humo; la caída de la lluvia por un charco; el paso de un animal en la playa por una huella en la arena; el origen ultural de alguien que gesticula, porque sus gestos tienen claras connotaciones y sus comportamientos están cargados de significado, aún cuando quien los emita no sea consciente de ello. Por el significado socializado de los diferentes gestos podemos reconocer siempre a quien gesticula como un italiano, un hebreo, un anglosajón, casi de igual forma que es posible reconocer que alguien habla en alemán o en chino, aunque no se conozca ninguna de esas lenguas. OF reconocer que alguien habla en alemán o en chino, aunque no se conozca ninguna de esas lenguas. En cambio, cuando nos referimos a la esencia de las cosas, ya no ependemos sólo de las circunstancias externas, dependemos de los valores que se atribuyen a los objetos materiales o tangibles. El lenguaje, el mito, la magia, la religión, el arte, la música, la danza, los cánticos, las tradiciones y leyendas y muchas cosas más conforman los diversos hilos que tejen la complicada urdimbre de lo intangible, esa red simbólica que va más allá de la esfera de la vida práctica y concreta del hombre.

La conexión que existe entre símbolo y objeto es algo natural y no convencional. El objeto material, tangible, físico, se envuelve en formas lingüísticas, en imágenes artísticas, en sonidos, en ímbolos míticos, en ritos mágicos o religiosos, de tal manera que no se lo puede llegar a conocer verderamente si no es a través de ellos. Cabe recordar las reflexiones del filósofo alemán Ernst Cassirer, muerto en 1945, quien en su obra cumbre sobre las formas simbólicas llega a la conclusión que el hombre es un animal simbólico al que llama ‘homo symbolicus’.

El estudio del origen de la función simbólica es para Cassirer una filosofía del lenguaje y más aun, una filosofía de la cultura o de las formas culturales que abarca todas las manifestaciones del espíritu humano y considera que «… las formas de la vida cultural, en toda su riqueza y diversidad, son formas simbólicas y todo el progreso de la cultura está basado en el pensamiento simbólico del hombre». Ya Baudelaire, en su célebre soneto de Les Correspondances’ 6 OF pensamiento simbólico del hombre». Ya Baudelaire, en su célebre soneto de ‘Les Correspondances’ había dicho que el hombre vive en un ‘bosque de símbolos’.

Cassirer ejemplifica diciendo que » podemos empeñarnos en ver ‘La Escuela de Atenas’ (la gran obra de Rafael que se encuentra en el Vaticano) solamente como un lienzo cubierto de manchas de color, ordenadas de un modo formal en el spacio, pero con esa única contemplación de la forma, la obra de arte se reducirá a un objeto más entre otros muchos. La diferencia que la hace única sólo se establecerá en el instante en que nos adentremos en la ‘representación’ del cuadro, en su simbolismo, en su ‘interpretación’ y nos entreguemos puramente a la captación de sus características de intangibilidad».

Estos dos momentos fundamentales, combinados y entrelazados, dan como resultado la totalidad del objeto cultural. En síntesis, podemos decir que la expresión de cada cultura, es decir la expresión de cada fenómeno cultural, se realiza a ravés de los objetos, que son la conjunción de lo material y de la derivacion imprevisible de sus significados y de sus conexiones simbólicas. Los objetos, en su conjunto, constituyen una riqueza colectiva que abarca las expresiones más dignas de aprecio de los aportes de la memoria de los pueblos a la cultura universal.

Son nuestro patrimonio cultural, tangible e intangible cuya preservación y difusión es una función social que nos debe mantener unidos más allá de todas las diferencias. Los bienes que lo integran se convierten así en bienes patrimoniales debido a la función social ue cumplen como elementos de identidad cul en bienes patrimoniales debido a la función social que cumplen como elementos de identidad cultural, condicionados siempre por el lugar que les otorga la sociedad dentro de su escala de valores. El Dr.

Ivo Maroevic -museólogo contemporáneo oriundo de Croacia, investigador, catedrático y autor de un interesante Tratado de Museología- considera que lo museal y la musealidad designan el valor inmaterial que se asigna al objeto en función de las cualidades intangibles que lo hacen digno de integrar las colecciones del museo y a la vez le otorgan la propiedad de captar documentar el mundo real para convertirlo en otra realidad diferente, en un proceso que le permite vivir dentro del contexto museológico.

Así musealizado, el objeto es símbolo de una persona, situación o momento en el tiempo y en un espacio dados. Su naturaleza testimonial y documental está en relación directa con el significado de su mensaje simbólico. Maroevic llama musealia al conjunto de los objetos de museo y considera que la museología está llamada a investigar y descubrir la suma de sus significados y comunicar a la sociedad las diversas lecturas de esa significación donde concurren ‘lo tangible’ y ‘lo ntangible’.

Existen tres dimensiones para que un objeto sea pasible de integrar las colecciones de un museo, convirtiéndose asf en objeto museal: 1. la dimensión de su existencia física, material, tangible; 2. la dimensión que cobra el objeto, abstraido de su propio contexto, perdida su funcionalidad y colocado dentro del contexto del museo; 8 OF 3. la dimensión que terpretación y valo dentro del contexto del museo; 3. la dimensión que le otorga la interpretación y valoración personal de quien lo contempla.

Vemos así, que no sólo el contenido objetivo sino una actitud ubjetiva y una función del entendimiento conforman los rasgos que distinguen al objeto museal. Cabe destacar que la memoria contenida y guardada en el mundo de los objetos museales, está estructurada por una combinación de datos culturales tales como el contexto físico (paisaje, medio ambiente), los condicionantes sociales, las circunstancias históricas y la variada información que los acompaña y califica, con todas sus connotaciones y asociaciones.

Al reconstruir el pasado, la memoria de evocación rehace la trayectoria que el hombre empleó milenios en recorrer: ese pasado sobre el que nos informan los mayores contando sus ecuerdos y los de sus ancestros, mostrando aquellos objetos que se supone han tenido relación con los antepasados, repitiendo relatos, anécdotas, historias… ‘Es el pasado familiar, que se conoce en lo esencial gracias a la transmisión oral, organizado en torno a acontecimientos o personajes memorables, cuyos hechos y gestas resucitan durante largas veladas o ceremonias diversas [… ] Es algo que va más allá del individuo, lo arraiga en el ayer, lo prolonga hacia el mañana y hace visible la cadena generacional, relacionándola con la cronología pública y con la historia de una nación. Es el pasado atente que resurge y acapara la atención en momentos críticos y solemnes. (Krzysztof Pomian en «El Orden del Tiempo») Si bien en el discurso y en la práctica internacionales la noción d en «El Orden del Tiempo») Si bien en el discurso y en la práctica internacionales la noción de patrimonio se ha limitado durante mucho tiempo a lo que es tangible, son los significados los que patentizan lo que representa un determinado lugar: lo que indica, lo que evoca, lo que expresa, sus cualidades simbólicas, su memoria, en suma sus características de intangibilidad.

Las conexiones simbólicas que existen entre la gente, los lugares los objetos incluyen los valores sociales o espirituales como las responsabilidades culturales. Los espacios de significación cultural cobran vida merced a la conjunción de lo tangible y lo intangible; enriquecen la existencia de los pueblos, proporcionan un profundo sentido de unión con las comunidades y recuperan una memoria que revela valores estéticos, históricos, científicos, sociales y espirituales.

Urge formar a los individuos en aquellas disciplinas que les permitan interpretar con conocimiento de causa el simbolismo que subyace en sus propias culturas y en su propio pasado. 2.

EL SIMBOLISMO DEL LENGUAJE Los seres humanos, como miembros de un grupo social, se comunican entre sí, sustentando sus mensajes en un sistema verbal de símbolos convencionales propios de cada pueblo o nación o bien común a varios de ellos: la lengua, gracias a la cual el ser humano puede manifestar, evaluar, analizar y razonar sobre todo lo que lo rodea; interpretar en forma simbólica y luego clasificar o codificar la información. Absolutamente todo puede ser nombrado. El poder de la palabra es infinito y su fuerza, tremenda, hasta el punto que se dice que el hombre aprendió a hablar a