Cámara De Apelaciones En Lo Civil Y Comercial De La Matanza Sala I

31 de Octubre de 2013 Lazarte Diego G. y Otra contra Vázquez, Sonia E. y Otro sobre Dañ os y Perjuicios Cita R]: EEAA2755 Abstract. La Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de La Matanza responsabilizó a los propietarios de un perro de raza rottweiler por las lesiones que le ocasionó a un menor tras morderl PACE 1 or2s del perro que realiz ataque es considera p la vía pública con b (cumpliéndose con hecho ilícito no se as, ya que la raza era circulado por d establecidas), el hubiera producido, máxime cuando el animal estaba bajo el cuidado del hijo de los propietarios, el cual sólo tenía ocho años.

Sumarios: Corresponde responsabilizar a los propietarios de un perro de ra za rottweiler por las lesiones que le ocasionó a un menor tras morderlo en una de sus piernas, en tanto la raza del perro que realizó el ataque es considerada peligrosa, y si hubiera circulado por la vía pública con bozal (cumpliéndose con las normas de seguridad establecidas). el hecho ilícito no se hubiera oroducido. 2a cuestión: ¿qué pronunciamiento corresponde dictar? A la Primera Cuestión el Dr. Jose N. Taraborrelli dijo: l. Antecedentes del caso Se trata de un

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caso en el cual un perro d e raza rottweiler ordió a un niño de diez años de edad.

Promovida la demanda p or los progenitores del mismo, sus propietarios fueron condenados a pagar todos los daños y perjuicios causados, con más sus intereses y costas. II. El recurso de apelación y sus agravios El pronunciamiento judici al dictado en Primera Instancia a fs. 309/320 y su resolución aclaratoria de fs. 3 25, en cuya sentencia se hace lugar a la demanda de daños y perjuicios, con más sus intereses y costas, iniciada por los progenitores de un menor de 10 años qu e fue mordido por un can, fue recurrido a fs. 335 por los demandados, cuyo recurso de apelación fue oncedido a fs. 37. Radicados estos autos ante esta Sala Departamental, expresaron agravios los demandados a fs. 346/352 en estos términos. II. a) Agravios de los demandados l. Argumentan los demandados que causa agravio a su parte que e parezca curioso -según concluye S. S. que los testigos por la demandada o frecidos no as fueran vecinos de las part iste ninguna norma que i peleador, atestiguando que en ese ínterin hay un chico que también hace lo mismo y no le tira el palo sno que lo amenaza que lo va a tirar o que le iba a peg ar. Chiochetti señaló que amenazó con pegarle con el palo al perro.

El testigo Orlando reconoce que amagó con pegarle al perro y cua ndo lo amaga la segunda vez el perro lo agarra del pantalón. Esta acreditada la rup tura del nexo causal. La sentencia privilegió los testimonios de la actora. Nada s e señala sobre la falta de vigilancia de los padres del menor sabiendo que jugaba c on el peligroso animal, máxime como lo señalan Morelli y Tunstall el perro se enc ontraba siempre suelto sin bozal y según sus dichos, habían existido otros anteced entes de incidentes del animal con otros vecinos.

Debieron en tal caso los padres extremar las precauciones, pero s despreocuparon de la cuestión. No se advierte que la sentencia se hubiese valido d e una pericia o una inspección ocular por parte de S. S. lo que basada en generaliz aciones concluyó que el animal tenía 42 dientes, con cierre tijera o que tuviera alred edor de 70 cm. de altura. El perro de los demandados era manso y afectuoso, sol o una provocaclon externa pudo contrariar su habitual conducta. 2. Se agravia del decisorio en cuanto al quantum fijado en concep to de daño moral. Subdivide el daño ente dicho del daño estéti 3.

Se queja del monto otorgado por asistencia médica, gastos de f rmacia y traslado. No se expresó que este reclamo se lo hacía por derecho propio y en representación de su hijo. El menor fue asistido en un hospital pú blico, ninguna prueba aportó de estos gastos. Finalmente piden se revoque el decisorio, por encontrarse probad a la ruptura del nexo causal. Seguidamente a fs. 3618/3 la Asesora de Menores co ntesta la vista conferida con motivo del escrito de agravios presentado por los d emandados, peticionado se rechace el recurso de apelación interpuesto.

LA SOLUCION III. Daño causado a la salud de un menor de diez años por un perr o de raza rottweiler considerado como un animal potencialmente pellgros o Como apuntaba j. Carbonnier, «en el medio rural de 1. 804 los animales eran las co sas peligrosas por excelencia» (lo subrayado me pertenece), en Derecho Civil, T. I l. , traducción de Zorrilla Ruiz, Ed. Bosch, Barcelona, 1971 (cit. por Casiello Juan J. , Responsabilidad por daños causados por animales, Pub. en La Ley ND 1992C242).

En Francia, se advierte una evolución de la concepción de la respo nsabilidad civil del dueño del animal, basada en una neta responsabilidad objetiv a, según la cual no podrá descartarse la at ber de responder por la abrazando -esta doctrina, dentro de una óptica de protección a la s victimas de los daños. Así, en una primera etapa, la Corte de Casación estimó qu e el «hecho del animal» (causando un daño), hacia presumir la culpa del guardián, pero éste podía liberase probando la ausencia de culpa (23 de diciembre de 1879).

Mas luego esa solución apareció como insuficiente – y decisivo en tal concepción decidiendo que en estos supuestos la presunción contra el guardián no podía ser descartada por la sola prueba de la ausencia de culpa, sino que era preclso traer la rueba del caso fortuito, o bien de una falta, cometida por la víctima, llegándose a una verdadera presunción de responsabilidad (la Corte de Casación la ha llamado desde 1957 «responsabilidad de pleno derecho») que no puede ser descartada en forma alguna, salvo, claro está, por la demostración de la existencia de una «cau sa extraña imprevisible e irresistible», esto es, la fractura del nexo causal (Vin ey, Genevieve, «La responsabilicé condictions, t. IV, pág. 752, Ed. L. G. D. J, París, 1 982, cit. por Casiello Juan J. , en Responsabilidad por daños causados por anim ales, La Ley NO 992C, 242). En el derecho italiano surge del art. 052 del Codice Civile, la atribución objetiva de responsabilidad al propietario de un animal o al que se sirve de él, imputándole legalmente la responsabilidad por los daños q ue la bestia causare, sea que está ba•o ea que se hubiere extravi s OF as ado o fugado, salvo que pruebe el caso fortuito. De este modo encuentra su fun damento y justificación en la exigencia social de hacer soportar los daños cau sados por animales a quines en ellos encuentran ventajas. En el derecho esp añal se extraen idénticas conclusiones, pues el art. 905 de ese Código impone al poseedor de un animal, o al que se sirve de él, la responsabildiad por los perjuicio s que causare, aunque se le escape o extravíe. Y solo cesará esta responsabilidad en el caso de que el daño provenga de fuerza mayor o de culpa del que lo hubi ere sufrido.

Nuestra legislación civil y doctrina legal sobre la materia que nos ocupa se orienta por otorgar un fundamento objetivo a la responsabilidad del dueñ o del animal por los daños causados por éste. En abono de esta solución debe rec ordarse que la concepción jurídica actual de la problemática de la responsabilida , pone el acento en los derechos de la víctima del daño y en la necesidad de repar ar todo daño injustamente causado, y nos conduce a la tesis de la responsabilid ad objetiva para la mejor consecución de ese resultado a que se aspira, todo ello e n cuanto a la télesis del sistema Jurídico de la responsabilidad CIVil. En la especi e, el art. 1124 del Cód. Civ. , atribuye al propietario la carga de responder por los dañ os causados por el animal, corroborados p los del Cód. Civ. que ens 6 OF as u capitulo I, balo y 1129 (este último que se refiere al animal feroz), muestran supu estos especificos e exoneración que operan necesariamente frente a la imputació n objetiva de responsabilidad, constituyendo – en rigor de verdad exponentes típicos de causas ajenas del daño, que interrumpen el nexo de causalidad, entre ell as la culpa de la víctima o de un tercero por quien no debe responder W o el caso fortuito o la fuerza mayor. La corriente doctrinaria actual se asienta – en los supuestos de daños causados por animales sobre la base de la responsabilidad objetiva, entre otros sostienen esta tesis Orgaz Alfredo (en La Culpa, Ed, Marcos Lerner, Córdoba, año 1992, págs. 211/223), goffi Boyero (cit. or Casiello Juan J. , en op. cit. ), Kemel majer de Carlucci Aída y Parellada Carlos, (en la obra colectiva Responsabili dad civil, bajo la dirección de Mosset Iturraspe Jorge, Ed. Hammurabi, Bs. As. año 1 ,992, punto «b», titulado: Fundamento de la responsabilidad, pág. 422, quienes señ alan que de un análisis de la jurisprudencia (el Derecho vivo), muestra que se trat a de una responsabilidad de base objetiva), Trigo RepresasLópez Mesa (Tra tado de la responsabilidad CMI, TU III, Ed. La Ley, BS. AS. , ano 2. 004, pág. 397/ 8), Casiello juan J. (en Responsabilidad por los daños causados por animales, La Ley NO 1 gg2C242), Bustamante Al Teoría General de la Res ponsabilidad iv. , análisis doctrinario y jurisprudencial, T» IIIB, Ed. Hammurabi, Bs. As. , año 2. 000, págs. 17 11’220), coincidentes -todos ellos con la tesis prevaleciente en la doctrina francesa, italiana y española.

En la especie, se advierte esta corriente moderna, que funda la ob ligación de responder del propietario en la teoría del riesgo creado, sobre la plataforma de la idea de riesgobeneficio, en tanto el dueño del animal se sirve de é l, y debe, en su consecuencia, como justa composición cargar con los daños que c use dicho animal, y si no se encuentra el beneficio, se basa en la circunstanc ia de que el propietario ha creado un «riesgo o peligro» al introducir en la soci edad, o el medio o en su ámbito de actividad un animal de su propiedad que potenci almente puede causar daños a terceros, pues pone en peligro la seguridad públic a, por el consumo de seguridad que produce ese animal en esas circunstancias sin b ozal. Resulta que es un hecho público y notorio y que no necesita ser probado, que los perros de raza «rottweiler, son canes peligrosos y agresivos.

Repárese que en tal sentido los ctores adjuntaron al escrito de inicio de demanda una fotocopia a fs. 44 del diario Clarín de fecha sábado 21 de abril de 2. 007, cuya nota periodística textualmente dice, bajo el título: «El ries s agresivos. La muerte de una beba que son tenidos como mascotas (… ) han atacado a personas cono cidas o extraños causando daños físicos importantes incluso la muerte. Las caracte rísticas de estos animales son bien conocidas y sus dueños los eligen precisament e por ellas, por razones de seguridad o por satisfacer tendencias agresivas: tener un perro de esa naturaleza equivale a tener un arma, pero de reacciones imprevist s, con los riesgos y las consecuencias que se conocen». También acompañan a fs. 3 otra nota periodística que se refiere a un fallo pronunciado por la Cámara Nacional Civil de la Capital Federal, y t eniendo en cuenta de que se trata de una versión periodística dice: «Al final lo s Jueces de la Sala M de la Cámara Civil revocaron el fallo de primera instancia y le reconocieron parte del reclamo. El fallo destacó que el animal no tenía bozal y os paseadores no estaban registrados». Es decir, que es un hecho público y notorio que los perros de raza «rottweiler» son animales agresivos y peligrosos que crean un iesgo constante en perjuicio de terceras personas y que si los propietarios del can hubieren cumplido con las normas de seguridad establecidas, actuando en consecuencia con la debida diligencia, con cuidado y previsión y considerando que la circunstancia de peligro y riesgo de estos animales no deben ni pueden ser ignora das por sus propietarios, quienes deb mplido con las normas de seguridad del Cód. Civ. plicables analógicamente según los arts. 171 de la C onst, de la Pcia. de Bs. As. As. , y 16, del Cód. Civ. ), con el objeto de prevenir daños a terceras personas, sobre la base del contrato social tácito suscripto por los iembros de la sociedad y lo previsto en el art. 19 de la Constitución Nacional qu e sienta el principio general en materia de responsabilidad civil, acuñado en Roma por Ulpiano: «alterum non laedere», es decir «no dañar al prójimo», de raíz cristi ana, toda vez que cuanto mayor sea el deber de obrar con prudencia y pleno co nocimiento, mayor será la obligación que resulte de las consecuencias posible s de los hechos (art. 902 del Cód. Civ. ).

En síntesis vale decir, que de circular o des plazarse por la vía publica con el can con bozal, el hecho ilícito no se hubiera prod cido y con la agravante de que la bestia estaba bajo el cuidado del hijo menor de edad de los demandados, que en ese momento alcazaba los escasos 8 años d e edad, careciendo el mismo de discernimiento para conducirse en los act os y hechos de su vida cotidiana (art. 921 del Cód. Civ. ), con lo cual se agrava la resp onsabilidad de sus progenitores propietarios del can. Según el Proyecto de Cód. Civ. y Comercial de la Nación, del año 2 ,012, en su articulo 1759 se dispone que el daño causado por animales, cualq uler sea su especie, queda comprend 757, al establecer este últ