capitulo_4 Evolución de la mente humana

capítulo 4 la evolución de la mente Una perspectiva evolutiva de la conciencia nos dará una visión especial y necesaria para la comprensión de su funcionamiento. Iremos avanzando en la construcción de la mente humana a través de dos grandes teóricos de la mente y la conciencia, Steven Mithen y Daniel Dennett. Con el primero, desde la arqueología; con el segundo, desde la filosofía y la ciencia cognitiva. Ambos comparten una perspectiva evolucionista, tratan de modelar los distintos tipos de mentes que ha producido, de forma ciega, la selección natural.

Encontraremos una sencilla metáfora que trata de explicar cómo se ha pasado de na mente con una inteligencia general multiuso a una mente con diversos módulos de inteligencia conectados, que es la que ha hecho posible el simbolismo humano. José Antonio Ruiz Bueno Mi profe Paramecio .. o de cómo el paramecio llegó a ser profesor algunos temas, parece haber acuerdo; en otros, los estudiosos del tema se clavan las uñas, tratando de llevarse el gato al agua.

Ya hemos visto, al estudlar la conciencia en los animales, que resulta difícil establecer criterios que nos acerquen a su mente, cuanto más a los procesos y variaciones que ha sufrido a lo largo de

Lo sentimos, pero las muestras de ensayos completos están disponibles solo para usuarios registrados

Elija un plan de membresía
la evolución. No obstante, voy a intentar dar una visión simplificada de lo que pudo ser esta evolución, de cómo la transformación pausada y el aumento de complejidad de la materia han hecho que la mente de un paramecio se convierta en la mente de un profesor. Cabe mencionar que esta explicación no sería posible sin que el conocimiento nos haya llevado a dejar de ser criaturas de Dios, para convertirnos en criaturas de la evolución.

El Paramec10 No es casualidad que haya citado a tan célebre bicho unicelular. para mi, tiene ciertas connotaciones emotivas, el recuerdo de mis años mozos en el instituto. Allá por quinto urso, entró en escena un nuevo profesor, que nos hablaba de la historia natural, de la evolución, del origen de las especies. No acabó su presentación el primer día de clase cuando ya tenía mote, «el paramec10», aún no sé por qué. Cuando lo pienso, creo que era por su pelo; lucia una cresta de espinas como la aleta dorsal de cualquier pez abisal, o de un lagarto africano.

Q pelo, ¿sería su cara? Pero importancia de la perspectiva evolucionista Darwin y sus teorías son referencias obligadas para poder entender la naturaleza humana. Sería imposible hoy día articular cualquier modelo que obvie las teorías arwinistas. pero, tengo la impresión de que, al mismo tiempo que se habla de ellas, no se tiene una idea clara de lo que son, ni de sus repercusiones para todos los campos del conocimiento. En ocasiones, creemos que pensador e idea surgen de la nada. Solemos atribuir dotes especiales a aquellas personas que han sido relevantes para el conocimiento humano.

Esto nos lleva tener una visión sumamente individualista del conocimiento. El pensamiento Darwinista no ha nacido del capricho, ni de la inspiración aislada de Darwin. Su eclosión pudo ocurrir debido a múltiples circunstancias y acontecimientos que estaban presentes en l ambiente intelectual de su época, lo que se ha llamado Zeigeist_ Lamarck (1774-1829) pudo ser la primera persona que adoptara una posición teórica que hacía referencia al cambio gradual. Otros coetáneos a Darwin aportaron ideas cruciales para la elaboración de los postulados darwinistas.

El propio Darwin, en su autobiografía (Darwin, 1983), hace referencia a la lectura Sobre la población de Malthus, a la que considera una de las piezas claves para la teoría de la selección natural. «Quince meses después de haber empezado mi investigación sistematica, di en leer para distraerme «Sob artes, por haber observado durante prominente, que nos dejaba ver sus dientes de… , bueno, amarillo marfil. posiblemente, no hay una respuesta, una causa única a su mote; creo que era un compendio de todo lo descrito y más. Por eso nos hablaba tanto de sus antepasados, seguro que tuvo alguno que vivía en la Fosa de las Marianas.

Desde su antepasado lejano, el paramecio, hasta lo que él era, profesor de Historia Natural, mucho ha tenido que pasar. Creo que es obvio que la vida se ha ido desarrollando sin necesidad de que alguien la cuente. pero quiero resaltar la importancia de tener un narrador, un sujeto que sea onsciente de su propia naturaleza, que sea capaz de especular acerca de la naturaleza de las demás cosas que lo rodean, del universo y, lo más complicado de todo, de como llegó a ser lo que es. De esto, sólo es capaz la mente humana. Durante más de tres mil millones de años, los seres vivientes han existido en la Tierra sin saber por qué.

Fue Dan,’din quien, de alguna manera, nos catapultó hacia nuestra mayor[a de edad, hacia la conciencia de nuestra propia existencia (ver cuadro 1). Ningún tema científico concreto cautivó y conmovió tanto a tantas personas en el siglo XIX. Cuando Darwin proclamó, a mediados de la centuria, que el hombre había evolucionado a partir de una forma inferior, las clases altas de Inglaterra reaccionaron 4 las de la Europa continent resumió en pocas palabras la calamidad: «¿Que descendemos de los monos!?. iSanto cielo, esperemos que no sea cierto; y si lo fuera, esperemos que no se difunda la noticia! ?. No tenía por qué • LA CONCIENCIA mucho tiempo los hábitos de los animales y las plantas, se me ocurrió de inmediato que bajo estas circunstancias las variaciones favorables tenderían a ser preservadas y las desfavorables a ser destruidas. El resultado e esto sería la formación de nuevas especies. Aquí, por fin, tenía pues una teoría con la que trabajar. » Para poder ahondar en la búsqueda de una teor[a de la conciencia, es imprescindible partir de unos presupuestos sustantivos acerca de cómo fue hecho el mundo (John Searle, 1995).

Cualquier teoría que hoy día se precie tendrá que asumir los dos marcos teóricos que constituyen la base del pensamiento actual: La teoría atómica de la materia y por supuesto, la teoría biológica de la evolución. El conocimiento humano tambien está sujeto a constantes procesos de evolución. Como nos señala Ernst Mayr en su libro Una larga controversia: Darwin y el darwnismo (lectura obligada para el que quiera conocer bien a Darwin y al Darwinismo), el darwinismo no es una teoría simple que pueda ser verdadera o falsa, sino s OF de investigación muy com las ramas, y que aún anda perdido.

Anécdotas aparte, quisiera insistir en la distancia temporal que nos separa de los acontecimientos. Tres mil millones de años al supuesto inicio de la vida, unos mil millones de años a los primeros parientes con sistema nervioso, unos cincuenta millones al desarrollo de los mam[feros, hace unos seis millones al eslabón perdido, unos tres illones más para los primeros homínidos y, por fin, no hace menos de cien mil años el pariente más cercano, el homo sapiens aparecía en escena (ver cuadro 2). iPobre profesor Paramecio! , deambulando sin una historia familiar. ¿Cómo se ha configurado su mente a lo largo de la evolución? ?Qué fue lo que le hizo tener conciencia de sí mismo? iCuántos avatares han tenido que pasar sus antepasados para que él llegue a ser profesor! La mejor forma de aproximarnos a tales conocimientos sería tener una máquina del tiempo que nos transportara a lo largo de la Historia. Pero esto es pura ciencia-ficción. Parece más razonable investigar las condiciones en las que la vida ha prosperado y, muy especialmente, en las que el hombre se ha desarrollado. No debemos olvidar que la evolución no aniquila lo anterior: Somos el resultado de un suma y sigue o, mejor aún, una agregación interactiva.

Este solapamiento nos lleva a conservar modos de respuesta que nuestros antepasados más remotos inventaron en interacción Se puede entender que cada epresenta un arma para DE LA MENTE • la mente es un fenómeno que emerge de la materia viva. Seria algo asi como un ruido interior que resuena dentro de cualquier ser ivo y que le permite identificarse como una entidad distinta a lo que le rodea. Quizá haya sido pretencioso por mi parte definir la conciencia pero, para mí, es necesario dejar claro que la actividad mental es algo más amplio que un sentimiento o experiencia comentada de los acontecimientos vitales que tiene un sujeto.

Esto limltar(a la posesión de una estructura mental al ser humano y, repito, creo que esto no es así. Pero, como decía antes, cómo saber qué ha ocurrido para que el paramecio se convirtiera en todo un profesor de Historia Natural. O mejor aun, ¿qué herramientas podemos ener para comprender lo que aconteció? Metáforas y analogías Si comparamos los millones de años transcurridos desde el origen de la Tierra con una hora el ser humano habría surgido en el último segundo. Los filósofos reconocen claramente la importancia de la metáfora en la ciencia, y admiten que su papel es sumamente importante a la hora de transmitir ideas.

Creo que la metáfora puede contribuir a conformar nuevas formas de conocimiento. El poder creador de la metáfora origina mundos, influye en nuestra percep conceptualización de la re el corazón mismo de la formulación de teorías sobre el mundo. Para Mark Johson (1991), la metáfora no se puede limitar a su sentido tradlcional, como una mera retórica, sino que más bien conviene identificarla con una estructura permanente e indispensable de la comprensión humana, mediante la que captamos, figurada e imaginativamente, el mundo.

Dicho brevemente, no sólo hablamos en metáforas, sino que, además, pensamos y conceptualizamos la realidad en metáforas. Como nos dice Mithen (1998), para explicar la mente y su construcción se han utilizado muchísimas metáforas: IJna esponja, un ordenador, una navaja suiza; el propio Mithen 2, ha utilizado dos metáforas para xplicar la evolución de la conciencia.

Una, representa la evolución como un teatro, en el que van apareciendo nuestros antepasados directos, personajes que representan los escalones evolutivos por los que ha ido pasando la mente humana; la otra, imagina la construcción de la mente a traves de los cambios que han tenido lugar en la arquitectura, convirtiendo una lúgubre iglesia románica en una catedral gótica por la que transita la luz en todas direcciones. Daniel C.

Dennet3, un filósofo de la mente, ha usado como marco conceptual de la evolución de la mente lo que ha llamado «la pirámide de eneración y prueba», en la que, como él dice, cada piso representa ciones de diseño para el 8 OF cerebro. Cada escalón encontrarlos cada vez con mayor eficacia (en el cuadro 3, se comparan ambas metáforas señalando las correspondencia de los distintos estadios evolutivos de las dos teorías). Según el modelo de Dennett, existen cuatro tipos de mentes, a las que bautiza con nombres de científicos relevantes.

Desde la más antigua a la más reciente, en términos evolutivos, aunque se van añadiendo, de manera que no se borra lo anterior, sino que coexisten con fuerzas relativas desiguales. La mente Darwiniana, cuyo repertorio cognitivo-conductual viene determinado desde el nacimiento. La mente Skinneriana, con capacidad de aprender por condicionamiento inconsciente o según las leyes de la asociación. La mente Popperiana, con capacidad para aprender por observación e imitación.

Y la mente Gregoriana, que aprende por instrucciones. Según Mithen, la mente evolucionó desde una inteligencia rudmentaria general que nos permitió sobrevivir a pesar de las limitaciones físicas, a un conjunto de inteligencias específicas o aptitudes, aisladas unas de otras, que nos convirtieron en specialistas; y de hasta una mente con una gran capacidad de comunicación de información entre sus inteligencias múltiples y la inteligencia general, que nos permitió razonar, enseñar, pintar…

Yo, en ocasiones, me imagino la conciencia como un ruido que emerge de todo el organismo, como una avalancha cuando evoluciona por una ladera. ¿No ha presenciad nunca una? describirlo de la manera más sencilla posible. Estamos en un paisaje nevado, con diversos valles y grandes pendientes. La nieve que las cubre parece dispuesta a rodar en cualquier momento ladera abajo. Todo comienza con un rumor tenue; illones de partículas se desplazan unos pocos centímetros. Su estructura en forma de pequeños cristalitos chirria.

Comienzan a rodar, unos se unen a otros formando bolitas de distintos tamaños. Sus cristalitos se ven modificados por el roce con otros; el ruido va creciendo. Algunas de estas bolas quedan detenidas en lo alto de la pendiente; otras, corren ladera abajo, mezclándose y formando bolas inmensas; ia ver quien las para! El ruido va creciendo, su tamaño ya comienza a ser considerable. En su camino, un árbol -iplof! – se lo lleva liado en su interior. El rugido ya es ensordecedor. osiblemente, caminantes de los valles colindantes también pueden sentirlo.

A estas alturas, se estará preguntando qué quiero decir con esto de la avalancha, la mente y la evolución. Pues verá, cada una de las pequeñas bolitas de nieve, constituye una pequeña criatura replicante que se multiplica, tal y como Darw•in nos proponía en su teoría de la selección natural. un organismo que ofrece al medio una diversidad de modelos tiene más posibilidades de que uno de ellos salga adelante, generando un tipo a replicar. Esta estrategia le va a per eplicando el modelo seleccionado. Rita Levy