CIENCIA CAUSAL Y CIENCIA NORMATIVA

CIENCIA CAUSAL Y CIENCIA NORMATIVA En cuanto se determina al derecho como norma (o, más precisamente, como un sistema de normas, como un orden normativo), y se limita la ciencia del derecho al conocimiento y descripción de normas jurídicas y de las relaciones que ellas constituyen entre los hechos por ellas determinados, se acota el derecho frente a la naturaleza, y a la ciencia del derecho, como ciencia normativa, frente a todas las demás ciencias que aspiran a un conocimiento por leyes causales de los acontecimientos fácticos.

Así se logra por fin un criterio seguro, para separar unívocamente a sociedad de la naturaleza y la ciencia social de la ciencia natural. La naturaleza, es, según una de las muchas definiciones de este objeto, cierto orden de las cosas, o un sistema de elementos, enlazados entre sí como causa y efecto, es decir, ligados según el principio que se denomina de «causalidad». Las llamadas leyes naturales, con las cuales la ciencia describe aquel objeto como, por ejemplo, la oración que afirma que «si se calienta un metal, el mismo se dilata», son aplicaciones de ese principio.

La relación entre calor y dilatación es la causa y efecto. Si existe una ciencia ocial

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diferente de la ciencia natural, necesita describir su objeto según un principio que se diferencie del de causalidad. En cuanto objeto de una ciencia tal, diferente de la ciencia natural, la socieda Swipe to View next page sociedad es un orden normativo del comportamiento humano. pero no existe razón suficiente alguna para no concebir también el comportamiento humano como un elemento de la naturaleza, es decir, como determinado también por el principio de causalidad, para explicarlo, como los hechos naturales, por causas y efectos.

Que esa explicación -por lo menos, hasta cierto grado- s posible y efectivamente alcanzable, no puede ser puesto en duda. En la medida en que una ciencia describe y explica la conducta humana de esa manera y, en cuanto su objeto está constituido por la interacción humana, puede ser considerada como ciencia social; semejante ciencia social, sin embargo, no puede ser tenida como esencialmente diferente de las ciencias naturales.

Pero si, entre tanto, analizamos nuestras enunciaciones sobre el comportamiento humano, resulta que no sólo enlazamos actos de conducta humana entre si y con otros hechos, según el principio de causalidad, sino que también lo hacemos con otro rincipio que es enteramente diferente del de causalidad, un principio que no tiene aún en la ciencia un nombre generalmente reconocido.

Si es posible comprobar que semejante principio se presenta en nuestro pensamiento y que es utilizado por ciencias que tienen por objeto la Interacción humana determinada por normas -es decir, las normas que determinan la conducta- estaremos justificados en distinguir a la sociedad como un orden distinto de la naturaleza, y a las ciencias que recurren a ese otro principio ordenador en la descripción de su obje las ciencias que recurren a ese otro principio ordenador en la escripción de su objeto, como esencialmente diferente de las ciencias naturales.

Sólo cuando la sociedad es entendida como un orden normativo de la interacción humana, como un objeto concebido en forma distinta del orden causal de la naturaleza, puede contraponerse la ciencia de la sociedad a la ciencia de la naturaleza. Sólo en la medida en que el derecho es un orden normativo del comportamiento recíproco de los seres humanos, puede diferenciarse, como fenómeno social, de la naturaleza, y puede diferenciarse la ciencia del derecho, como una ciencia social, de la ciencia natural.

Causalidad e imputación; ley natural y ley jurídica En la descripción de un orden normativo de la interacción humana se utiliza un principio ordenador diferente de la causalidad, que puede ser denominado principio de imputación (atribución). En el curso de un análisis del pensamiento jurídico puede mostrarse que en los enunciados jur[dicos, esto es, en «las oraciones mediante las cuales la ciencia del derecho describe su objeto, sea un derecho nacional, ó el derecho internacional, de hecho se utiliza un principio que, aun siendo análogo al de causalidad, con todo se diferencia de él en manera característica.

La analogía reside en que el principio a que nos referimos cumple, en los enunciados jurídicos, una función enteramente semejante al del principio de causalidad en las leyes de la naturaleza, con las cuales la ciencia natural describe su objeto. Un enunciado jurídico es, por eje 3 naturaleza, con las cuales la ciencia natural describe su objeto. n enunciado jurídico es, por ejemplo, la oración: «Si un hombre comete un delito, debe sancionársele con una pena»; o: «Si alguien no paga sus deudas, debe procederse a ejecutar coactivamente sus bienes patrimoniales»; o: «Si un hombre adece de una enfermedad contagiosa, debe ser internado en un establecimiento determinado para esos casos. En términos generales, el enunciado jurídico dice, que bajo determinadas condiciones, esto es, condiciones determinadas por el orden jurídico-, debe producirse determinado acto de coacción -a saber: el determinado por el orden jurídico. Es ésta, como ya sé indicó en páginas anteriores, la forma fundamental del enunciado jurídico. De Igual modo que una ley natural, el enunciado jurídico enlaza también dos elementos. ero la relación que recibe expresión en el enunciado jurídico tiene un significado nteramente diferente del que refiere la ley natural, el causal. Parece evidente que el delito no está enlazado con la pena; el ilícito civil, con la ejecución forzosa de bienes, la enfermedad contagiosa, con la internación del enfermo, como una causa con su efecto. El enunciado jur[dico no dice, como la ley natural, que si se produce el hecho A, entonces aparece el hecho B, sno que si se produce el hecho A, el hecho B es debido, aunque quizás B no se produzca en la realidad.

Que el significado de la relación de los elementos en el enunciado jurídico sea diferente del enlace de los lementos en la ley natural, remite a qu el enunciado jurídico sea diferente del enlace de los elementos en la ley natural, remite a que el enlace que se expresa en el enunciado jurídico ha sido establecido por la autoridad jurídica, es decir, por una norma instaurada mediante un acto de voluntad, mientras que la conexión entre la causa y el efecto que se enuncia en la ley natural, es independiente de toda interdención semejante. … )Dado que la afirmación de que una norma, que ordena, autoriza o permite (positivamente) determinada conducta se encuentra «en vigencia» o tiene «validez» no puede querer decir ue esa conducta efectivamente se produce, sólo puede querer decir que esa conducta debe producirse. En especial, la ciencia del derecho no puede afirmar que, conforme a determinado orden jurídico, bajo condición de que se produzca una ilicitud, de hecho se produce la consecuencia de lo ilícito.

Tal afirmación caería en contradicción con la realidad, en la cual, muy frecuentemente, se comete un acto ilícito, sin que se produzca la consecuencia que el orden jurídico estatuye para ello; esa realidad no es el objeto que la ciencia jurídica describe. Nada cambia en ello el que las normas e un orden jurídico que la ciencia jurídica describe, sólo valen, – es decir, que la conducta que ellas determinan es debida en un sentido objetivo-, cuando el orden Jurídico de hecho y en cierta medida se adecua.

Esta efectividad del orden jurídico es, como siempre debe subrayarse sólo la condición de la validez, y no la validez misma. (… ) Si bien la ciencia del derecho tien 5 sólo la condición de la validez, y no la validez misma. (… ) Si bien la ciencia del derecho tiene como objeto normas jurídicas y, por ende los valores jurídicos que éstas constituyen, los nunciados jurídicos que formulan son, como las leyes naturales de las ciencias naturales, una descripción axiológicamente adiáfora de su objeto.

Es decir, esa descripción se cumple sin referencia a ningún valor metajuridico, y sin ninguna aprobación o desaprobación emotiva. Quien, desde el punto de vista de la ciencia jurídica, afirma en su descripción de un orden jurídico positivo, que en ese orden jurídico, bajo determinadas condiciones, debe llevarse a cabo cierto acto coactivo determinado por aquel orden, efectúa esa afirmación aun cuando la atribución del acto coactivo a su condición le parezca injusta y, or tanto, la desapruebe.

Las normas constitutivas de los valores jurídicos deben distinguirse de las normas conforme a las cuales se evalúa la formación del derecho. En la medida en que la ciencia del derecho tiene, en general, que responder a la pregunta de si un comportamiento concreto es licito o ilícito, la respuesta sólo puede consistir en una declaración con respecto a si esa conducta se encuentra ordenada o prohibida, facultada o no, permitida o no en el orden jurídico que ha de describirse, con prescindencia de si quien formula la declaración considera esa conducta moralmente buena o mala, la aprueba o la desaprueba (… )