Concepto responsable del yo

Yo (psicoanalisis), en la teoria del psicoanalisis, termino que designa la parte central de la estructura de la personalidad. Segun la teoria desarrollada por Sigmund Freud, el yo es una de las tres instancias del aparato psiquico, junto al ello y el superyo. La formacion del yo comienza con el nacimiento, en el primer encuentro con el mundo externo.

El yo, ateniendose al principio de realidad, trata de ajustar las pulsiones del ello (dominado por el principio del placer) a las exigencias del superyo (dominado por el deber moral). Su papel, por tanto, es interceder entre los impulsos y deseos instintivos, por un lado, y las presiones morales, por otro, fuerzas a menudo inconscientes, y entre estas y las exigencias del medio social.

En filosofia, el yo significa la conciencia de uno mismo, la primera persona; esto hizo que algunos filosofos, como el frances del siglo XVII Rene Descartes o el ilustrado aleman del XVIII Johann Gottlieb Fichte, lo consideraran como unica base de una realidad cuya existencia cierta es por lo demas discutible (el hecho basico de la realidad es que uno mismo existe), con lo cual el resto del Universo es una suposicion a partir de la percepcion personal.

Otros filosofos, como

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Immanuel Kant, propusieron dos modos de entender el yo: como objeto de los pensamientos y las percepciones, y como sujeto (yo trascendental). tambien esto. El esfuerzo por clarificar el desconcertante numero de observaciones interrelacionadas puestas a la luz por la exploracion psicoanalitica, condujo al desarrollo de un modelo de estructura del sistema psiquico. Tres sistemas funcionales, o instancias, se distinguen en este modelo: el ello, el yo y el superyo.

La primera instancia se refiere a las tendencias impulsivas (entre ellas, las sexuales y las agresivas) que parten del cuerpo y tienen que ver con el deseo en un sentido primario, contrarias a los frutos de la educacion y la cultura. Freud llamo a estas tendencias triebe, que literalmente significa ‘pulsion’ pero que a menudo se traduce con impropiedad como ‘instinto’. Estas pulsiones exigen su inmediata satisfaccion, y son experimentadas de forma placentera por el individuo, pero desconocen el principio de realidad y se atienen solo al principio del placer (egoista, acritico e irracional).

Como conseguir en el mundo real las condiciones de satisfaccion de esas pulsiones basicas es tarea de la segunda instancia, el yo, que domina funciones como la percepcion, el pensamiento y el control motor, para adaptarse a las condiciones exteriores reales del mundo social y objetivo. Para desempenar esta funcion adaptativa, de conservacion del individuo, el yo debe ser capaz de posponer la satisfaccion de las pulsiones del ello que presionan para su inmediata satisfaccion, con lo que se origina la primera tension.

Para defenderse de las pulsiones inaceptables del ello, el yo desarrolla mecanismos psiquicos especificos llamados mecanismos de defensa. Los principales son: la represion —exclusion de las pulsiones de la consciencia, para arrojarlas a lo inconsciente—, la proyeccion —proceso de adscribir a otros los deseos que no se quieren reconocer en uno mismo— y la formacion reactiva —establecimiento de un patron o pauta de conducta contraria a una fuerte necesidad inconsciente. Tales mecanismos de defensa se disparan en cuanto la ansiedad senala el peligro de que las pulsiones inaceptables originales puedan reaparecer en la conciencia.

Una pulsion del ello llega a hacerse inadmisible, no solo como resultado de una necesidad temporal de posponer su satisfaccion hasta que las condiciones de la realidad sean mas favorables, sino, sobre todo, debido a la prohibicion que los otros (originalmente los padres) imponen al individuo. El conjunto de estas demandas y prohibiciones constituye el contenido principal de la tercera instancia, el superyo, cuya funcion es controlar al yo segun las pautas morales impuestas por los padres. Si las demandas del superyo no son atendidas, la persona se sentira culpable, culpabilidad que tambien se manifiesta como ansiedad y/o verguenza.

El superyo, que segun la teoria freudiana se origina en el esfuerzo de superar el complejo de Edipo, es parcialmente inconsciente, debido a que tiene una fuerza semejante (aunque de signo opuesto) a la de las pulsiones, y puede dar lugar a sentimientos de culpa que no dependan de ninguna transgresion consciente. El yo, instancia mediadora entre las demandas del ello, las exigencias del superyo y el mundo exterior, puede no tener el poder suficiente para reconciliar estas fuerzas en conflicto.

Es mas, el yo puede coartarse en su desarrollo al ser atrapado en sus primeros conflictos, denominados fijaciones o complejos, pudiendo volverse hacia modos de funcionamiento primarios en el desarrollo psiquico y hacia modos de satisfaccion infantiles. Este proceso se conoce como regresion. Incapaz de funcionar normalmente, el yo solo puede mantener su control limitado y su integridad desarrollando sintomas neuroticos, a traves de los cuales se expresa la tension del aparato psiquico.