Ciencias sociales

La esencia del Neoliberalismo, por Pierre Bourdieu Alejandro Garcia Guerrero Noviembre de 2007 Como lo pretende el discurso dominante, el mundo economico es un orden puro y perfecto, que implacablemente desarrolla la logica de sus consecuencias predecibles y atento a reprimir todas las violaciones mediante las sanciones que inflige, sea automaticamente o —mas desusadamente— a traves de sus extensiones armadas, el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Organizacion para la Cooperacion y el Desarrollo Economico (OCDE) y las politicas que imponen: reduccion de los costos laborales, reduccion del gasto publico y hacer mas flexible el trabajo. Tiene razon el discurso dominante? ?Y que pasaria si, en realidad, este orden economico no fuera mas que la instrumentacion de una utopia —la utopia del neoliberalismo— convertida asi en un problema politico? ?Un problema que, con la ayuda de la teoria economica que proclama, lograra concebirse como una descripcion cientifica de la realidad? Esta teoria tutelar es pura ficcion matematica. Se fundo desde el comienzo sobre una abstraccion formidable.

Pues, en nombre de la concepcion estrecha y estricta de la racionalidad como racionalidad individual, enmarca las condiciones economicas y sociales de las orientaciones racionales y las estructuras economicas y sociales que condicionan su aplicacion. Para dar

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la medida de esta omision, basta pensar precisamente en el sistema educativo. La educacion no es tomada nunca en cuenta como tal en una epoca en que juega un papel determinante en la produccion de bienes y servicios tanto como en la produccion de los productores mismos.

De esta suerte de pecado original, inscrito en el mito walrasiano (1) de la «teoria pura», proceden todas las deficiencias y fallas de la disciplina economica y la obstinacion fatal con que se afilia a la oposicion arbitraria que induce, mediante su mera existencia, entre una logica propiamente economica, basada en la competencia y la eficiencia, y la logica social, que esta sujeta al dominio de la justicia. Dicho esto, esta «teoria» desocializada y deshistorizada en sus raices tiene, hoy mas que nunca, los medios de comprobarse a si misma y de hacerse a si misma empiricamente verificable.

En efecto, el discurso neoliberal no es simplemente un discurso mas. Es mas bien un «discurso fuerte» —tal como el discurso siquiatrico lo es en un manicomio, en el analisis de Erving Goffman (2). Es tan fuerte y dificil de combatir solo porque tiene a su lado todas las fuerzas de las relaciones de fuerzas, un mundo que contribuye a ser como es. Esto lo hace muy notoriamente al orientar las decisiones economicas de los que dominan las relaciones economicas. Asi, anade su propia fuerza simbolica a estas relaciones de fuerzas.

En nombre de este programa cientifico, convertido en un plan de accion politica, esta en desarrollo un inmenso proyecto politico, aunque su condicion de tal es negada porque luce como puramente negativa. Este proyecto se propone crear las condiciones bajo las cuales la «teoria» puede realizarse y funcionar: un programa de destruccion metodica de los colectivos. El movimiento hacia la utopia neoliberal de un mercado puro y perfecto es posible mediante la politica de derregulacion financiera.

Y se logra mediante la accion transformadora y, debo decirlo, destructiva de todas las medidas politicas (de las cuales la mas reciente es el Acuerdo Multilateral de Inversiones, disenado para proteger las corporaciones extranjeras y sus inversiones en los estados nacionales) que apuntan a cuestionar cualquiera y todas las estructuras que podrian servir de obstaculo a la logica del mercado puro: la nacion, cuyo espacio de maniobra decrece continuamente; las asociaciones laborales, por ejemplo, a traves de la individualizacion de los salarios y de las carreras como una funcion de las competencias individuales, con la consiguiente atomizacion de los trabajadores; los colectivos para la defensa de los derechos de los trabajadores, sindicatos, asociaciones, cooperativas; incluso la familia, que pierde parte de su control del consumo a traves de la constitucion de mercados por grupos de edad. El programa neoliberal deriva su poder social del poder politico y economico de aquellos cuyos intereses expresa: accionistas, operadores financieros, industriales, politicos conservadores y socialdemocratas que han sido convertidos en los subproductos tranquilizantes del laissez faire, altos funcionarios financieros decididos a imponer politicas que buscan su propia extincion, pues, a diferencia de los gerentes de empresas, no corren ningun riesgo de tener que eventualmente pagar las consecuencias. El neoliberalismo tiende como un todo a favorecer la separacion de la economia de las realidades sociales y por anto a la construccion, en la realidad, de un sistema economico que se conforma a su descripcion en teoria pura, que es una suerte de maquina logica que se presenta como una cadena de restricciones que regulan a los agentes economicos. La globalizacion de los mercados financieros, cuando se unen con el progreso de la tecnologia de la informacion, asegura una movilidad sin precedentes del capital. Da a los inversores preocupados por la rentabilidad a corto plazo de sus inversiones la posibilidad de comparar permanentemente la rentabilidad de las mas grandes corporaciones y, en consecuencia, penalizar las relativas derrotas de estas firmas. Sujetas a este desafio permanente, las corporaciones mismas tienen que ajustarse cada vez mas rapidamente a las exigencias de los mercados, so pena de «perder la confianza del mercado», como dicen, asi como respaldar a sus accionistas.

Estos ultimos, ansiosos de obtener ganancias a corto plazo, son cada vez mas capaces de imponer su voluntad a los gerentes, usando comites financieros para establecer las reglas bajo las cuales los gerentes operan y para conformar sus politicas de reclutamiento, empleo y salarios. Asi se establece el reino absoluto de la flexibilidad, con empleados por contratos a plazo fijo o temporales y repetidas reestructuraciones corporativas y estableciendo, dentro de la misma firma, la competencia entre divisiones autonomas asi como entre equipos forzados a ejecutar multiples funciones. Finalmente, esta competencia se extiende a los individuos mismos, a traves de la individualizacion de la relacion de salario: stablecimiento de objetivos de rendimiento individual, evaluacion del rendimiento individual, evaluacion permanente, incrementos salariales individuales o la concesion de bonos en funcion de la competencia y del merito individual; carreras individualizadas; estrategias de «delegacion de responsabilidad» tendientes a asegurar la autoexplotacion del personal, como asalariados en relaciones de fuerte dependencia jerarquica, que son al mismo tiempo responsabilizados de sus ventas, sus productos, su sucursal, su tienda, etc. , como si fueran contratistas independientes. Esta presion hacia el «autocontrol» extiende el «compromiso» de los trabajadores de acuerdo con tecnicas de «gerencia participativa» considerablemente mas alla del nivel gerencial. Todas estas son tecnicas de dominacion racional que imponen el sobrecompromiso en el trabajo (y no solo entre gerentes) y en el trabajo en emergencia y bajo condiciones de alto estres.

Y convergen en el debilitamiento o abolicion de los estandares y solidaridades colectivos (3). De esta forma emerge un mundo darwiniano —es la lucha de todos contra todos en todos los niveles de la jerarquia, que encuentra apoyo a traves de todo el que se aferra a su puesto y organizacion bajo condiciones de inseguridad, sufrimiento y estres. Sin duda, el establecimiento practico de este mundo de lucha no triunfaria tan completamente sin la complicidad de arreglos precarios que producen inseguridad y de la existencia de un ejercito de reserva de empleados domesticados por estos procesos sociales que hacen precaria su situacion, asi como por la amenaza permanente de desempleo.

Este ejercito de reserva existe en todos los niveles de la jerarquia, incluso en los niveles mas altos, especialmente entre los gerentes. La fundacion definitiva de todo este orden economico colocado bajo el signo de la libertad es en efecto la violencia estructural del desempleo, de la inseguridad de la estabilidad laboral y la amenaza de despido que ella implica. La condicion de funcionamiento «armonico» del modelo microeconomico individualista es un fenomeno masivo, la existencia de un ejercito de reserva de desempleados. La violencia estructural pesa tambien en lo que se ha llamado el contrato laboral (sabiamente racionalizado y convertido en irreal por «la teoria de los contratos»).

El discurso organizacional nunca hablo tanto de confianza, cooperacion, lealtad y cultura organizacional en una era en que la adhesion a la organizacion se obtiene en cada momento por la eliminacion de todas las garantias temporales (tres cuartas partes de los empleos tienen duracion fija, la proporcion de los empleados temporales continua aumentando, el empleo «a voluntad» y el derecho de despedir un individuo tienden a liberarse de toda restriccion). Asi, vemos como la utopia neoliberal tiende a encarnarse en la realidad en una suerte de maquina infernal, cuya necesidad se impone incluso sobre los gobernantes. Como el marxismo en un tiempo anterior, con el que en este aspecto tiene mucho en comun, esta utopia evoca la creencia poderosa —la fe del libre comercio— no solo entre quienes viven de ella, como los financistas, los duenos y gerentes de grandes corporaciones, etc. sino tambien entre aquellos que, como altos funcionarios gubernamentales y politicos, derivan su justificacion viviendo de ella. Ellos santifican el poder de los mercados en nombre de la eficiencia economica, que requiere de la eliminacion de barreras administrativas y politicas capaces de obstaculizar a los duenos del capital en su procura de la maximizacion del lucro individual, que se ha vuelto un modelo de racionalidad. Quieren bancos centrales independientes. Y predican la subordinacion de los estados nacionales a los requerimientos de la libertad economica para los mercados, la prohibicion de los deficits y la inflacion, la privatizacion general de los servicios publicos y la reduccion de los gastos publicos y sociales.

Los economistas pueden no necesariamente compartir los intereses economicos y sociales de los devotos verdaderos y pueden tener diversos estados siquicos individuales en relacion con los efectos economicos y sociales de la utopia, que disimulan so capa de razon matematica. Sin embargo, tienen intereses especificos suficientes en el campo de la ciencia economica como para contribuir decisivamente a la produccion y reproduccion de la devocion por la utopia neoliberal. Separados de las realidades del mundo economico y social por su existencia y sobre todo por su formacion intelectual, las mas de las veces abstracta, libresca y teorica, estan particularmente inclinados a confundir las cosas de la logica con la logica de las cosas. Estos economistas confian en modelos que casi nunca tienen oportunidad de someter a la verificacion experimental y on conducidos a despreciar los resultados de otras ciencias historicas, en las que no reconocen la pureza y transparencia cristalina de sus juegos matematicos y cuya necesidad real y profunda complejidad con frecuencia no son capaces de comprender. Aun si algunas de sus consecuencias los horrorizan (pueden afiliarse a un partido socialista y dar consejos instruidos a sus representantes en la estructura de poder), esta utopia no puede molestarlos porque, a riesgo de unas pocas fallas, imputadas a lo que a veces llaman «burbujas especulativas», tiende a dar realidad a la utopia ultralogica (ultralogica como ciertas formas de locura) a la que consagran sus vidas.

Y sin embargo el mundo esta ahi, con los efectos inmediatamente visibles de la implementacion de la gran utopia neoliberal: no solo la pobreza de un segmento cada vez mas grande de las sociedades economicamente mas avanzadas, el crecimiento extraordinario de las diferencias de ingresos, la desaparicion progresiva de universos autonomos de produccion cultural, tales como el cine, la produccion editorial, etc. , a traves de la intrusion de valores comerciales, pero tambien y sobre todo a traves de dos grandes tendencias. Primero la destruccion de todas las instituciones colectivas capaces de contrarrestar los efectos de la maquina infernal, primariamente las del Estado, repositorio de todos los valores universales asociados con la idea del reino de lo publico. Segundo la imposicion en todas partes, en las altas esferas de la economia y del Estado tanto como en el corazon de las corporaciones, de esa suerte de arwinismo moral que, con el culto del triunfador, educado en las altas matematicas y en el salto de altura (bungee jumping), instituye la lucha de todos contra todos y el cinismo como la norma de todas las acciones y conductas. ?Puede esperarse que la extraordinaria masa de sufrimiento producida por esta suerte de regimen politico-economico pueda servir algun dia como punto de partida de un movimiento capaz de detener la carrera hacia el abismo? Ciertamente, estamos frente a una paradoja extraordinaria. Los obstaculos encontrados en el camino hacia la realizacion del nuevo orden de individuo solitario pero libre pueden imputarse hoy a rigideces y vestigios.

Toda intervencion directa y consciente de cualquier tipo, al menos en lo que concierne al Estado, es desacreditada anticipadamente y por tanto condenada a borrarse en beneficio de un mecanismo puro y anonimo: el mercado, cuya naturaleza como sitio donde se ejercen los intereses es olvidada. Pero en realidad lo que evita que el orden social se disuelva en el caos, a pesar del creciente volumen de poblaciones en peligro, es la continuidad o supervivencia de las propias instituciones y representantes del viejo orden que esta en proceso de desmantelamiento, y el trabajo de todas las categorias de trabajadores sociales, asi como todas las formas de solidaridad social y familiar. O si no… La transicion hacia el «liberalismo» tiene lugar de una manera imperceptible, como la deriva continental, escondiendo de la vista sus efectos. Sus consecuencias mas terribles son a largo plazo.

Estos efectos se esconden, paradojicamente, por la resistencia que a esta transicion estan dando actualmente los que defienden el viejo orden, alimentandose de los recursos que contenian, en las viejas solidaridades, en las reservas del capital social que protegen una porcion entera del presente orden social de caer en la anomia. Este capital social esta condenado a marchitarse —aunque no a corto plazo— si no es renovado y reproducido. Pero estas fuerzas de «conservacion», que es demasiado facil de tratar como conservadoras, son tambien, desde otro punto de vista, fuerzas de resistencia al establecimiento del nuevo orden y pueden convertirse en fuerzas subversivas.

Si todavia hay motivo de abrigar alguna esperanza, es que todas las fuerzas que actualmente existen, tanto en las instituciones del Estado como en las orientaciones de los actores sociales (notablemente los individuos y grupos mas ligados a esas instituciones, los que poseen una tradicion de servicio publico y civil) que, bajo la apariencia de defender simplemente un orden que ha desaparecido con sus correspondientes «privilegios» (que es de lo que se les acusa de inmediato), seran capaces de resistir el desafio solo trabajando para inventar y construir un nuevo orden social. Uno que no tenga como unica ley la busqueda de intereses egoistas y la pasion individual por la ganancia y que cree espacios para los colectivos orientados hacia la busqueda racional de fines colectivamente logrados y colectivamente ratificados. ?Como podriamos no reservar un espacio especial en esos colectivos, asociaciones, uniones y partidos al Estado: el Estado nacion, o, todavia, ejor, al Estado supranacional —un Estado europeo, camino a un Estado mundial— capaz de controlar efectivamente y gravar con impuestos las ganancias obtenidas en los mercados financieros y, sobre todo, contrarrestar el impacto destructivo que estos tienen sobre el mercado laboral. Esto puede lograrse con la ayuda de las confederaciones sindicales organizando la elaboracion y defensa del interes publico. Queramoslo o no, el interes publico no emergera nunca, aun a costa de unos cuantos errores matematicos, de la vision de los contabilistas (en un periodo anterior podriamos haber dicho de los «tenderos») que el nuevo sistema de creencias presenta como la suprema forma de realizacion humana. Notas 1. Auguste Walras (1800-66), economista frances, autor de De la nature de la richesse et de l’origine de la valeur [sobre la naturaleza de la riqueza y el origen del valor) (1848).

Fue uno de los primeros que intentaron aplicar las matematicas a la investigacion economica. 2. Erving Goffman. 1961. Asylums: Essays On The Social Situation Of Mental Patients And Other Inmates [Manicomios: ensayos sobre la situacion de los pacientes mentales y otros reclusos]. Nueva York: Aldine de Gruyter. 3. Ver los dos numeros dedicados a « Nouvelles formes de domination dans le travail » [nuevas formas de dominacion en el trabajo], Actes de la recherche en sciences sociales, N? 114, setiembre de 1996, y 115, diciembre de 1996, especialmente la introduccion por Gabrielle Balazs y Michel Pialoux, « Crise du travail et crise du politique » [crisis del trabajo y crisis politica], N? 114: p. 3-4.