Cultura_cuidados_30_08

Cultura cuidados 30 08 gy ISRAELSAQUICI 10, 2016 | 18 pagos Cultura de los Cuidados Perspectiva de la enfermera ante el paciente oncológico en fase terminal en Tampico, Tamaulipas, México perspective from the nurse to the terminal cancer patient in Tampico, Tamaulipas, Mexico Perspectiva do enfermeiro ao paciente com cancer terminal em Tampico, Tamaulipas, México Dra. Maria E-lena Pérez Vegal; Dr. Luis Cibanal Juan2 Facultad de Enfermería, Universidad Autónoma de Tamaulipas, México Departamento de En 2 Alicante Perspective from the nurse to the terminal cancer patient in Tampico, Tamaulipas, Mexico ABSTRACT

This paper presents the results of a qualitative study conducted in three hospitals in Tampico, Mexico. It details a different perspective from the last stage of human life, specifically, the work of the nurse in the care of terminal cancer patient, and her relationship with him and his families when he dies. Within nursing practice, it must be given special emphasis to the care of terminally ill patients. During this phase, the patient experience different relations.

They experience impotence, feeling they could not do more for him, and believe that the effort, time and resources devoted for hlS attention were vain. Kemords: Terminal cancer patient, terminally ill patient, terminal phase, death. Perspectiva

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do enfermeiro ao paciente com cancer terminal em Tampico, Tamaulipas, RESUMO Este artigo apresenta os resultados de uma pesquisa qualitativa foi realizada em tres hospitais de Tampico, Tamaulipas, México. Ele detalha urna perspectiva diferente da última etapa da vida humana.

Especificamente, o trabalho do enfermeiro no cuidado de pacientes terminais de cancer e sua relação com ele e sua familia guando o tempo está se aproximando da marte. Dentro da p ática de enfermagem nao é urna questão que deve er dada ênfase especial: o cuidado de doentes terminais. Durante esta fase, o paciente experimenta sintomas diferentes, que São complexas e em mudança, entáo você precisa de uma atenção integral e ética para melhorar sua qualidade de vida sempre que possível.

No entanto, os resultados desta pesquisa mostram que as enfermeiras vivem o processo de morrer de tristeza, dor e desamparo. A dor ea tristeza que lhes estao associados significa que o paciente eo tempo de convivência mútua. A sensação de imp lencia 8 que poderia fazer mais po terminais, doentes terminais, a morte. RESUMEN En este trabajo se muestran los resultados de una investigación cualitativa que se realizó en tres hospitales de Tampico, Tamaulipas, en México. En ella se detalla una perspectiva distinta respecto a la última etapa de la vida humana.

Específicamente, la labor de la enfermera en el cuidado del paciente oncológico terminal y su relación con él y su familia cuando se acerca el momento de la muerte. Dentro de la práctica de enfermería existe un asunto al que se le debe dar un énfasis especial: el cuidado de pacientes con enfermedades terminales. Durante esta fase, el enfermo experimenta diversos íntomas, que son complejos y cambiantes, por ello necesita tener una atención integral y ética para mejorar su calidad de vida dentro de lo posible.

No obstante, los resultados de esta investigación mostraron que las enfermeras viven el proceso de muerte con dolor, tristeza e impotencia. El dolor y la tristeza se relacionan con lo que les significa el paciente y por el tiempo de convivencia mutua. La impotencia la experimentan al sentir que no pudieron hacer más por él o que no sirvieron de mucho todo el esfuerzo, tiempo y recursos dedicados a su atención. Palabras Clave: Paciente oncológico, enfermo terminal, fase erminal, muerte.

CONSIDERACIONES TEORICAS Por las responsabilidades i profesión, la enfermera co enfrenta la realidad de la sentimientos de dificil manejo: confusión, dolor, pérdida de esperanza, miedo, rabia, agotamiento, soledad, ambivalencia, necesidad de escapar, sensación de ser intrusos, deseos de evitar al enfermo y a la familia, fuertes deseos de que el enfermo se alivie y viva, junto con deseos igualmente fuertes de que ya muera (Reyes, 1996).

La situación del paciente que atraviesa una agonía invadida de dolor, tanto emocional como físico, puede despertar en ella inquietudes, ansiedades e impotencia, ya que or un lado, de forma inconsciente, le supone enfrentarse a su propia muerte, aumentando sus temores personales sobre ésta y por el otro, el aceptar la muerte del paciente contradice el objetivo esencial de la atención sanitaria, que es conservar la salud y la vida.

Yague y Garc[a (1994) señalan que la presencia de la muerte remueve también las actitudes del personal de enfermería y, reciprocamente, esas actitudes influyen positiva o negativamente en el proceso terminal del paciente al que se está asistiendo. Cuando un in2a. Cuatrimestre 2011 • Año XV – N. 0 30 53 dividuo entra en un proceso terminal se convierte en un estímulo ue despierta aversión y genera respuestas de evitación y huida.

Y aún cuando el enfermo encuentre gran alivio y se sienta confortado cuando puede hablar de sus sentimientos y compartir sus preocupaciones respecto a la muerte, el profesional de enfermería puede manifestar las siguientes actitudes: a) tendencia a evitar que el enfermo se entere de cuál ero estado, o posponer 4 18 al máximo esta informac evitar que el enfermo se entere de cuál es su verdadero estado, o posponer al máximo esta información, b) apartarse fisica o emocionalmente del morlbundo, para evitar pensar en la propia muerte y sentir miedo, y c) endencia a extremar las medidas terapéuticas tratando de alcanzar la curación del paciente, consiguiendo que se disminuya la calidad de vida y se alargue la agonía. Como vemos, no sólo se le teme a la muerte, sino que se le rechaza y niega. Estos cambios actitudinales también han alcanzado a los profesonales de la salud, generando muchas veces que no quieran nombrar a la muerte o a las patologías «que la atraen» o no mirar cara a cara al enfermo terminal, (Gala, Lupiani y Díaz, 1991) y el aumento de la atención tecnológica en detrimento de la empático-afectiva, con el riesgo del encarnizamiento terapéutico, mpeorándose las condiciones de la muerte.

Por consiguiente, una enfermera puede sentir como algo «positivo» la atención al enfermo en fase terminal, pero no necesariamente actuar de acuerdo a ese sentimiento. La atención de los pacientes oncológicos en fase terminal en los hospitales de Tampico, Tamaulipas: un contexto. Tampico es una importante ciudad y puerto enclavada en el sudeste del estado de Tamaulipas, en México. Es la zona metropolitana costera con mayor población en el Golfo de México y la segunda en importancia econó54 20. cuatrimestre 2011 • XV – N. a 30 s 8 mica en la República Mexi eriza casi exclusivamente al comercio y es cuna de dos consorcios con gran escala en el noreste del país.

En cuanto al sector salud, éste representa una significativa fuente de empleos e ingresos en la zona. Se conforma por más de doce hospitales públicos y privados y un cuerpo médico compuesto por más de 1200 médicos que ejercen entre más de 45 especialidades de medicina. Además, se tienen al alcance vanas clínicas especializadas, laboratorios, y gabinetes de diagnósticos con lo más avanzado en tecnología y tratamientos médicos. La oferta médica en Tampico, es la más importante de la región. En Tampico los pacientes oncológicos reciben tratamiento ambulatorio, es decir, se programa su sesión de quimioterapia y el paciente acude el día señalado; en seguida de recibir la sesion se va a su casa.

Generalmente son atendidos en el área de quimioterapia por enfermeras que en su mayoría no tienen la especialidad de Oncología, sino que son intenslvistas, licenciadas o enfermeras generales; por lo tanto, es posible que no tengan la intervención adecuada para el paciente, ya que requieren poseer no solamente conocimientos sobre terapéuticas para el control sintomático, sino también conocer y detectar las manifestaciones y ecesidades por las que transita el paciente oncológico terminal (emocionales, espirituales y físicas) para poder brindar una atención activa, global y holista. Así, se puede suponer que con el paciente oncológico terminal se produce el denominado «triangulo del sufrimiento», donde no sól iente, sino también la familia y el «triangulo del sufrimiento», donde no sólo sufre el paciente, sino también la familia y el equipo de salud (Loncán et al. , 2007).

Hemos visto que la muerte en el medio hospitalario no se ve como un proceso natural. En los hospitales de ampico, Tamaulipas, el aciente en fase terminal generalmente se encuentra en el cuarto más alejado a la Central de Enfermeras y casi siempre está solo; o bien, puede estar en uno de los cuartos cercanos a la Central de Enfermeras con otro paciente que esté en condiciones similares, pero de igual manera solo. ASPECTOS METODOLÓGICOS Para llevar a cabo esta investigación se diseñaron y aplicaron a cada informante dos instrumentos de recogida de información: una cédula de datos sociodemográficos y una guía de entrevista semiestructurada.

Con la cédula sociodemográfica personal se obtuvieron datos acerca de la nstitución y servicio de hospitalización, turno asignado, nivel académico, edad, antigüedad laboral, antigüedad en el servicio de quimioterapia/hospice, realización de cursos sobre pacientes oncológicos y religión. Por su parte, los ítems de la guía de entrevista fueron: concepto y significación de la muerte, significación de la propia muerte, significación del paciente en fase terminal, necesidades del paciente oncológico en fase terminal, contexto hospitalario de atención al paciente, competencias para el manejo de estos pacientes, quehacer de la pacto 18 emocional en la enfermer iento acompañamiento e la familia, experiencia vivida ante el primer paciente atendido. Las seleccionadas fueron diez licenciadas en enfermería de tres hospitales de segundo nivel de atención de la ciudad y puerto de Tampico, Tamaulipas, México.

De las diez informantes, dos cumplen el rol de docentes y siete tienen el referente de haber vivenciado personalmente la muerte de un ser querido o cercano; dos informantes tienen la especialidad de Oncolog(a y una declaró no haber realizado cursos sobre cuidados paliatlvos o pacientes terminales. La edad promedio de las entrevistadas fue de 40 años, siendo la mínima de 25 años y la máxima e 55 años cumplidos. Todas las informantes profesan la religión católica. Para el análisis de la información recabada, se emplearon diez documentos estenográficos, resultado de la trascripción de las audiograbaciones de entrevistas semiestructuradas. El procesamiento de la información fue de tipo manual al estilo tradicional antropológico.

RESULTADOS DE LA INVESTIGACION Con base en las narrativas analizadas, hemos encontrado que existe una fuerte confrontación emocional en las enfermeras, entre lo que sienten y lo que les han enseñado que son los límites y el distanciamiento emotivo deseable. Hay una idea personal, hospitalaria y de formación profesional de que la enfermera debe ser un ser escindido entre su yo personal y su yo profesional, que contradictoriamente rechazan y aceptan en su discurso, angustia existencial profun Ina una te de existencial profunda, un torrente de emociones contenidas y un caos en los parámetros para el comportamiento cotidiano. El enfermo terminal es visto por parte de las entrevistadas como alguien con padecimientos y cuya enfermedad tan avanzada no le permite la pronta respuesta a tratamientos, por tanto sus síntomas, además de físicos cambiantes, también on emocionales e intensos.

El enfermo terminal es alguien que requiere del apoyo no sólo especializado (de ellas), sino de la familia, pero también de un entorno o contexto hospitalario sensible e integral. La actuación de la enfermera, entonces, sí es medular, pero no independiente de la actuación de otros sujetos que deben o están implicados de forma natural, pues aunque ellas están direccionadas a la asistencia y acompañamiento del paciente, las experiencias humanas que 20. cuatrimestre 2011 • Aho XV – N. a 30 55 éste proceso conlleva, obliga a «socializar» esta actuación; es decir, compartirla a través del iscurso generado desde o hacia los miedos, la preocupación, el desdén, la desesperación o la paciencia de quienes rodean al paciente e, incluso, de quien ellos se hacen rodear: Dios, por ejemplo.

Si evaluáramos el nivel de conocimientos que posee la enfermera sobre los cuidados paliativos, sugeriríamos que éste se encuentra en un punto básico, es decir, ados ffsicos: aliviar el dolor, aun cionen afrontar tal situación es un momento posterior o secundario. Una riqueza importante en este estudio radica en que la enfermera está consciente de la importancia de la actualizaclón constante a través de cursos para su formación o sólo disciplinaria, sino emocional. Sobre la idea inicial de este estudio de una vivencia en soledad del proceso terminal y la muerte en los pacientes, el discurso de las informantes no muestra elementos para sostener tal planteamiento. Por el contrario, hay evidencia en el texto para afirmar que quien vive en soledad el proceso de la fase terminal es la enfermera, pues para ella no se refiere ningún acompañamiento de apoyo y si un fuerte impacto emocional.

Los profesionales sufren en solitario la batalla entre la vida y la muerte, evidenciándose que necesitan soporte emocional para experimentar el luto. Por otra parte, fue notorio que la experiencia de tratar a estos pacientes y ver el deterioro progresivo que van presentando, así como la dinámica familiar que los rodea, sí afecta a las enfermeras, pues por lo menos dos de ellas (una del hospice y otra del servicio de quimioterapia) lloraron al recordarlos, que fue cuando se les pidió que hablaran del paciente que les haya sido más significativo. 56 20. Cuatrimestre 2011 • Año XV – N. a 30 En otro tenor, es notorio que se continua dando prioridad al tratamiento de los síntomas que el paciente refiere, siendo el dolor el más importante, quizá po o cercano con el