Cuentos Para Leer En Voz Alta 1

Liliana Savoia (Argentina) LA ÚLTIMA PALABRA Señora madura vistiendo a un cuerpo masculino inerte. MUJER’ Claro, no ibas a dejar tu lugar a último momento. Era imposible que me dieras el gusto, después de todo, quién soy yo para que vos me otorgaras una oportunidad. Tenias que tener la última palabra como siempre. Treinta años cerrando toda conversación ‘Vipe next pase SwiFQ to nut sin importar de qué s OF2 y pontificando. El bro e yo tenia la ocasion d omento y lo estaba sentía como si los Di nta niendo la razón o.

Pero ahora, berbia. Era mi ortaba esperar. Me o con sus dedos. Vos, siempre vos, encontrando las palabras justas para dar por terminado cualquier diálogo. Cuánto espere por este momento. Treinta años, treinta largos y callados años, en donde saboree palabras que se me pegaban al paladar sin poder encontrar el camino de salida. Me sentía flotar disfr disfrutando de antemano el manjar de cerrar con una frase l capitulo final. Esta era mi momento. ero no, vos siempre ganás, aunque sea lo último que hagás en tu vida. Y esa estúpida enfermera mirándome al entrar en la habitación, diciéndome cuánto lo lamentaba, que habla ocurrido de improviso,

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pero pobrecito, sus últimas palabras fueron para usted me dijo. Tus últimas palabras, siempre igual, vos dando la última palabra, y otra vez me guardo las frases que tenia preparadas, y me las rago porque vos, como siempre, cerrás todas las puertas.

Pero esta vez no voy a darte el gusto, me daré la ocasión de ser la protagonista. Como viuda flamante en que me has convertido, me pondré ropa oscura para que contraste con la palidez de mi rostro, que tengo demacrado después de tantas semanas de no dormir bien y lloraré sin descanso, todos me saludarán para darme las condolencias y yo, en un gesto de dolor por la pérdida, diré la última palabra: iGraciasi